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DONATO DI NICCOLñ DI
BETTO BARDI ÇDONATELLOÈ Andrea Belenguer
Herrera Universitat de Val�ncia La Italia del Quattrocento, es la Žpoca en la que surge
en nuevo concepto: el Renacimiento. La ciudad de Florencia fue la cuna de
este pensamiento donde predominaban tres corrientes: el humanismo, el
naturalismo y el individualismo. El prop—sito, desde el punto de vista
ideol—gico, supon’a la recuperaci—n de tradici—n de la AntigŸedad, la
bœsqueda de la belleza en la naturaleza y el hombre, el nuevo concepto y
veneraci—n sobre los artistas –ya no eran considerados simples
artesanos–, as’ como una nueva concepci—n del mundo desde el
antropocentrismo. Por lo que respecta al arte, los grandes propulsores fueron
artistas tales como Brunelleschi, Masaccio y Donatello, que consiguieron transformar las
formas medievales en un nuevo lenguaje art’stico. A Donato di Niccol˜ di Betto Bardi, m‡s
conocido bajo el pseud—nimo de Donatello, se le podr’a atribuir el t’tulo del
mejor escultor del per’odo del Quattrocento
occidental y, junto a otros artistas, padre del Renacimiento. Gracias a las
diversas fuentes, sabemos que naci— en Florencia, pero la fecha de nacimiento
var’a entre dos: segœn Vasari, naci— en el a–o
1383; segœn las declaraciones fiscales, naci— en el a–o 1386. Partiendo de
esa fecha aproximada, la trayectoria art’stica de Donatello fue abundante y
variada, como iremos viendo, hasta la fecha de su muerte en 1466. Respecto al c’rculo familiar
de Donatello, conocemos acerca de su padre, Niccol˜
de Betto di Bardi, que pertenec’a al gremio de los tiratori di lana, es decir, de cardador de
lana y form— parte de las revueltas que se alzaron en Florencia durante
aquella Žpoca, siendo un hombre ligado a temas pol’ticos. Sin embargo,
Donatello pas— parte de su infancia en la casa de Ruberto
Martelli, donde estimaban las grandes cualidades del ya peque–o artista. Por
parte de Donatello, si bien conocemos muchas de sus obras, acerca de su
personalidad no tanto. Pero lo que se dec’a de Žl es que era un hombre
tranquilo y elegante. Trayectoria art’stica y
desarrollo estil’stico Donatello, desde bien joven,
comenzar’a a interesarse por el arte, y pronto adquiri— conocimientos de c—mo
tratar el m‡rmol en el taller de la catedral de su ciudad. M‡s tarde, entre
1404 y 1406, fue aprendiz en el estudio de Ghiberti
–pocos a–os mayor que Žl– y su nombre aparece entre los ayudantes
que se emplearon para ayudar a su maestro en la segunda puerta de bronce del
Baptisterio de la catedral de Florencia. No debemos pasar por alto este dato,
pues cabe se–alar que Ghiberti fue el ganador de un
concurso que signific— el nacimiento de la escultura de estilo propiamente
renacentista. Este concurso se inici— en el a–o 1401, y se presentaron siete
artistas, entre ellos el gran arquitecto Brunelleschi
y Jacopo della Quercia, convirtiŽndose en el primer concurso art’stico
de esta ’ndole. Se trataba de crear un tipo iconogr‡fico œnico: el sacrificio
de Isaac. Pero su composici—n deb’a de aportar nuevas propuestas, avances y
una fijaci—n por las obras antiguas. Sin extendernos en cuanto a
la tŽcnica que los artistas m‡s brillantes usaron, ambas se vieron obligadas
a estar sujetas a un marco g—tico formado por cuatro l—bulos, donde la escena
se ver’a demasiado encorsetada. Pero la representaci—n presentaba problemas
de m‡s alcance: Çun problema expresivo, porque obligaba al escultor a
realizar dos figuras en contraste, la v’ctima inconsciente y el renuente
verdugo; tambiŽn un problema narrativo, porque la aparici—n del ‡ngel deb’a
representarse en el momento [É] y por œltimo un problema espacial porque a
cierta distancia de la escena central deb’an figurar dos j—venes con un asnoÈ
(Pope-Hennassy, 1998: 11). El concurso, pues, puso de
manifiesto el gran interŽs por la perspectiva que comenzaba a dar sus
primeros pasos, no s—lo en pintura. Finalmente, fue ganado por Ghiberti, que resolvi— el problema narrativo con gran
destreza. Sin embargo, algunos historiadores del arte piensan que la obra de Brunelleschi es m‡s avanzada. En cualquier caso, es de
agradecer que todav’a se conserven las obras de ambos, pues en el caso de Jacopo della Quercia se ha perdido el relieve que present— al
concurso. Concluyendo, en el siglo XV se consider— a este nuevo estilo
escult—rico renacentista un gran paso hacia adelante, volviendo a tomar el
contacto con la tradici—n romana y comenzando as’ con la consideraci—n de que
el arte de la escultura estaba Çexpresamente vinculado con la representaci—n
del marco del hombreÈ cuyo origen debe ser natural, como expresa Alberti en
su obra De statua. Volviendo a nuestro artista
principal, Donatello, lleg— a superar a su maestro, comparando las obras que
realizaron en 1427 para la pila bautismal del Baptisterio de la catedral de
Siena. Donatello esculpi— La cena de Herodes donde supera a El
bautismo de Cristo de Ghiberti en Çrealismo,
expresionismo, magn’fica composici—n en perspectiva, tratamiento de los
ropajes o del retratoÈ (J.M. Vi–uales, 2008: 24).
Por tanto, el futuro en la escultura lo marcar‡ Donatello, quien ser‡ de gran
influencia para los artistas que le siguieron. Nos encontramos en un momento,
donde el artista brinda la obra al espectador, elige el propio espacio y lo
representa segœn su criterio y punto de vista. Es el salto de la Edad Media
al Renacimiento, en donde se cambi— la concepci—n misma del arte, formulando
un nuevo lenguaje. La trayectoria art’stica de
Donatello es abundante, y con el paso del tiempo sus obras fueron
evolucionando: desde un estilo casi g—tico hasta el expresionismo m‡s
moderno. Hemos se–alado que Donatello lleg— a superar a su maestro Ghiberti, pero la obra de La cena de Herodes no
fue la primera que cre— y superar a su maestro tuvo un recorrido de
aprendizaje y experimentaci—n previo. En sus a–os de aprendizaje con Ghiberti, se impuso a la orfebrer’a, domin— el bronce y
adquiri— la habilidad para la tŽcnica de los relieves. Adem‡s, estuvo
interesado en las artes de la pintura y arquitectura; como pintor perteneci—
al Gremio de San Lucas y como arquitecto se present— al concurso de la cœpula
de Santa Mar’a de las Flores, donde gan— su amigo Brunelleschi,
quien, junto a Donatello y Masaccio Çcompone la
triada de los grandes impulsores del renacimiento lo que es tanto como decir
que son los pioneros que saben lo que buscan a pesar de que, en ocasiones,
acierten menos o puedan parecer r’gidos en comparaci—n con los maduros
artistas del g—tico internacionalÈ (J.M. Vi–uales,
2008: 28). En 1406, Donatello se
independiz— del taller de Ghiberti y comenz— a
crear sus propios retos y deseos de intentar imitar las obras antiguas, sobre
todo aquellas que eran can—nicas, proporcionadas y naturales. Pero el camino
para llegar a dicho prop—sito fue lento, pues el ambiente estaba preparado
pero era m‡s una voluntad y no quer’a la mera imitaci—n o copia. Para
comenzar este recorrido, como se–ala Pope-Hennessy
(1998), la carrera de Donatello debemos dividirla entre fases: Çun largo
per’odo de adolescencia y madurez en Florencia, un breve pero decisivo
interludio en la Italia septentrional y un ep’logo en el que desarroll— el
primer estilo de la ancianidad que se conoce en la historia del arteÈ. As’ pues, en Florencia
mantuvo su estancia m‡s larga, trabajando durante treinta y siete a–os con un
Žxito ininterrumpido. Consta en dos documentos del 23 de noviembre de 1406 y
febrero de 1408 que Donatello podr’a haber creado un profeta labrado en
m‡rmol para la Porta de la Mandorla. Pero la primera obra conocida con
certeza de Donatello se trata de un David de m‡rmol de 1408, donde en
ella se deja ver la fuerza innovadora y compositiva que se da en la escultura
florentina del primer Renacimiento y la primera expresi—n renacentista de
culto al hŽroe. A esta obra le sigui—, en 1410, una estatua colosal de JosuŽ
que realiz— directamente en su emplazamiento sobre uno de los contrafuertes
de la Catedral. De ella s—lo queda constancia de los documentos del pago (Deimling, 2007: 185). En 1408, la îpera del Duomo le encarg— a Donatello junto a Nanni
di Banco que cada uno realizara una estatua sedente monumental de un evangelista,
para que formaran parte del portal principal de la fachada oeste. A Nanni di Banco se le encarg— la figura de San Lucas,
terminada en el 1413, mientras que a Donatello la de San Juan,
terminada en 1415. Estas figuras fueron trasladadas al interior de la
catedral, ya que la fachada donde fueron situadas en origen fue derribada en
1587. En la figura del San Juan, el contenido de la obra dicta la
forma, es natural y suelta, tratada de una forma muy realista pues todav’a no
es una convenci—n cl‡sica. Por estos mismos a–os,
concretamente en 1411, dieron comienzo las im‡genes para las hornacinas de Orsanmichele. Eran 14 hornacinas que decoraban los
exteriores de los pilares, y diez fueron ocupadas con estatuas de los
primeros a–os del Quattrocento.
Donatello fue uno de los artistas a los se le encarg— la tarea, al igual que
su antiguo maestro Ghiberti y su compa–ero Nanni di Banco, al que sabemos gracias a Vasari que debi— ayudar en la soluci—n de su escultura Santi
Quattro Coronati. (Deimling, 2007: 185). Donatello, por su parte, esculpi—
un San Marcos y un San Jorge, donde en este œltimo la
superaci—n es m‡s evidente pues combina –sin desprenderse todav’a de la
elegancia g—tica– el estudio de la anatom’a, la proporci—n, la posici—n
y la expresi—n de los cl‡sicos. Por supuesto, la obra de
Donatello era diferente a la del resto de artistas contempor‡neos a su Žpoca.
Ya con su San Marcos Çcontrapuso tanto al concepto g—tico de Ghiberti como al clasicista de Nanni
en un nuevo enfoque estil’sicoÈ (Deimling, 2007: 189). A partir del San Jorge,
terminado en el 1417, consigui— la versatilidad entre lo nuevo y lo antiguo,
con unas proporciones cuidadas, la relaci—n entre los brazos y las piernas
calculada, respetando la posici—n y la medida. Pero Donatello no s—lo demostr—
innovaci—n en escultura, sino tambiŽn sus inventos en los relieves fueron
decisivos. El punto de partida fue el relieve que decoraba el z—calo de la
escultura de San Jorge en Orsanmichele,
donde rompi— con los conceptos de los relieves tradicionales y logra por vez
primera la profundidad espacial dentro del mismo plano del relieve. Fue desde
el punto de vista constructivo, tŽcnico y narrativo una escena totalmente
revolucionaria. En este relieve Donatello consigui— crear un espacio
imaginario mayor mientas que el retroceso f’sico es inferior. Para conseguirlo, utiliz— el rilievo schiacciato, es
decir, la tŽcnica del relieve plano que crea una sutil gradaci—n de los
planos y consiste en cortar la piedra en bloques de atr‡s hacia delante segœn
la profundidad que se quiera dar a la cada escena. Se consigue as’ los
efectos mediante m’nimas variaciones del modelado de las superficies, cuyo
cincelado tan poco profundo da la sensaci—n de que las formas sean dibujadas
en vez de talladas. La tŽcnica del rilievo schiacciato fue
muy peculiar en Donatello, y quer’a explotar las posibilidades que le
ofrec’a. No s—lo se limitaba a representar figuras humanas y edificios, sino
que iba m‡s all‡, tratando de plasmar formas naturales, la luz e incluso la
atm—sfera. Otros relieves ejemplo de ello son: la Madonna Pazzi, acabada sobre el 1418; la Virgen con el
ni–o, de excepcional calidad y belleza; la Ascensi—n de Cristo
entregando las llaves a san Pedro de tradici—n iconogr‡fica; la Asunci—n
de la Virgen representando de forma racional el asunto simb—lico, y el ya
nombrado Fest’n de Herodes para el baptisterio de Siena. Haciendo hincapiŽ en la obra Cristo
entregando las llaves a san Pedro, recuerda al sistema compositivo que
us— Masaccio en la obra de Tributo a CŽsar.
Pero el sistema de Donatello fue m‡s progresista, pues mientras Masaccio utiliz— la perspectiva lineal para establecer la
validez f’sica en la escena principal, Donatello supo crear un verdadero
espacio en torno a las figuras en
un sentido de distancia y retroceso muy superior al que exige la narraci—n
(Pope-Hennessy, 1998: 30). Cabe mencionar el que es
considerado como el principal testimonio de Donatello hacia el arte de la
AntigŸedad. Se trata del trabajo de Donatello junto a Luca della Robbia para los relieves
de las Cantorias –tribunas destinadas
a los cantantes del coro y mœsicos– de la catedral de Florencia. La
obra comenz— sobre el 1432 y concluy— en el 1438. Comparando las tribunas que
realiz— cada artista Çse hace patente una vez m‡s la energ’a innovadora de
DonatelloÈ (Deimling, 2007: 190). Donatello opt—
por una nueva soluci—n para la interacci—n entre la arquitectura y los
relieves, donde la funci—n del conjunto determinara la composici—n de la
estructura. As’ pues, en su cantor’a crea la fusi—n donde se alterna el
movimiento de las figuras con el volumen arquitect—nico, adem‡s de un gran
estudio de la anatom’a infantil, la expresi—n de los rostros y el tratamiento
de los vestidos. Continuando con su etapa
florentina, debemos nombrar otras estatuas que se crearon para las hornacinas
del Campanile, cuando la îpera del Duomo decidi— colocar esculturas de m‡rmol en las
hornacinas vac’as, all‡ por el 1415. El encargado para esa tarea fue
Donatello, y las dos primeras que esculpi— fueron: el Profeta sin barba,
terminada en 1418 y el Pensieroso, terminada
en 1420. M‡s tarde, recibi— un tercer encargo, que era la imagen de Abraham
e Isaac, con ayuda de Nanni di Bartolo. Adem‡s de Žstas, que eran
destinadas a la fachada este, en a–os posteriores recibi— pagos por la
creaci—n de dos profetas m‡s: Jerem’as y Habacuc, para ser
colocados en un primer momento en la fachada norte. Donatello comienza aqu’ a
renunciar a los atributos iconogr‡ficos usuales en las esculturas de estos
profetas y su deseo era establecer una conexi—n psicol—gica entre las
estatuas de los nichos y los espectadores situados al pie del edificio. Como
explica Pope-Hennessy, Donatello debi— de prestar
mucha atenci—n a los bustos de retratos romanos para conseguir ese gran
naturalismo en los rostros. Es un retrato individualizado, algo que no se
hab’a visto antes, consiguiendo establecer una intensificaci—n de la
expresividad que caracteriz— a las esculturas del Quattrocento. Como hemos se–alado,
Donatello debi— de prestar mucha atenci—n a los bustos romanos. As’ es, Vasari nos se–ala que al finalizar el concurso de la
puerta de bronce del Baptisterio, mientras Donatello trabajaba en Florencia,
viaj— con Brunelleschi a Roma, Çel uno para
estudiar arquitectura, el otro esculturaÈ. As’ pues, en 1411, logr—
comprender mejor que cualquiera de sus contempor‡neos la escultura romana en
profundidad (Pope-Hennessy, 1998: 17). Por tanto, como final de esta
etapa en Florencia, debemos referirnos a la obra que marc— la madurez de
Donatello, pues una vez visit— Roma, intentar’a crear el primer desnudo en
bronce desde la Žpoca romana, y desde luego super— el reto con creces. Se
trata del David de bronce, una de las esculturas m‡s importantes del
Renacimiento temprano que super— al G—tico internacional incorporando nuevos
valores, pero sin hacer una mera copia del arte cl‡sico. El a–o de inicio de
la obra var’a, algunos historiadores del arte se–alan que comenz— sobre el
1440, y ser’a concluida sobre el 1446. A–os m‡s tarde, en 1444 y a
sus cincuenta y ocho a–os de edad, Donatello traslad— su taller a Padua,
atra’do por la posibilidad de realizar una gran obra de bronce: el Gattamelata, en honor al condottiero paduano Erasmo de Narni,
finalizada en 1453. Nos encontramos, pues, en la segunda fase de la carrera
de Donatello. Durante su estancia en Padua
realiz— obras previas al Gattamelata,
como las esculturas para el altar de San Antonio –obra muy documentada
en cuanto a pagos, artistas, etc.– donde comenz— a explorar las posibilidades
del bronce y conforma una de las obras m‡s compleja de Donatello. El 24 de
enero de 1444 se dispuso a trabajar en un Crucifijo de bronce para la iglesia
de San Antonio, y meses despuŽs comenz— a modelar en cera al Cristo. Como
se–ala Busignani en la obra ÇDonatello en PaduaÈ, Vasari escribi— la disputa que tuvieron Donatello y Brunelleschi respecto a ese crucifijo, dando a entender
las fisuras de un per’odo en apariencia tan coherente, unitario y racional. Adem‡s del Crucifijo, en el
proyecto para el altar hab’an siete esculturas, dos de ellas dedicadas a San
Antonio de Padua y San Francisco, dos figuras que por sus posturas
son complementarias. Otra tercera figura era dedicada a otro santo
franciscano: San Luis de Toulouse, que formaba pareja con el santo obispo San
Prosd—cimo –santo patr—n de Padua– en
cuya mano lleva su emblema, una jarra. La tercera pareja estaba formada por
otros dos santos de Padua: San Daniel y Santa Justina. Por
œltimo, la sŽptima estatua se trata de la Virgen con el ni–o, la cual
lleva una corona y el ni–o lo sostiene justo delante de ella. Como el altar
fue desmembrado no se sabe c—mo era exactamente la disposici—n de las
figuras, y ninguna reconstrucci—n actual tiene en cuenta el significado de
estas (Pope-Hennessy, 1998, 21). Para el altar de Padua,
Donatello tambiŽn cont— con el proyecto de relieves con cuatro escenas
horizontales de la vida de San Antonio; dos en la parte anterior del altar y
otras dos en la parte posterior. La iconograf’a est‡ basada en la fuente
local que escribi— un notario sobre la vida de San Antonio en 1433. Se
representan escenas tales como: el milagro del reciŽn nacido, la mula, el
hijo arrepentido y el coraz—n del avaro. El fervor emocional de estas obras
se plasman con gran fuerza, haciendo de estas unas obras extraordinarias. Se dice que Donatello no se
encontraba a gusto del todo en Padua y que en su ancianidad pas— por una
Žpoca de agitaci—n. Una vez finalizada su estancia ah’, sobre el a–o 1453
regres— a Florencia. Para aquel entonces, a su regreso el liderazgo de la
escultura pas— a manos de j—venes artistas, escultores de gran destreza que
no llegaron a conectar con el car‡cter de Donatello. A pesar de ello, Donatello continu— investigando sobre
la naturaleza, las pasiones, los estados de ‡nimo, la expresi—n... Todo ello
ligado –o no– a la proporci—n y el canon. Comenz—, pues, su
tercera y œltima etapa art’stica. Todas estas caracter’sticas ya comenzaron
con la escultura del Habacuc, escultura dedicada para las hornacinas
del Campanile. Sin embargo, esas
caracter’sticas culminaron en la obra de Mar’a Magdalena, para el
baptisterio de San Juan en Florencia en el a–o 1455. La obra de Donatello se
vuelve m‡s intensa, cambia y avanza constante, mostrando su ingenio y
versatilidad para crear desde un David bello de proporciones
perfectas, a una Mar’a Magdalena cuyo rostro y cuerpo est‡ bien lejos
de la idealizaci—n. Donatello se nos presenta
como un artista Çcapaz de evolucionar, de desprenderse de criterios y
formalidades aprior’sticas, de inducir una nueva problem‡tica compositiva y s’gnica, atrevimientos que en su madurez le hacen
acreedor de justa val’a, de la que era conscienteÈ (J.M Vi–uales,
2008: 34). As’ pues, en 1456 se dispuso a crear la escultura
de Judit y Holofernes para la Logia dei Lanzi en Florencia.
Esta obra es una de las m‡s complejas del artista, dada a su contradicci—n
temporal, pues por la posici—n de Judit parece que va a realizar una acci—n
ya realizada. Por otro lado, el modo en que Donatello plasma las expresiones
son geniales: la cabeza del Holofernes muerto en
contraste con el firme y sereno rostro de una Judit complacida. Solucion— sin
problemas llevar a cabo una escultura sin modelo cl‡sico previo, que adem‡s,
eligi— representar en ella a los dos personajes, con la hero’na en una
postura activa. Durante esta œltima etapa, de
nuevo en Florencia, parece que las condiciones de trabajo fueron empeorando
para Donatello. Como ya hemos se–alado, el liderazgo del arte de la escultura
hab’a pasado a manos de nuevos j—venes artistas, por lo que Donatello contaba
con menos encargos. Una vez concluida la obra de Judit y Holofernes, intent— hacerse con el encargo de las
puertas de bronce para la catedral, pero estas no pasaron del proyecto. Por
œltimo, estuvo atra’do por un encargo de Cosme de MŽdici,
el cual se trataba en crear las cancelas de bronce de San Lorenzo en 1459,
pero con esta obra en proceso, Donatello falleci— el 13 de diciembre de 1466. A la muerte de Donatello, no
hay duda que su estilo marc— una gran influencia en los artistas que le
siguieron. Su personalidad produjo gran cantidad de imitadores y disc’pulos
que durante la segunda mitad del siglo XV crearon multitud de obras, aunque
ninguno consigui— superarle. Los avances en expresividad fueron demasiado
avanzados en su Žpoca para fueran superados tan pronto. La tensi—n e
inventiva de Donatello se consigui— en el Cinquecento
y en sus a–os posteriores. BIBLIOGRAFêA á
POPE-HENNESSY, J. [1998]. La escultura
italiana en el Renacimiento, Madrid, Ed. Nerea. á
VI„UALES GONZçLEZ, J. Miguel [2008]. ÇLa
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DEIMLING, B, y otros [2007]. ÇLa escultura
del Renacimiento italianoÈ, en El arte en la Italia del Renacimiento: Arquitectura, escultura, pintura y
dibujo, Ullman & Kšnemann,
176-237. á
BUSIGNANI, A. ÇDonatello en PaduaÈ,
en Forma y Color Vol. III, Albaicin, Sadea Editores. á
NIETO ALCAIDE, V. [1996]. El Arte del
Renacimiento, Madrid, Historia 16. CATçLOGO Enrique
Endrino Alagarda Universitat de Val�ncia á
Los peque–os profetas,
1406-1408. Florencia, Santa Mar’a del Fiore. á
David en m‡rmol,
1408-1409. Florencia, Museo Nazionale del Bargello. á
San Juan evangelista,
1409-1411.Florencia, Museo dellÕOpera del Duomo. á
Crucifijo Bas’lica
de Santa Cruz, 1406-1408. á
San Marcos, 1411-1413. Florencia,
Museo de Orsanmichele. á
San
Jorge, 1415-1417. Florencia, Museo de Orsanmichele. á
San Luis de Tolosa,
1422-1425. Florencia, Museo dellÕOpera de Santa Croce. á
Marzocco, 1419.
Florencia, Museo dellÕOperan del Duomo. á
Profeta imberbe, 1415.
Florencia, Museo dellÕOpera del Duomo. á
Profeta pensativo, 1415.
Florencia, Museo dellÕOpera del Duomo. á
Sacrificio de Isaac, 1421.
Florencia, Museo dellÕOpera del Duomo. á
Habacuc, 1423-1425. Florencia,
Museo dellÕOpera del Duomo. á
Profeta Jerem’as,
1427-1435. Florencia, Museo dellÕOpera del Duomo. á
Relicario de San Rossore,
1424-1427. Pisa, Museo Nazionale di San Matteo. á
Fest’n de
Herodes,
1426-1428. Siena, Baptisterio de Siena. á
La Esperanza y la Fe. Siena,
Baptisterio de Siena. á
Madonna Pazzi,
1425-1430. Berl’n, Bode –Museum á
Virgen con el ni–o, 1430.
Florencia, Museo Bardini. á
Tumba del antipapa Juan XXIII,
1425-1427. Florencia, Baptisterio de San Juan. á
Tumba del Cardenal Rainaldo
Brancacci, 1427. N‡poles, Iglesia de Sant'Angelo a Nilo. á
Pœlpito exterior de la Catedral del Prato, 1428-1438. Prato,
Museo dell'Opera del Duomo. á
L‡pida de Giovanni Crivelli, 1432.
Roma, Bas’lica de Santa Mar’a en Arcoeli. á
Tabern‡culo del Santo Sacramento, 1432.
Vaticano, Museo del Tesoro (Bas’lica de San Pedro del Vaticano). á
Retrato de Niccol˜ da Uzzano, 1433. Florencia, Museo del Bargello. á
Cantor’a de Santa Mar’a dei
Fiore, 1433-1439. Florencia,
Museo dellÕOpera del Duomo. á
Anunciaci—n Cavalcanti,
1435. Florencia, Bas’lica de Santa Cruz. á
Sacrist’a Vieja de San Lorenzo, 1428-1443.
Florencia. á
David
casa Martelli, 1434-1435. Washington,
National Gallery of Art. á
Fest’n de Herodes en m‡rmol, 1437.
Lille (Francia), Musee des Beux
Arts. á
San Juan Bautista, 1438.
Venecia, Santa Mar’a Gloriosa dei Frari. á
David, 1440.
Florencia, Museo del Bargello. á
Atis-Amor,
1440-1443. Florencia, Museo del Bargello. á
Crucifixi—n de bronce,
1453-1456. Florencia, Museo del Bargello. á
Altar
mayor de la Bas’lica de San Antonio,
1447-1450. Padua. á
Condottiero Gattamelata, 1444-1453. Padua, Plaza del
santo. á
Mar’a
Magdalena penitente, 1453. Florencia, Museo dellÕOpera
del Duomo. á
Judit y Holofernes, 1455.
Florencia, Palazzo Vecchio. á
Madonna Cellini, 1456. Londres,
Victoria and Albert Museum. á
Lamentaci—n sobre Cristo muerto, 1456.
Victoria and Albert Museum. á
San Juan Bautista en bronce, 1457. Duomo de Siena. á
Los pœlpitos de San Lorenzo, 1460-1465.
Florencia, Bas’lica de San Lorenzo. |
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