Integran el ejercicio físico en el tratamiento del cáncer de mama para mejorar la tolerancia a la quimioterapia
La Universitat de València colabora con elInstituto de Investigación Sanitaria INCLIVA,del Hospital Clínico Universitario de València, en la coordinación de un proyecto piloto para analizar el beneficio del ejercicio físico en pacientes con cáncer de mama localizado de reciente diagnóstico e integrarlo en el proceso asistencial como parte del tratamiento oncológico.
20 de julio de 2026
La Universitat de València colabora con el Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico Universitario de València, en la coordinación de un proyecto piloto para analizar el beneficio del ejercicio físico en pacientes con cáncer de mama localizado de reciente diagnóstico e integrarlo en el proceso asistencial como parte del tratamiento oncológico.
El objetivo principal de la investigación es comprobar si un programa supervisado y personalizado que combina ejercicio físico con el tratamiento habitual de quimioterapia puede mejorar el estado físico de las pacientes y favorecer su evolución antes de la cirugía. Además, se busca entender qué cambios ocurren en el organismo y en el tumor para explicar por qué esta intervención podría ser beneficiosa.
El proyecto denominado ‘Desafiando el metabolismo del cáncer de mama a través de una prehabilitación personalizada basada en ejercicio físico multicomponente’ lo lideran conjuntamente los grupos de investigación de INCLIVA en Biología en Cáncer de Mama y en Ejercicio, Nutrición y Estilo de Vida Saludable. Este último, coordinado por Mª Carmen Gómez Cabrera, catedrática de Fisiología de la Universitat de València, investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES), quien ha explicado que el programa se basa en ejercicio multicomponente, especialmente centrado en trabajo de fuerza y entrenamiento cardiorrespiratorio. “Las pacientes son evaluadas inicialmente para adaptar la intensidad del ejercicio a su estado funcional y a los tratamientos que están recibiendo. El programa es muy personalizado y supervisado, con sesiones tres días a la semana durante seis meses”, ha detallado.
Por su parte, Begoña Bermejo, oncóloga del Hospital Clínico Universitario de València, coordinadora del Grupo de Investigación en Biología en Cáncer de Mama de INCLIVA e investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Cáncer (CIBERONC), del Instituto de salud Carlos III, ha indicado que “se trata de un proyecto asistencial que se ofrece a las pacientes diagnosticadas de un cáncer de mama precoz mientras reciben tratamiento de quimioterapia para mejorar la tolerancia a los efectos secundarios y su adherencia a este tratamiento”. Asimismo, ha señalado que se espera que “pueda ser el primer paso para poder ofrecer un programa de ejercicio físico no solamente una vez ya han superado el cáncer de mama, sino durante todo el proceso oncológico e integrar la actividad física dentro de la actividad asistencial en el Hospital Clínico Universitario de València”.
Mª Teresa Martínez, también oncóloga del Hospital Clínico de València y de este mismo grupo de investigación, ha destacado: “El ejercicio no debe considerarse un complemento, sino una parte del tratamiento oncológico”. “Al igual que las pacientes tienen programadas sus sesiones de quimioterapia, deben tener incorporadas sus sesiones de ejercicio terapéutico dentro de su itinerario asistencial”, ha añadido.
Reducir las recaídas y mejorar la calidad de vida, retos en cáncer de mama
El cáncer de mama representa aproximadamente uno de cada cuatro cánceres en mujeres. A pesar de los avances, alrededor de un 20 % de las pacientes puede sufrir recaídas. Actualmente, los principales retos a los que se enfrentan los oncólogos son disminuir estas recaídas, aumentar la eficacia de los tratamientos, reducir los efectos secundarios de los fármacos y mejorar su calidad de vida.
Este proyecto piloto parte de la evidencia científica que relaciona el ejercicio físico con mejoras en la calidad de vida, la reducción de la fatiga y el mantenimiento de la masa muscular y la fuerza en pacientes oncológicas. Además, distintos estudios apuntan a que la actividad física podría influir en el metabolismo tumoral y contribuir a reducir el riesgo de recaída.
Un espacio específico de prehabilitación oncológica
En el estudio participarán 80 mujeres con cáncer de mama localizado de reciente diagnóstico, distribuidas en dos grupos: 40 en el grupo control (con el tratamiento habitual) y 40 en el grupo intervención, (combinación de tratamiento habitual y programa de ejercicio supervisado). Se analizarán parámetros relacionados con la fuerza, la resistencia, la capacidad aeróbica, la calidad de vida, el bienestar emocional y distintos indicadores metabólicos y moleculares.
Para el desarrollo del proyecto, INCLIVA ha acondicionado un espacio específico de prehabilitación oncológica situado frente al Hospital Clínico de València. Mª Teresa Martínez ha concretado que “no se trata de un gimnasio convencional, sino de un entorno adaptado, seguro, acogedor y dotado con equipamiento para la valoración funcional y el entrenamiento supervisado”.
El proyecto se encuentra en la fase de implementación y desarrollo clínico y ya ha incorporado a la primera paciente asignada a la rama experimental. Durante los próximos meses continuará el reclutamiento progresivo de participantes y el desarrollo de las intervenciones previstas, junto con el seguimiento clínico y funcional de las pacientes incluidas en el estudio.
El programa cuenta con la participación de un equipo multidisciplinario integrado por profesionales de las áreas de oncología, investigación en cáncer de mama, ejercicio y salud. La supervisión del programa con las pacientes está liderada por la investigadora Eva Tamayo y la profesora titular Gloria Olaso-González, ambas del Departamento de Fisiología de la UV, en colaboración con investigadores de los grupos de INCLIVA implicados en el estudio, varios de ellos vinculados además a CIBERONC y CIBERFES.
El proyecto dispone de financiación competitiva y apoyo institucional para su desarrollo. Entre las ayudas destacan la colaboración de Roche Farma España y la Beca Adamed 2025, otorgada por Adamed Laboratorios destinada a respaldar esta línea de investigación, cuya investigadora principal es Mª Teresa Martínez.