Pablo Jarillo-Herrero: “Mi formación en la Universitat fue fundamental en mi carrera investigadora”

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  • M. Angelica Morales Lopez
  • 23 enero de 2026
 
El científico valenciano Pablo Jarillo-Herrero, en el MIT. FOTO: L. Barry Hetherington.
El científico valenciano Pablo Jarillo-Herrero, en el MIT. FOTO: L. Barry Hetherington.

El valenciano Pablo Jarillo-Herrero es, en la actualidad, catedrático del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), pero se licenció en Física en la Universitat de València, una etapa que recuerda de forma “apasionante”. Se refiere a la vida universitaria, esa que solo ocurre una vez y en la que coexisten crecimiento intelectual, excelencia académica, amistades y vínculos personales que perdurarán para el resto de los tiempos.

Acaba de ser galardonado con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Ciencias Básicas en su XVIII edición, junto con el también físico Allan MacDonald. Un reconocimiento a su trabajo sobre las cualidades del grafeno (material en el que es experto) y su reciente resultado tras poner en práctica la teoría de MacDonald, demostrando un ángulo mágico que permite transformar y controlar el comportamiento de los materiales.

Llegar hasta aquí ha sido posible, según destaca, gracias al trabajo de su equipo, de su grupo de investigación, integrado por científicos internacionales de primer nivel, con el que piensa seguir trabajando “duro” sin olvidar dónde arrancó su “pasión”: “La verdad es que mi formación en la Universitat de València fue una parte integral y fundamental de mi desarrollo posterior como investigador”, afirma.

Medalla de la Real Sociedad Española de Física y de la Fundación BBVA, Premio de la Fundación Conexus, Premio Alumni Plus ‘Insigne UV’ por el Consell Social de la Universitat de València…, es jurado de los Premios Rei Jaume I y visitará València en junio, cuando se reúne este grupo de mujeres y hombres de ciencia y economía con reconocimiento en todo el mundo.

Pero hasta entonces y desde el MIT, Pablo Jarillo nos atiende en una entrevista para abordar su campo de trabajo, la situación de la investigación en España y su experiencia universitaria en la UV.

P: Es motivo de orgullo para la Universitat de València contar entre sus egresados con un embajador como usted...
R: ¡Muchas gracias!

P: Su investigación sobre el grafeno aglutina ya un nutrido palmarés, en el que destacant premios de relevancia internacional como el último de la Fundación BBVA. ¿Qué suponen estos reconocimientos para los resultados de su trabajo?
R: Bueno, ante todo me los tomo como un reconocimiento para todo mi equipo, ya que aunque yo sea el líder del grupo, es el trabajo de todo mi equipo, además junto a muchos otros colaboradores de otras universidades e instituciones, que hemos conseguido estos resultados. Por supuesto, me hace mucha ilusión estos reconocimientos, ya que supone una valoración positiva del trabajo de mi grupo. Nos anima a seguir trabajando duro y a escoger direcciones arriesgadas, a explorar en profundidad el mundo tan interesante de los materiales cuánticos.

P: Hablamos de una investigación que pone de manifiesto la existencia de un nuevo campo de la física, la twistrónica, mediante el cual se puede obtener no solo superconductividad, sino también magnetismo y otras propiedades en los materiales. ¿Cómo lo puede explicar?
R: Pues la verdad es que aún no lo entendemos completamente. Pero básicamente la twistrónica permite que la energía dominante en el comportamiento de los electrones en un material sea la energía electrostática de repulsión, o energía potencial de Coulomb. Cuando esto ocurre, las interacciones entre electrones se vuelven muy complejas y pueden dar lugar a comportamientos cuánticos emergentes, con propiedades colectivas muy inusuales, como por ejemplo la superconductividad. Es un tema muy fascinante, sobre el que hay muchísima gente trabajando, y sobre el que aún hace falta más investigación para entenderlo completamente.

P: Ha participado, por lo tanto, en abrir nuevas fronteres en la física. ¿Y cómo se traspasarán en un futuro?
R: Hay muchísimas posibilidades interesantes para el futuro, tanto a nivel de física fundamental como a nivel de aplicaciones tecnológicas. La posibilidad de realizar todas las fases de la materia cuántica utilizando materiales simples es algo que tiene a todo el mundo (bueno, al menos a muchos físicos e ingenieros) muy ilusionados. Aún no sabemos muy bien cuán lejos se podrá llegar, por ejemplo, si seremos capaces de que todas esas fases se realicen en un régimen de parámetros “más cómodos” (temperatura ambiente en vez de bajas temperaturas, etcétera).

P: ¿Se trata de un futuro a corto, medio o largo plazo? ¿Cómo lo podemos medir y de qué depende?
R: El trabajo que hacemos en mi grupo es de física fundamental y, por tanto, las aplicaciones tardarán probablemente décadas en llegar.

P: Sin embargo, la obtención de nuevas propiedades en los materiales tendrá, sin duda, un gran impacto industrial: se abaratará la producción de energía eléctrica, por ejemplo. ¿Qué otras aplicaciones reales de su descubrimiento puede enumerar?
R: En el “corto” y medio plazo, las aplicaciones más fáciles de imaginarse están relacionadas con tecnologías cuánticas, por ejemplo, nuevos sensores cuánticos de luz, posibles aplicaciones en simulaciones y computaciones cuánticas, etcétera. A más largo plazo, la física que estamos aprendiendo podría tener un impacto grande en todo tipo de propiedades de materiales que se utilizan en procesos donde la energía es muy importante, como los dispositivos de computación y memoria utilizados en la IA, etcétera.

P: Todo esto ha sido posible al demostrar la teoría de su cogalardonado, el también físico Allan MacDonald; un trabajo que ha desarrollado en el MIT. ¿Este avance experimental hubiera podido tener lugar en España?
R: En principio, sí que podría haber ocurrido en España, pero es más difícil que ocurra aquí porque, en general, este fue un proyecto muy, muy arriesgado, y en España suele haber menos tolerancia o propensión al riesgo. Además, el equipo internacional de investigadores que fue responsable del descubrimiento es muy difícil de reclutar hoy en día en España, ya que no se suelen ofrecer las condiciones personales y de investigación para atraer ese talento internacional del más alto nivel.

P: ¿Y si nos acercamos más al territorio, cree que las ciencias básicas gozan de buena salud en València?
R: La situación de la ciencia básica en València ha mejorado en las últimas décadas, pero todavía puede mejorar más. Es muy importante tener ambición intelectual, apostar fuertemente por la meritocracia radical y por la gente joven, y dotarla de recursos competitivos a nivel internacional.

P: Supongo que el impulso del talento, el conocimiento y la transferencia no tiene una “varita mágica” y no depende solo del sistema universitario español (o valenciano). ¿Cuáles son los ingredientes fundamentales para alcanzar objetivos científicos y tecnológicos como los del MIT?
R: Justo lo que he dicho en la pregunta anterior es lo que hacemos en MIT, y por eso la ciencia básica y la ingeniería en MIT están a un nivel tan alto: (1) reclutar al mejor talento internacional del mundo; (2) para lo que hay que ofrecer condiciones personales (por ejemplo, salario) y de investigación (financiación, burocracia ligera, etcétera) competitivas a nivel internacional; y (3) meritocracia radical. Si eso confluyera, dada la alta calidad de vida en València y España en general, se podría hacer un ecosistema universitario de altísima excelencia y muchísimo más innovador.

P: ¿Ha pensado alguna vez en volver a casa? ¿Qué es necesario para que un investigador de primer nivel como usted retorne a su alma mater?
R: Alguna vez lo he pensado, pero es difícil que se den las condiciones que menciono arriba. Ahora bien, con una buena colaboración entre el sector público y el privado, se podrían dar las condiciones para que gente como yo (mejor aún, gente más joven que yo) decidiera establecer su carrera investigadora en València. Muchas veces escucho a autoridades decir que van a hacer las cosas así, pero cuando se enteran de lo que supone hacer un esfuerzo serio... la iniciativa pierde fuelle.

P: Y en el plano más personal, ¿cómo recuerda su etapa universitaria en la UV? ¿Qué destacaría de aquella época?
R: Fue una época muy bonita y apasionante de mi vida. Recuerdo las clases, algunos de mis profesores que fueron excelentes, los debates con mis compañeros durante las comidas en el restaurante del campus de Burjassot, las tardes en la biblioteca estudiando... Aprendí mucho y la verdad es que mi formación en la Universitat de València fue una parte integral y fundamental de mi desarrollo posterior como investigador.

P: Muchas gracias por arrojar luz sobre un tema tan complejo y dedicarnos su tiempo, tan valioso.
R: ¡A vosotros!