Beatriz Fernández Aucejo: “Dirigir la Orquesta Filarmónica de la Universitat en Valencia es como volver a casa”

  • 3 octubre de 2018
 
Beatriz Fernández Aucejo
Beatriz Fernández Aucejo.

Anna Boluda. Fotos: Miguel Lorenzo

Beatriz Fernández Aucejo es la nueva directora de la Orquesta Filarmónica de la Universitat de València, de la que ya formó parte como clarinetista mientras estudiaba Magisterio Musical. Se estrenará sobre el escenario en el próximo Concierto de Apertura de Curso en el Palau de la Música de Valencia, y la formación ya tiene varias actuaciones previstas para el resto del año. Su nombramiento es el primero de una mujer al frente de una orquesta universitaria en toda España.

–¿Qué supone para usted dirigir la Orquesta Filarmónica de la Universitat de València, de la que ya había formado parte?

–Yo había formado parte de la Orquesta como instrumentista, como clarinetista, y ahora es como volver a casa, porque durante unos años fue como mi casa, el espacio de mi formación. En la Orquesta Filarmónica de la Universitat de València se aprenden muchísimas cosas, no solo la formación musical y técnica, sino también las relaciones humanas y el compañerismo. Es un aprendizaje que queda para toda la vida, y en un mundo tan grande como es el de la música, contar con esta red de amistades desde una edad tan joven es increíble para cualquier músico. La Orquesta es un proyecto fantástico para aportar lo que necesitan los jóvenes que quieren hacer de la música su profesión. Es un paso fundamental para su inserción laboral en el futuro, y un trabajo muy parecido al de las orquestas profesionales. Por todo ello, volver a esta orquesta, ahora desde el otro lado, me hace muchísima ilusión, y al mismo tiempo supone una gran responsabilidad, porque tengo que aportar todo lo posible para la evolución artística de la agrupación. Es un reto de superación que afronto con mucha energía.

–¿En qué punto se encuentra la Orquesta ahora mismo?

–La Orquesta está formada por entre sesenta y ochenta personas, con una edad máxima de 23 años. Son músicos que están haciendo su formación, en los grados superiores de conservatorio y en la mayoría de casos haciendo también un grado universitario. Por lo tanto, es una agrupación joven, pero con un nivel medio-alto que nos permite trabajar las obras de manera exhaustiva, y trabajar obras de dificultad alta. Esto implica una gran motivación para todo el conjunto. En breve haremos unas pruebas de selección (el plazo está abierto hasta el 18 de octubre) para algunas de las plazas de cuerdas y otros instrumentos. Estamos siempre en continua aportación de gente nueva, abriendo plazas para dar la oportunidad a los músicos jóvenes de disfrutar de esta formación que les ayudará de por vida. Además, los miembros de la Orquesta reciben una beca para mejorar su formación musical y para material, y también obtienen créditos académicos.    

–¿Dónde y cuándo ensayan?

–Los ensayos son la parte central de esta formación continua que supone la Orquesta. Hacemos dos ensayos a la semana, normalmente lunes y jueves, en la Sala de Actos de la Facultad de Farmacia, en Burjassot. Al principio hacemos ensayos parciales, de cuerda y de viento con percusión, y luego ya hacemos los ensayos con el conjunto. Funcionamos como una orquesta profesional. Además, contamos con clases por parte de profesores invitados, normalmente miembros de las orquestas profesionales de Valencia, y es una manera de trabajar muy directa con los que pueden ser sus referentes.

–El próximo 17 de octubre harán el Concierto de Apertura de Curso de la Universitat en el Palau de la Música. ¿Qué están preparando para esta ocasión?

–En este programa haremos las Danzas eslavas de Dvorak y el concierto para piano de Grieg. Estará con nosotros Jorge Tabarés, un joven pianista valenciano que estudia ahora en Nueva York. Nos gusta invitar a jóvenes talentos para ayudar a que la juventud musical valenciana tenga la proyección que se merece.

–¿Qué tienen previsto para el resto de la temporada?

–Uno de los conciertos más importantes será el que haremos en el Auditorio de Zaragoza, que es ya una tradición para esta orquesta y que es un espacio impresionante, no solo por su acústica sino también por la arquitectura interior. Programaremos un repertorio muy potente: el concierto para orquesta de Béla Bartók. No es una obra fácil, pero esta complicación hará que nos superemos.

El curso lo tenemos programado a un año vista, porque a pesar de ser una orquesta universitaria y joven funcionamos como una orquesta profesional. Tenemos previsto tocar en Ontinyent, en Gandia, en el Palau de la Música de Valencia, y participaremos en el Festival Serenates que se hace en el Claustro de La Nau. Tenemos algunos otros proyectos en mente, pero aún no se han cerrado.

–¿Qué es lo que le gustaría aportar a la Orquesta Filarmónica?

–Lo que me gustaría aportar es la máxima dedicación en cada minuto de cada ensayo y cada concierto, trabajar de manera exhaustiva y detallada, intentar que la música esté relacionada con las experiencias personales de cada momento y que los jóvenes puedan recordar su paso por la Orquesta a lo largo del tiempo, como me pasa a mí. Quiero que mi mensaje sea para hoy pero que les sirva para el futuro. Más allá del repertorio musical, quiero encontrar la complicidad entre directora y músicos, para que cada concierto sea apasionante. En realidad, los conciertos son nuestro premio. Nuestra preparación es día a día y el premio es poder compartir lo que hemos hecho con el público que viene a escucharnos. Esto es lo que quiero transmitir a la formación.

–Es la primera mujer directora de una orquesta filarmónica en una universidad española. ¿Qué supone para usted y por qué cree que aún no había habido ninguna?

–Hace poco vi una entrevista con Matilde Salvador y, con todo el respeto, me copiaré una de sus respuestas: yo voy haciendo y no sé nada más. Cada uno se marca unos objetivos y unas metas personales y vas haciendo camino y luchando día a día para superarte y buscar tu sueño. Lo más importante es poder elegir el camino que cada uno quiere hacer. Espero que las mujeres, en la música o en otros ámbitos, puedan luchar por sus sueños.

Yo pienso sinceramente que las cosas están cambiando, y tanto los medios de comunicación como las redes sociales están ayudando a dar visibilidad al trabajo que hacen las mujeres en cualquier ámbito profesional. En la rama que me toca, en la de dirección de orquesta, hay muchas mujeres, pero todavía se tienen que abrir ventanas para conseguir toda la visibilidad que se merecen, y no siempre es fácil porque hay muchos intereses que se nos escapan, sobre todo en los niveles profesionales más altos. Creo que lo que hace falta es que nos apoyemos todos, no por ser mujeres u hombres, sino porque nos dedicamos a una profesión que queremos hacer de la mejor manera posible. Se debe valorar nuestro trabajo y darle visibilidad, independientemente de quien lo hace.

 

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