Adela Mauri: “Me gustaría que los dobles grados con Física, Ingeniería Química y Ciencia y Tecnología de los Alimentos fueran una realidad”

  • 25 abril de 2018
 
Adela Mauri
Adela Mauri

Maria Iranzo. Fotos: Miguel Lorenzo

La de Químicas es una facultad pequeña, por lo que tiene las ventajas, y los obstáculos a la vez, de trabajar en familia. Al frente de esta casa se encuentra desde hace semanas la profesora de Química Analítica Adela Mauri, vicedecana de Estudios en la anterior legislatura. “Nuestro decano, después de los primeros tres años, decidió que se jubilaba, y el equipo, que continúa unido, ha ido apuntándome hasta que me decidí a presentarme”, explica con una resignación que sabe dulce. El suyo ha sido el único decanato donde este año han competido dos candidaturas. Finalmente, ella se impuso a la catedrática Margarita Parra.

–Es usted la segunda decana en la historia de la Facultad de Químicas después de Pilar Campins. ¿Se dan pasos?
–Si no te presentas, no puedes ser decana. No he encontrado nunca en esta facultad discriminaciones ni impedimentos para que una mujer llegue a un cargo de dirección. No me gustaría nunca llegar a algún sitio por ser mujer. Por lo tanto, no podemos hacer con los hombres lo que se hacía hace cincuenta años con las mujeres, discriminarlos por el hecho de ser hombres; tenemos que buscar la/el mejor, sea quien sea. Porque mira, Rita Barberá, Cristina Cifuentes, Esperanza Aguirre... son mujeres [la cara adopta mayor resignación a medida que aumenta la numeración]. ¿Y esto ha garantizado algo? El techo de la Universitat lo rompió Carmen Alborch hace muchos años cuando fue decana de Derecho, una facultad no muy progresista, como sabes. Aquí, de los cuatro departamentos de la facultad, dos son directoras y dos son directores. Hasta hace poco eran mayoría las directoras.

–¿Cuáles son sus prioridades?
–Esta facultad es avanzada en investigación. Y lo que nos gustaría es que fuera igual en cuanto a la docencia. Tenemos buenos docentes, pero hay un problema grave de plantilla. La sustitución de la plantilla no se está haciendo como corresponde, puesto que se está utilizando la figura de asociado para cubrir el déficit de plazas, cuando lo que se tiene que hacer es contratar gente joven para que continúe su carrera universitaria. Una plantilla sin gente joven se muere. Nuestros profesores superan la cincuentena. Hace falta gente joven y con ganas que se vaya formando con ellos para tener un referente. Este es un problema endémico de la universidad en general. La política de personal no está respondiendo al futuro y esto, a corto plazo, será un problema importante, sobre todo respecto a la docencia.

–¿Esta situación afecta al estudiantado? La de Químicas es una de las tasas de graduación más bajas, alrededor del cuarenta por ciento.
–Tenemos que mejorar la tasa de graduación y para hacerlo debemos mejorar la formación del estudiantado. Tenemos, además, un hándicap. De primera opción, llega el sesenta por ciento de los estudiantes. Así, lo que nos hace falta es hacerla más llamativa, conseguir visualizar desde secundaria qué es la química y sus atractivos. La química tiene mala prensa, la química es sucia, siempre las noticias que hablan de cuestiones químicas son negativas: un vertido tóxico al río, una explosión... Por eso, lo que tenemos que hacerles ver es que el mundo que conocemos no existiría sin la química, en casa todo es química: el plástico, la colonia, el gel, todo viene de una industria química y la gente no es consciente de ello. Además, no es una carrera que tenga pocas salidas profesionales. En esta última crisis económica el sector químico es de los que menos la han sufrido.

En el programa electoral Mauri recoge varias iniciativas divulgativas. Una es el programa Química en la escuela, a través del cual el profesorado más joven visitará escuelas y hará divulgación de la ciencia para estudiantado de la ESO. “Si se hace bien, puede cambiarles la visión de lo que es la química, una especie de magia que atrae a los más pequeños”, augura. Quiere continuar con el programa Disfrutando la química, que permite a los estudiantes de bachillerato hacer prácticas en la Universitat; y consolidar desde el próximo año la Semana de la Mujer, la Niña y la Química.

–El curso que viene pondrán en marcha la reforma del grado. ¿Afectará también a la tasa de graduación?
–¡Es uno de los objetivos! Las asignaturas de laboratorio ganan ahora un peso importante. Hemos bajado los créditos del TFG y hemos incrementado los de asignaturas obligatorias. También aumenta el número de asignaturas optativas.
Además, tenemos la intención de hacer dobles grados. Ya hemos tenido los primeros contactos con otras facultades. Al decano de Física, Jordi Vidal, ya se lo he comentado. Lo tenemos que mirar. Una cosa es la intención y otra que se haga realidad. También he hablado con el decano de Farmacia, Juan Carlos Moltó, para plantear el doble grado de Química y Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

–¿Cuándo podrían ser una realidad?
–Si nos ponemos a trabajar en serio, tal vez dentro de dos años, pero siempre que se aprueben. Me consta que Isabel Vázquez, vicerrectora de Estudios de Grado y Política Lingüística, está a favor de los dobles grados.

–En el programa electoral opta por las redes sociales como medio de comunicación con el estudiantado.
–Queremos mejorar la comunicación. Ya tenemos Facebook y muy pronto crearemos cuenta en Twitter. También queremos poner en marcha la aplicación Remind para fomentar la participación de los estudiantes en las actividades del centro. Los alumnos no leen el correo electrónico, por lo tanto tenemos que buscar nuevos canales para comunicarnos con ellos.

–¿En qué estado se encuentra la facultad en cuanto a las instalaciones? Este despacho parece nuevo.
–¡Ya tocaba! Hasta ahora el de decanato era un despacho como el de cualquier profesor. En investigación básica esta facultad es de las pioneras, pero el problema fundamental es que la remodelación de los laboratorios de investigación está pendiente y se trabaja en condiciones que no garantizan la seguridad de la gente. Incluso en los laboratorios docentes, que sí se remodelaron, la ventilación y la climatización no funcionan. ¡Igual tienes cuarenta grados que diez! El problema son las infraestructuras.
También nos gustaría conseguir, en el campus, espacios para los estudiantes. La construcción del Museo de Historia Natural les ha quitado el espacio que tenían de comedor y de estudio, y claro, este campus necesita espacios para ellos. Desde la mesa de campus intentaremos impulsarlo.

–Muchas veces, al preguntar a los nuevos decanos, nos olvidamos de sus medidas respecto al PAS.
–El de esta facultad es muy especial. Nuestros laboratorios no funcionarían si no tuviéramos el PAS de laboratorio. Hacen una tarea muy importante. El problema que nos plantean es que, al ser personal de administración especial, sus posibilidades de promoción son limitadas. Esto no es decisión de la facultad, realmente es política de la Universitat y lo haré llegar al Consejo de Gobierno.

–Dice que, sobre todo, es profesora, pero está al frente de un decanato y tiene varios proyectos de investigación. ¿Se puede con todo?
–Mis alumnos están muy enfadados. Dicen que no querían que me presentara y, de hecho, me han instalado el Skype en el ordenador para tenerme localizada. Lo que me gusta realmente es dar clase, a quien no le guste no puede estar aquí en la Universitat, y una de las cosas que me paraba era la reducción de la docencia. Mi intención es continuar dando toda la que pueda, porque, además, una persona que no esté en contacto con los alumnos no puede estar al día de la problemática que afecta a la docencia. A esto tengo que añadir dos doctorandos en este momento y el proyecto de investigación que empiezo justamente ahora con la profesora de Filología Italiana Júlia Benavent. Es cuestión de programarse y de ver qué es lo importante... [indicando con la mirada que a pesar de que asistirá a todos los compromisos, tendrá que jerarquizar].

–Una curiosidad. ¿Por qué una doctora en Químicas se saca la licenciatura de Historia?
–Hay muchos químicos que después, por afición, hacen Historia. Nos animamos dos compañeros y entre los dos, turnándonos, la sacamos. El final fue un poco estresante. Pero no es extraño, muchos matemáticos lo hacen así también con Música.

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