Publicat al "Mundo Obrero" d'octubre de 1997, llevat del primer parŗgraf

NO ES AIXÒ, COMPANYS, NO ES AIXÒ
(con música de Lluis Llach)
Rafael Pla López
miembro del Comité Federal del PCE

La construcción de la alternativa desde IU al pensamiento único neoliberal solamente era posible superando el boicot sistemático en su seno de los agentes de dicho pensamiento único, plasmado en estos últimos tiempos en el proyecto monetarista de Maastricht, en el acuerdo para rebajar las pensiones y en la reforma laboral para abaratar los despidos, banderas todas ellas enarboladas por la llamada Nueva Izquierda. El hecho de que ésta coincidiera en estos temas con el PSOE es una cuestión secundaria: a fin de cuentas, también coincide con el PP, representante hegemónico en España del pensamiento único. Ello desmonta, claro está, la falacia de que su objetivo fuera la oposición a la derecha. De hecho, su tarea se ha centrado en la oposición a IU. Otra cuestión es que, si el PSOE se mantiene en esa dinámica, podrá coincidir con NI, pero se incapacita para ejercer de oposición al PP. Si, por el contrario, pasara a oponerse al neoliberalismo del PP, se abriría un ancho campo de colaboración con IU. ¿Pasaría entonces NI a querer ocupar el hipotético espacio entre el PSOE y el PP? ¡cosas veredes!.

Pero la construcción de la alternativa, en una España multinacional y pluriregional, sólo puede ser una construcción federal. Federalismo que la IV Asamblea de IU definió inequívocamente como "el reconocimiento de la soberanía originaria en cada una de las partes, en lo que atañe a su ámbito, como condición primera para avanzar democráticamente, y por medio de la voluntad política, hacia la unión federal", en la cuál "se respeta la soberanía política y jurídica a las federaciones de IU", dejando claro que "No puede haber soberanías absolutas exclusivas en todo. Debe haber soberanías complementarias, acordadas en un pacto en el que se concreten cuáles son las competencias de cada parte". Este federalismo, que establecimos en su día frente a centralismos y confederalismos, debe ser mantenido a ultranza. Afortunadamente, los Estatutos de IU fijan unas condiciones muy exigentes para su modificación: propuesta del 60% de los miembros del Consejo Político Federal (mucho más de los 71 votos que obtuvo la presentada para la Vª Asamblea de IU) y aprobación por el 65% de los delegados de la Asamblea Federal.

Naturalmente, en este marco federal no cabe disolver la organización soberana de una Comunidad Autónoma: los conflictos que se den en una de ellas deberán resolverse en el marco de la misma Comunidad; en el mejor de los casos, asegurando la continuidad de la mayoría en el proyecto federal de IU y aislando a los adversarios del mismo, como ha ocurrido en el País Valencià; en el peor de los casos, creando una nueva formación política comprometida con el proyecto federal de IU; en tal caso, claro está, el resto de IU deberá decidir en su momento, en ejercicio de su propia soberanía, con quién mantiene relaciones, estableciendo en su caso el correspondiente pacto federal con la nueva formación; pero deberá tener un cuidado exquisito para no interferir en el proceso autónomo de la misma, respetando su protagonismo en los ritmos y formas de su constitución, y evitando que pueda aparecer como una sucursal de los órganos federales de IU.

Desgraciadamente, en el caso de Galicia no parece haberse actuado con la necesaria prudencia, tanto más importante por su condición de nación diferenciada: la imagen de la plana mayor de la dirección federal de IU en la asamblea constituyente de una nueva formación política no ayuda precisamente a disipar la imagen de sucursalismo de la misma. Ciertamente, la presencia en la convención de EU-EG de la plana mayor de NI expresaba paralelamente su subordinación a la estrategia general de ésta. Pero todo ello no hacía más que reforzar la imagen del BNG como referente genuino de la izquierda nacional gallega. Referente con quien necesariamente IU habrá también de relacionarse si quiere articular la construcción de la alternativa en el conjunto del territorio del Estado Español, incluyendo Galicia: es altamente significativo que precisamente en las cuestiones en las que NI se ha subordinado al pensamiento único neoliberal frente a IU, el BNG ha coincidido con nosotros en el voto en el Parlamento Español. En este marco, los y las camaradas de Galicia habrán de decidir soberanamente si mantienen o no su candidatura, pero sería deseable que nadie les presionara con apelaciones a su dignidad por el prurito de ver unas siglas en unas papeletas; en todo caso, quienes decidirán también soberanamente su voto serán los gallegos y gallegas; y no creo que a nadie le extrañe que mucha gente de izquierdas estemos principalmente pendientes del resultado del BNG.

Desgraciadamente, repito, el tratamiento que se ha hecho del tema de Galicia ha introducido más confusión que claridad. En vez de centrar todos los esfuerzos en desenmascarar el papel de NI como agente del pensamiento único neoliberal (y nos lo han puesto fácil, rompiendo abiertamiente con IU al votar en contra de su propuesta sobre la reforma laboral), se ha mezclado con represalias por el apoyo a EU-EG en las que parecía primar la forma sobre el fondo; y para más inri, con notorios defectos de forma: el Consejo Político Federal de IU de junio rechazó, lógicamente, el apoyo a una coalición electoral con el PSOE que se hacía a sus espaldas; pero este rechazo se pudo adoptar por una mayoría inferior al 66% de los votos precisamente porque no suponía la revocación de la decisión de EU-EG, y por lo tanto de él difícilmente se podía deducir el apoyo a la presentación de una candidatura alternativa, ni menos la adopción de medidas disciplinarias contra quienes apoyaran a EU-EG.

La distorsión centralista de la defensa del proyecto federal de IU se agrava con el emplazamiento a crear un nuevo referente de IU en Catalunya. Pues dicho emplazamiento lo que hace precisamente es dificultar la construcción de una alternativa de izquierdas en Catalunya que pueda converger con IU. Construcción que sólo será posible en el marco de una dinámica nacional catalana sin intromisiones que lo que harían es revelar una falta de comprensión de la realidad multinacional de España.

Ello no es óbice para que podamos desear inclusive la federación en IU de una formación unitaria de izquierdas de Catalunya; y podemos desearlo además, desde el resto de los Països Catalans, por motivaciones nacionales catalanas, para poder mantener con dicha formación una relación federal no inferior a la que mantenemos con el resto de organizaciones de IU, superando la anómala situación actual.

Pero para mantener una relación federal o de otro tipo con una formación unitaria de izquierdas de Catalunya, la primera condición es que dicha formación exista, para lo que habrá de constituirse de forma plenamente soberana y implantarse nacionalmente, sin sombra alguna de dependencia o sucursalismo.

Sólo por este camino, extensible a los demás territorios, podremos recuperar y desarrollar el proyecto federal de IU para poder plantar cara al pensamiento único neoliberal, superando tentaciones centralistas y formalistas y centrándonos en los contenidos, que podrían ser ejemplificados brillantemente en nuestra propuesta sobre la reforma laboral rechazada por quienes han emprendido el camino de la sumisión al poder establecido.

València, 29 de septiembre de 1997