Fabricando nuestro propio Scoop


Uno de los bienes más preciados de cualquier buscador acuático es, después de su detector sumergible, un buen scoop de mango largo.
Tratándose cómo se trata de una herramienta cara, y las más de las veces difícil de conseguir, al menos en España, quizás alguno considere la opción de fabricárselo el mismo.
Si es así, espero que esto os sirva de ayuda.

    En primer lugar, quizás sería conveniente disertar un poco sobre que es un Scoop, que es un Scoop de mango largo y sus diferentes tipos, que necesidad hay de ellos... y que inconvenientes presentan.
    Luego pasaré a describiros la lista de materiales, fácilmente adquiribles por cualquiera y en cualquier lugar, que permiten construirse uno mismo un scoop de mango largo para suelos arenosos (Yo he utilizado uno igual durante un par de temporadas... que es lo que viene a durar antes de romperse)... por una décima parte de lo que cuesta un buen scoop de acero inoxidable... y la pequeña variación para que sea de acero inoxidable... por algo más de dinero, claro.
    Y por último os explicare cómo manipular todos esos materiales para conseguir vuestro flamante scoop.

    Desgraciadamente, la arena suelta y la grava son dos de los tipos de material que más dificultades presentan a la hora de excavarlos con el fin de hallar un objeto enterrado.
    Su escasa consistencia hace que, una y otra vez, el material resbale al fondo de nuestro hoyo, rellenando el espacio ganado de una forma desesperante.
    Esto puede obviarse utilizando en la arena seca una pala de tamaño medio, pero pese a ello, en el momento que nos introducimos en el agua o alcanzamos el nivel de la capa freática (El nivel del agua en el terreno) cosa que sucede con gran facilidad en las playas cerca del limite de la marea e incluso más lejos si es muy tendida (Con poco desnivel) volvemos a tener problemas para excavar nuestros objetos.

    La solución a todos esos problemas, o al menos a una buena parte de ellos, es la utilización de un SCOOP.

    Esto es una especie de cazo con forma de tubo o caja (Según modelos) todo el perforado para permitir "colar" la arena y las pequeñas piedras y conchas a su través, quedando en su interior los objetos recogidos y las piedras y conchas más grandes.

    Existen diferentes tipos de scoop, que pueden clasificarse por la forma de su "cazo" y por la forma de su mango o empuñadura, así cómo por sus materiales constructivos.
    Así, por la forma de su "cazo" podemos clasificarlos en Scoops abiertos y cerrados:

   Los abiertos tienen la forma de un cazo cilíndrico o poligonal (cuadrado o rectangular), con la boca cortada en diagonal para proporcionar un borde de ataque.
   Los cerrados tienen más bien la forma de una paleta de trasegar áridos (Trigo, cebada, etc..) o harinas, pero con una gran parte de su superficie perforada.

    La diferencia fundamental entre estos dos tipos de diseño es el terreno donde prestan mejores servicios:
   Los scoops cerrados funcionan mejor en terrenos arenosos, ya que toman una porción del terreno en su interior y la levantan prácticamente integra con todo lo que contiene, filtrándose el contenido a través de sus agujeros fácilmente. Utilizados sobre terrenos gravosos, presentan el inconveniente de que la gran superficie de corte (Todo el borde del cilindro en cuanto se profundiza un poco) y el tamaño de la boca hace muy difícil la penetración en cuanto la grava tiene un cierto tamaño (Varía en función del tamaño del scoop mismo), por lo que hay que realizar múltiples penetraciones del scoop para alcanzar una profundidad apreciable.
   Los scoops abiertos ofrecen una superficie de corte menor y, al ser abiertos, puede depositarse sobre ellos grava de cualquier tamaño, esto hace que sean muy adecuados para ese tipo de terrenos. Generalmente se opta por una superficie de corte muy puntiaguda y pronunciada, con la finalidad de facilitar aún más la penetración. Pero resultan terriblemente ineficaces sobre fondos de arena, ya que esta al ser levantada se escurre sobre el canto del scoop, al igual que sucede sobre una pala normal, dejando ir en el proceso a gran parte de los objetos mezclados con la arena.

    Resumiendo, podemos intentar crear un scoop "todo terreno" apto tanto para grava como para arena, simplemente seccionando un cilindro en un ángulo muy pronunciado, de tal forma que nos cree una zona de ataque abierta del orden del 50% de la longitud total del scoop y una zona de recogida de arenas sueltas del orden del otro 50% de su longitud. Este scoop presenta los inconvenientes y ventajas de los dos tipos de scoops en los dos tipos de suelo citados:

   Resultará dificultoso introducirlo totalmente en la grava, cuando no físicamente imposible, pero al menos se introducirá un 50% de su longitud, permitiéndonos progresar en el doble de golpes de scoop respecto a uno de las mismas dimensiones abierto.
   Se introduce muy fácilmente en la arena, pero pierde una gran parte del 50% más profundo de esta al levantarlo... y los objetos que puedan ir con ella. Esto puede llegar a desplazar un objeto en varias ocasiones de su posición, llegando a hacer problemática su recuperación. También progresamos con el algo más del 50% de lo que progresaríamos con un scoop de iguales dimensiones totalmente cerrado.

    En contrapartida, nos basta con un scoop para afrontar cualquier tipo de terreno.

    Así pues, la decisión de que scoop comprar... o fabricarse uno mismo, viene dada en función del tipo de terreno sobre el que lo vayamos a utilizar con más frecuencia. Si es posible, es indudable que lo mejor es disponer de los dos tipos de scoop... y acarrearlos con uno cada vez que salimos de caza a un sitio donde no sabemos que tipo de fondo nos vamos a encontrar.

    Los scoops también pueden ser de mango largo o corto.

    Los mangos se presentan en dos versiones, para el caso de los cortos, con una posición que facilita el empuje, y luego la extracción se realiza haciendo palanca y con otra configuración la empuñadura facilita la extracción por arrastre, sin embargo la penetración requiere un poco más de esfuerzo.
    El primer tipo de empuñadura suele dar mejores resultados sobre arenas compactadas o húmedas y blancos profundos, mientras que el segundo permite una excavación más rápida y cómoda en arenas sueltas y blancos superficiales.

    Los mangos largos cuentan con una versión simple y otra en "lazo" (loop scoops), es decir, un mango en forma de "U" invertida y por lo general deformada, con la finalidad de facilitar la extracción.
    Yo, particularmente, he optado por mangos simples, preferiblemente de madera de 4 a 5 cm de diámetro, que ofrecen la ventaja de permanecer tendidos en dirección a la superficie, en muchos casos sobresaliendo de ella si la profundidad es escasa, lo que permite recuperarlos con mucha facilidad si escapan de nuestras manos o los dejamos temporalmente a un lado. Para facilitar la extracción y asegurar el scoop frente a perdidas en aguas profundas o revueltas y de poca visibilidad, uno una cuerda de 1 a 2 cm de diámetro a la parte delantera superior del borde de ataque del scoop, y el mango lo uno al scoop por mediación de una escuadra, confiriéndole una inclinación de unos 45º.

    El proceso de excavación con este scoop es bastante simple:

   Se emplaza en la posición deseada, se inclina adelante unos 45º, con lo que el cazo del scoop queda vertical sobre el blanco.
   Se pisa sobre el fondo del cazo, clavando este en la arena.
   Se estira del mango en dirección a nosotros, llevándolo a la vertical, mientras que mantenemos el pie contra su base para que no retroceda saliendo del agujero, y tiramos de la cuerda por delante de el, en la medida de lo posible, para que el cazo voltee la boca para arriba (Soltamos el mango) de forma que no se pierda por la boca nada de su contenido.
    Si el golpe es muy grande se puede ayudar a la maniobra pisando sobre el mango, llevándolo así fácilmente hasta una posición paralela al suelo, lo que deja el cazo del scoop prácticamente boca arriba y hace muy sencillo estirar de la cuerda y sacarlo sin perder el contenido.

    Para construir nuestro propio scoop necesitamos:
   Un mango de suficiente longitud (Si es de mango largo lo ideal es que sea la distancia desde la parte baja de nuestro sobaco al suelo, o, cómo mucho, de nuestra boca al suelo, aproximadamente) preferiblemente de madera y de unos cuatro o cinco centímetros de diámetro.
   Una escuadra de tres lados (Completamente cerrada) de acero, a ser posible inoxidable. Debe de ser fuerte, así que buscar, o encargar que os hagan (Suele ser lo mejor) una escuadra de lados de unos 15 cm (los dos lados que quedan continuos al ángulo recto), de un par de centímetros de ancha y, al menos, de tres milímetros de espesor (la que yo utilizo tiene cinco milímetros, pero resulta pesada y, muy posiblemente, demasiado fuerte para un uso normal).
   Un pedazo de cuerda de un centímetro o centímetro y medio de diámetro, de un metro y medio o dos de largo, preferiblemente de un material que flote (Polipropileno: Las tiendas de náutica son el mejor sitio para encontrar este tipo de cuerdas con facilidad y seguridad, aunque resultan un poco más caras... pero tampoco necesitamos tanta, así que bien podemos permitirnos pagar cincuenta o sesenta pesetas más por metro).
   Un tubo cilíndrico de PVC (O acero inoxidable) de entre diez y veinte centímetros de diámetro (Yo utilizo uno de quince) y unos treinta centímetros de largo. Si es de PVC, resultan ideales los destinados a los desagües de aguas fecales, si es de acero inoxidable debe tener al menos dos milímetros de espesor de pared.
¡ATENCIÓN!:
    Si optáis por el acero inoxidable y nunca habéis trabajado sobre acero inoxidable 316, qué es el más adecuado para realizar un scoop que se piensa utilizar en el agua del mar, es preferible qué, aunque os cueste un poco más, OPTÉIS POR LA OPCIÓN DE ENCARGAR QUE OS HAGAN EL TUBO CON CHAPA PERFORADA. Taladrar este material no es fácil, requiere disponer de herramientas adecuadas y, además, el número de agujeros a taladrar es sumamente elevado. Por supuesto, lo mismo sucede con la tapa a la que me refiero a continuación.
   Una tapa para ese tubo.
   Tres tornillos, tres tuercas y tres arandelas tipo grobber, todo ello de acero inoxidable y métrica 8 o 10.
   Dos abrazaderas grandes de acero inoxidable (Deben de ser capaces de abarcar el mango y la escuadra).
   Un pequeño tornillo, mejor de acero inoxidable si es posible, con rosca para madera, de unos tres milímetros de diámetro y unos diez a quince milímetros de largo.

    Las herramientas necesarias son:
   Una taladradora eléctrica. (Y líquido refrigerante para taladrar metal si hemos optado por el scoop de acero inoxidable).
   Una broca fina para metal de 4 o 5 mm
   Una broca gruesa para metal de (Para España) 12 o 13 mm de diámetro (La moneda española más pequeña tiene un diámetro de 14 mm)... en cualquier caso el máximo aconsejable es de 15 mm de diámetro y el mínimo práctico de 10 mm: Con menos diámetro el filtraje de pequeñas piedras y trozos de conchas es muy malo.
ATENCIÓN:
Para taladrar el PVC utilizaremos una piedra de amolar cónica de ese diámetro, dado que las brocas grandes tienden a rajarlo. Ese tipo de piedras de amolar se consiguen fácilmente en tiendas de bricolaje o de maquetas y modelismo. La broca de gran diámetro la necesitaremos sólo, pues, si vamos a construirlo de acero inoxidable.
   Una broca adecuada al paso de los tornillos de métrica 8 o 10.
   Un rotulador permanente (Para escribir sobre metal, cristal, etc...)
   Un par de llaves de tuercas adecuadas para los dos tornillos de métrica 8 o 10.
   Un destornillador adecuado para las abrazaderas y el pequeño tornillo.
   Una lima redonda para repasar los taladros y eliminar las rebabas (Basta un cuchillo si lo hacemos en PVC)
   Pegamento para PVC. (Lógicamente, innecesario para el scoop de acero inoxidable)
   Una sierra (Tampoco la necesitaremos para el scoop de acero inoxidable si nos cortan el tubo en la calderería)
   Una cinta métrica de las utilizadas para costura, de tela.
   Una regla de al menos 30 cm.
   Un granete para marcar la posición de los agujeros si hemos optado por el scoop de acero inoxidable.

    El proceso de fabricación:

   Tomamos el tubo cilíndrico y a, entre unos diez y veinte centímetros de la boca, realizamos una marca con el rotulador.
   Esa marca nos sirve de referencia para, con la sierra, cortar el tubo en diagonal, en un ángulo de unos 45º, desde ella hasta el canto, de forma que obtenemos una especie de "pico de flauta" en el que el "lado" largo será el borde de ataque y el corto la zona donde irá la escuadra. (NOTA: Estas dos primeras operaciones las pueden realizar mejor en la calderería donde compres el tubo de acero inoxidable si has optado por este)
   Realizamos sobre la línea del "lado" corto dos agujeros espaciados según los dos agujeros de la escuadra para, en su momento, poder unir esta al "cazo" con los tornillos.
   Pegamos en el caso del tubo de PVC la base o tapa sobre el lado cortado en recto (Si estamos haciendo nuestro scoop de acero inoxidable, esta operación, que será de soldado, al igual que el corte de la boca en diagonal, es mejor que os la hagan en el mismo sitio donde compréis el tubo. A titulo orientativo: Tubo + tapa + corte en diagonal + soldado de la tapa + pulido de la soldadura = 5.000 ptas. aproximadamente en Valencia en 1998).
LA SIGUIENTE OPERACIÓN ES MUY DELICADA:
   Pondremos la cinta métrica entorno al tubo, e iremos marcando las lineas longitudinales sobre las que irán nuestros agujeros utilizando el rotulador y auxiliándonos de la regla. Pero debemos tener en cuenta dejar una franja de unos cinco a seis centímetros (Bastan tres para el scoop de acero inoxidable) sobre el "lado" corto donde va la escuadra, con la finalidad de conferirle a esta zona mayor resistencia. Yo también suelo dejar una franja igual sobre el eje del "lado" largo, por el mismo motivo: Dificulta un poco el filtrado de los materiales, pero como ventajas ofrece una mayor resistencia y, además, crea una zona sin agujeros sobre la que los blancos más pequeños pueden "resbalar" para quedar alojados en un rincón del fondo del scoop, lo que nos ahorra en ocasiones infructuosos intentos de recuperar un pequeño pendiente o cualquier trocito minúsculo de metal. La separación de estas lineas viene dada en función del diámetro de los agujeros que preveáis hacer, así que no puedo daros una distancia de separación para ellas. Lo mejor es que os cojáis una hoja de papel y la regla y lo planifiquéis sobre el papel primero. Vuestros agujeros deben estar separados unos de otros por unos tres milímetros, así pues, partiendo de una broca de 13 mm deberían estar separados 16 mm para una distribución de agujeros paralelos. Si deseas un mejor filtraje, se obtiene disponiendo los agujeros al TRESBOLILLO, esto es, uniendo más las tiras y haciendo que el centro de cada agujero quede desfasado respecto a su vecino, así las tiras de agujeros pueden quedar más juntas, pero el calculo de la plantilla es más dificultoso. Otra buena solución es trazar los agujeros sobre una plantilla en "rejilla", es decir, unos al lado de los otros, y en los espacios grandes que quedan entre cada cuatro agujeros perforar otros de un diámetro inferior. La plantilla para esto es muy fácil de calcular y de pasar luego a nuestro scoop. De todas formas, lo hagas como lo hagas, PRIMERO QUE NADA TRAZA LA PLANTILLA SOBRE PAPEL, y, una vez que estés seguro de lo que vas a obtener, toma las medidas sobre tu scoop y trázala en él con un rotulador indeleble. Así te ahorraras la desagradable sorpresa de descubrir que no esta bien tu diseño cuando ya no tiene remedio.
   Una vez trazada la plantilla sobre el scoop, si este es de PVC, tomas la broca de 4 o 5 mm de diámetro y haces los pre-agujeros en los sitios correspondientes. Si has optado por el acero inoxidable, primero debes marcar su posición con el granete, y luego proceder a realizar los pre-agujeros con la broca de 4 o 5 mm.
   El siguiente paso es la realización de los agujeros definitivos. Es recomendable que empieces por los tres que permitirán el paso de los tornillos de fijación de la escuadra, así evitaras confundirlos con los de filtrado y, en pleno "entusiasmo perforador" hacer la tontería que yo hice en mi primer scoop de perforarlos del tamaño de los agujeros de filtraje. Una cosa que quizás debí haber mencionado antes, es que debes dejar sin agujerear como unos dos o tres centímetros al menos cerca del borde de ataque cortado en bisel, para que sea bastante resistente por si das con alguna piedra o algún objeto grande (En una ocasión yo di con un ancla, por ejemplo).
   Sobre el scoop de acero inoxidable los agujeros los realizaremos a la mínima velocidad posible con una broca adecuada al material sobre el que estamos trabajando, refrigerándola constantemente y sin querer ir muy deprisa. Una buena broca de 13 mm de diámetro para acero es cara... y se estropea si se recalienta, así que tomate tu tiempo, recuerda que tienes algún centenar que otro de agujeros por taladrar.
   Sobre el scoop de PVC los agujeros los realizaremos con la piedra cónica, a ser posible a una velocidad media (ATENCIÓN: Intenta averiguar las r.p.m. máximas que recomienda el fabricante de la muela y comprueba que es adecuada a tu taladradora eléctrica, ya qué a altas velocidades muchas de ellas se fracturan lanzando fragmentos a gran velocidad que pueden producirte lesiones) Este tipo de muelas de modelismo o carpintería van simplemente encoladas a su eje... y en el proceso adquieren una elevada temperatura, tan alta que es capaz de diluir la goma, así que cada dos o tres agujeros sumerjela por unos segundos en un recipiente medio lleno de agua con unos cuantos cubitos de hielo, si no lo haces así en el momento lleves taladrados una docena de agujeros me temo que te habrás quedado sin muela.
   Finalmente, con ayuda de la lima redondeada o con un simple cuchillo en el caso del PVC, damos un repaso a todos los agujeros del scoop para eliminar las rebabas.

    Una vez realizadas todas las operaciones, sólo queda la fase de montaje, y va como sigue:
   Tomas la escuadra, el scoop convenientemente perforado, los tres tornillos métricos de acero inoxidable con sus correspondientes tuercas y arandelas grobber, y montas la escuadra poniendo los tornillos DESDE DENTRO DEL SCOOP (De forma que las espigas salgan para fuera y no queden en el interior del mismo, donde podrían molestarte). La escuadra debe de quedar con uno de los dos lados contiguos al ángulo recto apoyado sobre el scoop y con el otro lado contiguo al ángulo recto formando una superficie continua y sin resaltes con el fondo redondo del scoop, de forma que se pueda apoyar fácilmente la totalidad de la planta del pie sobre las dos piezas a la vez para clavar el scoop en el suelo. NOTA: Si estás haciendo tu scoop de PVC, conseguirás que resulte más duradero si pones una pletina metálica del ancho y el largo de la escuadra por la parte interior de tu scoop, de tal forma que las cabezas de los tres tornillos no trabajen directamente sobre la superficie interna de PVC del scoop.
   Tomas el mango de madera y le instalas el pequeño tornillo de acero inoxidable como a uno o dos centímetros de la punta, pero sin acabar de roscarlo a fondo, pues su finalidad es de hacer de tope de las abrazaderas, así que debe entrar una por debajo de su cabeza, por lo tanto hay que dejarle uno o dos milímetros por roscar.
   Abres las abrazaderas y las instalas sobre el lado largo de la escuadra, dejándolas flojas, para, a continuación, pasar a través de ellas la punta del mango y comenzar a tensarlas para fijarlas en su lugar. Ten en cuenta que al tensar las abrazaderas estas aumentan la longitud de su extremo, así que posicionalas de tal forma que este extremo se alargue en dirección a la parte interna de la escuadra, de tal forma que una vez tensadas y recortado en caso necesario el sobrante, cualquier parte susceptible de provocar arañazos o enganchones quede en el interior de la escuadra y fuera de las zonas en que te pueda producir alguna rozadura a ti o a tu equipo. Cuando tengamos ligeramente tensadas las abrazaderas estiraremos del mango de tal forma que la espiga del tornillo que hemos instalado cercano a su extremo toque con la banda de la abrazadera inferior (La más cercana a la boca del scoop), este impedirá que el mango se escurra de las abrazaderas en caso de un sobre esfuerzo. Acabaremos de tensar las abrazaderas y apretaremos el pequeño tornillo con la finalidad de minimizar las posibilidades de enganchones.
   Ya sólo nos resta instalar, por medio de un nudo holgado, tipo As de Guías, o una simple vaga, la cuerda, atándola sobre la escuadra, justo donde acaba el mango.

    Si lo hemos realizado todo correctamente, ya tenemos nuestro flamante scoop.

    Para precios de 1998 en España, un modelo de este tipo en PVC nos habrá costado en torno a las 7.000 a 10.000 ptas. Si hemos optado por el modelo en Acero inoxidable, nos habrá costado entre 10.000 y 15.000 ptas.

    Si quieres ahorrarte el trabajo de taladrar el acero inoxidable o no dispones de medios para ello, también existe la posibilidad de que te fabriquen el scoop con plancha perforada... pero al ser este material más caro el precio de cada scoop con su escuadra correspondiente asciende a entre 15.000 y 20.000 pesetas.
    Una vez construido, este Scoop, si es de PVC, te prestará aproximadamente uno o dos años de excelentes servicios... si lo has hecho de acero inoxidable posiblemente alguien invente algo mejor antes de que se te rompa... y lucirá, más o menos, así:


    De todas formas, esto sólo es aplicable a un uso "normal" sobre arena y grava ligera.... si comienzas a usarlo entre las rocas o con gravas muy gruesas... desde luego, el de PVC te durará menos que un suspiro.