Los beneficios del ejercicio físico en época de exámenes

 
Cartell Universitat de València amb el logo del Servei d'Esports
Cartell Universitat de València amb el logo del Servei d'Esports

La actividad deportiva durante el curso académico está muy presente entre el alumnado de la UV, pero ¿y durante la época de exámenes? Ahora, una de las imágenes más representativas en esta época del año es la del estudiantado que se enfrenta a las pruebas finales del año. Horas de estudio en la biblioteca, en casa… y ¿qué lugar ocupa la práctica de actividad física? ¿Tiene cabida en su planificación?

Planificación: horas de estudio + resto de actividades

“La variable clave de los resultados académicos es la suma del número de horas que uno dedica a estudiar y el conjunto de actividades que acompañan a ese tiempo de estudio”, enumera Francisco Pérez González, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universitat de València (UV) para un artículo publicado en El País, donde indica los “Cinco consejos para organizar tu tiempo antes de los exámenes”.

 

Beneficios del ejercicio físico a nivel cognitivo

Preguntamos a Cristina Blasco, profesora de la Universitat de València y coordinadora de la Unidad de Investigación en Rendimiento Físico y Deportivo (UIRFIDE). Ella nos acerca algunas líneas de investigación existentes en torno a cuáles son los beneficios del ejercicio físico a nivel cognitivo:

  • Mayor rendimiento en bloques de estudio:La práctica de 20 minutos de ejercicio físico de cierta intensidad ofrece un gran beneficio entre bloques de estudio.
  • Mejora de la atención y activación:La capacidad de atención y de activación se beneficia al realizar ejercicio físico previo al trabajo mental. “El ejercicio físico realizado previo al mental te va a hacer una activación cerebral, va a aumentar el flujo sanguíneo”, señala Blasco.
  • Mayor capacidad de retención a largo plazo: A largo plazo las personas que hacen ejercicio físico mejoran su capacidad de retención. Así pues, Blasco indica que “el ejercicio físico en periodos de exámenes ayudaría a la retención a largo plazo”.
  • Efecto sobre el sueño, el efecto mediador.Una buena calidad del sueño ayuda en el proceso de aprendizaje. “No es que el ejercicio físico te haga más listo per se, pero si que está comprobado que si haces ejercicio físico vas a dormir mejor. El sueño es muy importante para aprender. Con lo cual, las personas que duermen y descansan bien fijan mejor todo lo que han hecho”, destaca Blasco.

 

Luchar contra las horas de ‘silla’

Está claro que estudiar requiere de muchas horas de silla y el cuerpo termina sintiéndose afectado. “Las horas de estar sentado nos hacen mucho más daño. Hay muchos estudios sobre los efectos nocivos del sedentarismo y estudiar, por desgracia, es una actitud sedentaria”, dice Blasco y añade: “si te levantas durante cierto tiempo y haces ejercicio físico, vas a compensar de alguna forma”.

 

Hacer frente al estrés

Queda demostrado que una planificación acorde al tiempo que tenemos disponible para estudiar, descansar y llegar tranquilos al examen son algunas de las claves para afrontar con éxito la prueba. 

En esa planificación, uno de los objetivos es hacer frente a dos de los grandes enemigos, el estrés y la ansiedad. Según la ley Yerkes-Donson, una ansiedad moderada puede llegar a facilitar nuestro rendimiento intelectual de mejor manera que una ansiedad baja, ya que esto nos permite que estemos más alerta y más capacitados para afrontar imprevistos y situaciones concretas. Pero si nos enfrentamos a una ansiedad muy alta, nuestra atención, concentración y capacidades de memoria se verán afectadas, lo que puede llegar a bloquearnos por completo.

Una forma de prevenir tal situación es la práctica de algún tipo de deporte. ¿Por qué no ir al gimnasio, a una clase grupal o jugar un partido con gente para distraer nuestra mente? Reduciremos nuestros niveles de cortisol (la hormona del estrés) y además, con la práctica de actividad física generaremos endorfinas y tendremos más ánimo para afrontar nuestra jornada de estudio. 

Tengamos muy presente esto: “Tu cerebro puede estar bien, pero si tu cuerpo está mal vas a empezar a tener señales de alerta”, subraya Cristina Blasco. 

 

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