Líneas de investigación
- Interacciones
familiares coercitivas. Padres abusivos y niños agresivos
Estudio de los procesos del Aprendizaje Social en las
relaciones familiares y la socialización de los niños. Determinación de los
perfiles interaccionales diferenciales entre padres abusivos y no abusivos.
Determinación de las variables asociadas a la formación y mantenimiento de
las relaciones coercitivas entre padres e hijos. Entre estas destacan, por
una parte, los patrones de interacción familiar, caracterizados por una
mayor tasa de conductas aversivas y conductas maternas indiscriminadas o no
contingentes con el comportamiento infantil; así como las relaciones de la
comunidad, el efecto de estresores sobre el medio familiar y los déficits
atencionales y sesgos perceptuales de los padres.
- Sistemas
adaptativos y procesos de interacción sincrónica en la relación
temprana madre-hijo
La línea se centra en:
a) El estudio del desarrollo de
patrones sincrónicos y asincrónicos en la relación temprana madre-hijo y su
evolución, incidiendo en el valor predictivo del estilo interactivo en el
desarrollo socio-emocional al final del primer año de vida a través del análisis
de las conductas de apego.
b) Los factores de la ruptura de
la reciprocidad y continuidad de la relación que se asocian a falta de
sensibilidad materna a las señales del niño y a características infantiles
que hacen más difícil la tarea. Este constructo de sensibilidad es complejo
y mantiene relaciones con variables contextuales que son también objeto de
estudio. El resultado de la combinación de estos factores propicia
conflictos en la díada por una conducta materna indiscriminada o no
contingente con la del niño.
c) El estudio del fortalecimiento
de la interacción sensible y sincrónica como favorecedor del desarrollo de
apego seguro, siendo esta variable uno de los sistemas adaptativos más
relevantes en la resiliencia.
- Parentalidad
competente: análisis de sus dimensiones y perfiles interaccionales
Las prácticas de parentalidad competentes se definen
como el conjunto de habilidades o estrategias mediante las cuales se consigue
apoyar y promocionar el óptimo desarrollo emocional, físico y social de los
niños. Esto implica que la paternidad/maternidad es una tarea que requiere,
para su adecuado desarrollo, ciertas habilidades, conocimientos y
actitudes. El concepto de parentalidad competente es una noción compleja y
con distintas dimensiones: Cognitivas (percepción de autoeficacia ante los
problemas de crianza; conocimientos sobre los hijos y atribuciones y
expectativas respecto a sus comportamientos y problemas); Afectivas
(satisfacción en la realización de la tarea; autoconfianza parental); y
Conductuales (manejo apropiado de los problemas de crianza y de las
habilidades de comunicación; uso de pautas interaccionales que promuevan el
desarrollo infantil).
- Metodología
observacional: análisis microsociales de los patrones de interacción
familiar
La metodología observacional constituye una
herramienta de análisis fundamental para explorar las relaciones sociales.
En el caso de la familia, ésta representa un especial contexto de
interacción, ya que es el primer marco de socialización y ejerce una gran
influencia sobre el posterior ajuste de las personas. Desde esta unidad de
investigación se han desarrollado dos sistemas de codificación
observacional centrados en el análisis de las conductas de los distintos
miembros de la familia, registradas en tiempo real y de un modo secuencial.
Ambos instrumentos presentan medidas de fiabilidad y validez adecuadas.
a) El Standardized Observation Codes (SOC III), dirigido a familias
con niños en edad escolar, y creado
en 1986 por Cerezo, Keesler, Dunn y Wahler (documento no publicado del
Child Behavior Institute, Tennesse, USA). Este instrumento fue publicado en
castellano por la editorial Mepsa (Cerezo, 1991). Concluida la relación
contractual con la editorial Mepsa, el SOC III, en una edición bilingüe
español-inglés, se publica en el año 2000, en formato CD-ROM por el Servei
de Publicacions de la
Universitat de Valéncia. Esta edición incluye todos los
materiales complementarios revisados y ampliados del SOC-III: vídeos
entrenamiento, software de proceso de datos, plantillas de registro para la
formación de observadores, etc.
b) El Sistema de Codificación
de la interacción temprana materno-infantil (CITMI-R) (Trenado y
Cerezo, 2004), dirigido a familias con niños de 3 a 18 meses.
- Procesos de
ruptura familiar: impacto en los hijos
En
los primeros meses tras la separación supone un fuerte evento estresante
que requiere que tanto los padres como los hijos se adapten a los cambios que
acompañan a la ruptura. La separación de una pareja no empieza ni termina
en el momento que lo deciden o que lo llevan a cabo, sino que es todo un
proceso de adaptación a la nueva situación. Pero a la hora de hablar de los
efectos de la separación conviene centrarse sobre los factores moduladores
del impacto, que es lo que da lugar a que transcurrido el primer periodo
desde la separación algunos niños se encuentran mejor o peor adaptados a la
nueva situación familiar. Entre estos factores moduladores algunos son
intrínsecos al niño y otros extrínsecos, destacando principalmente como
factores determinantes la relación entre los padres después de la
separación y la frecuencia de visitas del padre no custodio. Algunos casos,
por ejemplo cuando los padres mantienen una relación muy aversiva delante
de los niños o utilizan a los niños en contra del ex-cónyuge, llegan a ser
situaciones de verdadero maltrato emocional, dado el impacto psicológico
tan nocivo que estas situaciones provocan en los hijos.
- Intervención
psicológica en el contexto familiar. Análisis y estudio de casos
El análisis y estudios de casos es necesario para
conocer la efectividad de determinadas intervenciones. En nuestro caso
hemos realizado distintos estudios de casos de intervención psicológica en
familias con graves problemas de relación y de maltrato infantil siguiendo
un esquema de intervención que incluye, entre otros aspectos los resultados
de nuestra investigación básica. En este esquema de intervención, cuyo
primer objetivo se centra en eliminar los episodios de abuso o de conflicto
grave, se trabaja en primer lugar sobre los factores que precipitan
directamente dichos episodios. Se abordan los aspectos relacionados con las
prácticas de parentalidad a nivel microsocial, sobre los patrones de
interacción que precipitan conflictos y, a un nivel más molar, sobre las
percepciones, el estilo atributivo y las estrategias de disciplina y
parentalidad positiva. Por otro lado, y dadas las características de estas
familias multi-problemáticas, es esencial trabajar sobre los factores
ambientales ayudándoles a discriminar entre las distintas fuentes de
estrés. El esquema básico de intervención se adapta siempre a las
características propias de cada familia, que se conocen tras la realización
de una evaluación multimétodo integral.
- Abuso sexual
perpetrado por menores como conducta antisocial: relación con las
prácticas de parentalidad
La conducta abusiva sexual puede ser considerada como
una más de las diversas manifestaciones de la conducta antisocial, por
cuanto que se realiza sin considerar el daño a otro, la trasgresión de sus
derechos y las consecuencias en las víctimas. Distintas investigaciones
indican que existe un determinado tipo de adolescente que comete abuso
sexual y que también realiza actos considerados antisociales: agresión,
vandalismo, robos, etc.
En este sentido, el abuso sexual, como conducta
delictiva, puede entenderse como resultado de fallos en la socialización
que tienen su origen en unas prácticas de parentalidad inadecuadas o no
competentes. El niño adquiere un estilo interpersonal coercitivo por el que
logra la satisfacción de sus necesidades sociales y de intimidad a través
de la manipulación, agresión e intimidación y que puede ser expresado tanto
en conductas sexualmente abusivas como en otras conductas antisociales,
aunque él no haya sufrido experiencias de victimización sexual.
- Inicio
temprano de la conducta antisocial: contexto familiar
Los modelos de inicio temprano de la conducta
antisocial y delictiva ponen el acento en las características de las
familias de los niños que comienzan a realizar estas conductas durante su
infancia. Una de las variables que mejor predice el inicio temprano se
relaciona con las prácticas de parentalidad incompetentes, que produce
fallos en la socialización del menor, entrenado a éste en un estilo
interaccional agresivo y coercitivo que aplicará con mayor probabilidad en
sus posteriores relaciones sociales.
El abuso infantil representa el producto más extremo
de las prácticas de parentalidad incompetentes. Por este motivo, los niños
víctimas de abuso reiterado en su medio familiar presentarán, entre otras
consecuencias o secuelas, un déficit en su socialización y en sus
habilidades interpersonales, de manera que es más probable que se
involucren en actividades de carácter antisocial y, en determinados casos,
delictivas, si se introducen en un grupo de iguales con características
similares.
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