La mayoría del estudiantado evalúa positivamente la experiencia universitaria, según el informe Via Universitària de la Xarxa Vives

 
Imatge d'arxiu d'estudiantat.
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La Xarxa Vives d’Universitats ha hecho públicos los resultados del informe Via Universitària: Accés, condicions d’aprenentatge, expectatives i retorns dels estudis universitaris (2017-2019), en el que han participado más de 40.000 estudiantes de 20 universidades del País Valenciano, Cataluña, las Islas Baleares y Andorra. El estudio analiza las condiciones de vida de los estudiantes, sus formas de estudiar, su vinculación con la universidad, sus hábitos culturales, los condicionantes económicos, así como sus expectativas, valores y creencias en relación a la educación superior.

Via Universitària se alinea con los resultados del informe Eurostudent, que agrupa la misma información en relación a 28 países europeos.

En la presentación del documento ha participado Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, quien forma parte del comité científico que elabora el informe, donde también se encuentra Ramón Llopis, profesor de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València.

6 de cada 10 estudiantes están satisfechos con la experiencia a la universidad, que valoran con “entusiasmo” y/o “contento”. Las expectativas de futuro son hoy más optimistas que hace tres años, cuando se realizó la primera oleada de la encuesta Via Universitària. Así, el 36% confía en que los estudios le permitirán lograr una posición social alta, mientras que al 2016 solo lo creía el 25%. La mayoría (54%) también cree que los estudios le permitirán asegurarse buenos ingresos; al 2016 solo lo consideraba el 40%. Así mismo, 8 de cada 10 estudiantes cree que los estudios que carrera le serán útiles para cultivarse y conseguir un trabajo interesante y 7 de cada 10 considera además que le permitirán contribuir a la mejora de la sociedad y encontrar un trabajo más bueno o relacionada con los estudios. La mayor parte (60%) se siente también integrado a la vida universitaria y piensa que está muy preparado para incorporarse en el mundo laboral-social y que la universidad lo ha ayudado fuerza (68%).

La implicación institucional del estudiantado es moderada. 2 de cada 10 estudiantes de grado ha participado en algún órgano de gestión universitario, asamblea o asociación. Aun así, la participación cultural y deportiva es reducida, dado que solo 3 de cada 10 ha mostrado interés.

Antonio Ariño destaca la perspectiva social del trabajo realizado, concretado en la equidad, la diversidad y la calidad. Del documento se después de que la clase social predominante a la universidad es la clase alta: el 55% a los grados y el 58% a los másteres. Por el contrario, la clase social baja es la menos representada en ambos casos: supone solo el 11% del estudiantado.

En términos de género, las mujeres son mayoría en la universidad (62%), pero su presencia es todavía minoritaria en las Ingenierías (32%) y titulaciones mixtas (44,6%). Además, el estudio Via Universitària muestra que las carreras reproducen las tareas del ámbito doméstico marcadas por el género. Las mujeres se orientan hacia las áreas de salud y de cura, mientras que los hombres hacia las que tienen que ver con el espacio exterior de poder y de toma de decisiones.

Los resultados del informe de la Xarxa Vives también constatan que las estudiantes se esfuerzan mucho más a responder a las exigencias académicas, especialmente en carreras masculinizadas, donde son minoría. Son más disciplinadas y constantes en el estudio. La proporción de mujeres que muestra un nivel alto de dedicación al estudio (más de 40 horas semanales) es superior a la de los hombres: 40% frente al 34%. Las mujeres invierten más tiempo al asistir en clase y estudiar, además del cuidado de otros, trabajos en casa y transporte, mientras que los hombres dedican más tiempo al trabajo remunerado, aficiones y vida social.

Además, cuanta más edad, más perjudicada resulta la mujer a la hora de ejercer el oficio de estudiante, porque las cargas familiares lo afectan en mayor medida y pierde más tiempo de ocio personal que el hombre. De hecho, las mujeres disponen de 2 horas semanales menos para el ocio personal que los hombres.

La gran mayoría de estudiantes (82%) acceden en la universidad por la vía tradicional, es decir, mediante prueba de acceso a la universidad, sin retraso ni interrupciones en el estudio. Y solo 1 de cada 10 accede por vías alternativas, como la formación profesional (una vía de acceso que se ha reducido en 7 puntos en tres años).

Las interrupciones en los estudios están causadas por condicionantes sociales, económicos y laborales. Los hijos de extranjeros y miembros de familias con un nivel formativo bajo son más vulnerables al retraso en la consecución de los estudios universitarios. También aquellos de más edad, los que acceden en la universidad con notas bajas y los que estudian en modalidad virtual, además de los estudiantes de Ingenierías, Arquitecturas o Ciencias Experimentales.

Los progenitores son los principales financiadores de los estudios, tanto en los grados (58%) como en los másteres (43%). De hecho, para el 25% de los estudiantes de grado, los ingresos familiares son la única fuente de financiación con la que afrontar los gastos derivados de los estudios universitarios. Las becas son la segunda fuente de ingresos en importancia, pero 6 de cada 10 estudiantes declara no recibir cabe.

Los ingresos por trabajo durante el curso o las vacaciones son la tercera fuente de financiación. Más de la mitad de los estudiantes de grado (52%) compaginan trabajo y estudios, si bien el porcentaje de este grupo se ha reducido un 7% desde 2016. En el caso de los estudiantes de máster, el 36% se dedica a los estudios a tiempo completo.

El 63% de los estudiantes universitarios de grado viven al hogar familiar. De los estudiantes emancipados (35%), los de origen más acomodado acceden a residencias universitarias en mayor proporción, y los de origen menos favorecido a alquileres compartidos con otros estudiantes. Teniendo en cuenta los resultados de Eurostudent 2018, la media europea de estudiantes que viven al hogar familiar se sitúa en el 36%. Así, nos encontraríamos en la situación de Albania y Croacia (51%), Georgia (65%) e Italia (69%) y en la situación contraria a la de la mayoría de países incluidos en la encuesta europea, en los que los estudiantes viven mayoritariamente fuera de casa de los progenitores. En Finlandia viven con los padres el 4% de los estudiantes, en Dinamarca el 8% y en Noruega el 9%.

Solo un 8% de los estudiantes universitarios ha hecho movilidad internacional, a pesar de que un 37% piensa hacerlo. Para 9 de cada 10 las dificultades económicas son una barrera mucho o bastante importante a la hora de cursar estudios en el extranjero.

Los estudiantes de clase social alta hacen el doble de movilidad internacional (10%) que los de clase social baja (4,7%). La clase social mediana también está por debajo; solo el 6,3% de los estudiantes cursa estudios al extranjero. La estancia internacional viene financiada sobre todo por los progenitores (63%), becas, ayudas y préstamos (19%) y financiación propia (16%).

Vía Universitaria es uno de los proyectos troncales del programa de estudiantes que desarrolla la Xarxa Vives y ocupa un lugar destacado entre las 150 acciones del plan de actuación anual de la institución. La primera edición de la encuesta, que se impulsó con la Fundación Jaume Bofill, se presentó el 2016. Esta segunda edición ha contado con la colaboración de la Generalitat de Cataluña, la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Cataluña, la Agencia de Calidad de la Enseñanza Superior de Andorra y la Caixa.

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