CARTA ABIERTA A OTEGUI I AZNAR

Sr.portavoz de Euskal Herritarrok:

He tenido ocasión de leer la carta que dirigió ayer al presidente Aznar. Entiendo que es una carta llena de buenas intenciones, y no puedo por menos de compartir el deseo expresado en su penúltimo pàrrafo de que "al final se impondrá la razón a la fuerza, el entendimiento al sometimiento, la libertad a la imposición". También comparto su afirmación en pro del "reconocimiento de la nación vasca, de su realidad territorial y del derecho de sus habitantes a configurar sin injerencias el futuro", es decir, del derecho de autodeterminación.

Pero debo hacerle notar que su carta elude tratar el principal obstàculo para avanzar hacia dichos objetivos: los asesinatos de ETA. Tales asesinatos, dirigidos principalmente contra civiles y contra vascos, son el principal obstáculo también para la construcción nacional vasca que dicen propugnar: hacen que el conflicto primordial en Euskadi no se dé entre su pueblo y el Estado Español, sino entre vascos y vascos.

Debo hacerle notar también que dichos asesinatos rompen cualquier simetría en el ejercicio de la violencia: abolida la pena de muerte por el Estado Español, falta que sea abolida también por ETA.

En estas condiciones, su llamamiento al presidente Aznar sólo tendría credibilidad si al mismo tiempo se dirigiera públicamente a ETA para pedirle que dejara definitivamente de matar.

Espero que el hecho de tener que utilizar una lengua que no es ni la suya ni la mía no dificulte su comprensión.

Sr.presidente del Gobierno del Estado Español:

Deseo expresarle mi coincidencia con su afirmación de que contra el terrorismo sólo pueden y deben usarse los instrumentos propios del Estado de Derecho.

Pero debo recordarle que el Estado de Derecho implica también que "La reivindicación del hecho diferencial basco desde la perspectiva de la autodeterminación como fórmula política, con la que obtener el reconocimiento de la libertad de decisión en torno a una definición territorial, cultural, idiomática o política, encaja como plantemiento presentable en el seno de una estructura democrática", como se afirma en la sentencia del Tribunal Supremo de 1997 condenando a la Mesa Nacional de Herri Batasuna, texto nada sospechoso de proclividad hacia ETA.

Por ello, es una notoria irresponsabilidad vincular la condena del terrorismo al rechazo de la pretensión nacionalista de superar el actual marco constitucional a través de un proceso de construcción nacional que ejerciendo el derecho de autodeterminación pueda llegar, en su caso, a la independencia de Euskadi, llevando dicha vinculación a la confrontación con una fuerza como el PNV que compartiendo dichos objetivos rechaza palmariamente el terrorismo de ETA, y lo que es más grave todavía, llevarla a una confrontación entre el Gobierno del Estado Español y el Gobierno del País Vasco.

Quienes nunca le hemos votado ni le votaremos tenemos derecho a requerirle que actúe también como nuestro presidente, poniendo la responsabilidad institucional y la necesaria unidad de las fuerzas democráticas por encima de cualquier espurio interés electoralista.

València, 9 de agosto del 2000
Rafael Pla López
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