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La discriminación salarial de la mujer en España
en relación al hombre (entre un 27% y un 28%) es casi el doble del porcentaje
medio que se registra en la Unión Europea, donde la diferencia de salarios
por un trabajo similar o equivalente es de un 15%, informó el director de la
OIT (Organización Internacional del Trabajo) en España, Juan Hunt.
Hunt presentó en Madrid el primer informe global
sobre discriminación laboral que elabora la OIT y en el que se destaca que el
33% de las diferencias salariales entre hombres y mujeres que realizan el
mismo trabajo, se debe a discriminación por razón de género.
No obstante y en relación a España, Hunt destacó que
en los últimos siete años se nota una mejora en el sector femenino y la media
anual de crecimiento del empleo ha sido de un 6,2%, casi el doble que la
masculina, que ha registrado una media anual de un 3,34%.
El informe se presenta de forma simultánea en las
principales capitales del mundo, y entre su principales conclusiones afirma
que la discriminación sigue siendo "un problema común en el lugar de
trabajo".
Nuevas formas de discriminación
En el informe se afirma también que sin bien algunas
de las formas más flagrantes de discriminación en el trabajo pueden haber
disminuido, muchas continúan existiendo y otras han adquirido formas nuevas o
menos visibles.
Así por ejemplo, indica, el efecto combinado de la
migración, la redefinición de los límites nacionales, los crecientes
problemas económicos y las desigualdades "han exacerbado ciertos
problemas como la xenofobia y la discriminación racial y religiosa".
"Más recientemente nuevas formas de
discriminación por discapacidad, VIH/SIDA, edad u orientación sexual se han
convertido en una causa de preocupación", añade la OIT.
Los progresos realizados en la lucha contra la
discriminación laboral no han sido uniformes, añade esta organización, tras
considerar que la discriminación en el trabajo no desaparecerá por sí misma y
que el fracaso en la erradicación de la misma contribuye a perpetuar la
pobreza. Afirma además la OIT que las mujeres constituyen claramente el grupo
más numeroso objeto de discriminación.
También crece la discriminación basada en motivos de
edad y por otra parte se constata que los pueblos indígenas y tribales se
encuentran entre los más pobres y las mujeres de estos grupos se ven incluso
más gravemente afectadas.
En el informe se considera que la prohibición
legislativa de la discriminación laboral es un elemento indispensable pero
insuficiente, por lo que aboga por la existencia de instituciones que
garanticen la efectiva observación de la ley, así como por la promoción de
una educación sin prejuicios, de una formación profesional y de servicios de
empleo.
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