16
de julio de 1968
Al Comité Central del Partido Comunista
Checoslovaco:
Queridos camaradas:
En nombre de los Comités Centrales de los partidos comunistas y obreros de Bulgaria, Hungría, la RDA, Polonia y la Unión Soviética, les enviamos esta carta, motivada por una amistad sincera basada en los principios del marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario, y por la preocupación por nuestro objetivo común de fortalecer las posiciones del socialismo y la seguridad de la comunidad de estados socialistas.
El curso de los acontecimientos en su país despierta una gran aprensión. Estamos firmemente convencidos de que la postura adoptada por los reaccionarios contra su partido y los cimientos del sistema social en la República Socialista de Checoslovaquia (CSSR), una postura respaldada por el imperialismo, amenaza con desviar a su país del camino del socialismo y, en consecuencia, pone en peligro los intereses de toda la comunidad socialista...
Queremos que nos entiendan bien y evalúen correctamente nuestras intenciones.
No fue ni es nuestra intención interferir en asuntos que son puramente internos de su partido y Estado, ni violar los principios de respeto a la independencia e igualdad en las relaciones entre partidos comunistas y países socialistas. No estamos interfiriendo en los métodos de planificación y gestión de la economía socialista de Checoslovaquia, ni en las medidas que han adoptado para mejorar la estructura de su economía y promover la democracia socialista. Celebramos que las relaciones entre checos y eslovacos se basen en los sólidos cimientos de la cooperación fraterna dentro de la República Socialista de Checoslovaquia.
Pero, al mismo tiempo, no podemos aceptar que fuerzas
hostiles empujen a su país fuera del camino socialista y
amenacen con separar a Checoslovaquia de la comunidad
socialista. Esto ya no es sólo un asunto de ustedes. Es la
causa común de todos los partidos y estados comunistas y
obreros, que están unidos por la alianza, la cooperación y la
amistad. Es la causa común de nuestros países, que se han
unido en el Pacto de Varsovia para salvaguardar su
independencia, preservar la paz, mantener la seguridad en
Europa y erigir una barrera inexpugnable contra las intrigas
de las fuerzas imperialistas agresivas y vengativas. [...]
Explotando el debilitado liderazgo del partido en el país y utilizando demagógicamente el eslogan de la 'democratización', las fuerzas reaccionarias han desatado una campaña contra el KSC [Partido Comunista de Checoslovaquia] y contra sus cuadros honestos y dedicados, con la evidente intención de destruir el papel dirigente del partido, socavar el sistema socialista y enfrentar a Checoslovaquia con los demás países socialistas.
Las organizaciones y clubes políticos que han surgido recientemente fuera del Frente Nacional se han convertido, esencialmente, en Estados mayores para las fuerzas reaccionarias. Los socialdemócratas buscan arduamente asegurar que su partido se establezca formalmente. Están organizando comités ilegales y tratando de dividir el movimiento obrero en Checoslovaquia, abriéndose paso en la dirección del Estado con el objetivo de restaurar un sistema burgués. Fuerzas antisocialistas y revisionistas se han apoderado de la prensa, la radio y la televisión, convirtiéndolas en una tribuna para ataques contra el partido comunista con el fin de desorientar a la clase obrera y a todos los trabajadores. Se han entregado a una demagogia antisocialista y desenfrenada, destinada a socavar las relaciones amistosas de Checoslovaquia con la URSS y otros países socialistas. Algunos medios de comunicación tienen la intención genuina de perpetrar un terror moral sistemático contra las personas que se oponen a las fuerzas de la reacción o que expresan su preocupación por el curso de los acontecimientos.
A pesar de la resolución del pleno de mayo del Comité
Central del Partido Comunista de Checoslovaquia, que
señalaba la amenaza de las fuerzas de derecha y
anticomunistas como el peligro principal, los ataques
reaccionarios han escalado sin encontrar resistencia. Por
esa misma razón, las fuerzas reaccionarias tuvieron la
oportunidad de publicar abiertamente su plataforma política
bajo el título "Dos mil palabras", la cual contiene un
llamamiento abierto a la lucha contra el partido comunista y
contra el sistema constitucional, así como una convocatoria
a huelgas y al caos. Este llamamiento representa una seria
amenaza para el partido, el Frente Nacional y el Estado
socialista, y constituye un intento de fomentar la anarquía.
La declaración es, en su esencia, la plataforma
político-organizativa de la contrarrevolución. Nadie debería
dejarse engañar por sus autores, quienes afirman que no
pretenden derrocar el sistema socialista, que no desean
actuar sin los comunistas y que no quieren socavar los
vínculos con los países socialistas. Éstas son meras frases
vacías, orientadas a legalizar la plataforma de la
contrarrevolución y a relajar la vigilancia del partido, de
la clase obrera y de todos los trabajadores.
Todo el curso de los acontecimientos en su país durante los últimos meses demuestra que las fuerzas de la contrarrevolución, respaldadas por centros imperialistas, han lanzado un asalto integral contra el sistema socialista y no han sido rechazadas ni enfrentadas por el partido y el régimen popular. No cabe duda de que los centros de la reacción imperialista internacional se han involucrado en los sucesos de Checoslovaquia, haciendo todo lo posible por agravar y complicar la situación e incitar a las fuerzas antisocialistas. Bajo el pretexto de alabar la 'democratización' y la 'liberalización' en la CSSR, la prensa burguesa está llevando a cabo una campaña subversiva contra los países socialistas hermanos. Los círculos gobernantes de la República Federal de Alemania (RFA) son particularmente activos y están tratando de explotar los acontecimientos en Checoslovaquia para provocar fricciones entre los países socialistas, aislar a la RDA y llevar a cabo sus objetivos revanchistas.
Camaradas, ¿es que no ven este peligro? ¿Es posible
permanecer pasivos ante estas circunstancias y limitarse a
declaraciones y promesas de lealtad a la causa del
socialismo y compromisos de alianza? ¿No ven que la
contrarrevolución les está arrebatando una posición tras
otra? ¿Y que el partido está perdiendo el control sobre el
curso de los acontecimientos y está retrocediendo cada vez
más bajo la presión de las fuerzas anticomunistas? [...]