El Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CSIC-UV-GVA) y la Diputación de València tienden puentes entre la ciencia y la Formación Profesional

  • Servicio de Marketing y Comunicación
  • 18 mayo de 2026
 
Práctica de laboratorio del programa de Formación Profesional entre CIDE y ECA.
Práctica de laboratorio del programa de Formación Profesional entre CIDE y ECA.

La colaboración entre el Centro de Investigaciones sobre Desertificación (CIDE, CSIC-UV-GVA) y la Escuela de Capataces Agrícolas de la Diputación de València (ECA) puede considerarse un caso de éxito. A través de los convenios suscritos entre la Escuela de Formación Profesional, el CSIC y la Universitat de València, el CIDE y la ECA llevan más de 15 años colaborando en la formación del estudiantado y convirtiéndolo en personal técnico muy demandado por diversos equipos de investigación en materia medioambiental.

Desde que la ECA y el CIDE –entidad dependiente del CSIC, la Universitat de València y la Generalitat Valenciana, puntera en investigación con científicos y científicas de reconocida reputación a escala internacional– iniciaron su colaboración formativa, un nutrido número de estudiantes del Ciclo Formativo de Grado Superior de FP en Gestión Forestal y del Medio Natural han realizado sus prácticas en un entorno científico de relevancia nacional e internacional.

Ese capital operativo, forjado durante la fase de Formación en Empresa, se traduce, una vez finalizados los estudios, en una tasa de inserción laboral directa en el mismo centro que se ha visto incrementada de manera notable, con la incorporación reciente de cinco alumnas y alumnos de la ECA.

De la mano de la entidad investigadora, los y las estudiantes aprenden a monitorizar la vegetación y su respuesta a los incendios forestales y al cambio climático. Colaboran, además, en el seguimiento de salud de los sistemas forestales en los Espacios Naturales Protegidos y en programas de seguimiento de fauna, entre otros servicios ecosistémicos.

El mismo estudiantado describe la experiencia como transformadora. El modelo funciona porque la implicación del CIDE va mucho más allá de ceder espacio físico. Personal investigador participa dando charlas especializadas desplazándose al Centro Educativo y propone casos reales como base de los proyectos intermodulares del alumnado.

La ECA garantiza una selección rigurosa de las candidaturas de acuerdo con el perfil demandado por los equipos de investigación. Se trata, en suma, de un conjunto de sinergias entre los dos centros cuyo objetivo es alcanzar la consolidación del programa como una clara apuesta para el futuro de nuevos profesionales del sector medioambiental.