Alertan de un agravamiento de los problemas estructurales del sector agroalimentario en el nuevo contexto europeo
El Parc Científic de la Universitat de València (PCUV) acogió el pasado 16 de abril una jornada Innotransfer dedicada al anàlisis de los retos del sector agroalimentario en el actual marco regulador y comercial europeo. A lo largo de las sesiones, que contaron con una participación destacada de personal investigador y profesorado de la institución académica, se evaluó cómo el aumento de los costes, la presión normativa y las dificultades para trasladar la innovación al campo intensificant estos retos.
Innotransfer es una iniciativa impulsada por los cinco parques científicos de la Comunitat Valenciana, con el apoyo de la Conselleria de Innovación, Industria, Comercio y Turismo, orientada a reforzar la cooperación entre el ámbito científico y el tejido empresarial, así como a facilitar la transferencia de conocimiento en sectores estratégicos.
Durante la apertura, el director del PCUV, Pedro Carrasco, destacó la consolidación de este programa como espacio de colaboración entre ciencia, empresa y administración, y subrayó el trabajo previo realizado con los agentes del sector para identificar necesidades concretas. En este sentido, apuntó a tres demandas clave: mayor claridad en el contexto regulatorio, desarrollo de soluciones aplicables y refuerzo de la colaboración entre actores.
Por su parte, el vicerrector de Innovación y Transferencia, José María Montiel, incidió en que el sector agroalimentario atraviesa un momento “crucial”, en el que confluyen desafíos estructurales y oportunidades estratégicas. En su intervención, defendió la necesidad de potenciar el ecosistema de innovación para transformar los retos en oportunidades, especialmente en ámbitos como la digitalización y la sostenibilidad.
El análisis del nuevo contexto europeo fue abordado por Ernest Reig, catedrático emérito de Economía Aplicada de la Universitat de València, quien identificó dos grandes vectores de transformación: el incremento de las exigencias ambientales y la transición hacia un sistema comercial más fragmentado. Reig subrayó que la agricultura europea ha sido un caso de éxito basado en la mejora de la eficiencia y la incorporación de tecnología, pero advirtió de que la competencia internacional afecta de manera desigual. En particular, señaló que los productos más básicos presentan mayores dificultades para competir frente a producciones de menor coste, en un entorno en el que acuerdos comerciales y nuevas exigencias regulatorias generan tanto oportunidades como riesgos.
Rentabilidad, regulación y transferencia: claves del diagnóstico
Las mesas de debate permitieron profundizar en los principales retos estructurales del sector, poniendo de manifiesto un diagnóstico compartido: la falta de rentabilidad condiciona de forma determinante su presente y su futuro. El aumento de los costes de producción —incluyendo insumos, energía y exigencias normativas—, junto con la limitada capacidad de actuación sobre los precios en origen, configuran un escenario de creciente presión que afecta especialmente a las explotaciones de menor tamaño.
En este marco, la participación de especialistas de la Universitat de València aportó claves relevantes desde distintas perspectivas. Benjamín Saldaña, profesor del Departamento de Derecho Mercantil, advirtió de que determinados elementos del marco regulatorio pueden generar inseguridad jurídica y frenar la innovación, al tiempo que defendió la necesidad de avanzar hacia condiciones de competencia más equilibradas en el comercio internacional.
Pilar Alguacil, directora de la Cátedra de Cooperativas Agroalimentarias de la UV, incidió en que el relevo generacional se ha convertido en un problema estructural estrechamente vinculado a la falta de rentabilidad, el minifundismo y la despoblación rural. En este sentido, subrayó la importancia de fórmulas de cooperación como la integración y la gestión en común para garantizar la viabilidad del sector a medio y largo plazo.
Otro de los consensos destacados fue la necesidad de reforzar la transferencia de conocimiento. A pesar del alto nivel científico existente, se evidenció la persistencia de una brecha entre la generación de innovación y su aplicación efectiva en el campo. En este sentido, se insistió en que el reto no es únicamente desarrollar nuevas tecnologías, sino asegurar su validación en condiciones reales, su adaptación a las necesidades del sector y su accesibilidad para los agricultores.
La jornada permitió visibilizar el papel del ecosistema innovador vinculado al Parc Científic de la Universitat de València. La participación de startups y spin-offs mostró el desarrollo de soluciones tecnológicas basadas en digitalización, sensorización e inteligencia de datos, orientadas a mejorar la eficiencia, la sostenibilidad y la toma de decisiones en las explotaciones agrarias. No obstante, también se destacó que su impacto dependerá de su implantación efectiva en el tejido productivo y de su capacidad para adaptarse a un sector caracterizado por la fragmentación y el envejecimiento.
En conjunto, el encuentro evidenció la necesidad de avanzar hacia un modelo agroalimentario más resiliente, en el que la colaboración entre investigación, empresa y administración, así como una transferencia efectiva del conocimiento, resulten determinantes para afrontar los desafíos del nuevo contexto europeo.




















