Demostrador · Gestión de activos
¿Reparar o sustituir?
Cada equipo electromecánico de una instalación del ciclo del agua envejece a su ritmo. Decidir cuándo dejar de repararlo y renovarlo no es una intuición: es un cálculo que combina el estado real del activo, el riesgo de que falle y el coste de cada alternativa. Mueve los parámetros y observa cómo cambia la decisión.
Este demostrador reproduce la estructura metodológica de un modelo desarrollado en un proyecto de transferencia con una empresa del sector. Los valores por defecto son ilustrativos y no corresponden a ninguna instalación ni a ningún equipo real: el objetivo es mostrar el método, no difundir datos de terceros.
1 · Índice de condición
—/100
—
- Factores físicos — pts
- Operacionales — pts
- Ambientales — pts
Puntos de penalización descontados sobre 100. La escala recorre de 0 (activo agotado) a 100 (estado óptimo).
2 · Proyección del deterioro
La línea roja marca el umbral de intervención (índice 40): se alcanzaría —. La trayectoria discontinua muestra cómo se desplazaría ese momento con un plan de mantenimiento intensivo, que frena el avance de la corrosión.
3 · Riesgo
—
—
Probabilidad (eje vertical) derivada del índice de condición; consecuencia (eje horizontal), de la criticidad de la ubicación.
4 · Análisis económico
| Sobreconsumo por deterioro | — |
|---|---|
| Consumo energético anual | — |
| Coste de energía | — |
| Mantenimiento preventivo | — |
| Coste esperado de fallos | — |
| Coste anual — mantener | — |
| Coste anual — renovar | — |
—
Momento óptimo de sustitución: —
5 · Huella de carbono
| Emisiones actuales | — |
|---|---|
| Ahorro con equipo nuevo | — |
| Valoración de las emisiones | — |
Factor de emisión de 0,392 kg CO₂ eq/kWh. Monetizar las emisiones permite incorporarlas al análisis coste-beneficio en las mismas unidades que el resto de partidas.
Qué hay detrás
El modelo encadena cinco etapas. El índice de condición agrega factores físicos, operacionales y ambientales en una escala única, de modo que equipos distintos resulten comparables. Esa puntuación alimenta una curva de degradación y, con la criticidad de la ubicación, una matriz de riesgo. El análisis económico traduce el deterioro a euros —sobreconsumo energético, mantenimiento y coste esperado de los fallos— y lo compara con el coste anual equivalente de renovar. Finalmente, la huella de carbono se monetiza para que la dimensión ambiental pese en la decisión y no quede fuera del cálculo.
Es el mismo enfoque que sostiene nuestra línea de investigación sobre gestión de activos y costes de mantenimiento en infraestructuras del agua, publicada en Process Safety and Environmental Protection y Sustainable Cities and Society.