Un estudio asocia la exposición prenatal a 33 contaminantes ambientales con el desarrollo puberal
La Universitat de València ha liderado una investigación en la que han participado otros centros de investigación nacionales e internacionales que ha identificado asociaciones entre la exposición durante el embarazo a disruptores endocrinos —sustancias tóxicas que influyen en la producción hormonal—y el posterior desarrollo en la pubertad de niñas y niños de 9 años.
31 de julio de 2026
El desarrollo puberal está determinado por una serie de mecanismos hormonales que “se programan” desde la gestación. El estudio, publicado en la revista Environmental Research, ha analizado la exposición a 33 contaminantes ambientales que pueden encontrarse en algunos materiales resistentes al agua, antiadherentes, envases alimentarios y productos de higiene.
Entre los hallazgos más destacados, una mayor exposición prenatal al DDT y a su principal metabolito (DDE), compuestos prohibidos desde hace décadas pero que persisten en el medio ambiente y siguen detectándose en el organismo humano, se relacionó con un inicio más tardío del desarrollo mamario en las niñas y del desarrollo genital en los niños, además de con concentraciones más elevadas de determinadas hormonas sexuales. Por el contrario, otros compuestos, como algunos PCB —también contaminantes persistentes—, así como parabenos y ftalatos, presentes en numerosos productos de uso cotidiano, se asociaron con un desarrollo más temprano de determinados caracteres sexuales secundarios o con cambios en los niveles hormonales.
María-José López-Espinosa, investigadora y profesora del Departamento de Enfermería de la UV explica: “La salud infantil empieza antes del nacimiento. Conocer cómo la exposición a contaminantes ambientales durante el embarazo puede influir en el desarrollo hormonal de niños y niñas es clave para prevenir problemas de salud desde las primeras etapas de la vida”.
El trabajo se ha realizado sobre 386 parejas madre-hijo de la cohorte del #ProyectoINMA (Infancia y Medio Ambiente) que estudia el impacto de los factores ambientales sobre la salud infantil desde hace más de 20 años. El estudio reclutó mujeres durante el primer trimestre del embarazo (2003-2005), de las que 787 completaron el seguimiento hasta el parto (2004-2006). Para evaluar la exposición a contaminantes químicos se recogieron muestras de sangre y orina en diferentes momentos del embarazo. Tras el nacimiento, los niños y niñas fueron seguidos hasta los 9 años, cuando se evaluó su desarrollo puberal.
En el estudio han participado además de la Universitat de València, el CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), el Institut Català de la Salut (Camp de Tarragona), la Unidad Mixta de Investigación en Epidemiología y Salud Ambiental, FISABIO y la Universitat Jaume I.
El trabajo ha sido financiado a través de laUnión Europea, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (MICIU) y la Generalitat Valenciana, además de ayudas de laFundación Alicia Koplowitzy laFundació la Marató.
Referencia del artículo: Beneito, A., Carrizosa, C., Alvarez, O., Sarzo, B., Llop, S., Esplugues, A., Grimalt, J.O., Schettgen, T., Sakhi, A.K., Murcia, M., Freire, C., Ballester, F., Lopez-Espinosa, M.J. (2026). Prenatal exposure to 33 endocrine-disrupting chemicals and pubertal development at age 9 in Spain. Environmental Research. Vol (301). Link: https://doi.org/10.1016/j.envres.2026.124527