Los atletas Héctor Cabrera y Carla Masip, premios de excelencia académica y deportiva de la Fundación Trinidad Alfonso

 
Héctor Cabrera y Carla Masip, en la puerta de su Facultat.
Héctor Cabrera y Carla Masip, en la puerta de su Facultat.

Ambos son estudiantes de la Facultat de Ciències de l’Activitat Física i de l’Esport de la Universitat de València y sus méritos académicos y deportivos les ha otorgado el reconocimiento de los Premios Fundación Trinidad Alfonso que, en su primera edición, han sido dotados con 1.200 euros –dos becas de 600 euros–. El paralímpico Héctor Cabrera (Oliva, 1994) es lanzador de jabalina, miembro de la Cátedra Divina Pastora de Deporte Adaptado y cuenta con una importante trayectoria deportiva en campeonatos europeos y mundiales a pesar de su juventud. Carla Masip (Vinaròs, 1997) también es deportista de alto nivel. Su especialidad es el atletismo y ha llegado hasta el Campeonato de Europa, posicionándose entre las 10 primeras atletas del continente. Agradecidos por el apoyo de la Universitat, nos relatan sus primeras impresiones tras recibir el premio en esta entrevista.

-En primer lugar, enhorabuena. 
-Héctor Cabrera: Muchas gracias, ha sido una noticia muy buena. 
-Carla Masip: Gracias.

-Un premio merecido, ¿no?
-H.C: Supongo que sí… Aunque deportivamente ha sido un año muy bueno, compaginar estudios y deporte ha sido duro. Podría haber obtenido mejores resultados académicos, pero el balance es que 2017 ha sido un buen año para las dos cosas.
-C.M: Creo que sí... Si me han dado esta beca es porque me lo he ganado, tanto a nivel de estudios como deportivo.

-¿Cómo lográis compaginar la excelencia académica y la práctica deportiva de alto nivel? ¿Cómo es un día de vuestra vida?
-H.C: En mi caso es complejo explicarlo… Me levanto a las seis, cojo el tren a las seis y media, llego a València a las siete y media, y entro en clase a las ocho. Acabo a las dos y media, y aprovecho el viaje de vuelta a Gandia en tren para estudiar. A veces tengo que comer en el trayecto porque comienzo el entrenamiento a las cuatro. Le dedico cuatro horas y, al acabar, vuelvo a estudiar. Mi entrenador decía que el día tiene 24 horas: ocho para dormir, ocho para estudiar y ocho para hacer lo que quieras. La organización es la clave, aunque también es cierto que cuando se acercan campeonatos importantes (del mundo o Europa) necesito entrenar mañana y tarde, y tengo que prescindir de alguna asignatura.
-C.M: Mi vida se basa en mucha organización. Me levanto todos los días a las ocho para ir a clase hasta las dos, vuelvo a comer y me pongo a estudiar hasta las seis y media. De siete a nueve voy a entrenar, y después descanso. Así, día tras día. Eso de la siesta después de comer para mí no existe.

-Deporte inclusivo y deporte femenino, dos grandes apuestas de la Universitat, ¿pero qué creéis que queda por hacer?
-H.C: En cuanto a estudios, creo que la vida docente y el programa de enseñanza deberían diseñarse de manera más acorde con el deporte de elite. Adaptarse a las necesidades del entrenamiento que requiere. Por otra parte, opino que es necesario integrar la enseñanza del deporte adaptado en cada una de las asignaturas. En el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte tenemos una asignatura específica de deporte adaptado y creo que hay que eliminarla. Es más sencillo y eficaz integrar esos contenidos en cada deporte, así se estudiaría el deporte adaptado durante cuatro años sin diferenciarlo del resto, y no en un solo cuatrimestre.
-C.M: Por parte de la Universitat, no he visto ninguna diferencia en el tratamiento entre el deporte femenino y el masculino.

-¿Y si hablamos de estas modalidades fuera del ámbito universitario?
-H.C: Fuera de los campeonatos universitarios es necesaria una mayor integración del deporte adaptado, más adaptaciones a las necesidades del deportista y que a este no se le vete la participación por una discapacidad física, por ejemplo. Por lo tanto, hay que reivindicar el fin de las barreras físicas, pero más allá de esto, la sociedad debe aprender a valorar el deporte adaptado de elite, porque hoy todavía no se le considera de alto nivel en muchos entornos. Los valores deportivos también están presentes en los paralímpicos y, aunque no se obtengan los mismos resultados, se alcanzan grandes logros. Parte de la culpa de que esto ocurra la tienen los medios de comunicación, que valoran más el cambio de peinado de un futbolista famoso que un récord del mundo.
-C.M: Fuera del ámbito universitario, los chicos tienen más facilidad para encontrar un patrocinador, por ejemplo. Los patrocinadores prefieren llevarse a una selección de chicos que a una de chicas, favorecen más la imagen del hombre que la de la mujer. Eso se debe a toda la cultura que llevamos encima… En teoría, estamos en una sociedad igualitaria, pero realmente no es así. Yo lo he detectado en comentarios machistas en carreras populares (piensan que no vas a ganar nada porque eres una chica) y también a nivel de ayudas (se lo piensan dos veces para conceder una beca a una mujer).

-Volvamos al premio, dotado con 600 euros cada uno. ¿En qué lo vais a invertir?
-H.C: Yo tengo una hucha donde guardo todas las becas y las voy repartiendo en los gastos que me genera compaginar las carreras académica y deportiva: transporte público, fotocopias, libros, comida, material deportivo… El atletismo, por ejemplo, requiere un material muy específico y poco barato: una jabalina con una calidad aceptable puede costar 1.200 euros…
-C.M: Este premio me ayudará a pagar los gastos de los estudios porque yo vivo fuera, soy de Castelló, y tengo que mantener el alquiler del piso, comprar comida, utilizar transporte… Además, me ayudará para poder entrenar fuera o para competir en otras ciudades.

-¿Cuáles son vuestros planes académicos?
-H.C: Ir avanzando en la carrera. Ahora llevo varias asignaturas de segundo y tercero. Esto se debe, precisamente, al parón que tuve que hacer para preparar los Juegos Olímpicos. No obstante, terminaré el grado porque me gustaría trabajar como profesor y transmitir los valores del deporte: mi objetivo es cambiar el punto de vista de la gente, que cuando vean a un deportista con discapacidad, no vean la discapacidad, sino al deportista.
-C.M: Desde muy pequeñita quería ser profesora de Educación Física y, mira, sigo en ello. Cuando acabe el Grado, quiero hacer el Máster en Educación Secundaria y opositar para ser profesora en un instituto. Me gusta la docencia.

-¿Y deportivos?
-H.C: Este año tengo un gran objetivo: volver al Campeonato de Europa. En 2014 logré el oro, en 2016 la plata y en Berlín 2018 quiero subir a lo más alto y batir el récord en mi categoría.
-C.M: Mi intención es seguir compaginando estudios y deporte, pero pienso que habrá un límite. Todos soñamos con llegar a unos Juegos Olímpicos, pero si tengo que elegir entre entrenar y ser profesora, preferiría lo segundo, porque sé que llegará un día en que no pueda continuar con el atletismo. No obstante, mi intención ahora es compaginar las dos cosas y si puedo seguir haciéndolo en el futuro, bien; si no, me decantaré por la docencia.

-¿Cuál ha sido vuestro mejor momento deportivo?
-H.C: Desde el punto de vista sentimental, los Juegos de Río 2016. Llegar a los Juegos Olímpicos es un momento cumbre para todo deportista. Sencillamente, eres feliz. Aunque la competición no fue excelente, las sensaciones fueron increíbles. Creo que esa es la mayor satisfacción para un deportista.
-C.M: Sin lugar a dudas, el pasado verano en Polonia, en el Europeo, que por sorpresa quedé sexta. No lo esperaba, pero pasé a la final, me clasifiqué y allí quedé entre los 10 primeros. Mejor, imposible.

-¿Unas palabras de ánimo para los no iniciados en la práctica deportiva?
-H.C: Practicar deporte es una manera de liberarte del día a día. No hace falta ser un deportista de alto nivel, simplemente con salir a andar o subir las escaleras ya estás practicando una actividad física, por ejemplo. Sé que cuesta, pero la práctica deportiva también te garantiza que el día de mañana te encontrarás mejor.
-C.M: El deporte siempre es beneficioso para la salud y sirve cualquier actividad, no hace falta mirar el rendimiento. La actividad física nos aporta beneficios a la salud, evita enfermedades y nos ayuda a desconectar de la rutina. Yo la recomiendo, por supuesto.

-¿Y para los deportistas universitarios?
-H.C: Continuar adelante. Dejar los estudios por el deporte o el deporte por los estudios es un gran error. Solo hay que organizarse bien porque hay tiempo para todo.
-C.M: Realmente todo el esfuerzo que se está haciendo vale la pena y al final siempre se encuentra una vía de escapatoria para entrenar y sacar los estudios al mismo tiempo.

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