El aumento de las estaciones de polen convertirá la alergia en un problema de salud pública en las próximas décadas

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  • M. Angelica Morales Lopez
  • 12 marzo de 2026
 

La alergia afecta a una de cada cuatro personas, pero su prevalencia podría aumentar hasta alcanzar casi el 50 % de la población en 2050 si se mantienen las tendencias actuales. Así lo advierte el doctor Javier Montoro Lacomba, jefe de la sección de Alergia del Hospital Arnau de Vilanova de Llíria y profesor de Inmunología e Inmunopatología de la Universitat de València, quien señala que factores como el cambio climático y la contaminación están modificando el comportamiento de los alérgenos ambientales.

En una entrevista realizada en la Facultad de Medicina y Odontología de la UV, donde imparte sus clases, el especialista explica que uno de los cambios más visibles es la prolongación de las estaciones de polinización, lo que alarga el tiempo de exposición a los alérgenos para las personas sensibilizadas. “Si la estación dura más tiempo, las plantas producen polen durante más semanas e incrementa la carga y oferta alergénica ambiental”, deduce. 

Los cambios ambientales están alterando el comportamiento de plantas y de otros alérgenos. El aumento de las temperaturas, la mayor concentración de dióxido de carbono o la contaminación urbana estimulan el crecimiento vegetal y prolongan la producción de polen, lo que incrementa la duración de la exposición de los pacientes alérgicos.

Además, las plantas pueden modificar sus proteínas en respuesta a estas nuevas condiciones ambientales para adaptarse a estos cambios. Por lo tanto, según señala Montoro, estas alteraciones pueden generar proteínas más agresivas desde el punto de vista alergénico, lo que se traduce en síntomas más severos.

Incluso factores menos conocidos, como la contaminación lumínica, influyen en los ciclos biológicos de las plantas al alterar su ritmo circadiano y prolongar su actividad metabólica, tal y como demuestran ya algunos estudios. 

Un problema de salud pública emergente
El especialista alerta de que, si la prevalencia continúa aumentando, la alergia podría convertirse en un importante problema de salud pública, no solo por la carga de enfermedad que supone para los pacientes, sino también por sus repercusiones sociales e, incluso, económicas.

Los síntomas alérgicos afectan a la calidad de vida y pueden provocar absentismo o disminución del rendimiento laboral, además de incrementar el gasto sanitario asociado a tratamientos farmacológicos y vacunas. 

Sin embargo, las soluciones para abordar los factores ambientales que favorecen el aumento de las alergias requieren medidas a largo plazo, como la reducción de contaminantes o cambios en la planificación urbana y la gestión de especies vegetales menos alergénicas en los parques y jardines de las ciudades. “Estos cambios no generan respuestas inmediatas, sino que sus efectos se ven a medio-largo plazo, pero hay que comenzar a realizarlos lo antes posible”, matiza.

Catarro o alergia: cómo distinguirlos
Una de las dudas más frecuentes entre los pacientes es diferenciar entre un catarro común y una alergia respiratoria. En palabras de Montoro, la duración y los síntomas ofrecen “pistas importantes”.

Mientras que un resfriado suele durar entre cinco y siete días, la sintomatología alérgica puede prolongarse durante semanas o incluso meses. Además, en la alergia es característico el picor en nariz, ojos o garganta, los estornudos repetidos y la presencia de secreción nasal transparente, a diferencia de las infecciones respiratorias, en las que las secreciones son más espesas y de color amarillento o verdoso.

Otra diferencia relevante es que la alergia no suele acompañarse de fiebre ni malestar general, síntomas habituales en procesos infecciosos.

Y es que las manifestaciones más comunes de la enfermedad alérgica son las respiratorias, especialmente la rinitis y el asma bronquial, debido a la exposición constante de las vías respiratorias a partículas ambientales, procedentes sobre todo de plantas (las gramíneas, el ciprés y las coníferas en general, el olivo, el platanero de sombra, la parietaria…, son especialmente incisivos), sin olvidar “en ningún caso” a los ácaros, los epitelios animales y hongos. Estos últimos son responsables de sintomatología perenne.

“Es importante tener en cuenta que la mayoría de nuestros pacientes son alérgicos a más de una fuente alergénica, es decir, a ácaros-hongos-polen, ácaros-polen, ácaros-epitelios animales. Esto dificulta el tratamiento y control de la enfermedad alérgica de la vía respiratoria. La inmunoterapia específica con alérgenos (vacuna antialérgica) cada vez es más necesaria”, sostiene.

En este sentido, Montoro recomienda tener en cuenta el tipo de vegetación –siempre necesaria– que se utiliza en espacios urbanos y también de modo ornamental para evitar reacciones alérgicas. Comenta, por ejemplo, que el naranjo es un árbol cuyo polen es pesado y pegajoso, no viaja, sino que queda donde cae, a diferencia del olivo o el ciprés, que no pesa y permanece en suspensión mucho más tiempo.

Para conocer el nivel de polen en el ambiente, la provincia de València dispone de dos estaciones: una, en el Hospital Clínico (en la avenida de Blasco Ibáñez) y, otra, en Xàtiva. De acuerdo con Javier Montoro, el radio que abarcan estos puestos es lo suficientemente amplio como para prevenir a la población alérgica. Además, puede seguirse, prácticamente con una semana de decalaje, la calidad del aire a través de la página web de la Asociación Valenciana de Alergología e Inmunología Clínica, donde también se encuentra una batería de recomendaciones que facilitan la convivencia de la persona alérgica en esta época.

Un foro científico para actualizar conocimientos sobre asma
El doctor Montoro Lacomba impulsa, asimismo, iniciativas científicas para mejorar el conocimiento sobre la enfermedad alérgica. Los días 13 y 14 de marzo se celebrará la séptima edición del encuentro AsmaDual, un foro organizado junto al neumólogo Fernando Sánchez Toril, que reunirá a especialistas de toda España y de países latinoamericanos.

El evento, con formato híbrido presencial y online, abordará temas, como las terapias biológicas más innovadoras para el asma, la inmunoterapia con alérgenos o la influencia del exposoma –el conjunto de factores ambientales que rodean al individuo– en las enfermedades respiratorias.

Montoro destaca que encuentros de este tipo permiten integrar conocimientos desde diferentes disciplinas y avanzar en el diagnóstico precoz y el tratamiento de enfermedades respiratorias complejas.

El experto subraya, además, la importancia de la divulgación científica y del papel de los medios de comunicación para mejorar la información sanitaria: “La visibilidad informativa puede ayudar a que muchos pacientes identifiquen su problema y busquen atención especializada”, concluye.

El doctor Javier Montoro Lacomba. FOTO: Universitat de València.