La Nau inaugura una exposición fotográfica del artista Cueto Lominchar

  • 4 julio de 2017
 
Cueto Lominchar

La Nau ha inaugurado la exposición del artista Cueto Lominchar titulada ‘Un palco en el teatro del mundo. Colección pura formalidad’. La exposición, que se podrá visitar en la Sala Oberta hasta el 10 de septiembre, agrupa una selección de unas 2.000 fotografías en distintos formatos y soportes a través de las que se despliega una nueva presentación de su ingente archivo fotográfico.

Comisariada por Ricardo Forriols, la exposición supone una nueva oportunidad para ver la obra de Cueto Lominchar en Valencia, donde no exponía desde 2011.

La exposición presenta parte del archivo fotográfico de Cueto Lominchar, de las cerca de 800.000 que podría contener hasta el momento insistiendo en la idea vertebral del proyecto: convertir la ventana del estudio de un artista en un palco abierto al teatro del mundo. Todas las imágenes se han expuesto desde una ventana de la Avenida Blasco Ibáñez desde el año 2000. 
 
La idea que da título a la muestra es en realidad una cita a un comentario de Walter Benjamin sobre el interior burgués a mediados del siglo XIX acerca de la importancia de los espacios interiores como representación del universo. 

Un giro de sentido práctico pone el punto de atención no en el interior doméstico, sino en la posibilidad de mirar desde ahí hacia afuera a través de una ventana que se teatraliza y se convierte en ese palco desde donde atender al espectáculo universal de la calle. Por eso, la muestra comienza con una imagen de la ventana abierta al exterior que es el teatro del mundo, siendo el cortinaje de terciopelo rojo, el mejor telón para la representación.

Todo el montaje trata de reproducir el horror vacui del estudio mental donde se trabaja el archivo para hacer visible su volumen importante, la cantidad de imágenes, evidenciando sobre el muro que se trata tan sólo de una selección con una disposición procesual (nada definitivo ni enmarcado) que se completa con una proyección y la presentación manejable de una decena de colecciones —sólo una pequeña parte de lo posible— como fotolibros.
 
Por otra parte, en esta exposición se ha querido destacar una de las series, la colección Pura Formalidad, en la que el artista Cueto Lominchar empareja detalles de sus fotografías con otras imágenes de nuestra cultura visual (pintura, escultura, cine, fotografía, etc., a modo de cita) insistiendo en la posibilidad de un eco coincidente que parece atravesar nuestra historia desde la imagen en gestos, poses y actitudes que se repiten.

Como él mismo señalaba en el catálogo editado con motivo de la exposición Gradivas: «La primera fotografía que tomé con una Voigtländer de segunda mano se remonta al verano de 1984 y fue en la playa de mi pueblo, Puerto de Sagunto. La cámara ha servido como una fiel herramienta que consolaba la sensación de pérdida y la imposibilidad de retener los prodigios de los que la vista puede disfrutar y que la vida ofrece en cualquiera de sus “rincones”. Desde esa primera vez he tomado fotografías con todo tipo de cámaras, desde las más pequeñas que permitían esconderse y disparar sin mirar siquiera por el visor a las sofisticadas y rápidas autofocus. Primero fue en las playas y después en las calles de la ciudad, casi siempre Valencia aunque también hay algunas tomadas en los viajes. Desde las primeras, en las que se muestran cuerpos, actitudes y gestos más explícitos, he ido retrocediendo en esa búsqueda para acabar asumiendo sólo un pequeño espacio, la demarcación de un territorio único al alcance de mi vista: aquello que puedo ver desde la ventana de mi casa. De esta manera la ventana es como un obturador y sólo registro lo que se puede ver desde allí.»

Y sigue Cueto Lominchar: «Se trata de un proyecto que pretende ser algo más que una serie fotográfica. En realidad describe una actitud contemplativa y hace énfasis en la mirada como dispositivo esencial de la percepción codificador del deseo. […] En sentido estricto esta actividad es el centro de la cuestión y, más que la selección de algunas fotos en función de sus virtudes formales, lo importante es la suma de todo este “álbum” de mi memoria. En un principio no se premeditaron ni se propusieron metodologías para su elaboración pero, con el tiempo, esta suma de fotografías pueden agruparse o asociarse en función de infinitas posibilidades y en atención a muchas temáticas. Es un “cajón” voluble y tan variable como los ojos de quienes pudieran manipular su contenido».

Cueto Lominchar (Puerto de Sagunto, 1961) es Licenciado y Doctor en Bellas Artes por la Universitat Politècnica de València, de la que es profesor Titular, simultaneando la docencia de asignaturas como “Pintura y Fotografía” con tareas de gestión; ha sido Decano de la Facultat de Belles Arts de Sant Carles y en la actualidad es Vicerrector de Alumnado, Cultura y Deporte de la UPV. Desde el año 1986 ha mantenido su actividad artística alternando en sus exposiciones la pintura y la fotografía (que cada vez ha ido ganando mayor protagonismo), generando proyectos y trabajos relacionados con ambas disciplinas y con sus cualidades en tanto que manifestaciones del discurso visual de la tradición, la modernidad y la escena contemporánea. Entre sus exposiciones individuales destacan “Agente doble”, Galería Postpos (Valencia), abril 1986; “Pinturas”, Galería Postpos (Valencia), marzo 1987; “Cueto”, Casa de Cultura Puerto de Sagunto (Valencia), mayo 1987; “Algo se mueve”, Casa de Cultura de Mislata (Valencia), enero de 1988; “Cueto Lominchar”, Galería Comte (Valencia), febrero 1988; “Pinturas”, Galería Postpos (Valencia), octubre 1989; “Cueto Lominchar”, Galería Artual (Barcelona), enero 1990; “Cueto Lominchar”, Galería Postpos (Valencia), octubre 1990; “Fotografías. Cueto Lominchar”, Galería Postpos (Valencia), abril 1998; “Vigilia”, Galería Postpos (Valencia), abril 2005; “Gradivas”, Centre Cívic Antic Sanatori (Sagunt), noviembre 2010 y Chaston (Valencia), 2011; así como varias participaciones en ferias como ARCO o Interarte y exposiciones colectivas como “Al Oeste. Jóvenes en el 91” (Club Diario Levante, 1991) o “El Jardín de Eros” (Palau de la Virreina, Barcelona, 1999).

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