La situación política del mundo en 1970
estaba dominada por la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la
Unión Soviética. Con más de 240 millones de habitantes, la
Unión Soviética era el tercer país más poblado del mundo
(detrás de China y de la India). Había pasado de ser un país
arrasado en la Segunda Guerra Mundial a convertirse en una gran
potencia comparable a los Estados Unidos. Su desarrollo se había
centrado en la industria pesada, y la URSS estaba a la cabeza de
la producción de acero, carbón, petróleo y cemento. Los bienes de
consumo seguían siendo escasos y de menor calidad que los
occidentales, pero los ciudadanos soviéticos disfrutaban de empleo
garantizado, sanidad y educación gratuita y un sistema de
construcción masiva de viviendas. Sin embargo, la economía
soviética estaba empezando a dar muestras de estancamiento. Buena
parte de sus recursos se había empleado en la carrera
armamentística para no quedarse atrás de los Estados Unidos en
armamento nuclear, al que le había sacado una ligera ventaja en
cuando a misiles balísticos intercontinentales, y sobre todo en su
sistema de defensa antimisiles, mientras que la tecnología
estadounidense tenía ventaja en cuanto a que disponía de misiles
más precisos y de menor tamaño para una misma potencia. Durante un
tiempo, la Unión Soviética también había llevado la delantera en
la carrera espacial, si bien finalmente los Estados Unidos se
habían impuesto con el envío de dos misiones tripuladas a la Luna,
algo que los soviéticos estaban muy lejos de alcanzar. No
obstante, en cuanto a la puesta en órbita y aplicaciones de los
satélites artificiales la situación era paritaria.
Una parte considerable de la reconstrucción soviética había
corrido a cargo de la mano de obra esclava formada por los presos
políticos. Durante la época de Stalin había llegado a haber más de
dos millones de presos simultáneamente, y durante su mandato unos
18 millones de ciudadanos soviéticos habían pasado por el Gulag.
El sistema Gulag se había cerrado hacía ya diez años, pero seguía
habiendo prisiones y colonias de trabajo especiales para
disidentes. Su número era de unos 10.000, y la KGB estaba
consolidando el uso de la "psiquiatría punitiva" para tratar de
enfermos mentales a los disidentes más lúcidos y así
neutralizarlos con drogas y tratamientos psiquiátricos. Al frente
de la unión soviética se encontraba Leonid Brézhnev, el Secretario
General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión
Soviética, junto con el primer ministro Anekséi Kosyguin y Nikolái
Podgórny como jefe de Estado. También tenía mucho poder Andréi
Gromyko, el Ministro de Asuntos Exteriores y Yuri Andrópov, al
frente de la KGB.
Recientemente la Unión Soviética había consolidado la Doctrina
Bréhznev, según la cual la soberanía de cada país socialista tenía
límites frente a los intereses de toda la comunidad comunista, lo
cual en la práctica significaba que ningún país del bloque
soviético podía abandonar el comunismo, y si lo intentaba, los
"países hermanos" lo invadirían "fraternalmente" para devolverlo
al redil, como ya había sucedido con Hungría y Checoslovaquia.
Este bloque soviético constaba de los países siguientes:
- La República Popular de Polonia
Bajo el yugo de Władysław Gomułka, que llevaba ya casi 14 años
en el poder. Había tenido que reprimir duramente revueltas de
estudiantes e intelectuales en 1968 y el descontento social era
grande, por la escasez de alimentos y los elevados precios.
- La República Socialista de Checoslovaquia
Bajo el yugo de Gustáv Husák, que, apoyado por la ocupación
militar soviética, estaba purgando lentamente a todos los que
habían apoyado las reformas de Alexander Dubček que habían
llevado a la reciente intervención soviética. El nivel económico
del país era relativamente alto para lo que podía esperarse de
un país comunista, pero la población estaba en general furiosa
por la intervención soviética y la falta de libertad.
- La República "Popular" de Hungría
Bajo el yugo de János Kádár, era uno de los países comunistas
con mejor nivel de vida, en gran parte porque era el menos
comunista de todos los países comunistas, puesto que su
economía, conocida como comunismo de Goulash (en
referencia a un guiso que mezclaba ingredientes diversos)
admitía una forma moderada de libre mercado que permitía el
trabajo autónomo y pequeños negocios privados. En general, no
había protestas, pero más que nada porque la población era
consciente de que su gobierno era el más laxo y que, ante
cualquier protesta, la situación sólo podía empeorar.
- La República Socialista de Rumanía
Bajo el yugo de Nicolae Ceaușescu, que aplicaba un control
comunista muy rígido pero al mismo tiempo se permitía discrepar
abiertamente de la Unión Soviética. Había condenado la invasión
a Checoslovaquia y se había negado a enviar tropas. Esto hacía
que la población mostrara un cierto apoyo a Ceaușescu por el
orgullo de que plantaba cara a la Unión Soviética, pero al mismo
tiempo era uno de los países más pobres del bloque comunista.
- La República "Popular" de Bulgaria
Bajo el yugo de Todor Zhívkov, estaba completamente sometido a
la Unión Soviética, y por esas fechas no se conocen corrientes
reformistas ni tensiones políticas. Era un país pobre, pero
siempre lo había sido, así que su población veía la tutela
soviética como una fuente de estabilidad.
- La República "Democrática" Alemana
Bajo el yugo de Walter Ulbricht y bajo la férrea vigilancia de
la Stasi. Tenía el nivel de vida más alto de todo el bloque
comunista, pero aun así sus habitantes veían con frustración y
resignación que era muy inferior al de la Alemania Occidental.
Hasta la construcción del muro de Berlín, unos 3.5 millones de
alemanes habían huido de la Alemania Oriental, y tras la
construcción del muro (en más de ocho años) unas 25.000 personas
se las habían arreglado para escapar igualmente. Casi 90
personas habían muerto tratando de cruzar el muro o víctimas
accidentales de la guardia fronteriza. Se calcula que unas 300
personas habían muerto tratando de escapar, no necesariamente
por Berlín.
Dos países europeos habían conseguido escapar de la esfera
soviética:
- La República Federal Socialista de Yugoslavia
Bajo el yugo de Josip Broz Tito, que lideraba el Movimiento de
Países No Alineados, con total independencia de Moscú. Sus
ciudadanos podían viajar libremente a Occidente y sus tiendas
contaban con productos occidentales que en otros países eran
inimaginables.
- La República "Popular" de Albania
Bajo el yugo de Enver Hoxha, el único país europeo en la esfera
de influencia de China. Era el más pobre de todos los países
comunistas europeos. La mayor parte del país vivía de la
agricultura de subsistencia. No había protestas debido a que la
represión era brutal.
La potencia comunista emergente era China. Era un país muy pobre,
pero su población era de más de 800 millones de habitantes, de los
cuales unos 3 millones eran militares en activo, y además tenía
bombas atómicas y misiles de corto y medio alcance capaces de
alcanzar a Vladivostok, Japón o Taiwán. Sus tanques, aviones y
medios de comunicación estaban muy anticuados, pero China podía
perfectamente ganar una guerra en su territorio o en sus aledaños
por mero desgaste, pues tenía soldados suficientes para agotar a
cualquier ejército extranjero. Estaba bajo el yugo de Mao Zedong,
cuyas nefastas políticas lo habían apartado temporalmente de la
primera línea de la política, pero con la Revolución Cultural
había destruido a todos los que podían hacerle sombra al precio de
sumir al país en un completo caos. La Guardia Roja había destruido
templos y obras de arte, había perseguido a intelectuales y
artistas y, sobre todo, a cualquier comunista que pudiera
cuestionarle una coma a cualquier frase de Mao. El caos había sido
tal que el ejército había tenido que tomar el control de fábricas,
escuelas y gobiernos locales para evitar la desintegración de la
estructura política de la nación. La producción agrícola e
industrial estaba paralizada en buena parte y la comida, la ropa y
otros bienes básicos estaban racionados. La mayoría de la
población vestía el "traje Mao", azul o verde militar, y no
disponía más que de bicicletas como medio de transporte. Jiang
Qing, la mujer de Mao Zedong, lideraba "la banda de los cuatro",
formada por Zhang Chunqiao, Yao Wenyuan y Wang Hongwen (además de
ella misma) que controlaban la cultura, el cine y la propaganda,
prohibiendo cualquier libro, canción, etc. que no se ajustara a
sus estándares comunistas. Además, China estaba aislada
internacionalmente: no tenía ni el apoyo de la Unión Soviética ni
mucho menos el de los Estados Unidos, si bien Nixon estaba
tratando de restablecer relaciones diplomáticas con China para
debilitar a la Unión Soviética.
Los otros países comunistas en Asia eran:
- La República "Popular" de Mongolia
Bajo el yugo de Yumjaagiin Tsedenbal, se encontraba totalmente
en la esfera de la Unión Soviética. Mongolia había sido el
segundo país en adoptar el comunismo, poco después de la Unión
Soviética, y sus conexiones con ésta le permitieron
independizarse de China (que sólo reconoció su independencia
tras la Segunda Guerra Mundial), pero siempre existía el riesgo
de que China reclamara el territorio como propio, así que
Mongolia albergaba de buen grado divisiones blindadas
soviéticas, bases aéreas, sistemas de radares y misiles de corto
y medio alcance que podían atacar las principales ciudades e
industrias del norte de China. Su nivel de vida era bajo en
comparación con los países comunistas europeos, pero, gracias a
la ayuda soviética, era mucho más alto que el de China o el de
Vietnam del Norte. En menos de cuarenta años el gobierno había
acabado prácticamente con el analfabetismo y había levantado
hospitales con tecnología sanitaria soviética y había
introducido campañas de vacunación que habían desplomado la
mortalidad infantil. La población estaba en general satisfecha,
pues ese nivel de vida era muy superior al que había tenido el
país en cualquier periodo anterior de su historia.
- La Unión de Birmania
El país estaba gobernado por una junta militar presidida por el
general Ne Win, que había establecido el Camino Birmano al
Socialismo, una mezcla entre marxismo y nacionalismo que
había nacionalizado prácticamente todas las empresas del país,
desde los bancos y las grandes industrias hasta las tiendas
familiares. El régimen había expulsado del país a todos los
extranjeros, incluyendo periodistas, y los turistas estaban
prohibidos. Las fronteras birmanas estaban cerradas al mundo, y
Ne Win desconfiaba tanto de los Estados Unidos como de la Unión
Soviética. Bajo el Camino Birmano al Socialismo Birmania
había pasado de ser el mayor exportador de arroz del mundo a
tener problemas para alimentar a su propia población. El
desabastecimiento de bienes básicos (desde jabón a telas o
medicinas) había dado lugar a un floreciente mercado negro que
introducía en el país productos de contrabando. La principal
fuente de riqueza del país es el cultivo clandestino de amapola
para la producción de opio. Aunque el régimen era claramente
comunista, existía una fuerte guerrilla comunista contraria al
gobierno financiada por China. La población vivía en la pobreza
y hostigada por la policía secreta del régimen.
- La República "Popular Democrática" de Corea
Bajo el yugo de Kim Il-sung, que había purgado tanto a las
facciones pro chinas como pro soviéticas para asegurar su poder
absoluto. Kim Il-sung era sagrado. Había retratos suyos en todas
partes (incluidos los domicilios particulares) y cada ciudadano
tenía que llevar en su pecho un pin con su imagen. Corea
del Norte se mantenía neutral en las tensiones entre China y la
Unión Soviética y obtenía ayuda económica y militar de ambas a
cambio de mantener dicha neutralidad. Su nivel de vida era
sorprendentemente alto, gracias a la industria proporcionada por
la Unión Soviética. Prácticamente toda la población tenía acceso
a la red eléctrica, algo poco habitual en Asia. La población
recibía puntualmente comida, ropa y carbón para la calefacción.
La educación y la sanidad eran gratuitas y universales. Ahora
bien, la población estaba dividida en tres grupos: fieles,
leales y hostiles. Por esas fechas, la cuarta parte de la
población era "hostil", y esta parte de la población recibía
menos comida, peor atención médica y tenía que hacer los
trabajos más peligrosos. No era necesario hacer nada para ser
clasificado como hostil. Ya se nacía en una de las categorías,
pero también se podía descender por cualquier acto propio o de
un familiar, que además podía llevar a los implicados a un campo
de trabajo de por vida en condiciones de hambre y tortura. Los
norcoreanos estaban obligados a espiarse mutuamente, y no haber
denunciado una falta grave, como no mantener limpio el retrato
doméstico de Kim Il-sung, o expresar descontento por una larga
jornada de trabajo, era motivos de represalia. Todo culto a
algún ente distinto de Kim Il-sung estaba prohibido. Los
sacerdotes budistas habían sido ejecutados o enviados a campos
de concentración. Nadie podía viajar de una aldea a otra vecina
sin una autorización del gobierno. Los aparatos de radio estaban
preparados para que sólo pudieran sintonizar las emisoras del
gobierno, que aseguraban a la población que los países
capitalistas vivían en la miseria más absoluta.
- La República "Democrática" de Vietnam
Hacía poco que había muerto Hồ Chí Minh y ahora el poder estaba
repartido entre Lê Duẩn, el Primer Secretario del Comité Central
del Partido de los Trabajadores de Vietnam, el primer ministro
Phạm Văn Đồng y el Ministro de Defensa Võ Nguyên Giáp. El
presidente del país, Tôn Đức Thắng tenía un papel meramente
simbólico. También tenía un gran poder el presidente de la
Asamblea Nacional, Trường Chinh, que era el ideólogo del
partido y el más cercano políticamente a China, mientras que Lê
Duẩn era más bien prosoviético. En general la política
norvietnamita procuraba nadar entre las dos aguas de China y la
Unión Soviética.
El nivel de vida en el país era bajísimo, con la comida y la
ropa racionadas a mínimos, sin ninguna clase de libertades
civiles. Cualquier queja era alta traición, al igual que
escuchar una emisora de radio extranjera. Durante la reforma
agraria llevada a cabo tras la implantación del comunismo la
población había aprendido muy bien el coste de la más mínima
oposición al gobierno, por lo que ésta era mínima. Naturalmente,
una buena parte de los problemas del país venían de la Guerra de
Vietnam, el foco más caliente de la Guerra Fría, fruto de la
obsesión de Hồ Chí Minh por imponer también el yugo comunista a
Vietnam del Sur. El ejército norvietnamita no tenía problemas de
reclutamiento, porque, por una parte, el menor intento de eludir
el servicio militar significaba la condena del afectado y de
toda su familia y, por otra, la propaganda presentaba la guerra
como una sucesión de victorias y con una justificación
patriótica, ocultando que, para la mayoría de los reclutas, la
marcha al sur era un viaje sólo de ida. Como en todo país
comunista, la sociedad estaba dividida en clases, con la clase
dominante formada por las élites comunistas, que evitaban que
sus hijos fueran a la guerra situándolos en puestos de trabajo
esenciales en la retaguardia (fábricas de armamento, burocracia,
labores de mantenimiento, etc.) Las clases más desfavorecidas
podían en ocasiones sobornar directamente a médicos para que
declararan a sus hijos no aptos para el servicio militar,
empleando para ello los escasos recursos disponibles (tabaco,
café, telas).
La guerra de Vietnam se encontraba en una fase de
estancamiento y desgaste. La masiva ofensiva del Tết
de hacía dos años había sido un fracaso desde un punto de vista
militar, pero había provocado muchas bajas estadounidenses en poco
tiempo que habían avivado el pacifismo en los Estados Unidos. El
número de víctimas de la guerra era muy desigual: se calcula que
para entonces había muerto más de 500.000 combatientes comunistas
(tanto soldados norvietnamitas como guerrilleros del Viet Cong,
aunque por esas fechas la mayoría de las filas del Viet Cong las
formaban norvietnamitas). En el bando contrario habían muerto unos
40.000 estadounidenses y más de 100.000 sudvietnamitas (sin contar
víctimas civiles, más otros 3.500 soldados aliados muertos, de
Corea del Sur, Australia, Nueva Zelanda y Tailandia). Sin embargo,
40.000 muertos era una cifra inasumible para una parte de la
sociedad estadounidense, mientras que la población norvietnamita
no tenía problemas en asumir medio millón de víctimas mortales,
entre otras cosas porque desconocían el dato, y la propaganda
norvietnamita se preocupaba de agitar a los movimientos pacifistas
occidentales. No obstante, el presidente Nixon todavía contaba con
el respaldo mayoritario de los estadounidenses para su política en
Vietnam. Recientemente había anunciado que se iba a llevar a cabo
un proceso de "vietnamización" de la guerra, por el que el
ejército sudvietnamita asumiría mayoritariamente la defensa de su
país, con el apoyo económico estadounidense.
Los comunistas llevaban a cabo una guerra de guerrillas, sin
grandes batallas. Estaban diseminados por todo Vietnam del Sur y
realizaban pequeños ataques, para ir causando bajas a los
estadounidenses, aunque sufrieran muchas más bajas propias. Así,
los estadounidenses trataban de llevar a cabo campañas de barrido
de distintas áreas, pero los comunistas se retiraban para
recuperar más tarde el terreno perdido, y además amedrantaban a la
población local si colaboraba con los estadounidenses o no les
pagaba impuestos.
Por su parte, los Estados Unidos hacían bastante más que combatir
abiertamente sobre el terreno. Desde hacía dos años la CIA estaba
desarrollando la Operación Fénix, por la que se creaban
listas con nombres de sospechosos comunistas (civiles) y luego
unas Unidades de Reconocimiento Provinciales entraban por
las noches en las aldeas para capturar o asesinar a los objetivos
de las listas. Cuando los podían capturar vivos los "interrogaban"
con todos los medios que fueran efectivos para que delataran más
objetivos relevantes (recaudadores de impuestos, espías,
propagandistas, etc.) Se calcula que el proyecto había "eliminado"
a más de 20.000 sospechosos de colaborar con el Viet Cong.
En el extremo opuesto a la Operación Fénix estaba el
programa Chieu Hoi (Brazos Abiertos). Aviones
estadounidenses distribuían folletos por las selvas que prometían
inmunidad, dinero, comida, ropa y atención médica para cualquier
comunista que se rindiera entregando el folleto. En efecto, los
que hacían uso de un "Pase de Brazos Abiertos" eran llevados a
unos centros especiales donde se les enseñaba un oficio (como
carpintería o mecánica) y se les ayudaba a reconstruir su vida con
un salario del gobierno. Para entonces unos 100.000 combatientes
se habían acogido al programa. Una parte de los desertores se
enrolaban a su vez en las Fuerzas Kit Carson, de modo que
a cambio de un sustancioso salario pasaban a combatir junto a los
estadounidenses, que aprovechaban su experiencia y su conocimiento
de las técnicas de combate comunistas, de la ubicación de sus
bases y búnkeres, etc.
Veamos ahora la situación del resto del Lejano Oriente:
- La República de Vietnam
Técnicamente era una democracia, pero en la práctica era una
dictadura militar en manos del presidente Nguyễn Văn Thiệu, cuya
economía dependía por completo de las sustanciosas ayudas
estadounidenses, pero éstas raramente se empleaban como estaba
previsto. La corrupción era generalizada y los cargos militares
y políticos se compraban y se vendían. Los suministros médicos y
militares estadounidenses se desviaban hacia un boyante mercado
negro y cualquier forma de disidencia política se identificaba
con comunismo y era perseguida. La actividad económica era
prácticamente nula, y el país vivía de las ayudas
estadounidenses directas y de el dinero que aportaban
indirectamente los más de 500.000 soldados estadounidenses
desplegados por su territorio. Prácticamente todos los bienes se
importaban. En las grandes ciudades como Saigón se veían muchos
coches, bares, clubes nocturnos y comercios repletos de
productos occidentales, pero la actividad agrícola que había
sido tradicionalmente la base de la economía nacional estaba
paralizada. Vietnam estaba empezando a importar arroz de los
Estados Unidos. La población estaba desmoralizada: veía que su
gobierno era pésimo, pero al mismo tiempo sabía que la
alternativa era peor.
- El Reino de Laos
La situación del país vecino de Vietnam era muy peculiar.
Oficialmente era un país neutral, pero en la práctica en él se
estaba librando una guerra muy violenta. El monarca Savang
Vatthana no tenía ningún poder efectivo, y el gobierno de su
primer ministro, el príncipe Souvanna Phouma, sólo controlaba
realmente la capital Vientián y las llanuras del Mekong,
mientras que el norte del país estába controlado por el Pathet
Lao, la guerrilla comunista, bajo el liderazgo del príncipe
Souphanouvong, hermanastro de Souvanna Phouma, y recibía armas y
entrenamiento tanto de la Unión Soviética como de China. El
ejército norvietnamita actuaba masivamente en el norte de Laos,
mientras que la CIA había organizado un ejército secreto de unos
30.000 guerrilleros bajo el mando del general laosiano Vang Pao.
Sin embargo, mientras los vietnamitas reponían sus bajas con
rapidez, los laosianos tenían cada vez más problemas para
reclutar soldados. Pop Buell, un estadounidense que
había ido a Laos en una misión humanitaria relataría:
Habían reunido hasta 300 nuevos reclutas. El 30% tenían 14
años o menos, y 10 de ellos tenían sólo 10 años. Otro 30%
tenían 15 o 16 años, y el 40% restante tenían 45 años o más.
¿Dónde estaban los de edades intermedias? Yo te lo diré:
estaban todos muertos.
La aviación estadounidense bombardea con frecuencia el entorno
del Camino de Hồ Chí Minh, por el que los
norvietnamitas abastecían a sus fuerzas en Vietnam del
Sur. Un tercio de la población laosiana había tenido que
abandonar sus hogares y sus casas, en parte por los bombardeos
estadounidenses, en parte para huir de los comunistas, por lo
que cientos de miles de campesinos malvivían en cuevas o en
campos de refugiados alrededor de las ciudades del sur. El país
carecía de industria y la agricultura estaba paralizada. La base
de la economía eran las ayudas estadounidenses y el tráfico
ilegal de opio y de heroína. En general, la población carecía de
la información necesaria para entender siquiera por qué estaba
viviendo esa guerra.
- El Reino de Camboya
El trono de Camboya estaba vacante. El que fuera rey, Norodom
Sihanouk había preferido renunciar a la corona y convertirse en
Jefe de Estado vitalicio para intervenir más fácilmente en la
política. Su primer ministro era entonces el mariscal Lon Nol.
Hasta el momento había podido mantener un equilibrio interno
entre los comunistas y los proestadounidenses, pero tal
equilibrio se estaba rompiendo, y Sihanouk, se había visto
forzado a decantarse hacia los Estados Unidos, principalmente
por la amenaza de los que él mismo había bautizado como Jemeres
Rojos, una guerrilla comunista que contaría entonces con unos
3.000 hombres y que estaba dirigida por Saloth Sar, el
secretario general del Partido Comunista de Campuchea, aunque
entonces su nombre era completamente desconocido para Sihanouk o
para los servicios de inteligencia estadounidenses. Por esas
fechas ni siquiera estaba en el país, sino que se encontraba en
Pekín tratando de conseguir dinero, armas y apoyo ideológico
para su guerrilla, pues sin todo ello no tenía nada que hacer.
Aparte de esta la actividad guerrillera marginal y de algunas
incursiones comunistas y estadounidenses en la frontera con
Vietnam, el país vivía mayoritariamente en paz, pero con una
economía un tanto perversa: buena parte de las cosechas acababa
vendiéndose clandestinamente a los norvietnamitas, lo que
enriquecía a algunos comerciantes y militares corruptos, pero
vaciaba las arcas del Estado.
- El Reino de Tailandia
El rey de Tailandia era entonces Bhumibol Adulyadej, o Rama IX,
que gozaba de una gran devoción de su pueblo como símbolo de
unidad nacional y de defensa frente al comunismo. El poder real
lo ejercía una dictadura militar con el mariscal Thanom
Kittikachorn como primer ministro. Tailandia era un firme aliado
estadounidense y el país albergaba siete grandes bases aéreas y
unos 45.000 soldados estadounidenses en su territorio. La mayor
parte de los bombardeos sobre Vietnam y Laos los llevaban a cabo
aviones que despegaban de Tailandia. La situación económica del
país era desigual: las grandes ciudades eran prósperas gracias
al gasto de los militares estadounidenses (que pasaban a menudo
sus periodos de descanso en Tailandia) que había propiciado un
boyante sector de servicios. Por el contrario, los campesinos
vivían en la pobreza con pocos recursos. Esto había fomentado la
aparición de guerrillas comunistas apoyadas por China, que eran
combatidas por el gobierno con el apoyo de la CIA. En las
ciudades, a pesar de la relativa prosperidad, estaba formándose
un movimiento estudiantil que reclamaba libertad y denunciaba la
corrupción y la sumisión a los intereses estadounidenses.
- El Reino de Malasia
Malasia tenía una monarquía rotatoria entre los monarcas de los
sultanatos que componían el país. En ese momento el rey era
Ismail Nasiruddin de Terengganu, pero su papel era puramente
simbólico. El poder lo tenía el primer ministro Tunki Abdul
Rahman. El país estaba recuperándose de una crisis que había
surgido el año anterior, un conflicto entre la población de
etnia malaya y la de origen chino. El parlamento estaba cerrado
y los derechos civiles estaban suspendidos temporalmente. En la
base de las tensiones raciales estaba el hecho de que la mayor
parte de la riqueza se concentraba en la minoría china y en las
empresas británicas. La mayoría de los malayos nativos vivía en
la pobreza rural. En las selvas se refugiaba una guerrilla
comunista financiada por china y lideraba por Chin Peng.
El gobierno estaba planeando una forma de transferir riqueza y
empleos a los malayos a expensas de la comunidad china.
- Singapur
La pequeña república de Singapur se había separado de Malasia y
su situación era la opuesta a la del país vecino: su población
era mayoritariamente de etnia china y los malayos nativos eran
minoría. El primer ministro era Lee Kuan Yew, cuyo partido
controlaba todos los escaños del parlamento porque la oposición
de izquierdas había decidido boicotear las elecciones. Su mayor
problema era que Gran Bretaña había anunciado su intención de
retirar su presencia militar en el país en el plazo de un año.
Por aquel entonces el gasto de los militares británicos suponía
el 20% de los ingresos del país, por lo que era necesario
compensar la pérdida de ingresos que esto supondría así como
aumentar el gasto en defensa. El gobierno ya había iniciado un
plan de atracción de empresas multinacionales a las que ofrecía
mano de obra barata, muy disciplinada, que hablaba inglés y sin
afición por las huelgas, así como ventajas fiscales. Empresas
como Texas Instruments o National Semiconductor
ya estaban construyendo fábricas en el país que pronto
supondrían un gran impulso para la economía y el nivel de vida
de la república. Para potenciar el ejército, Singapur había
instaurado el servicio militar obligatorio y llegado a acuerdos
con Israel, que estaba entrenando una primera generación de
oficiales.
- La República de Indonesia
Indonesia, con 115 millones de habitantes, era el país más
poblado del Sudeste Asiático. Se encontraba bajo la dictadura
militar del general Suharto, que había dado un giro radical a la
política del país. El expresidente Sukarno vivía en Java bajo
arresto domiciliario con una salud muy deteriorada. Hacía cinco
años que Sukarno había limpiado el país de comunistas con una
matanza que se había cobrado más de 500.000 vidas de comunistas
o simpatizantes de izquierdas en general. En esa época, la
inflación era del 600%, y el dinero no valía nada. Ahora se
había reducido a menos del 10% y los precios de los productos
básicos se habían estabilizado. Sukarno había nacionalizado
muchas empresas occidentales, y ahora Suharto las había devuelto
a la vez que les daba facilidades fiscales. Empresas de los
Estados Unidos, Japón y varios países de Europa se estaban
instalando en Indonesia, en particular para explotar yacimientos
de petróleo y minas de cobre y oro. Sin embargo, la mayor parte
de la población vivía en la pobreza y atenazada por la policía
secreta, que impedía cualquier clase de discrepancia. Otro giro
respecto de la política de Sukarno había sido el fín de la
confrontación con Malasia en Borneo. La isla está repartida
entre Malasia, Indonesia y el pequeño sultanato de Brunéi y
Sukarno había tratado de quedarse con toda ella, pero Suharto se
había apresurado a firmar un acuerdo de paz.
- La República de Filipinas
Técnicamente era una democracia, pero el año anterior Ferdinand
Marcos había sido reelegido presidente mediante un fraude
electoral masivo y, peor aún, arruinando las arcas del estado
para comprar votos. Su esposa, Imelda Marcos, dirigía
fastuosos proyectos culturales en Manila en los que gastaba
grandes cantidades de dinero mientras la población vivía en la
miseria. La riqueza se concentraba en unas pocas familias y
recientemente se había formado una guerrilla comunista,
financiada por China, que se expandía por la zonas rurales y
montañosas del norte, mientras que en el sur estallaba de tanto
en tanto el descontento de la minoría musulmana (los llamados
moros).
- Japón
El emperador Hirohito carecía de todo poder político, pero
ejercía las labores simbólicas de jefe del Estado. Era venerado
por los japoneses de más edad, mientras que los jóvenes de
izquierda era muy críticos con su figura y lo vinculaban —no sin
razón— con los crímenes que cometió Japón durante la Segunda
Guerra Mundial. Por lo demás, el sistema de gobierno era
democrático y su primer ministro era entonces el conservador
Eisaku Satō, partidario de una alianza incondicional con
Occidente. Desde hacía dos años su gobierno se tenía que
enfrentar a las protestas y manifestaciones de estudiantes que
protestaban, entre otras cosas, por la complicidad de Japón con
la guerra de Vietnam. Desde un punto de vista económico, Japón
se había convertido en la segunda economía mundial, por detrás
de los Estados Unidos. Durante la última década había mantenido
un crecimiento sostenido de más de un 10% anual y había superado
a Alemania Occidental, Francia y Gran Bretaña. El mundo entero
compraba productos japoneses: transistores, televisores en
color, barcos, coches, etc. Marcas como Sony, Toyota, Nissan y
Panasonic son conocidas internacionalmente. Por esas fechas se
estaba preparando una exposición universal en Osaka, que se iba
a inaugurar en marzo.
- La República de China
Ése era el nombre oficial del país que el resto del mundo
conocía como Taiwán. Estaba bajo la dictadura militar del ya
anciano Chiang Kai-shek, de 82 años, y su gobierno se
consideraba el gobierno legítimo de toda China. Chiang
Ching-kuo, el hijo de Chiang Kai-shek, controlaba los
servicios secretos y el ejército, preparándose como su sucesor
natural. La policía secreta perseguía y encarcelaba a cualquier
sospechoso de simpatizar con el comunismo de Mao Zedong. No
había libertad de prensa o de reunión y el Kuomingang era el
único partido legal. La economía era próspera. Una reforma
agraria había arrebatado los latifundios a los terratenientes y
había repartido la tierra entre los campesinos, con lo que el
campo era muy productivo y los trabajadores agrícolas tenían un
nivel de vida digno. Además, el país albergaba fábricas de ropa,
zapatos, aparatos electrónicos que competían con Japón con
precios más bajos. La leyenda Made in Taiwan se
encontraba en muchos de los productos consumidos en Occidente.
Las empresas occidentales instalaban fábricas en Taiwán por la
estabilidad política, los bajos salarios y ausencia de huelgas y
una mano de obra muy disciplinada.
La población nativa taiwanesa (el 80% de la población total)
guardaba un gran resentimiento hacia la minoría continental que
había llegado con Chiang hacía 50 años cuando China cayó bajo el
yugo comunista, la cual acaparaba todos los puestos de gobierno
y del ejército. Sin embargo, nadie quería protestar por miedo a
recibir "ayuda" de los comunistas y que Taiwán acabara
incorporada a China, poniendo fin a su próspero modo de vida.
Un hecho peculiar era que China era una de las cinco potencias
con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero el
representante "chino" era en realidad de Taiwán y no de la
República "Popular" China, lo cual acrecentaba el interés de
China por anexionarse Taiwán, que sólo subsistía gracias a que
la Séptima Flota estadounidense patrullaba constantemente el
Estrecho de Taiwán para evitar una invasión china.
En el subcontinente indio tenemos:
- La India
Era la mayor democracia del mundo en cuanto a número de
habitantes (más de 550 millones), pero la mayoría de ellos vivía
en la pobreza. Su primera ministra era Indira Gandhi, que
recientemente se había enfrentado con la vieja guardia de su
partido, el Congreso Nacional Indio, y ahora gobernaba en
minoría, con el apoyo de los comunistas. Ello la había llevado a
adoptar medidas drásticas, como la nacionalización forzosa de
los 14 bancos más importantes del país y la eliminación de las
pensiones y privilegios que el Estado pagaba aún a los antiguos
maharajás. La economía estaba muy controlada por el Estado, de
modo que para abrir una fábrica, importar maquinaria o fijar
precios, los empresarios necesitaban pedir decenas de permisos,
lo que daba lugar a una corrupción generalizada que frenaba el
crecimiento económico. Otra causa de atraso social era el
sistema de castas, que había sido ilegalizado por la
constitución, pero que en la práctica seguía vigente, sobre todo
en las áreas rurales (donde vivía el 80% de la población): los intocables
eran brutalmente discriminados, se les impedía acceder a la
educación y sólo podían realizar los trabajos más bajos. Se
calcula que había unos 80 millones de intocables en ese momento,
pero junto a otras castas consideradas inferiores sumaban hasta
el 52% de la población total. Por el contrario, las "castas
avanzadas" suponían algo más del 25% de la población, y
controlaban la mayoría de las tierras agrícolas, las grandes
industrias, el sistema de funcionarios y los puestos de
responsabilidad del Congreso Nacional Indio. El gobierno estaba
trabajando en favor de la educación de las castas inferiores,
pero eso provocaba la ira de las castas superiores y de tanto en
tanto se producían ataques que a veces llegaban al extremo de la
quema de aldeas enteras de intocables.
Oficialmente la India era un País No Alineado, pero había
mantenido conflictos con China y con Pakistán y, al tiempo que
Pakistán se armaba con ayuda de China y de los Estados Unidos,
la India estaba aproximándose a la Unión Soviética para
comprarle tanques y aviones de combate modernos. Uno de los
motivos de fricción con China era que la India albergaba en
Dharamshala el gobierno tibetano en el exilio presidido por el
Dalái Lama, Tenzin Gyatso, donde se encontraban unos 80.000
refugiados tibetanos.
- La República Islámica de Pakistán
Estaba sometida a una dictadura militar incapaz de contener las
protestas sociales. El año anterior Ayub Khan tuvo que dejar el
poder ante la inmensa presión popular, y ahora gobernaba Yahya
Khan, que había prometido unas elecciones democráticas. Pero, al
margen de la oposición a la dictadura, el país estaba sumido en
un conflicto social. Geográficamente estaba dividido en dos
mitades: Pakistán Occidental y Pakistán Oriental, separados por
más de 1.600 km de suelo de su gran enemigo, la India. El poder
político y militar estaba acaparado por Pakistán Occidental,
donde se encontraba la capital, Islamabad, y el grueso del
ejército, pero Pakistán Oriental tenía más población y una
lengua propia, el bengalí, pero era tratado casi como una
colonia. Por ello, el país estaba políticamente dividido entre
el Partido del Pueblo Pakistaní, en el oeste, liderado
por Zulfikar Ali Bhutto, con un discurso populista y
socialista, y la Liga Awami, en el este, liderada por
Sehikh Mujibur Rahman, que exigía una amplia autonomía para
Pakistán Oriental, al que prefería llamar Bangladés (la tierra
de Bengala) y, aunque él mismo no lo defendía en público, muchos
de sus seguidores perseguían la independencia. El nivel de vida
en el oeste era muy superior, cuando era el este el que generaba
la mayor parte de la riqueza del país. Pakistán había vivido un
largo periodo de huelgas y protestas, y la tensión seguía
vigente, especialmente en el este. En el marco internacional
Pakistán mantenía buenas relaciones tanto con China como con los
Estados Unidos y estaba sirviendo de intermediario a Nixon en su
plan de mejorar sus relaciones con China.
- Nepal
El pequeño reino de Nepal estaba gobernado de forma absoluta por
el rey Mahendra, que había abolido la democracia y encarcelado a
los líderes políticos. Era un país rural, medieval y cerrado al
exterior. El nivel de vida era muy bajo, con altas tasas de
analfabetismo y pobreza. Dependía comercialmente de la India,
que era su única conexión con el mundo.
- Bután
Era también un reino budista profundamente aislado, pero su
situación era la inversa a la de Nepal: el rey Jigme Dorji
Wangchuck estaba impulsando desde arriba la modernización del
país. Había creado un parlamento y un consejo de ministros para
limitar su poder absoluto. Con la ayuda de la India se estaban
construyendo carreteras y escuelas. Su economía era muy
primitiva, prácticamente sin moneda, y las transacciones se
hacían mediante trueques.
- Ceilán
La isla había sido una colonia británica y, al independizarse,
había heredado un sistema democrático similar al británico. El
primer ministro era entonces el conservador Dudley Senanayake,
pero Sirimavo Bandaranaike anunciaba nacionalizaciones drásticas
si ganaba ese año las elecciones.
Mencionamos en este punto los dos grandes Estados de Oceanía:
- Australia formaba parte de la Commonwealth y su
gobierno era similar al británico, con John Gorton como
primer ministro. Su economía era fuerte, sobre todo por sus
abundantes recursos minerales y era un firme aliado de Gran
Bretaña y los Estados Unidos. En ese momento unos 7.000 soldados
australianos luchaban en Vietnam. La población aborigen (que no
llegaba al 1.5% del total) sufría una marginación extrema, con
un alto índice de analfabetismo, pobreza y mortalidad. El Estado
seguía ejecutando una política de asimilación consistente en
separa a miles de niños de sus familias para educarlos en
colegios de blancos.
- Nueva Zelanda, aunque mucho menor en superficie, tenía
características muy similares a las de Australia. Su primer
ministro era Keith Holyoake. Su población indígena no
llegaba al 9% del total, pero sus aborígenes contaban con
representación parlamentaria con escaños reservados desde el
siglo pasado, aunque en general tenían menores tasas de
educación superior, salarios más bajos y peores condiciones
habitacionales.
Recorremos ahora la Europa Libre:
- La República de Finlandia
Era un país democrático y próspero, pero en una situación muy
delicada: compartía más de 1.300 km de frontera con la Unión
Soviética, y el riesgo de que los soviéticos consideraran una
invasión "necesaria" para su defensa siempre estaba ahí. El
presidente finlandés era Urho Kekkonen, que estaba en el poder
desde hacía casi medio siglo, porque los finlandeses valoraban
muy positivamente su política frente a la Unión Soviética,
política que en occidente llamaban despectivamente
"finlandización", consistente en no contrariar en nada a su
vecino. Kekkonen había garantizado a los soviéticos que
Finlandia jamás permitiría que los países de la OTAN usaran su
territorio para atacar a la Unión Soviética. El país gozaba de
plenas libertades democráticas excepto en una cuestión: nadie
podía criticar públicamente al gobierno soviético o al
comunismo. Kekkonen se aseguraba de apartar del poder a
cualquiera que violara esa ley no escrita, con la aprobación
mayoritaria. Además, el presidente había establecido tratados
comerciales con la Unión Soviética, por los que Finlandia le
vendía a los soviéticos maquinaria pesada, barcos, papel, ropa,
etc., y a cambio la Unión Soviética le proporcionaba petróleo y
gas a bajo precio. La modernización de la agricultura había
provocado un excedente de mano de obra en el campo y miles de
jóvenes finlandeses emigraban a Suecia, en cuyas fábricas podían
obtener mejores salarios.
- El Reino de Suecia
Suecia era una monarquía parlamentaria, en la que el rey Gustavo
VI Adolfo (que tenía ya 87 años) tenía un papel meramente
simbólico como Jefe del Estado. Su primer ministro era el
socialdemócrata Olof Palme. Suecia era uno de los países más
prestigiosos del mundo, en cuanto a que había desarrollado el
Estado de bienestar más avanzado de la época, que combinaba un
capitalismo industrial con políticas sociales profundamente
socialistas. Empresas como Volvo, Saab, Ericsson o Ikea
se están expandiendo con éxito y, por otro lado, el país contaba
con uno de los impuestos sobre la renta más altos del mundo, que
permitían que el Estado cubriera las bajas por maternidad y
paternidad, la educación gratuita (incluyendo la universitaria),
la sanidad gratuita, el sistema de pensiones y un sistema de
subsidios a la vivienda. No existía prácticamente la pobreza
extrema ni el chabolismo. La renta per cápita era de las más
altas del mundo.
- El Reino de Noruega
Era una monarquía parlamentaria. El rey Olav V tenía ya 66 años
y era inmensamente popular, conocido como el Rey del Pueblo,
por su sencillez. Por ejemplo, a menudo usaba el transporte
público. El primer ministro era Per Borten, apoyado por
una alianza de cuatro partidos de centro y de derecha. Poseía un
Estado del bienestar digno y sin pobreza, pero sin la riqueza
sueca. El Estado garantizaba una enseñanza y una sanidad
gratuita de calidad, pero el nivel de vida era austero: pocos
automóviles y bienes de consumo muy sencillos y locales. Es un
país más modesto que Suecia, con una economía basada
principalmente en la agricultura y la pesca. Noruega tiene
una pequeña frontera con la Unión Soviética y era uno de los
miembros fundadores de la OTAN. En la nochebuena del año
anterior ingenieros de la compañía Phillips Petroleum
acababan de encontrar un enorme yacimiento de petróleo en el Mar
del Norte, en aguas noruegas. Esto iba a suponer un gran cambio
en la economía noruega, pero de momento nadie era consciente de
ello.
- El Reino de Dinamarca
También era una monarquía parlamentaria. El rey Federico IX, de
70 años, era muy querido por el pueblo. El primer ministro era Hilmar
Baunsgaard, que gobernaba apoyado por tres partidos de
centro y derecha. El país gozaba de un alto nivel de vida, con
pleno empleo y un buen Estado del bienestar sufragado con altos
impuestos. Dinamarca era un país exportador de una gran cantidad
de bienes, por lo que, al igual que Noruega, estaba negociando
su incorporación a la Comunidad Económica Europea, para eliminar
los aranceles.
- La República Federal de Alemania
Era el motor económico de Europa Occidental, con empresas como Volkswagen,
Mercedes-Benz, BMW, Siemens o Bayer presentes en
los mercados mundiales. Tras décadas de reconstrucción desde el
final de la Segunda Guerra Mundial, el país disfrutaba de una
riqueza asombrosa y un nivel de desempleo inferior al 1%.
Alemania acogía a un gran número de inmigrantes de muchos
países, principalmente de Turquía, Italia, Grecia y Yugoslavia.
Por primera vez, gobernaba un socialdemócrata: Willy Brandt, que
había decidido cambiar la política exterior tradicional y
entablar contactos directos con la Unión Soviética y con la
República "Democrática" Alemana para rebajar las tensiones. El
Estado de bienestar incluía un potente sistema de seguridad
social y de pensiones. El jefe de Estado era Gustav Heinemann,
aunque su papel era meramente ceremonial.
- La República de Austria
Era un país neutral en la Guerra Fría. El presidente era Franz
Jonas y el canciller el conservador Josef Klaus.
El país gozaba de pleno empleo y casi no había huelgas, por el
sistema consistente en que, antes de declarar una huelga, los
sindicatos y los empresarios negociaban con el gobierno y
habitualmente se llegaba a un consenso sin necesidad de
aspavientos. Las industrias más importantes estaban
nacionalizadas, lo que incluía la minería del hierro, la
siderurgia, el sector químico y los grandes bancos, que
funcionaban con gran eficacia. El turismo constituía una gran
fuente de ingresos. El nivel de vida era alto y sus ciudadanos
se encontraban en general satisfechos con su país.
- Los Países Bajos
Era una monarquía parlamentaria. La reina Juliana tenía ya 60
años y era muy querida por el pueblo. El primer ministro era el
democristiano Piet de Jong. Desde hacía unos años, el
descubrimiento de un importante yacimiento de gas natural el
Estado recaudaba una gran suma de dinero con la venta de gas a
Europa, con al cual podía financiar un potente Estado del
bienestar. Era la sede de grandes industrias como Philips, Shell
y Unilever. El puerto de Róterdam era el más grande y activo del
planeta. El nivel de vida era muy alto.
- El Reino de Bélgica
También era una monarquía parlamentaria. El rey Balduino, de 39
años y su esposa Fabiola eran muy populares y contribuían a
aliviar las tensiones entre las dos grandes comunidades que
integraban el país: los flamencos (al norte, de habla
neerlandesa) y los valones (al sur, de habla francesa). El
primer ministro era el flamenco Gaston Eyskens, apoyado por una
coalición de centro-izquierda. Bruselas era la sede de la
Comunidad Económica Europea y de la OTAN, lo que la convertía en
una especie de "capital del a Europa Libre". El nivel de vida
era alto y los belgas disponían de una sanidad y una educación
de gran calidad.
- El Gran Ducado de Luxemburgo
Con su reducido tamaño, era uno de los países más ricos y
estables de Europa, con una de las rentas per cápita más
elevadas del planeta, sin desempleo y con un gran número de
inmigrantes que se encargaban de los trabajos pesados. El jefe
de Estado era el Gran Duque Juan, de 49 años, querido y
respetado por toda la población, y el primer ministro era
democristiano Pierre Werner, que gobernaba en coalición
con los liberales.
- La Confederación Suiza
Era el único país democrático en Europa en el que las mujeres no
tenían derecho a voto. El poder ejecutivo estaba formado por un
Consejo Federal de siete miembros repartidos de forma fija entre
los cuatro grandes partidos del país: dos democristianos, dos
socialistas, dos liberales y un agrario. La presidencia rotaba
anualmente entre ellos, y en ese momento la ostentaba Hans-Peter
Tschudi. La prosperidad suiza se basaba en su estricta
neutralidad política, el secreto bancario, que hacía que los
bancos suizos custodiaran las fortunas de reyes, dictadores
empresarios y evasores fiscales de todo el mundo, por la
industria relojera y por grandes empresas como Ciba, Geigy,
Sandoz o Nestlé. El nivel de vida era alto, con
una tasa de paro inferior al 0.5% y con un buen sistema de
seguridad social.
- La República Italiana
El presidente de la República era el socialdemócrata Giuseppe
Saragat, y el primer ministro era el democristiano Mariano
Rumor, que estaba al frente de un gobierno muy débil y
fracturado. El Partido Comunista Italiano, liderado por Luigi
Longo, era el más grande de la Europa Libre, con una base
de millones de obreros. El norte del país era próspero, con
grandes fábricas de empresas como Fiat, Alfa Romeo u Olivetti.
En cambio, el sur está más pobre y atrasado, y bajo el férreo
control de la Mafia. Los dos últimos años el país había vivido
huelgas y disturbios sociales, y finalmente atentados como el de
la Piazza Fontana, que fueron atribuidos a los
anarquistas, cuando en realidad fueron obra de grupos de la
derecha neofascista, posiblemente apoyados por los propios
servicios secretos italianos y estadounidenses, para forzar un
golpe de Estado que ilegalizara a los comunistas. Pese a todo,
el nivel de vida medio era alto, y muy superior al de hacía dos
décadas.
- La República Francesa
Francia estaba recuperándose de los trastornos de Mayo del 68
que habían turbado la paz en las calles. Se había puesto de
manifiesto que el dominio de las calles no suponía
necesariamente un apoyo mayoritario, pues las elecciones habían
respaldado al conservador partido gaullista, primero confirmando
a de Gaulle en la presidencia y luego a Georges Pompidou. El
primer ministro era Jacques Chaban-Delmas, que estaba tratando
de hacer concesiones a la izquierda para calmar las aguas.
Francia vivía un periodo de gran prosperidad económica, sin
desempleo y con un alto nivel de vida. En su apuesta por la
tecnología de vanguardia, en Toulouse de estaba probando el Concorde,
un avanzado avión supersónico franco-británico.
- El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte
La reina Isabel II, a sus 43 años, tenía un alto grado de
aceptación popular. El primer ministro es el laborista Harold
Wilson, que se enfrenta a una grave crisis económica, provocada
en gran parte por la desmantelación del imperio colonial, y
estaba negociando la entrada de Gran Bretaña a la Comunidad
Económica Europea. Las principales industrias británicas estaban
anticuadas y no eran competitivas, lo que daba lugar a grandes
huelgas. A su vez, en estas condiciones los restos del imperio
colonial se habían vuelto un coste inasumible, por lo que el
gobierno había anunciado su decisión de retirar todas sus
fuerzas militares al este de Suez. Pero el problema político más
importante se daba en Irlanda del Norte, donde la minoría
católica / nacionalista vivía discriminada y sus intentos de
conseguir un trato paritario habían desencadenado una oleada de
atentados por parte de la organización terrorista protestante /
unionista de la Fuerza de Voluntarios del Ulster. El ejército
británico tenía que patrullar las calles de Belfast y Derry con
tanques y levantar alambradas para separar a ambas comunidades.
- La República de Irlanda
El Jefe del Estado era el anciano Éamon de Valera, de 87 años,
cuya presencia recordaba a los irlandeses el coste que había
supuesto conseguir la independencia de Gran Bretaña y su promesa
incumplida de incorporar a Irlanda del Norte. El primer ministro
era Jack Lynch, del partido nacionalista Fianna Fáil. El país
estaba en un proceso de industrialización, pero su economía
sigue dependiendo fuertemente de Gran Bretaña, que es el
principal comprador de sus exportaciones agrícolas. Irlanda
también está negociando su incorporación a la Comunidad
Económica Europea. La tasa de desempleo era alta y esto
fomentaba la emigración, principalmente a Gran Bretaña o a los
Estados Unidos. Recientemente Dublín había sido víctima de
atentados terroristas de la Fuerza de Voluntarios del Ulster y
el gobierno trataba de restaurar la paz social lo antes posible.
- La República de Islandia
Con apenas 200.000 habitantes, era el país europeo con menor
densidad de población. Se había independizado de Dinamarca hacía
poco más de 25 años. Era una sociedad sencilla, que vivía
principalmente de la pesca, en la que prácticamente no había
criminales y las casas se podían dejar abiertas sin peligro. El
Jefe del Estado era el arqueólogo Kristján Eldjárn, y el
primer ministro el conservador Bjarni Benediktsson. Era
miembro de la OTAN, pero carecía de ejército propio. El país
albergaba la gran base estadounidense de Keflavík, vital
para vigilar los submarinos soviéticos que entraban en el
Atlántico.
Tres países de Europa estaban sometidos a dictaduras no
comunistas:
- El Reino de Grecia
Después de la Segunda Guerra Mundial y tras una guerra civil,
Grecia había sido oficialmente una monarquía parlamentaria, pero
en la que el ejército tenía un papel preponderante. Finalmente,
el temor a una victoria de la izquierda en las elecciones que
pudiera acabar implantando el comunismo en el país, un golpe de
Estado había impuesto la dictadura de los coroneles, con el
coronel Georgios Papadópulos al frente del gobierno y pronto el
rey Constantino II tuvo que exiliarse en Roma. La dictadura
había desencadenado una fuerte represión política, por la que
incluso políticos conservadores demócratas habían acabado en la
cárcel, y muchos presos políticos eran sometidos a torturas.
Además de la censura propia de una dictadura, el régimen había
prohibido las minifaldas, el pelo largo en los hombres, las
tragedias griegas clásicas que hablaran de religiones y la
música de Mikis Theodorakis, que estaba en prisión. La economía
estaba creciendo gracias a la prohibición de las huelgas y de
las ventajas fiscales que el gobierno daba a los ricos armadores
navales, como Aristóteles Onassis, y a las empresas
multinacionales, así como al turismo. Sin embargo, mientras
Atenas y otras zonas turísticas tenían un buen nivel de vida,
los campesinos vivían en la pobreza y muchos tenían que emigrar,
principalmente a Alemania.
- El Estado Español
España vivía bajo la dictadura de Francisco Franco, el último
resto de las dictaduras fascistas que habían florecido en la
Europa de entreguerras, pero que ahora ya tenía poco de
fascista. Franco había dejado el gobierno en manos de
tecnócratas liderados por el almirante Luis Carrero Blanco,
vicepresidente y mano derecha del dictador. Franco había
encontrado (o provocado) una España en ruinas tras la guerra
civil y lentamente había dirigido lo que se conoció como el
"milagro económico" español. El país se había industrializado y
ahora contaba con una potente empresa siderúrgica y grandes
fábricas de automóviles, electrodomésticos, etc. Además, la
economía española se enriquecía con los millones de turistas
europeos que abarrotaban los hoteles de Benidorm, Torremolinos o
Mallorca, entre otros lugares, y por el dinero que aportaban los
emigrantes que trabajaban en Alemania, Francia o Suiza,
principalmente. A su vez, el Gobierno había creado un Estado de
bienestar considerable, por el que los trabajadores tenían
acceso gratuito a médicos, especialistas, medicinas y a una red
de grandes hospitales, y eran beneficiarios de un sistema de
cotizaciones para asegurarse una pensión de jubilación, y además
existía un programa de construcción de vivienda pública que los
trabajadores podían comprar mediante pagos mensuales bajísimos a
20 o 30 años. También existían unas Universidades Laborales para
que los jóvenes de familias humildes pudieran estudiar carreras
técnicas de forma gratuita. En cambio, no existía un subsidio
por desempleo, y los desempleados no tenían derecho a la
asistencia sanitaria, ni a las viviendas públicas, etc. Y,
aunque ese mismo año se iba a aprobar una Ley General de
Educación que hacía la enseñanza obligatoria hasta los 14 años,
faltaban cientos de miles de plazas en las escuelas públicas. La
otra cara de la moneda era la intensa represión policial,
acompañada de detenciones arbitrarias y torturas, que afectaba a
opositores políticos y también a trabajadores y sindicalistas
que pretendían reclamar mejoras laborales. Por esas fechas los
sindicatos clandestinos y muchos grupos estudiantiles se
atrevían a desafiar a la policía y a los servicios secretos del
régimen y los disturbios eran frecuentes, con amargas
consecuencias para muchos de los activistas.
- La República Portuguesa
Portugal vivía bajo la dictadura más antigua de Europa, conocida
como el Estado Novo. Durante años había estado vinculada
a su primer ministro: António de Oliveira Salazar, pero había
tenido que dejar el cargo por un derrame cerebral y ahora lo
ocupaba Marcelo Caetano, que había prometido una apertura, pero
estaba bajo la estricta vigilancia del presidente, el almirante
Américo Tomás, que no estaba dispuesto a tolerar ninguna reforma
que pusiera en peligro el régimen militar. Portugal era el país
más pobre, atrasado y rural de toda Europa, La mayoría de las
familias del Portugal rural carecían de agua corriente o
electricidad en sus casas, y las tasas de analfabetismo y
mortalidad infantil eran de las más altas de Europa. La economía
se veía agravada por la obstinación del régimen de no renunciar
a su imperio colonial, lo que lo obligaba a sostener una guerra
sangrienta en tres de sus colonias en África: Angola, Mozambique
y la Guinea Portuguesa. El 40% del presupuesto del país se
destinaba a financiar la guerra en África. Todo portugués que
cumplía los 18 años se enfrentaba a un servicio militar de
cuatro años, que probablemente lo llevaría a la selva africana.
La alternativa era cruzar ilegalmente la frontera española y de
ahí marchar a Francia o a Alemania. París era la segunda ciudad
con más población portuguesa del mundo.
Otro punto candente en el mundo era Oriente Medio, al que
el Estado de Israel había convertido en un avispero. Como
la historia es compleja, conviene recordarla brevemente: A finales
del siglo pasado se había empezado a formar una comunidad judía en
Palestina, forma da por unos 35.000 judíos que huían de ataques en
Rusia y Rumanía. Entonces Palestina formaba parte del Imperio
Otomano, y los judíos fueron aceptados más reticencias que las
previsibles fricciones entre comunidades culturales muy distintas.
Al inicio de la Primera Guerra mundial, tras una segunda oleada de
inmigración, la comunidad judía había pasado a ser de unas 85.000
personas, y la comunidad árabe empezaba a inquietarse. El Imperio
Otomano expulsó a los judíos que pertenecían a países enemigos,
como Rusia, y otros muchos murieron por el hambre y las
enfermedades. Al terminar la guerra quedaban unos 56.000 judíos en
Palestina, frente a más de 600.000 árabes. El Imperio Otomano se
desmembró y Palestina pasó a estar bajo mandato británico. Poco
después el gobierno británico anunció en la declaración de Balfour
su intención de crear un "Hogar Nacional Judío" en Palestina, lo
cual, lógicamente, sembró la alarma entre la población árabe: una
potencia extranjera asume la soberanía de nuestra tierra y dice
que se la va a regalar a otros sin pedirnos opinión. En los
años previos a la Segunda Guerra Mundial llegaron otros 200.000
judíos que huían de la Alemania Nazi, y eso ya desencadenó una
gran revuelta árabe que fue sofocada por los británicos. Sin
embargo, el gobierno británico admitió limitar la inmigración
judía en Palestina a 75.000 personas en los cinco años siguientes.
Para entonces la inmigración judía en Palestina ya no era algo
espontáneo, pues existía un movimiento sionista organizado que se
había marcado el objetivo de llevar dos millones de judíos a
Palestina, que superarían así la población árabe y podrían asumir
el control del territorio "democráticamente". (Por esas fechas
había más de 1 millón de árabes en Palestina y unos 450.000
judíos.)
Al término de la Segunda Guerra Mundial había unos 550.000 judíos
y 1.200.000 árabes en Palestina. Cuando se conoció la dimensión
del holocausto judío, los sionistas tuvieron que rebajar su
objetivo a enviar 1.000.000 de judíos a Palestina, y ya no se
pensaba sólo en judíos europeos, sino que sería necesario atraer a
judíos que vivían en países árabes. Pero este plan chocaba con la
política británica que seguía limitando la inmigración judía a
Palestina según lo acordado. Para entonces los judíos habían
formado varias organizaciones terroristas, como el Irgún
(cuyo líder más famoso fue Menájem Beguin) o el Lehi (en
el que destacó Yitzhak Shamir) que consideraban el terrorismo como
un medio legítimo para formar un Estado judío independiente. Al
principio atentaban contra los palestinos (que, naturalmente,
también crearon organizaciones equivalentes para hacerles frente),
pero ahora se concentraron en hostigar a los británicos para que
abandonaran Palestina. No tardarían en hacerlo, pero previamente
la ONU propuso un plan de partición de Palestina en un Estado
judío y un Estado palestino, pero fue rechazado por ambas partes.
Para entonces había en Palestina unos 650.000 judíos y más de 1.3
millones de árabes. Los árabes rechazaron la partición porque
concedía a los judíos una proporción de tierras mucho mayor que la
proporción de población judía en el territorio, y además les
asignaba las tierras más fértiles, cosa que era claramente
injusta. Los judíos la rechazaron porque consideraron que no era
lo suficientemente injusta. Para entonces el sionismo judío en
Palestina ya se había convertido en un nazionalsionismo
antisemita (porque los árabes son semitas) que sostenía que Israel
necesitaba un Lebensraum (un espacio vital) y que los
árabes palestinos eran Untermenschen (subhumanos) de los
que había que deshacerse, matándolos o expulsándolos, para la
prosperidad del Cuarto Reich.
Y así fue: el mismo día que los británicos se retiraron de
Palestina, las milicias terroristas judías, ahora convertidas en
las Fuerzas de Defensa de Israel, llevaron a cabo un plan
premeditado por el que mataron o expulsaron por la fuerza a una
cantidad enorme de palestinos de un territorio mucho mayor que el
que la ONU había asignado a los judíos. Un total de 531
localidades quedaron totalmente despobladas y otras 662
parcialmente despobladas. Muchas naciones árabes declararon la
guerra a Israel y trataron de recuperar el control sobre un
territorio en el que los árabes eran la población mayoritaria,
pero perdieron. Si la ONU había asignado a Israel unos 14.000 km2, tras la guerra dominaba un
territorio de 20.700 km2 en el
que habían habitado unos 900.000 árabes, que habían sido reducidos
a unos 156.000. Los demás estaban muertos o habían huido para
salvar sus vidas, y el gobierno israelí nunca les dejó volver a
sus casas ni los compensó de ninguna manera. La ONU había enviado
a un mediador, el conde Folke Bernadotte, que propuso un acuerdo
menos injusto para los árabes, pero los nazionalsionistas no lo
consideraron suficientemente injusto y lo mataron en un atentado
terrorista. Los israelíes se apresuraron a organizar la
inmigración masiva de otros 500.000 judíos, con lo que la
población judía pasó a ser en poco tiempo el 89% de la población
del Estado de Israel, lo que ya permitía sentar las bases de un
Estado "democrático".
Naturalmente, el surgimiento del Cuarto Reich y, sobre
todo, el beneplácito que le había dado la comunidad internacional,
exacerbó el nacionalismo árabe, y las guerrillas que hasta
entonces habían hecho frente a las organizaciones terroristas
judías se reorganizaron para dar lugar a diversas organizaciones
cuyo propósito era liberar la Palestina ocupada, la mayor parte de
las cuales acabaron agrupadas en la Organización para la
Liberación de Palestina, que ahora dirigía Yasser Arafat.
Mientras tanto, los terroristas judíos ocupaban ahora cargos
importantes en el nuevo Estado israelí, incluso el de primer
ministro. Pero la cosa no había acabado ahí. Hacía tres años que
se había librado la Guerra de los Seis Días, en la que
Israel había pasado a ocupar un territorio de 88.000 km2, incluyendo la península del
Sinaí. Con esto llegamos ya a la situación de Israel en el momento
que nos ocupa:
La primera ministra era Golda Meir, que consideraba que Israel
tenía derecho a ocupar y colonizar Palestina igual que Hitler
consideraba que Alemania tenía derecho a ocupar y colonizar
Polonia, y que los palestinos sobraban igual que los polacos.
Israel contaba con tecnología avanzada, sobre todo en materia
militar, gracias al apoyo incondicional que siempre había tenido
de los Estados Unidos, debida en gran parte a la gran influencia
económica (luego política) que tenía la comunidad judía
estadounidense. El nivel de vida de sus ciudadanos era modesto,
porque el gasto en defensa era prioritario, pero contaba, por
ejemplo, con un sistema sanitario robusto, con un sistema de
enseñanza pública obligatoria y gratuita hasta los 15 años y con
varias universidades de prestigio, sobre todo la Universidad
Hebrea de Jerusalén.
La población palestina (no ya la de los territorios anexionados
recientemente, sino la que vivía en el territorio palestino
usurpado por Israel desde su fundación) había recuperado hacía
poco más de tres años su derecho a moverse libremente por el
territorio nacional. No estaban obligados a llevar una media luna
cosida en la ropa porque sus características raciales permitían
distinguirlos a simple vista, pero estaban muy vigilados por los
servicios de seguridad, la mayoría vivían segregados en
aldeas-gheto sin suministro eléctrico o agua corriente ni
alcantarillado (servicios habituales en las poblaciones judías) e
incluso había pueblos no reconocidos oficialmente que no recibían
ninguna clase de servicio público, y en cualquier momento podían
ser desalojados. Se les había privado de la mayor parte de las
tierras de cultivo, por lo que tenían que dedicarse a trabajos mal
pagados: en la construcción, en trabajos manuales, etc. Tenían
prohibido trabajar en industrias gubernamentales, de tecnología o
de defensa, por cuestiones de seguridad nacional. La educación
también estaba segregada, y las escuelas árabes disponían de bajos
presupuestos y los libros de texto estaban sometidos a una fuerte
censura.
Los palestinos podían votar en las elecciones, pero no podían
formar partidos políticos propios. Una vez intentaron crear un
partido político propio, Al-Ard (La Tierra), pero el
Tribunal Supremo lo disolvió porque ponía en peligro la seguridad
del Estado. Sólo había un partido político que era esencialmente
árabe, por el sencillo motivo de que los judíos no lo votaban, y
era el Partido Comunista de Israel, el Rakah, pero sus
miembros estaban estrechamente vigilados y sufrían arrestos
frecuentes o prohibiciones de moverse por el país. En el control
de la población palestina, los nazionalsionistas no tenían nada
que aprender de la Gestapo. La población palestina
estaba entonces repartida aproximadamente así:
- Unos 410.000 dentro del territorio israelí previo a la Guerra
de los Seis Días, que constituían el 14.5% de la población
del país.
- Unos 312.000 en la franja de Gaza, que había estado bajo
soberanía egipcia, pero que ahora estaba controlada por Israel.
- Unos 273.000 en Cisjordania, territorio que había estado bajo
soberanía jordana, pero que ahora estaba controlado por Israel.
- Unos 506.000 refugiados en Jordania.
- Unos 176.000 refugiados en el Líbano.
- Unos 159.000 refugiados en Siria.
- Unos 10.000 refugiados en Egipto.
- Unos 50.000 repartidos por otros países árabes.
El nacionalismo árabe había tratado de unir a los países árabes
en contra de Israel, pero en general predominaban los intereses
particulares de cada país. La oposición a Israel había sido
abanderada principalmente por el presidente egipcio, Gamal Abel
Nasser, hasta el punto de que en ese momento Egipto e Israel
mantenían la bautizada por el propio Nasser como Guerra de
Desgaste, por la que ambos países se hostigaban mediante
ataques aéreos y otras escaramuzas, normalmente alrededor del
canal de Suez. El problema principal del nacionalismo árabe era
que también se declaraba republicano, por lo que era mal visto en
los Estados Monárquicos, que en Oriente Medio eran los
siguientes:
- El Reino de Afganistán
Afganistán estaba bajo el reinado de Mohammad Zahir Shah, de 55
años. Era un monarca ilustrado que trataba de modernizar su país
gradualmente, pero lo tenía difícil. Hacía años que había
renunciado a su poder absoluto y había creado una monarquía
parlamentaria que ahora tenía por primer ministro a Nur Ahmad
Etemadi. Pero, por miedo a la radicalización, los partidos
políticos estaban prohibidos, con lo que los diputados del
parlamento eran líderes tribales tradicionales opuestos a
cualquier clase de innovación. Más del 90% de la población era
analfabeta y el sistema legal oficial era papel mojado frente a
los códigos tribales tradicionales. El 90% de la población vivía
en aldeas aisladas en las montañas o desiertos, dedicada a la
agricultura de subsistencia o al pastoreo nómada. El país era
oficialmente neutral en la Guerra Fría, y tanto la Unión
Soviética como los Estados Unidos trataban de ganarse al rey y a
la población financiando obras públicas. La Unión Soviética se
empleaba en desplegar líneas de comunicación (túneles,
autopistas) entre Afganistán y la Unión Soviética (un regalo
envenenado que Urho Kekkonen habría procurado esquivar),
mientras que los estadounidenses construían presas
hidroeléctricas y sistemas de riego al sur del país. Entre las
mayores amenazas para el gobierno estaban los extremistas
islámicos y los comunistas financiados por la Unión Soviética.
- El Imperio de Irán (o Persia)
La monarquía del sah Mohammad Reza Palaví era muy diferente de
la afgana. Su poder era absoluto y había ilegalizado toda forma
de oposición, incluyendo la de los líderes religiosos. Su
policía secreta, la SAVAK tenía una inmensa red de espías en
universidades, mezquitas y cafés. Cualquier sospechoso de
criticar al sah era arrestado sin juicio. En las cárceles se
practicaba la tortura sistemática y las ejecuciones secretas. La
censura en la prensa era total. La riqueza estaba repartida de
forma muy desigual. Los ingresos que proporcionaba la
exportación de petróleo se quedaban en la familia real, en los
generales del ejército y en una élite de empresarios corruptos.
El Teherán rico vivía con un lujo occidental, con tiendas de
moda de París y coches deportivos, pero la inmensa mayoría de la
población rural vivía en la pobreza extrema, el analfabetismo y
la falta de agua corriente. En la política exterior Irán era un
fiel aliado de los Estados Unidos, del cual recibía armamento y
financiación. Formaba parte de la Organización del Tratado
Central, una especie de OTAN de Oriente Medio, junto con los
Estados Unidos, Gran Bretaña, Turquía y Pakistán. Irán era un
país musulmán, pero no árabe (los persas no eran árabes), y
colaboraba estrecha, pero secretamente con Israel. En Teherán
había una embajada israelí camuflada como una "Oficina de
intereses". Irán era el principal suministrador de petróleo de
Israel e Israel entrenaba a las fuerzas de seguridad del Sha.
Ambos compartían información sobre los movimientos de los
nacionalistas árabes o de los comunistas, pero en los foros
oficiales, como en la ONU, Irán se mantenía distante de Israel,
criticaba la ocupación de Cisjordania, Gaza y el Sinaí, y
procuraba no provocar el sentimiento antisionista en su país.
- El Reino de Arabia Saudita
Era también una monarquía absoluta, pero de cariz completamente
opuesto a la iraní, pues el país rechazaba por completo las
costumbres occidentales. Mientras el sah de Persia se llevaba
muy mal con los líderes religiosos, en Arabia Saudí el rey
Faisal bin Abdulaziz y su familia se ocupaban de la política y
los clérigos más radicales controlaban la vida diaria de la
población con un puritanismo extremo. El Estado financiaba las
mezquitas y escuelas coránicas y a cambio los clérigos enseñaban
que la monarquía era legítima y sagrada. Hacía menos de ocho
años que la esclavitud había sido abolida en el país. La policía
religiosa patrullaba las calles para asegurarse de que las
tiendas cerraban a la hora del rezo, que las mujeres iban
completamente cubiertas y que no se consumiera alcohol. A
cambio, el gobierno proporcionaba servicios básicos gratuitos
sin necesidad del pago de impuestos, pues los ingresos por el
petróleo bastaban para financiarlos. Arabia Saudí era, en
efecto, el más rico de todos los países árabes, y actuaba como
"banquero", financiando a muchos de ellos. En particular
financiaba a Egipto y Jordania para que pudieran sostener su
pulso militar contra Israel. Hasta la Guerra de los Seis
Días Jerusalén había estado dividida en una mitad israelí
y otra jordana, y la captura israelí de la Jerusalén árabe, y en
particular, la mezquita de Al-Aqsa, era considerado una afrenta
por el rey Faisal, como por toda la comunidad árabe. Faisal era
también enemigo declarado del comunismo y de los soviéticos, que
eran unos ateos y una amenaza para el islam y las monarquías
islámicas. Por ello mantenía una fiel alianza con los Estados
Unidos, a los que suministraba petróleo a cambio de protección
militar frente amenazas externas.
- El Estado de Kuwait
Estaba gobernado por el emir Sabah Al-Salim Al-Sabah, que
compartía el poder con una Asamblea Nacional, por lo que Kuwait
era uno de los pocos países de Oriente Medio con cierta apertura
política y libertad de prensa. Poseía también grandes reservas
de petróleo que lo hacían inmensamente rico y sostenían un
Estado del bienestar envidiable, con educación y sanidad
gratuitas, empleos públicos garantizados y viviendas
subvencionadas. Atraía un gran número de inmigrantes,
especialmente palestinos. Como Arabia Saudí, financiaba a
Jordania, a Egipto y a la OLP en la lucha contra Israel. En la
política internacional era neutral y mantenía relaciones
diplomáticas cordiales tanto con los Estados Unidos como con la
Unión Soviética.
- El Reino de Jordania
Jordania era una monarquía constitucional, bajo la soberanía del
rey Huséin bin Talal, de 34 años. Había sido educado en Gran
Bretaña y siempre había mantenido una política de alianza con
Occidente, pero ahora se encontraba en la situación de que
Israel le había arrebatado toda Cisjordania, que contenía el 80%
de sus tierras agrícolas más fértiles, y además había perdido el
control del turismo religioso a Jerusalén. Además de todo este
perjuicio económico, había tenido que acoger a cientos de miles
de refugiados de Cisjordania, entre los cuales había un gran
número de guerrilleros que se movían por el territorio jordano y
atacaban desde él a Israel sin atender para nada a la autoridad
nacional, de modo que constituían una especie de Estado
independiente, e incluso algunos de ellos criticaban la sumisión
de Jordania a los intereses de los Estados Unidos, el gran
aliado de Israel y que recibían ayuda y financiación de la Unión
Soviética. Por esto mismo Gran Bretaña y los Estados Unidos
estaban proporcionando ayudas a Jordania para mantener el
régimen de Huséin y evitar que Jordania se convirtiera en una
república prosoviética.
- El Sultanato de Mascate y Omán
Era un protectorado británico bajo la soberanía del sultán Said
bin Taimur, que gobernaba con poder absoluto, feudal y
extremadamente reaccionario. Desconfiaba de todo lo moderno, y
estaba prohibido usar radios, gafas de sol, bicicletas o
automóviles sin su permiso personal expreso. La mayoría del país
era analfabeta y presa de la malaria. Se había descubierto
petróleo hacía unos años y se había empezado a exportar, pero el
sultán se negaba a gastar el dinero obtenido en escuelas u
hospitales porque la educación traería revoluciones. Prefería
acumular el dinero en cuentas bancarias extranjeras. En el sur
del país operaba una guerrilla marxista y nacionalista que
mantenía una guerra civil desde hacía ocho años. El ejército
omaní estaba dirigido por oficiales británicos.
En la península arábiga había además nueve pequeños emiratos bajo
una protección británica que estaba a punto de finalizar, y
estaban tratando de negociar la formación de un Estado federal.
Siete de ellos eran conocidos como los Estados de la Tregua
(por la sucesión de tratados de paz o treguas que habían firmado
con el Imperio Británico en el siglo XIX) a los que había que
sumar Catar y Baréin. Las monarquías de Oriente
Medio tenían relaciones tensas con los regímenes republicanos:
- La República de Iraq
Era una dictadura bajo el mando del presidente Ahmed Hasan
al-Bakr, perteneciente al partido nacionalista Baaz, aunque el
vicepresidente, Sadam Huseín, controlaba en la sombra los
servicios de seguridad y se encargaba de purgar comunistas y
opositores en general. Estaba fuertemente alineado con la Unión
Soviética desde la Guerra de los Seis Días. La Unión
Soviética le suministraba armamento pesado, aviones de combate y
tanques a cambio de tener influencia naval y política en el
Golfo Pérsico. Aunque el país tenía grandes reservas de
petróleo, su economía estaba estancada por la inestabilidad
política y los frecuentes golpes de Estado. Irak había enviado
unos 18.000 soldados a Jordania, provistos de artillería con la
que bombardeaban posiciones israelíes en la Guerra de Desgaste.
Recientemente había ahorcado públicamente a un gran número de
judíos a los que acusaba falsamente de espiar para el Mossad.
El nacionalismo baazista era laico, es decir, sus seguidores
eran musulmanes, pero consideraban que un iraquí era primero
árabe y después musulmán o cristiano y pretendía borrar las
divisiones religiosas para crear una identidad nacional fuerte.
Pero más que la diferencia entre musulmanes y cristianos, en la
práctica influía más la diferencia entre suníes y chiíes, las
dos ramas principales del islam. La mayoría de los iraquíes era
chiíes, pero la mayoría de los políticos y militares que
controlaban el país eran suníes. El partido chií Al-Dawa
al-Islamiya (La Llamada Islámica) era ilegal y rechazaba
el nacionalismo laico de los baazíes. Sus miembros eran
perseguidos y sometidos a detenciones arbitrarias, torturas y
ejecuciones clandestinas.
- La República Árabe Siria
Otra dictadura, con Nuredin al-Atasi como jefe de Estado, pero
el poder real lo tenía el ministro de Defensa Háfez al-Ásad, que
controlaba al ejército y al ala militar del partido Baaz sirio,
mientras que al-Atasi sólo controlaba la burocracia. El baazismo
sirio era más radical que el iraquí, y era que antepusiera el
nacionalismo a la religión, sino que pretendía erradicar
cualquier influencia religiosa en la política. Su ideología era
fuertemente marxista. La población siria era mayoritariamente
suní, y el islamismo político estaba representado por los
Hermanos Musulmanes, que veían al gobierno como una dictadura
atea. Más aún, denunciaban que el partido Baaz estaba controlado
por la minoría alauí (una rama del chiismo a la que pertenecía
al-Ásad). Siria estaba completamente bajo la esfera soviética.
Recibía financiación, aviones y sistemas de misiles soviéticos,
y aplicaba una política comunista, con la economía completamente
centralizada. Al-Atasi había nacionalizado los bancos, las
grandes industrias, el comercio exterior y la mayor parte de las
tierras agrícolas. En la Guerra de los Seis Días Israel
le había arrebatado a Siria el fértil territorio de los Altos
del Golán, lo que había supuesto un duro golpe para su economía,
que sufría además por unos elevados gastos en Defensa, para
rehacer el ejército que Israel había destrozado. La Unión
Soviética estaba financiando y proporcionando asistencia técnica
para construir una presa sobre el Éufrates que permitiría
duplicar la producción eléctrica y el terreno de regadío del
país. Las tropas sirias participaban en la Guerra de Desgaste
bombardeando Israel y en Siria estaba el principal centro de
entrenamiento del Frente Popular para la Liberación de
Palestina, que realizaba incursiones de sabotaje en Israel.
- La República Libanesa
Destacaba por el hecho de que había mantenido un régimen
democrático desde que se independizara de Francia. Estaba
pactado que el presidente tenía que ser siempre un cristiano
maronita (entonces Charles Helou) y el primer ministro un
musulmán suní (entonces Rashid Karami). El Líbano era la Suiza
de Oriente Medio. Su economía se basaba, como la suiza, en el
secreto bancario, y también en el turismo de lujo, pero la
riqueza estaba repartida de forma muy desigual. Beirut y sus
alrededores eran prósperos, y el resto del país muy pobre. La
élite cristiana era prooccidental, pero en la mayoría de la
población se extendía el nacionalismo árabe antiisraelí y, por
lo tanto, prosoviético. El gobierno hacía equilibros para evitar
una guerra civil y su política exterior era discreta. En el sur
del país había campamentos de refugiados que el gobierno se
había visto obligado a dejar bajo el control de la OLP. Los fedayines
lanzaban ataques sobre Israel desde territorio libanés e Israel
contraatacaba, habiendo llegado incluso a bombardear el
aeropuerto de Beriut. Los cristianos eran partidarios de
expulsar a los guerrilleros palestinos, mientras que los
musulmanes los defendían con vehemencia.
- La República Árabe del Yemen (Yemen del Norte)
Hasta hacía poco había sido el Reino del Yemen, bajo la
soberanía del rey Muhammad al-Badr, pero éste había huido a
Arabia Saudí y sus partidarios apenas controlaban algunas
montañas en el norte del territorio. El resto estaba en manos de
la república liderada por Abdul Rahman al-Iryani, que había roto
los vínculos con Egipto y con la Unión Soviética y ahora se
declaraba neutral. El país estaba en la más extrema pobreza. La
guerra civil había destruido las escasas infraestructuras y una
hambruna diezmaba el territorio. Su prioridad era la
reconstrucción nacional.
- La República de Yemen del Sur
Era la antigua colonia británica de Adén, que al poco de
independizarse había quedado bajo el control de Salim Rubaya
Ali, un marxista radical que había purgado el Frente de
Liberación Nacional. Alineado con la Unión Soviética y China,
era el único país del mundo árabe que se declaraba oficialmente
marxista-leninista. Perseguía duramente a los líderes religiosos
y trataba de imponer el laicismo en la sociedad. En particular,
esto hizo que impulsara la educación de las mujeres, algo
insólito en el mundo islámico.
Para terminar con Asia pasamos ahora a la República de
Turquía, que era lo que quedó del Imperio Otomano al final
de la Primera Guerra Mundial, y que Mustafa Kemal Atatürk había
convertido en una república democrática laica, algo insólito en el
mundo musulmán, y el ejército se encargaba de garantizar que eso
no cambiara. El islamismo político estaba prohibido. El presidente
era el militar Cevdet Sunay y el primer ministro era Süleyman
Demirel. En esos momentos la situación política era muy inestable,
con frecuentes conflictos callejeros entre estudiantes de extrema
izquierda y grupos de extrema derecha. Geográficamente, Turquía
era la Finlandia del sur, pues tenía frontera con la Unión
Soviética y quería el comunismo tanto como un dolor de muelas.
Pero su actitud ante el vecino problemático era la opuesta a la
finlandesa: Turquía era un miembro fundador de la OTAN y albergaba
bases militares y radares estadounidenses críticos para la Guerra
Fría. Turquía e Irán eran los únicos países de población
mayoritariamente musulmana que habían reconocido la existencia de
Israel, aunque se mostraba distante con el Estado nazionalsionista
para mejorar sus relaciones con los países árabes.
Turquía tenía un peso clave en la política de la República de
Chipre. La mayoría de su población era de etnia griega, pero
un 18% era de etnia turca. Desde que se independizó de Gran
Bretaña, su gobierno había estado presidido por el carismático
arzobispo Makarios III, que siempre había sido partidario de la enosis,
es decir, de la anexión de la isla a Grecia, pero la minoría turca
se oponía de lleno y contaba con el apoyo de Turquía. El gobierno
había dejado claro que cualquier intento de anexión supondría una
guerra entre Grecia y Turquía. La isla había vivido
enfrentamientos muy violentos y el resultado final había sido que
la población de etnia turca se había tenido que recluir en
enclaves fortificados y aislados que constituían el 5% del
territorio, y tenían su propia administración que no reconocía
para nada al gobierno de Makarios y gozaba de la protección
económica de Turquía. La capital, Nicosia, estaba dividida en una
zona griega y otra turca por la llamada Línea Verde, que
habían establecido los británicos. Fuerzas de la ONU garantizaban
que no hubiera más altercados. En Chipre había dos bases militares
bajo soberanía británica. Oficialmente Chipre estaba entre los
Países No Alineados. Pese al conflicto interno, la economía
chipriota estaba en expansión, gracias al turismo y a la
exportación agrícola y minera, aunque esto favorecía casi
exclusivamente a la comunidad grecochipriota.

Casi todos los países de África habían sido colonias europeas
hasta al menos 1950 (o seguían siéndolo) excepto cuatro:
- La República Árabe Unida
Era el nombre que mantenía oficialmente Egipto desde que
se federó brevemente con Siria. Estaba gobernado, con poderes
absolutos, por el carismático Gamal Abdel Nasser, que era desde
hacía décadas el líder indiscutible del nacionalismo árabe y del
socialismo del tercer mundo. Aunque había sido uno de los
fundadores del Movimiento de Países No Alineados, la guerra con
Israel lo había arrojado en la esfera soviética. La Unión
Soviética estaba rearmando gratis a Egipto, y miles de asesores,
pilotos y técnicos soviéticos operaban en suelo egipcio. Desde
la Guerra de los Seis Días el canal de Suez estaba
cerrado al tráfico marítimo, lo que privaba a Egipto de su mayor
fuente de divisas. El país no entraba en quiebra gracias a la
ayuda monetaria que le brindaban Araba Saudí, Kuwait y Libia,
así como al apoyo soviético. Como ya hemos señalado, Egipto
participaba junto a el Líbano y Jordania en la Guerra de
Desgaste contra Israel, por la que de tanto en tanto se
producían incursiones y bombardeos contra uno y otro bando. La
economía estaba controlada por el gobierno, que había
nacionalizado industrias, bancos, transportes y el comercio
exterior. El Estado era laico y el islamismo político, encarnado
en los Hermanos Musulmanes, estaba duramente perseguido. Sus
líderes principales habían sido ejecutados y otros miles
abarrotaban las cárceles y campos de concentración del régimen
militar.
- El Imperio de Etiopía
Etiopía llevaba 40 años bajo la soberanía del emperador Haile
Selassie, que se decía descendiente del rey Salomón. En su día,
los gobernantes etíopes lograron aprovechar la rivalidad entre
las distintas potencias coloniales europeas para no acabar
cayendo en manos de ninguna de ellas. El país vivía anclado en
la Edad Media. El 90% de la población era analfabeta, la mayor
parte de las tierras pertenecían a la Corona, a la aristocracia
o a la Iglesia Ortodoxa. Los campesinos vivían en la pobreza
extrema y debían entregar la mayor parte de su cosecha a los
terratenientes. Fuera de las grandes ciudades no existía ninguna
infraestructura escolar o médica. La ONU había asignado a
Eritrea la soberanía de Eritrea (previamente una colonia
italiana) que debía formar una federación con su propio
parlamento, bandera e idioma, pero Selassie boicoteó el sistema
hasta que "se vio obligado" a intervenir y convertir a Eritrea
en una provincia más del país. Antes incluso de que esto
ocurriera ya se había formado el Frente de Liberación de
Eritrea, que estaba manteniendo una guerra de guerrillas contra
el gobierno etíope. En el extremo sur de la costa eritrea estaba
el pequeño Territorio Francés de los Afars y de los Issas,
la antigua Somalia Francesa, cuyo nuevo nombre hacía referencia
a las dos grandes etinas locales: los afars (etíopes) y los
issas (somalíes). Francia había organizado una elección
manipulada por la que los nativos "eligieron" permanecer como
colonia francesa en lugar de independizarse.
- La República de Sudáfrica
Había sido una antigua colonia neerlandesa, pero pronto se
independizó y los esfuerzos de la minoría blanca por mantener el
control del país habían terminado creando el régimen conocido
como Apartheid. El país contaba con unos 15.3 millones
de negros (el 70.4% de la población) y 3.7 millones de blancos
(el 17.3% de la población), más un 12.3% de mestizos y asiáticos
(principalmente indios). Pese a estas cifras, la minoría blanca
controlaba todo el poder político, militar y económico. Los
demás no tenían derecho a voto y estaban brutalmente
discriminados. Cualquier intento de cambiar la situación
conllevaba arrestos sin juicio, torturas, etc. Los principales
líderes de la resistencia, como Nelson Mandela (del Congreso
Nacional Africano) llevaban años en la cárcel. El primer
ministro era entonces Balthazar Johannes Vorster. La economía
del país era próspera, en parte por la minería de oro y
diamantes, y en parte por la explotación de la población negra,
que tenía prohibido formar sindicatos o acceder a trabajos
cualificados. La opinión pública internacional censuraba
abiertamente el régimen sudafricano, y había conseguido algunos
éxitos simbólicos, como la expulsión de Sudáfrica de los Juegos
Olímpicos, e incluso la ONU había decretado un embargo de armas,
pero en general Sudáfrica seguía siendo un aliado de las
potencias occidentales, un aliado incómodo, pero aliado al fin y
al cabo.
Gran Bretaña había conservado dos enclaves coloniales en
Sudáfrica, que se habían independizado hacía unos pocos años: el
Reino de Lesoto (la antigua Basutolandia), bajo el rey
Moshoeshoe II y el primer ministro Leabua Jonathan, cuya
economía dependía completamente de la sudafricana, y el Reino
de Suazilandia, que era una monarquía constitucional bajo
el reinado de Sobhuza II, que tenía una situación económica
mejor, por sus tierras fértiles y sus recursos minerales, pero
cuyo comercio estaba completamente controlado por Sudáfrica.
- La República de Liberia
Era uno de los Estados más antiguos de África, fundado hacía más
de un siglo por esclavos estadounidenses que, en teoría habían
organizado una democracia similar a la de los Estados Unidos,
pero en la práctica era muy distinta. Sólo había un partido
político legal, lo que había permitido al presidente William
Tubman mantenerse en el poder durante 26 años. Toda la población
era negra, pero los descendientes de los esclavos
estadounidenses (que eran el 5% de la población) controlaban de
forma exclusiva el gobierno, la judicatura, las fuerzas armadas
y la riqueza del país. El otro 95% estaba completamente
marginado, sin acceso a la educación superior. Como harían
después los israelíes, los oprimidos habían mimetizado a sus
opresores, y se ponía así de manifiesto que los negros sabían
ser tan racistas como los blancos. La moneda del país era el
dólar estadounidense. El país mantenía excelentes relaciones con
su antigua metrópoli y su economía era floreciente, basada en la
exportación de hierro y caucho. También obtenía grandes ingresos
permitiendo a cualquier barco mercante de cualquier país operar
bajo bandera liberiana a cambio de unos impuestos mínimos, pero
que sumaban una gran cantidad en total por el número de barcos
interesados.
Los países árabes del norte de África, además de Egipto,
del que ya hemos hablado, eran:
- El Reino de Marruecos
El rey Hassán II había disuelto el parlamento hacía casi una
década y gobernaba de forma absoluta. Durante mucho tiempo ni
siquiera había tolerado un primer ministro, pero, tras haber
perseguido, encarcelado y hecho desaparecer a todo izquierdista,
sindicalista o estudiante rebelde, ya había vuelto a dejar los
aspectos más rutinarios del poder en un primer ministro, que a
la sazón era Ahmed Laraki. La riqueza nacional estaba
concentrada en la familia real y una élite de terratenientes y
militares leales al monarca. La inmensa mayoría de la población
rural vivía en la pobreza extrema con altas tasas de
analfabetismo. Marruecos era un firme aliado de los Estados
Unidos, y albergaba bases aéreas y estaciones de comunicación
estadounidenses. Oficialmente Marruecos mantenía una retórica de
enemistad con Israel. Unos meses atrás había acogido en Rabat
una cumbre islámica que había condenado la ocupación de
Jerusalén, pero en secreto mantenía excelentes relaciones con
Israel y, especialmente, con el Mossad, que le enseñaba las
técnicas nazionalsocialistas para reprimir a la población
molesta y prevenir golpes de Estado y a cambio el monarca había
facilitado la emigración a Israel de los judíos marroquíes.
- La República Árabe Libia
Antigua colonia italiana, la ONU había gestionado la
independencia de Libia como una monarquía parlamentaria bajo
Idris I, pero hacía apenas unos meses que un golpe de Estado
entregó el poder al coronel nasserista Muamar el Gadafi, de 27
años, que ahora se dedicaba a encarcelar a todos los oficiales
monárquicos. Mientras Idris I había sido un aliado de Occidente,
Gadafi había cancelado los tratados militares con los Estados
Unidos y Gran Bretaña y había dado un plazo para que sus tropas
evacuaran el territorio libio. En principio Libia se declaró no
alineado y Gadafi rechazaba el comunismo ateo, pero la Unión
Soviética había empezado a suministrarle armamento. Libia había
sido un país muy pobre, pero hacía una década que se habían
descubierto grandes yacimientos de petróleo hasta entonces
gestionados por compañías occidentales, pero Gadafi estaba
negociando su nacionalización. Mientras Idris I había acogido
con indiferencia la Guerra de los Seis Días (y eso había
sido uno de los detonantes de su caída), Gadafi había empezado a
financiar generosamente el rearme militar de Egipto y las
guerrillas de la OLP.
- La República Tunecina
Se había independizado de Francia como una monarquía
constitucional bajo Lamine Bey, pero apenas un año después la
Asamblea Constituyente abolió la monarquía y proclamó presidente
a Habib Bourguiba, que convirtió el país en una dictadura con un
único partido político legal. Pese a ello, mantuvo buenas
relaciones con Francia y con Occidente en general. Bourguiba
recelaba de la Unión Soviética y del panarabismo de Nasser.
Durante casi una década experimentó con un modelo económico
socialista basado en cooperativas agrarias impuestas por el
Estado, pero fue una ruina y el año anterior Bourguiba había
destituido a Ahmed Ben Salah, el ministro de
Planificación y de Economía, responsable del proyecto, y había
anunciado que la experiencia socialista "había llegado a su
fin". El país dio un giro drástico hacia el libre mercado
fomentando la inversión privada extranjera y potenciando los que
serían sus dos grandes motores económicos: el turismo europeo y
la exportación de aceite de oliva y fosfatos. El país se había
modernizado drásticamente. El gobierno había prohibido la
poligamia, había otorgado plenos derechos legales a las mujeres,
había legalizado el divorcio y el aborto e incluso desaconsejaba
públicamente el ayuno en el Ramadán para no frenar la
producción. Bourguiba defendía que los países árabes debían
reconocer el Estado de Israel y negociar unas fronteras basadas
en el plan de partición inicial de la ONU, lo cual le había
valido el calificativo de traidor por parte de Egipto, Siria e
Iraq (y de iluso por parte de Israel, aunque no lo dijera
públicamente).
- La República Argelina "Democrática" y "Popular"
Se había independizado de Francia hacía menos de ocho años, tras
una sangrienta guerra que había costado la vida a centenares de
miles de argelinos. Desde el primer momento fue una república
socialista de partido único dominada por el Frente de Liberación
Nacional cuyo autoritarismo se recrudeció tras el golpe de
Estado que había llevado al poder al general Houari Boumédiène,
que abolió la constitución y asumió todos los poderes del
Estado. Argelia era uno de los miembros más influyentes y
radicales del Movimiento de Países No Alineados y daba refugio,
pasaportes y medios a movimientos de liberación de todo el
mundo, incluyendo a los Panteras Negras estadounidenses. Pese a
ello, la Unión Soviética era su principal proveedor de armamento
militar. La economía estaba totalmente centralizada y el
gobierno estaba negociando la nacionalización del petróleo y el
gas natural, gestionado hasta el momento por empresas francesas.
Durante la Guerra de los Seis Días Argelia había enviado
tropas y aviones a Egipto y rechazaba cualquier negociación con
Israel.
- La República Islámica de Mauritania
Se había independizado de Francia hacía menos de 10 años como
una república presidencialista bajo Moktar Ould Daddah, que
había sido elegido como primer presidente, pero apenas un año
después forzó la unión de todos los partidos políticos en uno
solo y el país se convirtió rápidamente en una dictadura.
Inicialmente había sido prooccidental, pero tras la Guerra
de los Seis Días Mauritania rompió sus relaciones
diplomáticas con los Estados Unidos y comenzó a estrechar sus
relaciones con la Unión Soviética y China, que ahora financiaban
proyectos de infraestructura y desarrollo pesquero. La mayor
parte de la población vivía en la pobreza extrema, practicando
la ganadería nómada y la agricultura de subsistencia. Uno de los
mayores recursos económicos del país era la minería del hierro,
que estaba gestionada por un consorcio de empresas europeas. La
mayor parte del país era árabe y musulmana, pero en su extremo
sur, al norte del río Senegal que marcaba la frontera con
Senegal (país), existían poblaciones negras que denunciaban una
discriminación y arabización forzada.
- La República "Democrática" del Sudán
Sudán era el ejemplo más extremo de los países heterogéneos
fruto de la arbitrariedad de la partición colonial. El norte
estaba poblado por una mayoría de etnia árabe musulmana,
mientras que el sur lo habitaban diversas etnias negras
cristianas o animistas. Antes de su independencia había sido un
condominio británico y egipcio y nació como una democracia
parlamentaria muy inestable por las peleas entre los partidos
norteños y la nula representación del sur. Desde el primer
momento en el sur se había alzado en armas el grupo guerrillero
Anyanya, que resistió a los intentos arabizantes e
islamizantes de los sucesivos gobiernos de Jartum. Tras unos
vaivenes entre sistemas democráticos y dictatoriales, hacía unos
meses que un golpe de Estado había dado el poder al coronel
Jaafar al-Nimeiry, que abolió la constitución, ilegalizó los
partidos políticos y proclamó una dictadura al estilo
nasserista. El nuevo gobierno estaba planificando la
nacionalización masiva de los bancos, empresas extranjeras y
servicios públicos, pero la economía estaba asfixiada porque la
guerra civil consumía la mayor parte del presupuesto nacional.
El régimen militar dependía por entero de los asesores y de las
armas soviéticas, con las que se atacaba permanentemente a las
guerrillas negras cristianas del sur, que recibían en secreto
financiación israelí.
Recorremos ahora las excolonias Francesas del África negra.
Todas ellas se habían independizado más o menos al mismo tiempo,
hacía casi diez años:
- La República del Chad
Se había independizado como una república presidencialista bajo
François Tombalbaye, pero no había tardado ni dos años en
ilegalizar todos los partidos políticos salvo el suyo y
organizar una dictadura altamente represiva y corrupta. Como
Sudán, el país tenía unas fronteras artificiales que encerraban
a dos poblaciones históricamente enemigas: el norte y el centro
estaban poblados por árabes musulmanes y el sur por varias
etnias negras, la principal de las cuales era la de los sara.
Sin embargo, al contrario que en el país vecino, aquí era el sur
el que dominaba el Gobierno y la política. El norte y el centro
eran regiones desérticas y pobres. Desde hacía cinco años en el
norte se había alzado en armas la guerrilla árabe del FROLINAT
(el Frente de Liberación Nacional del Chad). El régimen de
Tombalbaye sobrevivía únicamente gracias al apoyo francés, que
incluía el envío de soldados de la legión extranjera y cazas de
combate. Por su parte, el FROLINAT recibía apoyo de Libia. El
Chad era uno de los países más pobres, menos desarrollados y más
aislados del planeta. No tenía salida al mar y carecía de una
red de carreteras. Su única exportación relevante era el
algodón, y los beneficios recaían en las élites del sur.
- La República de Níger
También se había independizado como una república
presidencialista, pero su presidente Hamani Diori, había
ilegalizado todos los partidos políticos menos el suyo antes
incluso de que la independencia fuera declarada oficialmente. En
cambio, el país no estaba sumido en ningún conflicto étnico
interno. El 95% de la población era musulmana suní y, aunque
convivían distintas etnias (hausa, djerma-songhai, tuareg,
fulani) ninguna se sentía discriminada respecto de las demás y
la situación política del país era estable. Como el Chad, el
país estaba muy vinculado a Francia y, por consiguiente,
alineado con los Estados Unidos en la Guerra Fría. Aunque había
sido tradicionalmente un país pobre, el descubrimiento de minas
de uranio le había proporcionado una importante fuente de
ingresos, pero en esos momentos estaba atravesando una grave
crisis debido a una gran sequía se se prolongaba ya dos años y
que estaba afectando a la población rural (el 90% de la
población del país). Los países occidentales estaban enviando
ayuda humanitaria, pero las élites dominantes la desviaban al
mercado negro para enriquecerse con ella.
- La República de Malí
Se había independizado como parte de una federación con Senegal,
pero ésta se rompió a las pocas semanas y Malí se convirtió en
una república socialista de partido único bajo la dictadura de
Modibo Keïta, alineada con la Unión Soviética, pero su
colectivización de la agricultura había arruinado el país y
hacía algo más de un año que un golpe de Estado había dado el
poder a una junta militar presidida por el teniente Moussa
Traoré, que había prometido elecciones democráticas, pero la
promesa no se cumplía. Aunque Traoré conservaba las buenas
relaciones con Moscú, ahora estaba tratando de conseguir ayudas
de Occidente para salvar a su país de la ruina a la que lo
habían llevado los experimentos socialistas.
- La República del Senegal
Tal y como acabamos de recordar, Senegal había roto la
federación con Malí a las pocas semanas de independizarse de
Francia, con un gobierno democrático bajo la presidencia de
Léopold Sédar Senghor, pero en menos de dos años inició un
proceso que culminó con un régimen dictatorial, pero que no
estaba basado en la represión política, sino en un hábil
establecimiento de una red clientelar. Una muestra de la mano
izquierda de Senghor era que, a pesar de que el 90% de la
población era musulmana suní, él era cristiano católico, pero
mantenía buenas relaciones con los líderes espirituales
musulmanes, que controlaban la obediencia de millones de
campesinos a cambio de autonomía e influencia económica. El
marxismo estaba prohibido en el país. El gobierno defendía la
propiedad privada y la inversión extranjera. Dakar se estaba
consolidando como el gran centro financiero, portuario y
comercial de África Occidental.
- La República de Guinea (o Guinea-Conakry, por su
capital, para diferenciarla de la vecina Guinea-Bissau)
Se independizó entre desavenencias bajo Ahmed Sékou Touré, que
organizó un régimen represivo socialista que fue purgando
brutalmente toda forma de disidencia. Había creado el Campamento
Boiro, un centro de detención clandestino en el que miles de
opositores e intelectuales eran torturados y ejecutados según la
ortodoxia comunista. Naturalmente, Guinea estaba alineada con la
Unión Soviética, y también con China. La Unión Soviética era el
principal sostén militar del régimen, que recibía armas y
asesores soviéticos. Como en el caso de Malí, el modelo
económico colectivista impuesto por Touré había llevado al país
a la ruina. Se salvaba porque poseía las mayores reservas
mundiales de bauxita (el mineral necesario para fabricar
aluminio), pero Touré tuvo que permitir que las minas fueran
explotadas por empresas estadounidenses.
- La República del Alto Volta
Se había independizado como una república presidencialista bajo
el mando de Maurice Yaméogo, pero que, siguiendo la costumbre,
no tardó en convertirse en una dictadura represiva marcada por
el nepotismo, el despilfarro de los fondos públicos y una grave
crisis económica. Los intentos de revertir el desastre con
recortes brutales provocaron protestas y, hacía ya casi cuatro
años, el jefe del Estado Mayor, el general Sangoulé Lamizana
asumió el poder a petición de los propios manifestantes.
Lamizana prometió devolver la democracia al país en cuanto la
situación política y económica estuviera estabilizada, y estaba
cumpliendo su promesa. Tras haber saneado las cuentas públicas,
había legalizado los partidos políticos y en ese momento se
estaba elaborando una nueva constitución democrática. La
población era muy diversa tanto étnica como culturalmente. En el
país coexistían las religiones animistas, el islam y el
catolicismo, pero el Estado había sido laico desde el primer
momento y no había conflictos religiosos. El Alto Volta era uno
de los países más pobres del planeta. Su economía se nutría
principalmente del dinero que enviaban los jóvenes que emigraban
al sur, para trabajar en las plantaciones de café y cacao de
Costa de Marfil. El país se encontraba bajo la órbita de Francia
y, por extensión, de la de los Estados Unidos. Lamizana combatía
cualquier influencia soviética o china en su territorio.
- La República de la Costa de Marfil
Al igual que Níger, antes incluso de su independencia Félix
Houphouët-Boigny había erradicado todos los partidos políticos
distintos del suyo, pero usaba la mano izquierda en lugar de la
represión violenta: sólo encarcelaba a los críticos que
rechazaban ofertas de cargos bien remunerados. El país albergaba
una base militar francesa y miles de asesores e ingenieros
franceses gestionaban la burocracia, los ministerios y la
educación del país. Houphouët-Boigny había roto sus relaciones
con la Unión Soviética el año anterior, tras acusar a Moscú de
instigar protestas estudiantiles, y prohibió cualquier relación
con China. La economía era próspera, basada en la exportación
agrícola, sobre todo de café y cacao, además de maderas
tropicales y plátanos. El nivel de vida en la Costa de Marfil
era el más alto de toda África Occidental. La capital, Abiyán,
estaba llena de rascacielos y autopistas, y era conocida como
"el París de África". Atraía inversores de todo el mundo.
- La República del Dahomey
Se había independizado como una república democrática
presidencialista, pero tres años más tarde se produjo el primero
de una serie de golpes de Estado. El cuarto de ellos se había
producido a finales del año anterior, y había dado el poder al
teniente coronel Paul-Émile de Souza, que había prometido
restaurar la democracia, objetivo ambicioso, porque la sociedad
estaba fragmentada entre tres zonas étnicas y geográficas
irreconciliables: el sureste, dominado por la etnia goun y
yoruba, cuyo líder era el expresidente Sourou-Migan Apithy, el
Suroeste-Centro, dominado por la etnia fon, leal a Justin
Ahomadégbé, y el norte, poblado por las etnias bariba y
dendi, seguidoras del expresidente Hubert Maga. Cuando una de
las facciones alcanzaba el poder, las otras organizaban huelgas
y disturbios, e instaban a que sus contactos en el ejército
dieran un golpe de Estado. La promesa de elecciones que había
hecho de Souza se veía también como una amenaza de guerra civil.
A pesar del caos político, el país se había mantenido siempre
del lado estadounidense en la Guerra Fría. El país estaba
completamente arruinado y dependía de la ayuda financiera de
Francia. Sus principales recursos económicos eran la exportación
de aceite de palma y de algodón.
- La República Gabonesa
Se había independizado como una república democrática
presidencialista, pero Léon M'ba se dedicó inmediatamente a
perseguir a la oposición y acaparar el poder. Un intento de
golpe de Estado para restaurar la democracia fue sofocado por
paracaidistas franceses. Tras la muerte de M'ba, ahora gobernaba
el que fuera su vicepresidente: Albert-Bernard Bongo, de 34
años, que convirtió oficialmente al país en una dictadura
sostenida por los servicios secretos franceses. El país era muy
rico en recursos naturales y estaba escasamente poblado, por lo
que su renta per cápita era muy alta. Exportaba petróleo,
madera, uranio y manganeso, aunque la mayor parte de los
beneficios se los quedaban las compañías francesas que los
gestionaban y el entorno del presidente.
- La República "Popular" del Congo (o Congo-Brazzaville)
Empezó ya como república de partido único bajo el sacerdote
católico Fulbert Youlou, pero un golpe de Estado había dado el
poder a Alphonse Massamba-Débat, que había instaurado un régimen
socialista moderado, y finalmente, hacía menos de dos años, un
segundo golpe de Estado había dado el poder a Marien Ngouabi,
que justo en la Nochevieja de 1969 había convertido al país en
el primer Estado marxista-leninista de África, y se disponía a
nacionalizar los servicios públicos, los transportes y las
escasas industrias del país. El giro radical a la izquierda se
había debido en gran medida a la influencia cubana, que había
ido en aumento durante la dictadura de Massamba-Débat. Fidel
Castro había enviado cientos de asesores y tropas que entrenaban
al ejército comunista y servían de guardia personal de Ngouabi.
Como la mayoría de las excolonias, el territorio encerraba
etnias muy heterogéneas hostiles entre sí. En este caso Ngouabi
pertenecía a la etnia mbochi, del norte, donde el ejército tenía
más poder, mientras que la mayor parte de la población, y la más
educada, estaba en el sur, donde no tardarían en surgir grupos
contrarrevolucionarios que acusaban a Ngouabi de usar el
marxismo como una mera excusa para implantar una dictadura
militar norteña.
- La República Centroafricana
Como otras tantas, David Dacko ya había anulado todos los
partidos distintos del suyo antes de la independencia. Hacía
cuatro años que un golpe de Estado había dado el poder a
Jean-Bédel Bokassa, que estaba concentrado en eliminar cualquier
posible rival político. Cambiaba constantemente de ministros por
pura paranoia. Bokassa admiraba a Charles de Gaulle, al que
llamaba públicamente "papá". Albergaba en su país asesores y
militares franceses. La principal fuente de riqueza del país
eran los diamantes, pero el negocio lo gestionaban compañías
francesas, y Bokassa tenía minas "particulares" cuyos beneficios
iban directamente a sus cuentas personales en el extranjero. Las
otras exportaciones destacadas del país eran el café y el
algodón. La mayor parte de la población vivía en la pobreza, de
la agricultura de subsistencia.
- La República Federal del Camerún
Camerún había sido una colonia alemana, pero, tras la Primera
Guerra Mundial, su territorio se dividió: un 80% pasó a Francia
y el resto a Gran Bretaña. El Camerún francés se independizó al
mismo tiempo que las demás colonias francesas, mientras que el
británico, tras un referéndum, se partió en dos: el norte se
unió a Nigeria y el sur al Camerún independiente, formando la
república federal, con un Estado francófono y otro anglófono,
bajo la presidencia de Ahmadou Ahidjo. Éste siguió el típico
proceso de acumulación de poder y ahora era ya un dictador
absoluto de pleno derecho, valga la contradicción. Disponía de
una policía secreta (la SEDOC) que aterrorizaba a la población
encarcelando a cualquier intelectual, sindicalista o ciudadano
particular que criticara al gobierno. El país estaba
completamente alineado con Francia y Ahidjo recelaba de la Unión
Soviética y de China. El ejército estaba dirigido en la práctica
por asesores militares franceses. La economía era próspera,
basada en la exportación de cacao y de café, así como maderas
preciosas y aluminio.
- La República Togolesa
Como en el caso de Camerún, Togolandia había sido una colonia
Alemana que se habían repartido Gran Bretaña y Francia.
Finalmente la parte británica se había unido a Ghana, mientras
que la estrecha franja que constituía la parte francesa se había
independizado a la par del resto de las colonias francesas. Su
primer presidente había sido Sylvanus Olympio, que inició el
tránsito usual de la democracia a la dictadura, pero el país
había sufrido dos golpes de Estado, el último de los cuales
había dado el poder al general Étienne Eyadéma, que por estas
fechas estaba consolidando su poder mediante la construcción de
un régimen de terror. Eyadéma restableció los vínculos con
Francia que sus predecesores habían debilitado. El país era
pobre, exportaba café y cacao, pero la gran riqueza del Estado
era la exportación de fosfatos, gestionada por empresas mineras
francesas, que proporcionaba al gobierno los ingresos necesarios
para sostener su aparato policial.
- La República Malgache
La isla de Madagascar se había independizado como una república
democrática bajo Philibert Tsiranana, pero éste había seguido el
proceso protocolario de "simplificación política" y había
acaparado todo el poder. A sus 58 tenía problemas importantes de
salud y esto aumentaba las peleas discretas entre sus posibles
sucesores. Estaba firmemente aliado con Francia y rechazaba
cualquier relación con la Unión Soviética o China. En cambio,
mantenía buenas relaciones con el régimen sudafricano, lo que
indignaba a los demás países africanos. La riqueza del país
estaba mal repartida: los beneficios de la exportación de café,
vainilla y clavo se los quedaban las empresas francesas y las
élites del partido único, mientras que la mayor parte de la
población vivía en la pobreza.
Pasamos ahora a las excolonias británicas:
- La República Federal de Nigeria
Se había independizado hacía casi diez años, como una república
parlamentaria federal, pero hacía casi cuatro se habían sucedido
dos golpes de Estado tras los cuales el poder había quedado en
manos del general Yakubu Gowon. El país agrupaba tres bloque
étnicos: en el norte vivían las etnias hausa y fulani,
mayoritariamente musulmanas suníes, y controlaban el poder
militar. El suroeste estaba poblado por los yoruba, parte
cristianos y parte musulmanes, y en el sureste vivían los igbo,
mayoritariamente cristianos y con una élite muy educada y dada
al comercio. Los igbo habían sufrido persecuciones sangrientas,
hasta el punto de que un grupo de oficiales igbo dio el primer
golpe de Estado, que fue seguido de otro protagonizado por los
hausa que aumentó la represión contra los igbo y que dio lugar a
una guerra civil: Odumegwu Ojukwu proclamó el Estado de Biafra y
se inició una guerra que casi llevaba tres años, en la que el
territorio biafreño fue sometido a un bloqueo que provocó una
hambruna y ya se había cobrado la vida de entre un millón y tres
millones de civiles, según las distintas estimaciones, muchos de
ellos niños. Paradójicamente, los Estados Unidos y la Unión
Soviética compitieron a ver quién suministraba más ayuda al
gobierno nigeriano, mientras que Biafra sobrevivía
principalmente por la ayuda encubierta de Francia, Portugal y
Sudáfrica. El gobierno nigeriano estaba compensando el inmenso
gasto militar con los beneficios que le proporcionaba la
exportación de petróleo, gestionado por empresas británicas y
estadounidenses. A finales de año, una ofensiva nigeriana bajo
el mando del coronel Olusegun Obasanjo había dividido en
dos el territorio biafreño.
- La República de Ghana
La antigua Costa de Oro había sido la primera colonia británica
subsahariana en conseguir su independencia, bajo Kwane Nkrumah,
que transformó la democracia parlamentaria en una dictadura
marxista, con la consecuente ruina económica y
desabastecimiento. Se produjo entonces un golpe de Estado en el
que los militares prometieron restablecer la democracia, y tres
años más tarde, hacía apenas unos meses, tuvieron lugar las
primeras elecciones libres, bajo una nueva constitución, en las
que fue elegido primer ministro Kofi Abrefa Busia, todavía bajo
la presidencia del general de brigada Akwasi Afrifa, que
presidía la junta militar. Tras la caída de Nkrumah, los
asesores soviéticos y chinos fueron expulsados del país, las
empresas estatales fueron privatizadas y Ghana se alineó con
Gran Bretaña y los Estados Unidos.
- La República de Sierra Leona
Se había independizado hacía casi nueve años como una democracia
parlamentaria, al estilo británico, pero hacía algo más de dos
años que, tras unas elecciones ajustadas, en las que resultó
ganador Siaka Stevens, se produjeron tres golpes de Estado
sucesivos, el último de los cuales entregó el poder a Stevens
como primer ministro legítimo, aunque el país seguía bajo el
Estado de emergencia y Stevens lo usaba para perseguir a sus
adversarios políticos. Como la mayoría de las excolonias, Sierra
Leona albergaba comunidades diversas enfrentadas entre sí, en
este caso la de los Mende, en el sur y el este, aliados del
gobierno anterior y dominantes en el sector agrícola, y los
Temne y Limba, en el norte, la base electoral de Stevens, que
vigilaba de cerca a los líderes y militares mende. La mayor
fuente de ingresos del país era la exportación de diamantes,
pero buena parte de ella salía de contrabando por Liberia, en
beneficio de mafias locales. Aunque el país poseía tierras
fértiles, su economía real se centraba en la minería. En
principio el país estaba alineado con Gran Bretaña y los Estados
Unidos, aunque Stevens había empezado a entablar relaciones con
la Unión Soviética y con la marxista Guinea.
- La República de Gambia
Era un caso insólito en África. Se había independizado hacía
casi cinco años como una democracia parlamentaria con Dawda
Jawara como primer ministro, y así seguía, sin ningún golpe de
Estado ni intentos de neutralizar la oposición política. El país
ni siquiera tenía ejército, sólo un cuerpo de policía. Tenía
población de varias etnias y religiones, pero no había
conflictos graves entre ellas, sus relaciones con Gran Bretaña
eran buenas y rechazaba cualquier acercamiento a la Unión
Soviética o al bloque comunista. Su economía dependía casi
exclusivamente del cultivo del cacahuete ayudado del contrabando
de bienes europeos hacia Senegal.
- La República de Kenia
Se había independizado hacía casi siete años tras una violenta
guerra determinada por la rebelión de los Mau Mau. Empezó como
una monarquía parlamentaria con Jomo Kenyatta como primer
ministro, pero hacía unos meses que Kenyatta había ilegalizado a
la oposición y ahora gobernaba con poderes absolutos y con un
inmenso culto a la personalidad en torno a su figura. Keniatta
había expulsado a los diplomáticos soviéticos y rechazó
cualquier influencia de China. Al contrario, las agencias de
inteligencia occidentales operaban libremente en Nairobi para
vigilar los movimientos de los países vecinos. La economía se
basaba en la exportación de café y té, aunque el turismo de los
safaris en sus parques nacionales y en las playas de Mombasa
estaba aportando también millones de dólares en divisas.
- La República de Uganda
Se había independizado hacía casi ocho años como un Estado
Federal con Milton Obote como primer ministro, y sólo había
necesitado cuatro años para suspender la constitución y
convertirse en dictador. Hacía apenas unos meses que había
sobrevivido a un intento de asesinato que fue el detonante de la
persecución definitiva a toda forma de oposición política. Obote
había iniciado el tránsito de su país de la esfera británica y
estadounidense a la soviética. Hacía poco que había anunciado
explícitamente su propósito de convertir a Uganda en un Estado
Socialista y la Unión Soviética estaba empezando a enviar
asesores y armamento pesado para ponérselo fácil.
- La República Unida de Tanzania
Tanganica de había independizado hacía poco más de ocho años y
el archipiélago de Zanzíbar dos años más tarde, pero pronto se
unieron para formar Tanzania. Julius Nyerere había convencido a
sus compatriotas de que varios partidos políticos eran un
engorro y logró que se aprobara una constitución que sólo
admitía un partido (casualmente el suyo). El Estado había
nacionalizado los bancos, las grandes industrias y las
plantaciones extranjeras, y estaba en pleno proceso de trasladar
forzosamente a millones de campesinos a unas nuevas aldeas
comunitarias planificadas por el Estado. Sin embargo, al mismo
tiempo Nyerere era uno de los líderes más influyentes del
Movimiento de Países No Alineados y rechazaba la tutela
soviética. En cambio, miles de ingenieros y obreros chinos se
encontraban en Tanzania para construir una línea ferroviaria que
conectara el país con la vecina Zambia.
- La República de Zambia
La antigua Rodesia del Norte se había independizado hacía algo
más de cinco años como una democracia presidencialista bajo
Kenneth Kaunda, que lentamente había ido acosando a la oposición
hasta el punto de que sólo había quedado su partido político.
Como Tanzania, Zambia era miembro del Movimiento de Países No
Alineados y rechazaba la intromisión soviética, pero, como ya
hemos señalado, había aceptado la colaboración china para
construir una línea ferroviaria hacia Tanzania, para compensar
que carecía de acceso al mar. Zambia estaba rodeado de vecinos
poco recomendables: dos colonias portuguesas y Rodesia,
gobernada por una minoría blanca racista. Kaunda protegió las
guerrillas rebeldes de Rodesia y Sudáfrica, que tenían cuarteles
y bases en Lusaka. Zambia era uno de los países más ricos del
África negra debido a que era el tercer productor mundial de
cobre. El gobierno había nacionalizado el 51% de las acciones de
las grandes compañías mineras extranjeras, principalmente
británicas y sudafricanas, y usaba los beneficios para financiar
una red de escuelas y hospitales por todo el país.
- La República de Malaui
La antigua Nyasalandia se había independizado hacía menos de
seis años como una democracia parlamentaria con Hastings Banda
como primer ministro, el cual no había necesitado más que unos
meses para convertirse en dictador. Dos años después consagró el
cambio en una nueva constitución nacional. Banda era un
anticomunista militante, pero indignó a los demás países
africanos al convertirse en el único líder negro que estableció
relaciones diplomáticas y comerciales oficiales con Sudáfrica,
con Rodesia y con el imperio colonial portugués en Mozambique.
Una de las mayores fuentes de ingresos del país eran los miles
de jóvenes que emigraban a trabajar en las minas de oro de
Sudáfrica en condiciones muy duras.
- La República de Rodesia
La antigua Rodesia del Sur había declarado unilateralmente su
independencia hacía algo más de cuatro años, pero no era
reconocida por apenas ningún país del mundo. Los colonos
británicos (un 5% de la población) habían creado un régimen
parlamentario en el que los negros no tenían derecho a voto.
Unos años más tarde pulieron el sistema en una constitución con
el censo electoral dividido por razas de modo que era
matemáticamente imposible que se formara jamás una mayoría negra
en el parlamento. El primer ministro era Ian Smith. Como era de
esperar, habían surgido guerrillas rebeldes que cuestionaban el
sistema, principalmente dos: el ZANU (de etnia shona) y el ZAPU
(de etnia ndebele). El Estado sobrevivía gracias al apoyo de
Sudáfrica y de Portugal (a través de sus colonias), que le
vendían petróleo y armas, pese a las sanciones que la ONU había
impuesto contra Rodesia. Igualmente, las exportaciones se hacían
en forma de contrabando, para que las empresas Occidentales
pudieran comprar sus productos (fundamentalmente tabaco y
minerales) burlando las sanciones internacionales. Por el
contrario, la Unión Soviética apoyaba al ZAPU y China al ZANU, a
través de bases en Zambia y en Tanzania.
- La República de Botsuana
Se había independizado hacía algo más de tres años como una
república parlamentaria con Sir Seretse Khama como presidente, y
desde entonces el país no había sufrido ninguna guerra civil,
ninguna dictadura ni ningún giro autoritario. Khama estaba
casado con Ruth Williams, una mujer británica (blanca), lo que
se había convertido en un desafío al racismo colonial británico.
Su gestión era transparente y no se conocía ningún caso de
corrupción. Oficialmente el país estaba en el Movimiento de
Países No Alineados, pero mantenía excelentes relaciones con
Gran Bretaña y los Estados Unidos. Como Gambia, carecía de
ejército y sólo contaba con un cuerpo de policía. Hasta entonces
había sido un país muy pobre, pero recientemente se había
encontrado en su territorio una de las minas de diamantes más
ricas del mundo y, aunque todavía no se había iniciado su
explotación, el gobierno de Seretse Khama había firmado un
contrato transparente al 50% con la empresa sudafricana De Beers
y ya estaba planeado que los beneficios se emplearían en la
construcción de escuelas, hospitales y carreteras.
- La República "Democrática" de Somalia
Consiguió su independencia hacía casi diez años, resultante de
la unión de la Somalia Británica (la franja septentrional del
país) y la Somalia Italiana (la franja oriental). Nació como una
democracia parlamentaria, y como tal había pervivido (aunque con
una corrupción masiva en la que los votos se compraban) hasta
hacía unos meses, cuando el presidente Abdirashid Ali Shermake
fue asesinado por uno de sus guardaespaldas. Poco después se
produjo un golpe de Estado que dio el poder al general Mohamed
Siad Barre, que abolió la constitución, disolvió el parlamento,
ilegalizó todos los partidos políticos, añadió al país el
calificativo humorístico de "Democrática" e implantó una
política basada en el "socialismo científico" (otra muestra de
su sentido del humor). La Unión Soviética no tardó en enviar
tanques, aviones de combate y asesores militares. Somalia era
uno de los países más homogéneos de África en cuanto a etnia y
religión. Su población era casi exclusivamente de etnia somalí y
de religión musulmana suní. Sin embargo, el pueblo estaba
dividido en clanes mutuamente enemigos que se habían disputado
el poder. Siad Barre había iniciado una drástica campaña
para prohibir el tribalismo y los clanes. El mero hecho de
preguntar a alguien a qué clan pertenecía era ya un delito. Por
otro lado, el gobierno estaba preparando planes para
nacionalizar los bancos, las empresas extranjeras y los
servicios públicos, pero aún no había tenido tiempo de
implementarlos.
Había además tres excolonias belgas:
- La República "Democrática" del Congo
Se había independizado hacía casi diez años, tras haber sufrido
durante décadas uno de los regímenes coloniales más crueles del
planeta. Nació como una república parlamentaria con Joseph
Kasa-Vubu como presidente y Patrice Lumumba como primer
ministro, que trató de eliminar la presencia belga de su país y,
ante la falta de ayuda por parte de los Estados Unidos, aunque
no era comunista, logró el apoyo soviético, y eso y su falta de
diplomacia hizo que Kasa-Vubu lo arrestara y que terminara
asesinado con la complicidad de la CIA. Luego las regiones más
ricas del país quisieron independizarse y se produjo una guerra
civil en la que intervinieron tropas de la ONU. El caos político
terminó hacía casi cinco años, cuando el general Joseph-Désiré
Mobutu dio un golpe de Estado e instauró una dictadura militar
que volvió irónico el nombre del país. Mobutu aplastó las
últimas guerrillas de izquierdas que quedaban (junto a las
cuales había combatido el Che Guevara) y ahora tenía todo el
país bajo control con el beneplácito y la ayuda de Washington.
El palacio de Mobutu estaba lleno de agentes del a CIA, y el
gobierno estadounidense financiaba generosamente a su ejército
para que evitara que se extendiera por su territorio el
comunismo de sus vecinos, como el Congo-Brazzaville, Sudán, o
Uganda. El país era un gran exportador de cobre, diamantes
industriales y cobalto, a través de empresas belgas que pagaban
cuantiosos impuestos al régimen militar, parte de los cuales se
empleaban en financiar grandes obras públicas en Kinshasa, pero
otra buena parte se desviaba a las cuentas privadas en Suiza de
Mobutu y su camarilla.
- La República Ruandesa
Se había independizado hacía casi ocho años como una república
presidencialista, pero para entonces el presidente Grégoire
Kayibanda ya había neutralizado a toda la oposición política. La
mayoría de la población era católica, aunque había minorías
protestantes y animistas. Kayibanda justificaba su dictadura
ante Occidente como que era el baluarte del catolicismo y del
anticomunismo en el África Central. El 90% de la población era
de etnia hutu, y el 10% restante de etnia tutsi, que
antiguamente había constituido la élite aristocrática, pero que
ahora vivía marginada por un sistema legal que les restringía el
acceso a la educación y a determinados empleos. En Uganda y en
Burundi había guerrilleros tutsis, a los que los hutus llamaban
inyenzi (cucarachas) que de tanto en tanto hacían
incursiones en Ruanda, y el ejército respondía con matanzas
sobre la población tutsi del país. La principal fuente de
ingresos del país era la exportación de café, a unos precios
fijados por las compañías belgas, que mantenían a la población
en la pobreza.
- La República de Burundi
Se había independizado a la vez que Ruanda y en una situación
similar, pero bajo un régimen monárquico en el que el rey
Mwambutsa IV trató de mantener un equilibro entre los hutus y
los tutsis. Sin embargo, unos años después surgieron disturbios
en los que la minoría tutsi logró imponerse sobre los hutus,
situación que se consolidó con el golpe de Estado que abolió la
monarquía y dio el poder al coronel (tutsi) Michel Micombero, de
29 años. Al revés que en Ruanda, aquí eran los hutus los que
estaban completamente excluidos de la política, del ejército y
de la enseñanza secundaria, a pesar de que constituían el 85% de
la población. Micombero sospechaba hasta la paranoia de posibles
complots y los reprimía con dureza, fueran reales o no. Burundi
mantenía relaciones cordiales con Bélgica por pura necesidad
económica, pero había abierto embajadas y estaba estrechando
lazos diplomáticos con la Unión Soviética, los países comunistas
de Europa del Este y con Corea del Norte, principalmente para
obtener armas con las que mantener a raya a sus propios
ciudadanos (hutus). Como Ruanda, era un país muy pobre y
dependiente de la exportación de café.
El último país independiente en África era la República de
Guinea Ecuatorial, que se había independizado de España
hacía menos de dos años. Nació como una república democrática
presidencialista, pero Francisco Macías Nguema, elegido presidente
en unas elecciones, no había necesitado más que unos meses para
provocar una crisis diplomática con España e ilegalizar todos los
partidos políticos. Además ejecutó a todos los abogados y
políticos que habían redactado la constitución. Su poder se basaba
en las Juventudes en Marcha con Macías, una milicia
popular que sembraba el terror en el país y asesinaba a cualquier
sospechoso de disidencia. Macías había expulsado a más de 7.000
residentes, maestros y técnicos españoles que gestionaban el país,
así que estaba buscando sustitutos en la Unión Soviética, China y
Cuba. En el momento de su independencia, Guinea Ecuatorial tenía
una de las rentas per cápita más altas de toda el África negra y
una economía agraria floreciente, pero la expulsión de los
españoles y la huida de miles de trabajadores nigerianos
atemorizados por las milicias habían sumido al país en la pobreza.
El país estaba dividido en una región continental (Río Muni) en la
que vivía el 80% de la población, de etnia fang, y la isla
Fernando Poo, de etnia Bubi, donde estaba la capital, Santa
Isabel. Tradicionalmente, los bubis habían sido los más ricos y
educados, pero la dictadura de Macías había traído la hegemonía de
los fang.
España había ido devolviendo a Marruecos sus posesiones en la
costa africana, salvo las Islas Canarias, las ciudades de Ceuta y
Melilla y el Sahara. Las Islas Canarias estaban pobladas
por españoles desde el siglo XV y no se consideraban colonias, ni
había ningún país que reclamara su soberanía. La situación con
Ceuta y Melilla era similar, si bien en este caso Marruecos sí que
las reclamaba como parte de su territorio ocupado. También
reclamaba el Sahara, aunque el régimen de Francisco Franco lo
presentaba como una provincia española más, pero la realidad no
era exactamente esa: los nativos saharauis sufrían una
discriminación salarial frente a los trabajadores europeos y no
podían acceder a los rangos de oficiales en el ejército. En el
territorio convivían unos 50.000 saharauis nativos con unos 20.000
españoles (principalmente militares, funcionarios y mineros).
Hacía alrededor de un año que Mohamed Sidi Brahim Basir
había fundado la Organización Avanzada para la Liberación de
Saguia el Hamre y Río de Oro (los nombres de las dos
regiones que constituían la provincia del Sahara), una
organización clandestina más conocida como el Movimiento
Nacional de Liberación Saharaui. Su objetivo era que se
convocara un referéndum de autodeterminación del Sahara, negando a
la vez la legitimidad de cualquier reclamación marroquí sobre el
territorio.
Otro territorio africano que reclamaba su independencia era Namibia.
Había sido colonia alemana, pero al fin de la Segunda Guerra
Mundial la Sociedad de Naciones lo dejó bajo la administración de
Sudáfrica. Ahora la ONU (como heredera de la Sociedad de Naciones)
había decretado que el mandato de Sudáfrica había terminado, pero
Sudáfrica hacía el mismo caso que Israel de las resoluciones de la
ONU que no le convenían y mantenía el control militar absoluto
sobre Namibia, donde aplicaba la misma política de Apartheid
que en su propio territorio: la población blanca representaba el
14% de la población, pero poseía casi todas las tierras fértiles,
mientras que a la población negra la estaba encerrando en Bantustanes,
que eran diez zonas aisladas y áridas. Contra esto se alzaba la
SWAPO (Organización del Pueblo de África del Suroeste) y su brazo
armado, el PLAN (Ejército Popular de Liberación de Namibia), que
actuaba principalmente desde bases en Zambia. Muchos de sus
guerrilleros se encontraban recibiendo entrenamiento en Moscú y en
La Habana.
Pero el país que más se obstinaba en mantener su imperio colonial
era Portugal. Como hacía España con el Sahara, no se refería a sus
colonias como colonias, sino que oficialmente eran "Provincias
Ultramarinas", que eran tres y constituían tres frentes de una
sangrienta guerra. Portugal disponía entonces de un ejército
colonial de 150.000 soldados:
- Guinea-Bisáu
Allí actuaba el PAIGC (Partido Africano para la Independencia de
Guinea y Cabo Verde), fundado por Amílcar Cabral, que controlaba
más del 60% del territorio rural de la colonia. Los
independentistas habían creado escuelas, hospitales de campaña y
tribunales en las zonas liberadas, mientras que los portugueses
estaban arrinconados en Bisáu y en bases fortificadas aisladas.
Recibía el apoyo logístico de la vecina Guinea-Conakry, el
armamento de la Unión Soviética y el entrenamiento del ejército
cubano.
- Angola
Aquí le iba mejor a Portugal porque los independentistas estaban
divididos en tres guerrillas rivales que competían por el
control de futuro país:
- El MPLA (Movimiento Popular de Liberación de Angola),
liderado por Agostinho Neto, con apoyo soviético y cubano, y
con bases en la República del Congo y Zambia,
- El FNLA (Frente Nacional de Liberación de Angola), liderado
por Holden Roberto, anticomunista y con el apoyo de la CIA,
así como de Mobutu desde la República "Democrática" del Congo,
y
- La UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de
Angola), liderada por Jonas Savimbi, que contaba con
el apoyo de China.
- Mozambique
Allí operaba el FRELIMO (Frente de Liberación de Mozambique),
dirigido por Samora Machel, con el apoyo logístico de Julius
Nyerere en Tanzania y armamento soviético y chino.
Aparte de estas colonias (y de las islas Cabo Verde, Santo
Tomé y Príncipe) Portugal conservaba otras dos
colonias fuera de África: Macao, en la costa de China y el
Timor Portugués, la parte oriental de la isla de Timor,
cuya parte occidental pertenecía a Indonesia.
Hemos pasado por alto algunas islas pequeñas, como Mauricio
(que se había independizado de Gran Bretaña hacía algo más de un
año), Salomón Chagos, Santa Elena, Ascensión
y Tristán de Acuña (bajo soberanía británica) y las Comoras
y Reunión (bajo soberanía francesa).
Empezamos ahora el recorrido por el continente americano. Los Estados
Unidos eran la mayor potencia económica del mundo, que
aportaba la tercera parte del Producto Interior Bruto mundial,
seguida de la Unión Soviética, pero a considerable distancia, pues
su Producto Interior Bruto no llegaba al 55% del estadounidense.
Como ilustración de su liderazgo científico destacaba el reciente
logro de las misiones Apolo 11 y Apolo 12, que
habían llevado con éxito hombres a la Luna, pero más indicativo
era que hasta entonces los Estados Unidos habían conseguido 77
galardones en los premios Nobel científicos, seguido de los 45 de
Gran Bretaña y los 42 de Alemania. En cambio, la URSS sólo contaba
con 8 premios Nobel, en quinto lugar, por debajo también de
Francia, aunque aquí hay que tener en cuenta que estas cifras
ocultan que el desarrollo científico soviético se había producido
en las últimas décadas y, por otra parte, la Unión Soviética
tendría a mantener en secreto sus progresos científicos, por lo
que era más difícil que éstos fueran reconocidos
internacionalmente. En términos de logros concretos, en los
Estados Unidos tenemos el desarrollo de la vacuna contra la
poliomielitis (de Jonas Salk), el primer transplante de
órganos exitoso (por el cirujano Joseph Murray), el descubrimiento
de la estructura del ADN y del código genético, el desarrollo del
láser, la construcción de la primera central nuclear dedicada a la
generación de electricidad, la invención del transistor y la
creación de ARPANET (la primera red de ordenadores conectados
entre sí).
Como ya hemos señalado, la administración Nixon veía al comunismo
en general y a la Unión Soviética en particular como la mayor
amenaza para el mundo en general y para los Estados Unidos en
particular. Sus planes a medio plazo consistían en tratar de
alcanzar un buen nivel de relaciones diplomáticas con China, en
parte para debilitar a la Unión Soviética, y en parte para
facilitar un acuerdo de paz en Vietnam. Sobre la guerra de Vietnam
y la presencia militar estadounidense en el sureste asiático ya
hemos hablado más arriba.
En su entorno más inmediato, los Estados Unidos habían
contemplado con preocupación la implantación del comunismo en
Cuba, especialmente cuando la Unión Soviética instaló en la isla
misiles nucleares capaces de atacar puntos vitales de la geografía
estadounidense, lo que dio lugar a la Crisis de los Misiles,
uno de los momentos más tensos de la Guerra Fría, que estuvo a
punto de desencadenar una guerra. El respaldo soviético a Cuba (y
el fracaso en la Bahía de Cochinos) había hecho que se descartara
cualquier intento de intervención militar de la isla, pero la CIA
no dejaba de apoyar discretamente a cualquier movimiento
anticastrista, y la isla estaba sometida a un fuerte embargo
comercial. Pero el objetivo principal de los Estados Unidos en
América era evitar que surgiera una segunda Cuba. Por ello ahora
los Estados Unidos apoyaban abiertamente a cualquier gobierno
americano con credenciales anticomunistas, sin importar si se
trataba de dictaduras a las que los países comunistas no tuvieran
nada que envidiar en cuento a represión y violación de los
derechos humanos. Ya de paso, esto permitía fortalecer los
intereses de las empresas multinacionales estadounidenses, que a
menudo explotaban los países latinoamericanos en los que operaban.
En la política interior, los Estados Unidos estaban atravesando un
periodo convulso en el que a las reivindicaciones por los derechos
civiles de los negros se sumaban las manifestaciones pacifistas
contrarias a la guerra de Vietnam y, en menor medida, otros
movimientos por los derechos de las mujeres, homosexuales,
transexuales, etc. Más silenciosa era la población india (nativa
americana), que era de unas 800.000 personas (un 0.4% de la
población total). De ellos, un 28% vivía en reservas indias,
mientras que un 45% se había integrado en las zonas urbanas. El
resto vivía en zonas rurales. En general, sus condiciones de vida
eran bajas, muy por debajo de la media estadounidense. Aunque en
decadencia, existía desde hacía casi un siglo un sistema de
internados por el que muchos niños indios eran separados
forzosamente de sus familias para estudiar en colegios públicos
donde se les inculcaba la cultura estadounidense. Sin embargo, no
había dado los resultados esperados: algunos indios mantenían en
secreto su identidad cultural durante su estancia en los
internados, otros la recuperaban al reunirse con sus familias, si
bien muchos acababan desubicados, traumatizados y víctimas de
alcohol y las drogas.
Canadá estaba gobernado por el carismático primer ministro
liberal Pierre Trudeau, que aplicaba políticas sociales
progresistas. El problema más delicado al que tenía que
enfrentarse era el movimiento secesionista del nacionalismo
francófono, encarnado en el Parti Québécois, que iba
ganando fuerza electoral, y el Frente de Liberación de Quebec,
que estaba cometiendo atentados terroristas. El año anterior se
había aprobado la Ley de Lenguas Oficiales, que declaraba
al inglés y al francés como lenguas oficiales en todas las
instituciones del Estado. La población india era de unas 312.000
personas, (el 1.5% de la población total). Existía un sistema de
Escuelas residenciales para indios similar al estadounidense, pero
mucho más activo, e igualmente ineficaz. Incluso se daban casos de
niños arrebatados a sus familias para darlos en adopción a
familias blancas.
Recorremos ahora los países latinoamericanos:
- México estaba bajo la presidencia de Gustavo Díaz
Ordaz. Teóricamente era un Estado democrático, pero en la
práctica sólo había un partido político: el Partido
Revolucionario Institucional, que gobernaba desde hacía
cuatro décadas, imponía una fuerte censura a los medios de
comunicación y reprimía toda forma de oposición política. Su
economía estaba creciendo satisfactoriamente, aunque existía una
gran desigualdad entre el desarrollo urbano y la pobreza en el
entorno rural. Cabe señalar también que la población estaba
dividida racialmente: había una minoría blanca, de alrededor del
15% de la población total, en la que se concentraba el poder
económico y el control de los medios de comunicación, luego
había un 70% de población mestiza que constituía la clase media,
pero también había un 15% de población indígena, una parte de la
cual (alrededor de un 8%) ni siquiera dominaba el español, que
estaba totalmente marginada. El uso de lenguas nativas o de
trajes tradicionales era motivo de burla y discriminación, y los
indígenas se veían presionados a abandonar sus costumbres si
querían acceder a la educación o a empleos urbanos. Sobre el
papel, todos los mexicanos eran iguales ante la ley.
- Guatemala estaba gobernada por Julio César Méndez
Montenegro. En teoría había sido elegido democráticamente, pero
el ejército disponía de total autonomía en el control del orden
público y supervisaba de cerca al poder político. En las
elecciones que habían dado la victoria a Méndez, los partidos de
izquierdas habían estado prohibidos. En el país operaban las
Fuerzas Armadas Rebeldes, nacidas de la asociación de militares
disidentes y de estudiantes de izquierda. Contaban con el apoyo
político y el entrenamiento militar e ideológico de Cuba.
Llevaban a cabo sabotajes, secuestros y atentados. Por otro
lado, más de la mitad de la población se repartía entre varias
etnias indígenas de origen maya, y vivía en una exclusión
absoluta. El índice de analfabetismo entre los indígenas llegaba
al 80% y carecían de toda representación política. La economía
del país dependía principalmente de la exportación de café,
banana, algodón y azúcar, pero la riqueza agraria estaba
concentrada en pocas manos y dependía en gran medida de las
empresas estadounidenses. La mayoría de la población rural vivía
en condiciones de pobreza y desnutrición.
- Honduras vivía bajo la dictadura del general Oswaldo
López Arellano, que había conseguido un cierto respaldo por el
nacionalismo suscitado por la reciente "guerra del fútbol"
contra El Salvador. Su economía se basaba en la exportación
agrícola, controlada en su mayoría por las empresas
estadounidenses como la United Fruit Comparny y la Standard
Fruit Company, aunque ya no tenían el peso político que
habían tenido décadas atrás. También existía una población
indígena marginada, pero su proporción era muy inferior a la de
los países anteriores, estimada en un 9.2%.
- El Salvador vivía bajo la dictadura del coronel Fidel
Sánchez Hernández. Aunque se celebraban elecciones periódicas,
estaban totalmente amañadas bajo el control del ejército y de la
oligarquía terrateniente (conocida como las 14 familias)
para que el ganador fuera siempre el correcto. La guerra con
Honduras había provocado el regreso forzado de unos 300.000
salvadoreños que vivían y trabajaban en el país vecino, y que
ahora no tenían medios de subsistencia. La economía se basaba en
la exportación de café, algodón y azúcar, pero, como en los
demás países de la zona, los beneficios quedaban en manos de las
grandes familias de terratenientes. Alrededor del 5% de la
población era indígena, y estaba discriminada, con grandes
índices de analfabetismo. Procuraba evitar su ropa tradicional y
hablar su lengua materna (el náhuat) para evitar males mayores.
- Nicaragua estaba bajo la dictadura del general
Anastasio Somoza Debayle, cuya familia controlaba el país desde
hacía más de tres décadas y que gestionaba el país como si fuera
su propiedad privada. Su poder se apoyaba en la Guardia
Nacional, un cuerpo militar de élite entrenado por los Estados
Unidos. Mientras la familia Somoza y la burguesía aliada
acumulaban la riqueza del país, la gran mayoría de la población
vivía con salarios míseros y con una tasa de analfabetismo
superior al 50%. La población indígena era de más del 4% del
total, mientras que más del 80% era mestiza. En la costa del
Pacífico estaban muy asimilados a la cultura mestiza, mientras
que en la costa atlántica vivían en comunidades aisladas sin
carreteras, escuelas, hospitales, etc., bajo la explotación de
las empresas mineras y madereras estadounidenses. En el país
actuaba el Frente Sandinista de Liberación Nacional, de
ideología marxista-leninista, apoyado y entrenado por Cuba.
Estaba muy debilitado por la acción de la Guardia Nacional, pero
contaba con un fuerte apoyo en las universidades.
- Costa Rica era una de las excepciones en Latinoamérica
que contaba, desde hacía más de dos décadas, con un gobierno
democrático, ahora presidido por José Joaquín Trejos Fernández.
Las elecciones las supervisaba un Tribunal Supremo de Elecciones
completamente independiente. El país no tenía ejército y el
Estado realizaba una gran inversión en educación, sanidad y
electrificación. La economía se basaba en la exportación del
café y del plátano. La población indígena era de un 1%, y no
estaba perseguida como en los demás países de la zona, pero
malvivía en localidades aisladas, sin acceso a los servicios
básicos de los que disfruta la población mestiza y blanca.
- Panamá llevaba desde hacía dos años bajo una dictadura
militar. En teoría el gobierno estaba en manos de una junta
provisional de civiles, pero el poder real lo tenía el general
Omar Torrijos Herrera, que trataba de ganarse el apoyo popular
combinando la mano dura con promesas de justicia social y la
construcción de escuelas, viviendas sociales y obras públicas.
Uno de los puntos que le daban popularidad era su objetivo de
renegociar los tratados con los Estados Unidos para recuperar la
soberanía sobre el Canal de Panamá. La Zona del Canal era un
enclave colonial bajo el control absoluto de los Estados Unidos,
con sus propias leyes, policías y bases militares, que, por otra
parte, era una de las fuentes de riqueza del país, tanto por el
beneficio por el uso del canal como por el sector de servicios
en el entorno del canal. La población indígena era de casi el
7%. En general vivía en las mismas condiciones de miseria y
marginación que en otros países, salvo en el caso del pueblo
Guna, que tras una revuelta hacía ya 45 años había logrado que
el Estado le reconociera una comarca semiautónoma (Guma Yala)
donde podían vivir según sus leyes y costumbres.
- Cuba era, como ya hemos señalado, una singularidad en
América, el único país bajo el yugo de una dictadura comunista
encabezada por Fidel Castro. El régimen vigilaba estrechamente a
la población a través de los Comités de Defensa de la
Revolución, instalados en cada barrio. Los disidentes, los
homosexuales y los religiosos eran perseguidos y discriminados
por el gobierno. La implantación del comunismo se había
radicalizado hacía dos años, con la nacionalización de los
negocios familiares más pequeños. Ante el embargo impuesto por
los Estados Unidos, la economía de la isla dependía
completamente de los suministros soviéticos.
- Haití era el país más pobre de América y vivía sumido
en un régimen de terror impuesto por François Duvalier (Papa
Doc), que aterrorizaba a la población con la milicia armada de
los Tonto Macoute, que torturaba, extorsionaba y asesinaba a
discreción a cualquier sospechoso de disidencia, y con el vudú,
con el que asustaba a las comunidades indígenas aprovechando sus
supersticiones. La población constaba de un 95% de negros y un
5% de mulatos, que formaban la élite económica del país. La
población indígena estaba extinguida.
- La República Dominicana era formalmente una democracia
bajo la presidencia de Joaquín Balaguer, que había llegado al
poder hacía casi cuatro años mediante unas elecciones
organizadas por la ocupación estadounidense. Sin embargo, en el
país operaban grupos paramilitares tolerados por el gobierno que
se encargaban de que la oposición política no se extralimitara.
La economía se basaba en la exportación de azúcar, tabaco y
café, y se estaba empezando a incentivar el turismo
internacional. Como en Haití, no había población nativa (los
españoles la habían exterminado en el siglo XVI). El 73% de la
población era mulata y mestiza, con minorías de ascendencia
europea y africana, aunque todos estaban integrados en una
cultura nacional homogénea.
Tres Estados insulares caribeños se habían independizado hacía
unos años de Gran Bretaña, y las tres contaban con gobiernos
democráticos constitucionales. Eran Jamaica, Trinidad
y Tobago y Barbados. Todas ellas carecían de
población indígena autóctona. La mayoría de la población era
descendiente de esclavos negros traídos de África o de
trabajadores traídos de la India el siglo anterior. Pasamos a Sudamérica:
- Colombia, bajo la presidencia de Carlos Lleras
Restrepo, tenía una forma de gobierno peculiar. Desde hacía casi
12 años se había organizado el Frente Nacional, por el que los
dos partidos tradicionales (el Liberal y el Conservador)
alternaban en el gobierno cada cuatro años y se repartían los
cargos públicos a partes iguales. No se permitía ningún otro
partido político. Sin embargo, cada vez había más oposición
popular a este bipartidismo pactado. Contra el sistema
establecido luchaban tres movimientos guerrilleros:
- Las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia),
cuyo cabecilla principal era Menuel Marulanda Vélez
(Tirofijo), apoyadas por el Partido Comunista.
- El ELN (Ejército de Liberación Nacional), liderado
por los hermanos Fabio y Manuel Vázquez Castaño, apoyado por
Cuba.
- El EPL (Ejército Popular de Liberación), liderado
por Pedro Vázquez Rendón, de ideología maoísta y apoyado por
los sindicatos bananeros y los campesinos locales.
La economía del país se basaba en la agricultura, que estaba en
manos de una oligarquía latifundista. La mayor parte de los
campesinos eran pobres. La población indígena no llegaba al 2% y
era hostigada tanto por los terratenientes como por los
militares. Las guerrillas trataban de ganarse su apoyo.
- Venezuela era otro de los escasos países sudamericanos
con un gobierno democrático, bajo la presidencia de Rafael
Caldera. La economía era boyante gracias sobre todo a la
exportación de petróleo (Venezuela había sido uno de los
fundadores de la OPEP, la Organización de Países Exportadores de
Petróleo), aunque buena parte de los beneficios se los quedaban
las compañías petroleras multinacionales. Pese a ello, en el
país operaban las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional,
apoyados por Cuba, mientras que el gobierno trataba de negociar
con sus guerrilleros para que entregaran las armas. Esto había
provocado una división en la organización: algunos de sus
cabecillas, como Teodoro Petkoff o Pompeyo Márquez, eran
partidarios de poner fin a la lucha armada, mientras que otros
como Douglas Bravo se oponían rotundamente. Lo cierto era que la
acción guerrillera estaba fracasando. Colombia contaba con un 1%
de población indígena, que vivía apartada y discriminada.
- Guyana se había independizado hacía menos de cuatro
años, pero las últimas elecciones, celebradas dos años después,
que habían dado la victoria a Forbes Burnham, habían sido un
fraude descarado. La población estaba dividida entre los
guyaneses de ascendencia africana (un 31%, que apoyaban a
Burnham) frente a los de ascendencia india (un 44%). La
población nativa (un 4.5%) vivía en las regiones interiores, sin
acceso a la sanidad ni la educación, mientras que la mayor parte
de la población habitaba la zona costera.
- Brasil llevaba casi seis años bajo una dictadura
militar presidida por Emilio Garrastazu Médici cada vez más
contestada por la población, pero las protestas eran reprimidas
con arrestos, torturas y desapariciones de estudiantes,
intelectuales, sindicalistas y hasta sacerdotes católicos
demasiado reivindicativos. La economía nacional crecía muy
rápidamente, pero la riqueza estaba muy mal repartida. En las
grandes ciudades abundaban los automóviles, electrodomésticos y
otros bienes de consumo, pero los salarios de las clases
trabajadoras se mantenían congelados. La izquierda había creado
varias organizaciones guerrilleras: ALN (Açao Libertadora
Nacional) fundada por Carlos Marighella y la VPR (Vanguarda
Popular Revolucionária) formada por militares disidentes y
estudiantes marxistas. Entre sus cabecillas se encontraba el
excapitán Carlos Lamarca. Por esas fechas se estaba
organizando la Guerrilla de Araguaia, de ideología
maoísta. La mayor parte del país era blanca, mestiza o negra,
mientras que la población indígena no llegaba al 0.2% del total
(menos de 150.000 individuos, sobre un total de 93 millones de
brasileños). Buena parte de ellos vivían según sus costumbres
ancestrales en la Amazonia, pero el gobierno estaba
desarrollando un plan de explotación de la selva que implicaba
desplazar a los indígenas que ocuparan lugares inconvenientes.
Muchos indígenas morían víctimas de epidemias de gripe y viruela
introducidas por los obreros que abrían carreteras en la selva
mientras destruían su hábitat natural.
- Ecuador tenía un gobierno democrático agonizante
presidido por José María Velasco Ibarra. Hacía menos de un año
que había ganado unas elecciones libres, pero no disponía de
mayoría suficiente para gobernar, y el Congreso paralizaba sus
proyectos de ley. Sus políticas eran contestadas también en las
calles por sindicatos y movimientos estudiantiles. Recientemente
se habían descubierto yacimientos de petróleo en su territorio y
el gobierno esperaba que su explotación le permitiera sanear las
deficitarias cuentas del Estado. El país contaba con casi un 40%
de población indígena, que en su mayoría era analfabeta y eso le
negaba el derecho al voto. Nuena parte de ella estaba sometida a
un sistema de semiesclavitud en los latifundios a cambio de
vivienda y subsistencia, herencia de la época colonial.
- Perú vivía bajo una dictadura militar presidida por
Juan Velasco Alvarado, pero difería de otras dictaduras vecinas
en tener cierta vocación social. Se definía como "ni capitalista
ni comunista", y había promulgado una ley de reforma agraria con
la que estaba expropiando latifundios para distribuir la tierra
entre cooperativas de trabajadores. El gobierno había
nacionalizado una compañía petrolera estadounidense y había
impuesto aranceles para fomentar que el país fabricara sus
propios bienes de consumo en lugar de depender de la
importación. Los inversores internacionales veían estas
novedades con desconfianza, por lo que la inversión privada
estaba estancada y el gasto público crecía. La población
indígena del país casi llegaba al 50%. Entre ella, el
analfabetismo superaba el 60% y los analfabetos no tenían
derecho a voto. Sin embargo, el gobierno estaba dando un giro
histórico a la política indígena tratando de dignificar la
cultura quechua y aimara.
- Bolivia estaba bajo una dictadura presidida por Alfredo
Ovando Candía que, como la peruana, tenía tintes izquierdistas.
De hecho, Ovando había incorporado a su gobierno intelectuales
de izquierda. La compañía petrolera estadounidense que operaba
en el país también había sido nacionalizada, al igual que las
minas de estaño, que eran una de las principales fuentes de
ingresos. Todo esto había provocado una suspensión de las ayudas
estadounidenses, lo que a su vez había generado una fuerte
crisis económica. Durante un tiempo en el país había actuado el
Ejército de Liberación Nacional fundado por Ernesto "Che"
Guevara, pero su situación era entonces agonizante. Bolivia era
el país de América con mayor proporción de población indígena
(casi del 65%), principalmente de etnias quechua y aimara. Hacía
casi 18 años que habían logrado el derecho al voto
(desvinculándolo de requisitos de alfabetización) y se habían
beneficiado de una reforma agraria que puso fin al sistema
semifeudal por el que eran explotados. Aun así, los indígenas
vivían mayoritariamente en una situación de pobreza extrema, sin
servicios básicos como algua potable, electricidad o atención
médica y con una tasa altísima de mortalidad infantil.
- Paraguay llevaba casi 16 años bajo la dictadura del
general Alfredo Stroessner. Aunque se celebraban elecciones
periódicas, no hacía falta consultar las estrellas para predecir
el ganador. El gobierno se sostenía en el Ejército, el Partido
Colorado (convertido en una maquinaria de control social) y el
apoyo financiero y estratégico de los Estados Unidos. La paz
social es completa, porque quienes podrían alterarla estaban
siendo perseguidos, encarcelados y torturados. Millares de
paraguayos vivían exiliados en argentina. La economía del país
es eminentemente agrícola, a costa de un profundo atraso
industrial. Existía una importante red de contrabando de café,
licores y cigarrillos que el gobierno toleraba, más que nada
porque enriquecía al propio Stroessner y a sus generales leales.
La población indígena era reducida: menos del 2.5%, y vivía en
un estado de marginalidad similar al de la mayoría de países
americanos. Una buena parte de los indígenas tenía que trabajar
en condiciones de semiesclavitud con el desprecio mayoritario de
la sociedad.
- Argentina se encontraba bajo la dictadura militar del
teniente general Juan Carlos Onganía, pero se estaba enfrentando
cada vez más a protestas sociales y disturbios en distintas
ciudades del país. La fuerza política mayoritaria era el
peronismo, pero estaba proscrito y Juan Domingo Perón organizaba
la resistencia desde su exilio en Madrid. El gobierno había
logrado frenar la inflación y llevar a cabo grandes obras
públicas, a la vez que atraía la inversión de empresas
extranjeras, pero a cambio de una congelación salarial y
supresión de derechos laborales. Todo esto estaba dando pie a la
formación de organizaciones izquierdistas violentas: las FAL (Fuerzas
Armadas de Liberación), las FAP (Fuerzas Armadas
Peronistas) y el Partido Revolucionario de los
Trabajadores. La población indígena no llegaba al 1.5% y
vivía en condiciones precarias, trabajando como mano de obra
barata en la cosecha del algodón o del azúcar, o malviviendo en
los barrios más pobres de las ciudades.
- Uruguay era teóricamente un Estado democrático, pero el
presidente Pacheco Areco había clausurado los periódicos de la
oposición, había prohibido los partidos de izquierda, y había
sometido a miles de empleados públicos el huelga a la ley
marcial, para obligarlos a trabajar. Para ello se valía de un
estado de excepción que permitía la constitución, pero que
estaba empleando de forma continuada. Frente a él se alzaba el Movimiento
de Liberación Nacional-Tupamaros, cuyos líderes
clandestinos son Raúl Sendic, José Mujica, Eleuterio
Fernández Huidobro y Julio Marenales. El país
carecía de población indígena, que había sido exterminada en
grandes campañas militares el siglo pasado.
- Chile tenía casi 40 años de historia bajo gobiernos
democráticos. El presidente era entonces el democristiano
Eduardo Frei Montalva. El gobierno había adquirido el 51% de las
acciones de las grandes minas de cobre, que estaban en manos de
empresas estadounidenses y constituían la principal riqueza del
país, y estaba aplicando una reforma agraria que expropiaba los
latifundios gestionados de forma ineficiente y redistribuía las
tierras entre cooperativas de campesinos. Ese año se iban a
celebrar elecciones presidenciales y la sociedad estaba
repartida más o menos a partes iguales entre tres candidatos: el
expresidente conservador Jorge Alessandri, el centrista Radomiro
Tomic y el comunista Salvador Allende. La población
indígena no llegaba al 5%, incluyendo a los Rapa Nui de la isla
de Pascua. En el continente su situación era similar a la que
tenían en otros países americanos: altos índices de
analfabetismo, atraso económico y discriminación social.
En América todavía quedaban algunos territorios coloniales. En el
continente estaban:
- La Honduras Británica contaba con su propio parlamento
bicameral con plena autonomía salvo en defensa y relaciones
exteriores. Existía un movimiento independentista, pero estaba
paralizado porque Guatemala reclamaba el territorio como propio,
por lo que los independentistas no querían la independencia si
Gran Bretaña no les aseguraba que mantendría tropas sobre el
terreno para defenderlo de las aspiraciones guatemaltecas.
- La Guayana Neerlandesa (o Surinam) era un país
autónomo dentro de los Países Bajos y, como la Honduras
Británica, disponía de un gobierno local democrático con plena
autonomía salvo en defensa y relaciones exteriores. Existían
movimientos independentistas que estaban negociando la
independencia de la colonia de forma pacífica. El nivel de vida
era alto, pero no así para los indígenas y los cimarrones
(descendientes de esclavos negros huidos), que habitaban las
selvas interiores en condiciones de pobreza y aislamiento.
- La Guayana Francesa, cuya población (incluso la
autóctona) se consideraba parte de Francia y no estaba
interesada en la independencia, salvo una minoría de izquierdas.
En realidad la economía de la Guayana era muy débil y dependía
casi al 100% de los subsidios y ayudas que llegaban de Francia.
Aparte de estos territorios, había muchas islas en el Caribe que
mantenían su status colonial. La más peculiar era Puerto
Rico, que poseía una condición de Estado Libre Asociado
dentro de los Estados Unidos que ponía a la población bajo las
leyes federales comunes a todos los Estados, pero no tenía derecho
a votar al presidente. Pero lo más curioso era que cualquier
puertorriqueño tenía derecho a instalarse en cualquiera de los
Estados del continente (sin necesidad de ninguna clase de
pasaporte o visado), y entonces ya tenía derecho a votar al
presidente. Globalmente la población estaba satisfecha con este status,
pues el independentismo era muy minoritario. Las restantes eran
las Antillas Neerlandesas (seis islas), las Antillas
Francesas (Martinica y Guadalupe), y una larga lista de
colonias británicas que incluía Las Bahamas, las Antillas menores
(como las islas Caimán o las Islas Vírgenes Británicas) y, mucho
más al sur, las islas Falkland, que Argentina reclamaba
como propia con el nombre de islas Malvinas.
Hemos pasado por alto un gran número de pequeñas islas repartidas
por todo el planeta, la mayoría de las cuales eran colonias o
protectorados. Entre las islas que habían conseguido recientemente
su independencia estaban Malta (en el Mediterráneo), Samoa
Occidental y Nauru (en el Pacífico) o las Maldivas
(en el océano Índico). Gran Bretaña controlaba la mayor red de
islas (Fiyi, Tonga, las Islas Salomón, Mauricio, las Seychelles,
etc.), Francia gobernaba en la Polinesia Francesa, Nueva
Caledonia, Reunión, etc. Los Estados Unidos gobernaban la Samoa
Estadoundense, Guam, las Islas Marshall, Micronesia, etc.
Terminamos recordando que en ese momento el mundo estaba
sufriendo una pandemia: la llamada Gripe de Hong Kong, que ya se
había cobrado más de un millón de vidas.