El Servicio Andaluz
de Salud no permite volver al trabajo a una madre pese a que el Constitucional
le dio la razón
B. DE LA CUADRA | Madrid
María Pilar Martínez Guirado,
de 37 años, que pidió una excedencia para cuidar de sus dos
bebés, ha pagado un precio demasiado
alto: perder el empleo. Tras la sentencia
del Tribunal Constitucional que en julio de 2000 le dio la razón
frente a la negativa del
Servicio Andaluz de Salud (SAS) a conceder
ese tipo de excedencia a una empleada interina, ella creía que había
ganado la batalla jurídica.
Pero cuando ha pedido la reincorporación al trabajo, el SAS ha vuelto a invocar su condición de interina y se lo hadenegado. 'Me parece mentira que, a estas alturas, cuando se intenta que la mujer se incorpore al mundo laboral, se nos impongan estas trabas', manifiesta Martínez Guirado desde Ogíjares (Granada).
Martínez Guirado trabajó cinco años y medio como psicóloga interina en el Hospital Comarcal de Baza (Granada). 'En 1996, por el nacimiento de mi segunda hija y la imposibilidad de compatibilizar mi trabajo con mi vida familiar, decidí solicitar la excedencia para el cuidado de hijos menores, una recién nacida y otro de tres años', relata. Inicialmente concedida la excedencia, fue después denegada, por no ser personal fijo de plantilla.
'Me encontré', explica la mujer, 'en
la disyuntiva de tener que elegir cuidar a mis dos hijos pequeños
y reincorporarme al
trabajo. Me decanté por la primera
opción y acudir a los tribunales, con la esperanza de que
se me reconocieran mis derechos como trabajadora y como madre'.
El juzgado de lo Social anuló la resolución denegatoria de la excedencia, pero la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía dio la razón al SAS, al avalar un tratamiento legal diferente, justificado en que 'la figura del funcionario interino es distinta de la del que ostenta plaza en propiedad'. La misma Sala del Supremo rechazó el recurso de casación y, finalmente, en julio de 1997 Martínez Guirado pidió el amparo del Tribunal Constitucional, que tres años después le reconoció su derecho 'a la igualdad de trato' y anuló la sentencia, por conculcar el'derecho a la igualdad y la prohibición de discriminación'.
La sentencia, de la que fue ponente la única
mujer del Constitucional, María Emilia Casas, experta en la materia
por su condición de
catedrática de Derecho del Trabajo,
partió de que la excedencia para cuidar hijos es 'un derecho atribuido
por el legislador a trabajadores y empleados públicos', entre ellos
la recurrente, 'vinculada con la Administración en situación
de interinidad por más de cinco años cuando solicitó
la excedencia para el cuidado de hijos'. El Tribunal razonó que
no se puede 'fundar la denegación de un derecho con trascendencia
constitucional exclusivamente en el carácter temporal y en la necesaria
y urgente prestación del servicio propia de la situación
de interinidad' y recordó que la denegación de esas excedencias
perpetúas la discriminación tradicional de la mujer, afectada
por hechos como 'la maternidad y la lactancia'.
Con la sentencia, Martínez Guirado pidió la reincorporación, pero el SAS, seis meses después, se la ha denegado. Su director general dePersonal y Servicios, Rafael Burgos, entiende que desapareció 'el vínculo laboral', por no haberse incorporado a la plaza, 'una vez transcurrido el periodo de tres años desde el nacimiento del hijo'.
El subdirector de Personal, José Taboada señaló que la mujer 'podrá ser llamada en el futuro, según el número que tenga en la bolsa de interinos'.
El abogado de Martínez Guirado, Javier
López y García de la Serrana, ha demandado al SAS por despido
nulo o improcedente.