Carmina Montoliu: “El gran desafío es diagnosticar la hepatitis a tiempo”
El 28 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Hepatitis, una enfermedad que causa cerca de 1,3 millones de muertes en el mundo e impacta directamente en la calidad y la esperanza de vida de millones de personas. Con este motivo entrevistamos a Carmina Montoliu, catedrática del Departamento de Patología de la Universitat de València.
27 de julio de 2026
Montoliu ha situado a la Universitat como un referente internacional en el estudio de los mecanismos responsables del deterioro cognitivo asociado a las enfermedades hepáticas y en el desarrollo de nuevas estrategias diagnósticas y terapéuticas. Dirige el Grupo de Investigación en Deterioro Neurológico de la Universitat de València y el Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA. Ha publicado 135 artículos, ha dirigido 14 tesis doctorales y, solo en 2025, colaboró con 43 grupos de investigación.
¿Por qué es importante conmemorar este día para visibilizar la enfermedad?
El Día Mundial contra la Hepatitis es una oportunidad para recordar que las hepatitis víricas siguen siendo un problema de salud pública importante, aunque, con frecuencia, pasen desapercibidas.
Cada año causan alrededor de 1,3 millones de muertes en el mundo, una cifra comparable a la de enfermedades como el VIH o la tuberculosis. Cuidar el hígado también es cuidar el cerebro: el gran desafío es diagnosticar la hepatitis a tiempo para evitar complicaciones graves.
Pero también es un día para transmitir un mensaje de esperanza. Gracias a las vacunas, el número de nuevas infecciones ha disminuido de forma muy importante. El tratamiento de la hepatitis C ha supuesto uno de los mayores avances terapéuticos de las últimas décadas, capaz de curar la infección en más del 95 % de los pacientes.
¿En qué consiste la enfermedad?
La hepatitis es una inflamación del hígado que puede estar causada por distintos factores, como virus, consumo excesivo de alcohol, determinados medicamentos o enfermedades autoinmunes. En el contexto del Día Mundial contra la Hepatitis nos referimos principalmente a las hepatitis de origen vírico.
El hígado desempeña funciones esenciales para el organismo: elimina sustancias tóxicas, participa en la digestión, produce proteínas indispensables y regula numerosos procesos metabólicos. Cuando la inflamación se mantiene durante años, puede producir fibrosis, cirrosis e incluso cáncer hepático.
La enfermedad puede permanecer sin síntomas durante años, cuando aparecen, entre los más habituales se encuentran el cansancio intenso, la pérdida de apetito, las náuseas, el malestar general o el dolor en la parte superior derecha del abdomen. En fases más avanzadas pueden aparecer ictericia, es decir, color amarillento de la piel y de los ojos, orina oscura o heces de color claro.
¿Qué acciones se pueden llevar a cabo para evitar la enfermedad y mejorar el pronóstico del paciente?
Evitar compartir agujas u otros objetos que puedan contener restos de sangre, mantener prácticas sexuales seguras cuando exista riesgo de transmisión y garantizar unas adecuadas medidas de seguridad en el ámbito sanitario.
En las personas que ya padecen una enfermedad hepática es igualmente importante evitar el consumo de alcohol, mantener un peso saludable, controlar enfermedades como la diabetes y seguir correctamente el tratamiento y las revisiones médicas.
Muchas personas desconocen que están infectadas, por eso es fundamental facilitar el acceso al cribado, simplificar los circuitos asistenciales y reforzar el papel de la Atención Primaria en la detección precoz.
Esto supone un enorme beneficio para las y los pacientes, pero también para el sistema sanitario, porque reduce la necesidad de hospitalizaciones, trasplantes y tratamientos mucho más complejos y costosos.
Haber padecido una hepatitis C no confiere una inmunidad protectora frente a nuevas infecciones; la mejor estrategia sigue siendo prevenir la infección
La persona con anticuerpos de la hepatitis C ¿queda protegida frente a una posible reinfección?
No. Haber padecido una hepatitis C o haberse curado gracias al tratamiento no confiere una inmunidad protectora frente a nuevas infecciones. Por ello, es fundamental mantener las medidas de prevención y evitar las conductas de riesgo. La mejor estrategia sigue siendo prevenir la infección.
En sus estudios analiza la relación de la enfermedad hepática con los mecanismos de deterioro. ¿En qué consiste?
El hígado no trabaja de forma aislada. Cuando su función se deteriora, algunas sustancias que normalmente elimina pueden acumularse en la sangre y alcanzar el cerebro, alterando su funcionamiento.
Nuestro grupo investiga por qué las enfermedades hepáticas pueden producir alteraciones cognitivas y motoras. Durante los últimos años hemos demostrado que la inflamación desempeña un papel fundamental en este proceso. Actualmente estamos estudiando cómo interactúan la microbiota intestinal, el sistema inmunitario y las vesículas extracelulares ―pequeños mensajeros biológicos que permiten la comunicación entre las células― y en qué modo contribuyen al deterioro cognitivo.
Incorporar la perspectiva de sexo en la investigación biomédica es esencial para ir hacia una medicina de precisión
¿Afecta la enfermedad igual a hombres y mujeres?
Cada vez existe más evidencia de que el sexo biológico influye en el desarrollo de muchas enfermedades, incluidas las hepáticas. En el grupo hemos demostrado que existen diferencias en la respuesta inflamatoria del cerebro durante la encefalopatía hepática.
Incorporar la perspectiva de sexo en la investigación biomédica no solo mejora el conocimiento de la hepatitis, sino es esencial para ir hacia una medicina de precisión, capaz de ofrecer la mejor estrategia terapéutica para cada persona.
El conocimiento científico solo alcanza su verdadero valor cuando llega a la sociedad y contribuye a mejorar la vida de las persones
¿Qué piensa de la divulgación científica?
La divulgación científica forma parte de la responsabilidad de quienes nos dedicamos a la investigación. Generar conocimiento es esencial, pero este conocimiento solo alcanza su verdadero valor cuando llega a la sociedad y contribuye a mejorar la salud y la vida de las personas.
En enfermedades como las hepatitis, una buena divulgación puede ayudar a que más personas conozcan los factores de riesgo, comprendan la importancia de la vacunación, soliciten una prueba diagnóstica cuando sea necesario y accedan al tratamiento antes de que aparezcan complicaciones.