Presentado en la Universitat el estudio-diagnóstico sobre la inmigración en la ciudad de Valencia

 
Escultura sobre la immigració a la plaça de la mare de Déu, València.
Escultura sobre la immigració a la plaça de la mare de Déu, València.

El Col·legi Major Rector Peset ha acogido este miércoles la presentación del estudio-diagnóstico de la inmigración en la ciudad de Valencia, realizado por un equipo de investigación de la Universitat. El acto ha contado con la presencia de Francisco Torres, director del estudio i profesor de la Universitat de València; Elena Mut, investigadora y profesora de la Universitat de València; María José Iranzo, jefa del Servicio de Cooperación e Inmigración del Ayuntamiento de Valencia; Papa Balla, vicepresidente del Consejo Local de Inmigración; y Lucy Polo, miembro del Consejo Local de Inmigración i coordinadora del grupo de trabajo de género.

Durante el acto se han expuesto los principales resultados del diagnóstico sobre el vecindario inmigrante de Valencia con datos recogidos entre 2006 y 2016. En este último año, las vecinas y vecinos extranjeros eran 96.056 personas, el 12,2% del total del vecindario; un porcentaje que aumenta al 16,7%, 131.754 personas, si se contabiliza a las nacidas en el extranjero, propiamente inmigrantes. Los resultados que se presentan se estructuran en dinámicas de inclusión y de exclusión, así como los aspectos y líneas a priorizar para conseguir una ciudad más acogedora, para todos y todas, y avanzar hacia una Valencia intercultural. El equipo de la Universitat de Valencia que ha realizado el estudio es del Grupo de Investigación Migraciones, Diversidad y Cohesión Social y está compuesto por Jordi Giner, Miguel Monsell, Elena Mut, Yaiza Pérez y Francisco Torres, como director, de la Facultat de Ciències Socials. 

El acto ha tenido dos partes. En la primera, se han presentado de forma sintética los principales resultados del estudio. En la segunda, se ha profundizado en algunos aspectos mediante una conversación-debate con miembros del Consejo Local de Inmigración y del equipo de investigación de la Universitat.

De acuerdo con el diagnóstico, la crisis económica ha desestabilizado el proceso de inserción social y urbano en que se encontraba buena parte del vecindario inmigrante en 2008. Y ha hecho bastante más difícil la inserción de las personas que llegaron después. “Si tuviéramos que sintetizar las conclusiones diríamos que se dan dinámicas de inclusión, en distinto grado y con diversos límites, en los ámbitos de Educación, Sanidad, Servicios Sociales y espacios públicos”, apunta el estudio. Por el contrario, “las dinámicas más potentes de exclusión se derivan del ámbito económico, de la normativa de extranjería y de la vivienda. Tenemos también dinámicas abiertas en el ámbito del barrio y respecto a las imágenes y discursos sobre los inmigrantes” concluyen.

Valencia, como otras ciudades españolas, está lejos de la situación de muchas ciudades europeas en las que la inmigración se percibe como uno de los grandes problemas ciudadanos, aunque según apunta el estudio “no es menos cierto que nuestro proceso está abierto”. En ese sentido, cabe subrayar algunos resultados. En los últimos diez años se ha consolidado una estratificación social segmentada, por clase-etnia-origen, más polarizada y que tiene una clara plasmación sociourbana: los barrios obreros periféricos. Según el equipo de investigación, si bien se mantiene la convivencia tranquila, las condiciones sociales de dicha convivencia se han degradado por los impactos de la crisis, malos trabajos, precariedad, inseguridad económica, en amplios sectores populares, y entre ellos buena parte del vecindario inmigrante. “Nuestros debilitados servicios públicos no han mostrado capacidad para revertir las tendencias a la estratificación social etnopolarizada ni para cubrir los déficits de equipamientos, servicios y atención social”, apuntan. En Valencia, se han constatado aspectos de discriminación y racismo de “baja intensidad”; sin embargo, los resultados del estudio apuntan a que el obstáculo fundamental para una mejor inserción urbana del vecindario inmigrante no es cultural, sino de situación socio-económica, de clase retroalimentada por etnia-origen. Todo ello plantea, en opinión del equipo investigador, más allá de los aspectos específicos del vecindario inmigrante, “la cuestión más general sobre el tipo de ciudad que queremos ser y la necesidad de políticas generales de ciudadanía”.

Torres, F.  (dir), Pérez, Y., Mut, E., Giner, J. y Monsell, M.  (2018). Hacia una ciudad intercultural. El vecindario inmigrante en Valencia. 2006 – 2016. Valencia: Ayuntamiento de Valencia.

http://roderic.uv.es/handle/10550/65857?show=full

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