La Universitat descubre en una exposición todos los aspectos de la Valencia, capital de la República

  • 8 noviembre de 2016
 

Este mes de noviembre se cumplen 80 años de la decisión del Gobierno democrático de la Segunda República de trasladarse, en plena guerra civil, desde un Madrid asediado por las tropas franquistas a Valencia. Ocho décadas después de que Valencia se erigiera como capital de la República, situación que se prolongó durante 11 meses, la Universitat de València recrea y descubre todos los aspectos de aquella ciudad en la exposición ‘Tot està per fer. València, capital de la República (1936-1937)’, que podrá visitarse hasta al 19 de febrero.

Durante los próximos meses la Universitat dedica un amplio programa cultural a este aniversario. El programa puede consultarse aquí: http://links.uv.es/kSYnVU1

Este lunes se ha celebrado la rueda de prensa de presentación de este proyecto en La Nau, con las intervenciones del vicerrector de Cultura e Igualdad, Antonio Ariño, y los comisarios de la exposición, los profesores de la Universitat de València: Mireia Ferrer Álvarez, Javier Navarro Navarro y Toni Morant i Ariño.

De acuerdo con el vicerrector de Cultura, Antonio Ariño, “hace dos años, el rector planteó la importancia de organizar esta exposición de una época en que la Universitat también fue protagonista”, y ha recordado que la Nau fue sede de las dependencias del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes y que desde septiembre de 1936 la dirección de la Biblioteca Universitaria sería ocupada por María Moliner. El final de la guerra y la victoria franquista fueron dramáticas para la Universitat con el exilio de su Rector, el catedrático de Fisiología José Puche, y el fusilamiento en mayo de 1941 de quien también había sido Rector de la Universitat entre 1932 y 1934, el conocido catedrático de Medicina Juan Peset Aleixandre.

“La singularidad de esta exposición es que abordamos todos los aspectos de la vida de Valencia durante ese periodo. No solo la efervescencia cultural, que es el aspecto quizá más conocido, sino cómo vivía la gente anónima en la ciudad, algo que no suelen recoger los libros de Historia”, señala Toni Morant, profesor del Departamento de Historia Contemporánea de la institución.

Javier Navarro, profesor del mismo departamento, subraya cómo Valencia se convirtió en la ciudad de acogida de refugiados de toda España, un aspecto menos conocido, y desmonta también el estereotipo del ‘Levante feliz’, utilizado por la prensa madrileña para definir la situación de la ciudad. Asimismo, la guerra llegó con toda su crudeza a la ciudad, en forma de bombardeos y de una creciente carestía de alimentos. Todos estos puntos pueden verse en la exposición, que ocupa la sala más grande de La Nau, la Sala Acadèmia.

Entre los más de 450 objetos expositivos se exhiben fotografías, audiovisuales con noticiarios de la época y diversa documentación como cartillas de racionamiento, dibujos de bombardeos realizados por niños de la época, carteles… Incluso se ha recreado un plano de grandes dimensiones de la Valencia en guerra, en el que pueden localizarse 85 calles rebautizadas siguiendo el imaginario antifascista y revolucionario, junto con 80 lugares de especial significación desde el punto de vista político, cultural y cotidiano. Así, la actual Gran Vía Marqués del Turia fue rebautizada como Gran Vía Buenaventura Durruti, la calle Isabel la Católica pasó a ser de Margarita Nelken y la actual Avenida de Blasco Ibáñez recibió el nombre de Avenida de la Unión Soviética. Durante este tiempo, el actual Centre Cultural La Nau alojó parte de las dependencias del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

Según Mireia Ferrer Álvarez, profesora de Historia del Arte en la Universitat, “la exposición pretende establecerse como nexo de unión entre generaciones que todavía mantienen un vínculo directo con la guerra civil, sean los hijos de aquellos que vivieron en primera persona el conflicto bélico o los nietos de los mismos y a quienes la historia oral narrada por sus familiares ha servido y sirve todavía de cordón umbilical, y aquellas nuevas generaciones para quienes la guerra civil solo es un episodio leído en algún manual de texto o escuchado desde la lejanía”.

La exposición se aproxima a la Valencia en guerra para crear un espacio que sitúe al público de hoy en la realidad de ayer. La muestra se estructura en ocho secciones que dan cuenta de los notables cambios de la ciudad: el protagonismo político, las mujeres y la guerra, la vida cotidiana de Valencia, la salud y la sanidad, el arte y la cultura visual, la actividad cultural, la educación y la Universidad.

El apartado del protagonismo político refleja el papel institucional que desempeñó Valencia. La ciudad se convirtió en la sede del gobierno legítimo de la Segunda República y de sus Cortes. Estas, por ejemplo, se ubicaron en el edificio del Ayuntamiento y celebraron sesiones plenarias en la sede municipal y también en la Lonja. Asimismo, la ciudad acogió diversos ministerios y al conjunto de dependencias de la administración central.

La exposición también visualiza el protagonismo político y social de las mujeres en este periodo, que se incorporaron a los sindicatos obreros CNT y UGT, o su llegada al gobierno. Así, por primera vez en nuestra historia, una mujer, la catalana Federica Montseny, fue nombrada ministra y ocupó la cartera de Sanidad y Asistencia Social en el gobierno presidido por el socialista Largo Caballero.

Con la guerra, la Universitat de València vio obstaculizada –y, en gran medida, paralizada- su actividad docente habitual, con los estudiantes movilizados y los profesores destinados a servicios especiales. En el curso 1936-1937 se suspendieron las actividades lectivas y fueron asignados profesores de otras universidades españolas.

La educación fue un ámbito especialmente destacado de la actividad de las instituciones y las organizaciones republicanas. El Ministerio, ubicado en Valencia, incrementó el número de escuelas y programas de alfabetización, gracias a un sorprendente aumento del presupuesto de más de un 40%, algo insólito en tiempos de guerra.

 Al apartado cultural se dedican dos secciones: el arte y cultura visual, y la actividad cultural en general. En ellas queda reflejada la intensa labor cultural desarrollada en Valencia. Esta muestra acerca al público episodios como la historia de las cuatro fallas antifascistas que cubrieron el hueco dejado por la supresión de la fiesta en 1937, la llegada del patrimonio artístico español al Colegio del Patriarca y a las Torres de Serranos, o el  Segundo Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, que reunió en la ciudad a intelectuales de la talla de André Malraux, Tristan Tzara, Octavio Paz, Alejo Carpentier o Pablo Neruda, entre otros.

La exposición, cuyo título “Tot està per fer” alude a las palabras pronunciadas por el artista y el intelectual Rafael Pérez Contel, ha sido producida por el Vicerrectorado de Cultura de la Universitat de València, con la colaboración del Ayuntamiento de Valencia, Culturarts-IVAC, el Archivo Gráfico de ABC y diversas bibliotecas, archivos y hemerotecas, la Facultad de Geografía e Historia de la Universitat y la Fundació General de la Universitat de València, entre otras instituciones.

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