‘Angiostrongylus cantonensis’: un nuevo parásito que puede llegar a nuestra mesa

6 de agosto de 2026

Parte de un macho de ‘Angiostrongylus cantonensis’. Autor del artículo.

Màrius Vicent Fuentes i Ferrer, Universitat de València i María Teresa Galán Puchades, Universitat de València

Angiostrongylus cantonensis, el nematodo pulmonar de la rata, es un helminto parásito que hasta hace no muchos años tenía una distribución más o menos tropical, aunque se descubrió por primera vez en el sur de China, como referencia el nombre específico cantonensis, en la ciudad de Cantón, en 1933.

Este parásito no tendría más importancia si sólo afectara a las arterias pulmonares de las ratas, entre ellas las ratas más comunes, la rata de cloaca, Rattus norvegicus, y la rata negra, Rattus rattus. Sin embargo, puede afectar al ser humano y producirle meningoencefalitis eosinofílica o neuroangiostrongilosi.

Un ciclo biológico entre ratas y caracoles, pero no únicamente

El parásito tiene como huésped definitivo (aquel que aloja los estadios adultos del helminto) varias especies de ratas del género Rattus, y como huésped intermediario (aquel que aloja los estadios larvarios del helminto) caracoles terrestres, entre los que destaca el caracol gigante africano (Lissachatinas fulica) pero también otros caracoles terrestres como acuáticos, tales como el caracol manzana acanalado (Pomacea canaliculata), y también babosas.

Las ratas parasitadas tienen los adultos del nematodo en las arterias pulmonares, y las hembras de éstos ponen huevos de donde saldrá una larva de primer estadio, L1; esta larva llegará al medio externo a través de las deyecciones de la rata. Los caracoles y babosas se infestarán al ingerir esta L1 y, en el interior de éstos, se desarrollará tanto la larva L2 como la larva L3, la cual puede quedar dentro del caracol o llegar al medio externo con la baba del caracol parasitado, y contaminar vegetales y agua, entre otros.

Este ciclo biológico, indirecto o heteroxeno, continúa cuando una rata ingiere un caracol o babosa parasitados. La larva L3 inicia una migración hasta el cerebro del roedor, hábitat en el que se desarrolla el helminto hasta las formas subadultas, que migrarán hasta los pulmones, donde se establecerán ya como adultos.

Si el caracol o la babosa infestados —o la L3 que contamina vegetales, agua u otros productos— es ingerida por un huésped que no es el definitivo, la L3 llegará al cerebro pero, aunque pudiera evolucionar un poco, nunca o casi nunca podrá salir del sistema nervioso central, provocando una meningoencefílica eosinofílica.

Estos huéspedes accidentales, en los que el ciclo se detiene, se llaman huéspedes paraténicos, y entre ellos se encuentra el ser humano, pero también puede haber otros mamíferos, aves, anfibios, reptiles e invertebrados como crustáceos de agua dulce. Estos hospedadores paraténicos que contienen la larva L3 son también fuente de infección tanto para las ratas —huésped definitivo— como para otros hospedadores paraténicos, como el huésped humano.

Cómo puede llegar el parásito al consumidor

La parasitación humana puede producirse por diversas vías, siempre por transmisión alimentaria:

  • Comiendo a los huéspedes intermediarios (caracoles o babosas) crudos o poco cocinados (por ejemplo, a la brasa).
  • Comiendo otros huéspedes paraténicos, también crudos o poco cocinados, como cangrejos, crustáceos de agua dulce, anfibios, reptiles, aves y mamíferos.
  • Comiendo vegetales crudos, en ensalada o en otros preparados culinarios, que hayan sido contaminados con la L3 liberada por caracoles o babosas, directamente sobre el vegetal o el agua en la que se han lavado.
  • Mediante el agua de bebida contaminada con larvas L3 emitidas por caracoles acuáticos o babosas.
  • Mediante la manipulación alimentaria de recolectores de caracoles.

El viatge del paràsit fins a Europa

Los casos de meningoencefalitis eosinofílica que se han reportadoen Europa són importados por personas viajeras a los lugares donde el parásito es endémico (continentes asiático, africano y americano —incluyendo algunos estados de Estados Unidos de América, Australia y las islas del Pacífico, especialmente Hawái). Solo un caso, nunca resuelto,reportado en París, corresponde a una persona que no había viajado fuera de Francia en los últimos años.

Sin embarogo, en 2010 se reportó la presencia del nematodo parásitoen ratas de la isla canaria de Tenerife, y en la actualidad se sabe que está presente en todo el archipiélago. En 2019, se reportó su presencia en la isla de Mallorca.

Llegada a la Europa continental

El año 2021, el Grupo de Investigación Parásitos y Salud de la Universitat de València, en el contextode un proyecto sobre parásitos zoonóticos de ratas urbanas (actualmente subvencionado por la Generalitat Valenciana), lo reportó por primera vez en la Europa continental en varios distritos de la ciudad de Valencia, donde parásita la rata de alcantarilla y la rata negra. Más recientemente, el parásito ha sido también reportado en la ciudad italiana de Nápoles.

En cuanto al porcentaje de parasitación de ratas en la ciudad de Valencia, actualmente, analizadas unas 200 ratas, es del 11% en R. norvegicus y del 10% en R. rattus. Se ha encontrado el parásito tanto en ratas de alcantarilla como en ratas de jardines, parques y zonas de huerta de la ciudad.

Por el momento, no podemos saber cuánto tiempo lleva el parásito en Valencia, aunque hay algunos hechos que indican que la llegada y el establecimiento del nematodo no es reciente. Por ejemplo, se han encontrado ratas parasitadas desde el puerto de la ciudad hasta 10 km, en línea recta, tierra adentro. Además, el parásito se ha establecido en especies de caracoles autóctonos, como el caracol bover o moro, el avellano y la caracolina, todos típicos tanto de la cocina valenciana como del Estado español.

Por otro lado, el análisis inicial reveló claras diferencias entre las cepas de Angiostrongylus cantonensis halladas en Valencia, y agrupó las secuencias de este estudio en dos grupos de orígenes geográficos bien diferenciados.

Y además, en dos ratas capturadas en los huertos (una rata de alcantarilla y una rata negra), se hallaron dos secuencias distintas de Angiostrongylus cantonensis en un mismo individuo: una próxima a las de EEUU y otra más cercana a las cepas de Brasil, lo que indica vías de colonización parasitaria distintas procedentes de diversas zonas endémicas.

Condiciones favorables a Valencia

El parásito podría haber llegado a la ciudad de Valencia a través de sus huéspedes definitivos, Rattus spp., o de sus huéspedes intermediarios, fundamentalmente caracoles terrestres. Algunos de estos caracoles, como el caracol gigante africano, han sido introducidos deliberadamente para su cultivo, no controlado, y han logrado expandirse y establecerse, lo que ha podido haber permitido el establecimiento del ciclo de Angiostrongylus cantonensis por primera vez en la Europa continental.

Estos hechos podrían vincularse a la tropicalización incipiente de esta área mediterránea. Además, debe tenerse en cuenta que las condiciones climáticas para el establecimiento del ciclo parecen mucho más idóneas que en otras ciudades españolas donde nuestro grupo de investigación ha llevado a cabo el estudio de ratas urbanas, como en Barcelona y en Madrid, y en las que, hasta ahora, no se ha encontrado la presencia de Angiostrongylus cantonensis.

Valencia es el segundo puerto marítimo del Estado español en tránsito de mercancías con conexiones directas con países endémicos de Angiostrongylus cantonensis, y la llegada de ratas parasitadas con los barcos de mercancías procedentes de países endémicos debe ser considerada como una ruta de entrada del parásito muy probable.

Además, que Angiostrongylus cantonensis está afincado también entre la fauna malacológica autóctona podría restar relevancia a la entrada potencial de ejemplares del caracol gigante africano parasitados. Estos hechos podrían vincularse directamente al continuo y creciente proceso de globalización.

Puede concluirse que tanto el proceso de globalización como el de tropicalización han podido contribuir a la llegada del parásito a la Europa continental, sin que de momento se pueda conocer cuál de los dos factores ha tenido mayor importancia o si ha sido la conjunción de ambos la que lo ha permitido.

Medidas preventivas a la hora de poner la mesa

La transmisión alimentaria es la vía más habitual para poder infestarnos con el parásito y, por tanto, es necesario tomar medidas profilácticas individuales a la hora de preparar las comidas que serviremos al poner la mesa:

  • Consumo de caracoles terrestres y dulciacuícolas, cangrejos y otros crustáceos de agua dulce bien cocinados (a más de 60 °C) o previamente congelados (a menos de 15 °C durante más de 12 horas).
  • Inspeccionar y limpiar las verduras que se consumen crudas o cocinadas por debajo de una temperatura de 60 °C, de forma concienzuda durante varios minutos.
  • Evitar beber agua no potabilizada, dónde pueden mantenerse viables hasta 60 horas.
  • Buena higiene personal (manos bien lavadas con jabón) de los manipuladores alimenticios, especialmente si han estado en contacto con caracoles, babosas o verduras

Importancia del hallazgo en salud pública

El hallazgo de Angiostrongilus cantonensis en ratas en la ciudad de Valencia es un problema de salud pública. Sin embargo, si se toman las precauciones adecuadas, el riesgo de sufrir neuroangiostrongilosis debería ser mínimo.

La Conselleria de Sanidad de la Generalitat Valenciana fue debidamente informada del hallazgo y, en consecuencia, debería llevarse a cabo una vigilancia más exhaustiva de las ratas, no sólo en la ciudad sino también en la huerta.

Asimismo, la comunidad médica del Estado español (en particular, la de Valencia) debe ser consciente de la existencia de la neuroangiostrongilosis e incluir también la Angiostrongylus cantonensis en el diagnóstico diferencial de los pacientes con síntomas compatibles con meningitis, no sólo en aquellos con antecedentes de viajes a países endémicos, sino también en aquellos que no han salido del Estado español.

Màrius Vicent Fuentes i Ferrer, Catedràtic d'Universitat- Àrea de Parasitologia, Universitat de València i María Teresa Galán Puchades, Catedrática de Universidad, área de Parasitología, Universitat de València

Este artículo se publicó originalmente enThe Conversation. Lea el original.

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