El estado emocional, clave para identificar a pacientes con dolor crónico con mayor riesgo de uso de opioides
Un estudio liderado por un equipo investigador de la Universitat de València, en colaboración con el Hospital General Universitario de la ciudad, identifica una relación entre los estados de malestar emocional —especialmente la ansiedad y la depresión— con una mayor intensidad del dolor y una incidencia más alta de uso indebido de opioides en las personas que experimentan dolor crónico. El trabajo busca prevenir, mediante un análisis del estado emocional del conjunto de pacientes, la aparición de conductas problemáticas asociadas a los tratamientos de las afecciones crónicas.
22 de septiembre de 2026
La investigación, publicada en Frontiers in Public Health, está coordinada por Lucía Hipólito, profesora del Departamento de Farmacia y Tecnología Farmacéutica y Parasitología y del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de la UV, y Miguel Ángel Serrano, profesor del Departamento de Psicobiología de la UV. En la muestra han participado 97 pacientes con dolor crónico tratados con opioides en la Unidad del Dolor del Hospital General Universitario de València. Los hallazgos revelan cómo reconocer factores psicológicos que permitan mejorar la seguridad y la personalización de los tratamientos.
El personal investigador señala que una mayor intensidad de dolor se asocia con niveles más altos de ansiedad y depresión y con una puntuación superior en el instrumento de cribado Current Opioid Misuse Measeurement (COMM), utilizado para identificar a pacientes proclives a presentar más riesgo de comportamientos problemáticos relacionados con la medicación.
“Nuestro objetivo no es restringir el uso de opioides en pacientes que los necesitan, sino contribuir a que su utilización sea lo más segura e individualizada posible. Identificar de forma temprana factores de vulnerabilidad psicológica puede permitir incorporar medidas preventivas y ofrecer al paciente un abordaje más completo de su dolor”, explica Lucía Hipólito.
Una mirada integral a la población con dolor crónico
Las personas participantes presentaban una intensidad media de dolor de 7,79 sobre 10. El estudio ha evaluado conjuntamente la magnitud del dolor físico de la población bajo tratamiento, la ansiedad, la depresión, la anhedonia —incapacidad de sentir interés en actividades que antes resultaban agradables— y el riesgo de comportamientos indebidos asociados al uso de opioides.
Asimismo, el grupo investigador ha explorado posibles diferencias entre hombres y mujeres, con el objetivo de mejorar la equidad y la precisión de las terapias. Aunque la muestra incluye un mayor número de mujeres, los resultados destacan “que las vías que relacionan el dolor, los estados afectivos y el riesgo asociado al uso de opioides podrían presentar diferencias según el sexo”.
“No estamos diciendo que la ansiedad o la depresión causen un uso problemático de opioides. Nuestro estudio es transversal y, por tanto, permite identificar asociaciones, pero no establecer relaciones causales, análisis que estamos realizando actualmente. Lo que planteamos es que estos factores pueden ser clínicamente útiles para identificar a pacientes que podrían beneficiarse de una evaluación psicológica y un seguimiento más individualizado”, señala Hipólito.
Mejorar la seguridad sin dejar de tratar el dolor
El trabajo plantea que incorporar herramientas breves de evaluación psicológica a la atención habitual de las Unidades del Dolor “podría contribuir a una estratificación más precisa del riesgo y facilitar intervenciones preventivas”. En este sentido, el equipo de investigación defiende que “la atención psicológica no debería considerarse un elemento secundario en el tratamiento del dolor crónico, sino una parte integrada de una estrategia terapéutica que combine el alivio del dolor con la mejora de la calidad de vida y la reducción de riesgos asociados a los tratamientos”.
Un estudio alineado con la prevención
La investigación ha sido financiada por el Ministerio de Sanidad, a través de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, mediante el proyecto PND2024-I035. El estudio se alinea con las estrategias de prevención de los trastornos relacionados con el uso de medicamentos opioides, al centrarse en la identificación temprana de factores de vulnerabilidad que pueden favorecer un uso más seguro e individualizado de estos tratamientos.
La investigación también ha recibido financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y la Agencia Estatal de Investigación, a través del proyecto PCI2025-163264 que investiga la comunicación cuerpo-cerebro y se interesa por los mecanismos neurales implicados en las alteraciones emocionales derivadas del desarrollo de una situación patológica.
Referencia del artículo: D Lorente, J., Molins, F., Padilla, F., Serrano, D., Monsalve, V., Mínguez, A., De Andrés, J., Serrano, M. A., Hipólito, L. (2026). “Psychological Vulnerability and Opioid Medication Use Disorder Risk in Chronic Pain: The Mediating Role of Affective States and Sex Differences”. Frontiers in Public Health. DOI: https://doi.org/10.3389/fpubh.2026.1810909