Universitat de València  Departament Filologia Anglesa i Alemanya

 

To be or not to be – translations



Jesús Tronch

(Universitat de València)

[web page in process]



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The first five lines in Versioning Machine : “To be or not to be - multilingual”



ESP (Spanish)

Moratín (1798) | Macpherson (1873) | Roviralta (1905) | Gala &Guerin (1970) | Valverde (1970) | Instituto Shakespeare (1992) | Ramos (1991)



Moratín (1798)

http://roderic.uv.es/uv_im_i20730603

http://hdl.handle.net/10550/47522



Existir o no existir, ésta es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza? ... Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir ... y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar que sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios, cuando el que esto sufre, pudiera procurar su quietud con sólo un puñal? ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta si no fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá de la muerte (aquel país desconocido de cuyos límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir los males que nos cercan, antes que ir a buscar otros de que no tenemos seguro conocimiento? Esta previsión nos hace a todos cobardes; así la natural tintura del valor se debilita con los barnices pálidos de la prudencia, las empresas de mayor importancia por esta sola consideración mudan camino, no se ejecutan y se reducen a designios vanos.

(page 131, Act III Scene IV)

 

Machperson (1873)

Macpherson, Guillermo, trans. Hamlet, príncip de Dinarmarca, por Guillermo Shakespeare. Cádiz: Imprenta y Litografía de la Revista Médica de don Federico Joly, 1873.

 

Ser o dejar de ser: he ahí el problema:
Si es con arreglo a la razón, más noble
Sufrir los golpes, los agudos dardos
De atroz fortuna, o terminar la lucha
Armas haciendo contra un mar de penas.
Morir: dormir; no más; y con un sueño
Pensar que concluyeron las congojas,
Los mil tormentos de la carne herencia,
Término es que apetecer se debe.
Morir; dormir; ¿Dormir? ¡Soñar acaso!
¡Ah! Ése es el enigma; pues los sueños
Que en ese fatal trance sobrevengan
Ya de mortal envuelta despojados,
Nos deben detener: ahí el motivo
Que a la desgracia da tan larga vida:
¿Quién las contrariedades, el azote
De la fortuna soportar pudiera,
La opresión del tirano, del soberbio
El ceño, el tardar de la justicia,
De un amor despreciado las angustias,
Del poder los insultos, y el escarnio
Que del menguado mérito tolera,
Cuando él mismo su paz pudiera hacerse
Con un mero punzón? ¿Quién soportara
Cargas, que con gemidos y sudores,
Ha de llevar en su cansada vida,
Si el recelo de algo tras la muerte,
Incógnita región de donde nunca
Torna el viajero, no turbara el juicio,
E hiciera soportar presentes males
Más bien que ir a buscar los que ignoramos?
La conciencia, así pues, nos acobarda;
Y el natural matiz de nuestro brío
Del pensar con los pálidos reflejos
Se marchita; y así, grandes empresas
De inmenso valer su curso tuercen,
Y el distintivo pierden de su impulso. –
Pero silencio. [...]


Roviralta (1905)

Roviralta Borell, J., trans. Hámlet, príncipe de Dinarmarca: tragedia de Guillermo Shakespeare. Barcelona: Imprenta ‘La Renaixensa’, 1905. 



"Ser, o no ser: he aquí el problema. ¿Es más noble para le espíritu sufrir los golpes y dardos de la fortuna adversa, ó armarse contra un piélago de tormentos, y haciéndoles frente, acabar con éllos? Morir … dormir, no más, y con un sueño, digamos, dar fin á los pesares y á los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne: he aquí un desenlace que deberíamos solicitar con anhelo. Morir … dormir; dormir… tal vez soñar. Ahí, ahí está la dificultad, por cuento fuerza es que nos detenga el considerar qué ensueños pueden sobrevenirnos en aquel sueño de la muerte, una vez nos hayamos sustraído á ese bullicio de la vida. Esta reflexión es lo que hace tan duradero el infortunio, porque ¿quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo, la tiranía del opresor, las afrentas del poderoso, las congojas el amor desairado, las dilaciones de la justicia, las insolencias de los funcionarios públicos y las humillaciones que el paciente mérito recibe de los hombres indignos, cuando uno mismo podría procurar su reposo (6) con un sencillo estilete? ¿Quién quisiera sufrir molestas cargas, gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, si no fuera por el temor de un algo después de la muerte (la ignota región cuyos lindes no vuelve á traspasar viajero alguno), temor que pone trabas á la voluntad y nos hace soportar aquello males que nos afligen, antes que lanzarnos á otros que aun desconocemos? Así es como la conciencia hace de todos nosotros unos cobardes, y así el matiz natural de la resolución queda deslucido por la enfermiza palidez de la inquietud, y las empresas de mayores alientos é importancia tuercen su curso por tal motivo y no llegan á tener nombre de acción …" (p. 63-64)

ENDNOTE: (6) His quietus make, en el original .Quietus significa "saldo o descargo de una deuda", y también "quietud, reposo, muerte". Según Clark y Wright y el Shak. Lexicon, debe admitirse aquí la primera de estas acepciones; sin embargo, creo que las dos son aceptables, pues ambas, de un modo directo ó figurado, vienen á expresar la misma idea. (p. 169)


PREFACE: "una versión íntegra, literal y rigurosamente fiel... hasta el extremo de que, teniendo el lector á la vista el texto inglés, pueda éste seguirse casi palabra por palabra, exceptuando únicamente aquellos pasajes que por su obscuridad, por su construcción especial ó por el empleo de palabras de doble sentido, exigen cierta libertad de traducción. Teniendo esto en cuenta, todos cuantos prefieran la pureza y claridad del concepto á la armonía y sonoridad de la expresión, todos cuantos antepongan el fondo á la forma comprenderán desde luego por qué, á pesar de haber sido compuesto en su mayor parte el Hámlet en verso, la traducción que del mismo ofrezco al público está toda ella en prosa" (1905, p. v) 

"reproducir con toda la exactitud que permite una obra de esta índole, no solamente todos los conceptos del autor, sino también cada uno de sus menores detalles" (1905, p. vii)

 

Gala, Antonio; Guerin Hill,  Claudio (1970)

Transcription of TV film Hamlet, directed by Claudio Guerin Hill, Televisión Española, 1970. Script by Antonio Gala and Claudio Guerin Hill.

 

Ser o no ser, ese es el dilema. ¿Qué es más valioso, sufrir los golpes de la fortuna o tomar rebelde las armas contra ella? Morir, dormir...eso es todo. Pensar que con un sueño damos fin a la tristeza del corazón y a todos los conflictos que forman la herencia de la carne. Morir, dormir...he ahí un final apetecible. Dormir, tal vez soñar…es un inconveniente porque ¿qué sueños pueden sobrevenir en el gran sueño de la muerte? Es esta reflexión lo único que sostiene el infortunio. ¿Quién aguantaría si no, los ultrajes del mundo, la injuria del tirano, la congoja del amor desairado, las demoras de la justicia, las insolencias del poder...quién las aguantaría, cuando con un simple puñal, uno podría procurarse el reposo? (sonríe) Pero es el temor, que algo después de la muerte, esa región de la que nadie ha vuelto, lo único que desmaye a nuestra voluntad y nos hace preferir estos males a otros desconocidos.

 

Valverde, José María (1970)

Shakespeare, William. Teatro Completo, II. Tra. José María Valverde. 2ª ed. Barcelona: Planeta, 1970.

Ser, o no ser: ésta es la cuestión: si es más noble sufrir an el ánimo los tiros y flechazos de la insultante Fortuna, o alzarse en armas contra un mar de agitaciones, y, enfrentándose con ellas, acabarlas: morir, dormir, nada más, y, con un sueño, decir que acabamos el sufrimiento del corazón y los mil golpes naturales que son herencia de la carne. Ésa es una consumación piadosamente deseable: morir, dormir; dormir, quizá soñar: sí, ahí está el tropiezo, pues tiene que preocuparnos qué sueños podrán llegar en ese sueño de muerte, cuando nos hayamos desenredado de este embrollo mortal. Ésa es la consideración que da tan larga vida a la calamidad: pues ¿quién soportaría los latigazos y los insultos del tiempo, el agravio del opresor, la burla del orgulloso, los espasmos del amor despreciado, la tardanza de la justicia, la insolencia de los que manda, y las patadas que recibe de los indignos el mérito paciente, si él mismo pudiera extender su documento liberatorio con un simple puñal? ¿Quién aguantaría cargas, gruñendo y sudando bajo una vida fatigosa, si no temiera algo después de la muerte, el país sin descubrir, de cuyos confines no vuele ningún viajero, que desconcierta la voluntad, y nos hace soportar los males que tenemos mejor que volar a otros de que no sabemos? Así, la conciencia nos hace cobardes a todos, y el colorido natural de la resolución queda debilitado por la pálida cobertura de la preocupación, y las empresas de gran profundidad y empuje desvían sus corrientes con esta consideración y pierden el nombre de acción...

 

Instituto Shakespeare (1992)

Instituto Shakespeare, trans. and eds. Hamlet / William Shakespeare. Madrid: Cátedra, 1992. Letras Universales.

Ser o no ser… He ahí el dilema.
¿Qué es mejor para el alma,
sufrir insultos de Fortuna, golpes, dardos,
o levantarse en armas contra el océano del mal,
y oponerse a él y que así cesen? Morir, dormir…    60
Nada más; y decir así que con un sueño
damos fin a las llagas del corazón
y a todos los males, herencia de la carne,
y decir: ven, consumación, yo te deseo. Morir, dormir,
dormir… ¡Soñar acaso! ¡Qué difícil! Pues en el sueño
de la muerte ¿qué sueños sobrevendrán
cuando despojados de ataduras mortales
encontremos la paz? He ahí la razón
por la que tan longeva llega a ser la desgracia.
¿Pues quién podrá soportar los azotes y las burlas del mundo,    70
la injusticia del tirano, la afrenta del soberbio,
la angustia del amor despreciado, la espera del juicio,
la arrogancia del poderoso, y la humillación
que la virtud recibe de quien es indigno,
cuando uno mismo tiene a su alcance el descanso
en el filo desnudo del puñal? ¿Quién puede soportar
tanto? ¿Gemir tanto? ¿Llevar de la vida una carga
tan pesada? Nadie, si no fuera por ese algo tras la muerte
—ese país por descubrir, de cuyos confines
ningún viajero retorna— que confunde la voluntad    80
haciéndonos pacientes ante el infortunio
antes que volar hacia un mal desconocido.
La conciencia, así, hace a todos cobardes
y, así, el natural color de la resolución
se desvanece en tenues sombras del pensamiento;
y así empresas de importancia, y de gran valía,
llegan a torcer su rumbo al considerarse
para nunca volver a merecer el nombre
de la acción. Pero, silencio… la hermosa Ofelia ¡Ninfa,
en tus plegarias, jamás olvides mis pecados!

 

INTRODUCTION: "[...]  En otras ocasiones, además, hemos venido mencionando la importancia que para nosotros tiene la traducción teatral, y qué entendemos por tal.[...]

A) En algunos casos son razones de tipo léxico y semántico las que nos obligan a traducir de forma diferente un mismo término, atendiendo al contexto en que éste aparece.  En otras ocasiones, el término ha sido traducido por su equivalente castellano en lo que se refiere al significado, aunque para ello hayamos tenido que alejarnos totalmente de la literalidad. Así ocurre cuando se trata de traducir un proverbio o refrán que, en algunas ocasiones, ha dejado incluso de ser utilizado en el inglés contemporáneo, y cuya traducción literaria resultaría por tanto incomprensible y fuera de contexto.

B) De especial importancia, sin embargo, son aquellos casos en los que la traducción ha venido impuesta por la teatralidad del texto. En efecto, no debemos olvidar, en ningún momento, que los textos dramáticos de Shakespeare fueron elaborados para ser dichos sobre el escenario. De ahí que, en muchas ocasiones, haya sido la situación dramática —no las palabras exactas— lo que se ha traducido, intentando conseguir que la traducción creara el mismo efecto dramático que provoca el original, aunque las palabras no se correspondieran literalmente. [...] " [pp. 52-54]

 


Ramos, Guillermo (1991)

Ramos, Guillermo, tra. and adapt. "Ser o no ser". Hamlet, el honor de la venganza. Dir. Franco Zeffirelli. Perf. Mel Gibson.  1991.  [file in eldoblaje.com database] [""Ser o no ser"" YouTube clip]

Ser, o no ser: ésta es la cuestión: si es más noble sufrir an el ánimo los tiros y flechazos de la insultante Fortuna, o alzarse en armas contra un mar de agitaciones, y, desafiándolas, acabar con ellas: morir, dormir, nada más, y, con un sueño, decir que acabamos con el sufrimiento del corazón y los mil golpes naturales que son herencia de la carne. Esta es una consumación piadosamente deseable: morir, dormir; dormir, quizá soñar: sí, ahí está el tropiezo, pues tiene que preocuparnos qué sueños podrán llegar en ese sueño de muerte, cuando nos hayamos desecho de este embrollo mortal. He aquí el pensamiento que nos hace tan interminable el infortunio: pues ¿quién soportaría los latigazos e insultos del tiempo, el agravio del opresor, la burla del orgulloso, los espasmos del amor despreciado, el retraso de la justicia, la insolencia del poder supremo, y las patadas que el paciente mérito recibe del indigno, cuando incluso uno mismo podría procurarse el eterno reposo con un simple puñal? ¿Quién aguantaría cargas, gruñendo y sudando sin cesar bajo el peso de la vida, si no fuera porque espera que haya algo después de la muerte, el país sin descubrir, de cuyos límites ningún viajero regresa jamás, desconcierta la voluntad, y nos obliga a soportar los males que día y noche nos afligen antes que lanzarnos a otros que desconocemos? Así, la conciencia nos convierte a todos en cobardes, y así el colorido natural de la resolución se debilita por la pálida tonalidad del pensamiento, y las empresas de mayor importancia y empuje desvían por esta consideración incluso tuercen su curso y pierden el nombre de acción...




FRA (French)


Hugo (1865)

Hugo, François-Victor (1828-1873)

Hugo, François-Victor, trans. “Le Second Hamlet.” In: Ouvres complètes de Shakespeare.. Deuxième édition. Paris: Pagnerre, 1865, tome I Les deux Hamlet, pp. 201-388



Être, ou ne pas être, c’est là la question. – Y a-t-il plus de noblesse d’âme à subir – la fronde et les flèches de la fortune outrageante, – ou bien à s’armer contre une mer de douleurs – et à l’arrêter par une révolte? Mourir... dormir, – rien de plus; ... et dire que par ce sommeil nous mettons fin – aux maux du cœur et aux mille tortures naturelles – qui sont le legs de la chair: c’est là une terminaison – qu’on doit souhaiter avec ferveur. Mourir... dormir, – dormir! peut-être rêver! Oui, là est l’embarras. – Car quels rêves peut-il nous venir dans ce sommeil de la mort, – quand nous sommes dépêtrés des tribulations de cette vie? – Voilà qui doit nous arrêter. C’est cette réflexion-là – qui nous vaut la calamité d’une si longue existence. – Qui, en effet, voudrait supporter les flagellations et les dédains du monde, – l’injure de l’oppresseur, l’humiliation de la pauvreté, – les angoisses de l’amour méprisé, les lenteurs de la loi, – l’insolence du pouvoir et les rebuffades – que le mérite résigné reçoit de créatures indignes, – s’il pouvait en être quitte – avec un simple poinçon? Qui voudrait porter ces fardeaux, – geindre et suer sous une vie accablante, – si la crainte de quelque chose après la mort, – de cette région inexplorée, d’où – nul voyageur ne revient, ne troublait la volonté, – et ne nous faisait supporter les maux que nous avons – par peur de nous lancer dans ceux que nous ne connaissons pas? – Ainsi la conscience fait de nous tous des lâches; – ainsi les couleur natives de la résolution – blémissent sous les pales reflets de la pensée: – ainsi les entreprises les plus énergiques et les plus importantes – se détournent de leur cours, à cette idée, – et perdent le nom d’action…




ITA (Italian)



Rusconi (1852)

Shakespeare, William. “Amleto, principe di Danimarca. Tragedia.” Tradotto da Carlo Rusconi. In: Teatro Completo di Shakspeare. Terza edizione. Torino: Cugini Pomba e Comp., 1852, volume II, p. 6-98.

Essere o non essere, ecco il gran problema...Ma è più nobile all'anima il patire i colpi dell'ingiusta fortuna, o ribellandosi contro tanti mali, apporsi al torrente e finirli? Morire...Riposare...Null'altro, e con tal sonno, dire: noi poniamo un termine alle angoscie della vita, e a quella seguenza interminata di dolori che sono retaggio della carne...Tal porto, ove tutto cessa, dovrebbe essere desiderato con ardore...Morire... Riposare... Riposare? Sognar forse; ecco l'idea terribile! Quali sogni sopravverranno in quel letargo di morte? Spogliati di questo inviluppo mortale, qual'altra vita rimane?... Questo dubbio è quello che dà si lunga durata all'infortunio;... perocchè qual uomo vorrebbe sopportar le ingiure del tempo, le ingiustizie dei tiranni, gli oltraggi de'superbi, le torture dell'amore disprezzato, le cabale della legge, l'insolenza dei grandi, e i rabbuffi infami che la virtù paziente tollera dai viziosi appressori; allorchè con un breve ferro potrebbe procacciarsi il riposo? Chi vorrebbe sopportare tante some, e sudare e gemere sotto il peso di una laboriosa vita, se il timore di un avvenire dopo morte...Paese sconosciuto da cui niun viaggiatore ritorna...Non immergesse gli spiriti in una spaventpsa perplessità, facendone preferire il patimento di angoscie che sopportiamo, al fuggire verso altre angoscie tuttavia ignote? Così la coscienza ci rende vili; e tutto il fuoco della risoluzione più ferma si scolora e si annienta dinanzi alla pallida luce di questo pensiero. Le imprese concepite colla maggiore energia, deviano a tal considerazione dal determinato corso, e ricadono nel nulla della imaginativa. Basta...La vaga Ofelia?..








CHI / ZHO

Bian Zhilin and Sun Daolin

活着,还是不活,这是个问题。究竟那样更高贵,去忍受那狂暴的命运无情的摧残还是挺身 去反抗那无边的烦恼,把他扫一个干净。去死,去睡,就结束了,如果睡眠能结束我们心灵 的创伤,和肉体所承受的千百种痛苦,那真是求之不得的天大的好事·.····就这点顾虑使人受 着终身的折磨,谁甘心忍受那鞭打和嘲弄,受人压迫,受尽侮蔑和轻视,忍受那失恋的痛苦,法庭的拖延,衙门的横征暴敛。默默无闻的劳碌却只换来多少凌辱·..···谁也不甘心,咱吟流 汗拖着这残生,可是对死后又感觉到恐惧,又从来没有任何人从死亡的国土里回来,因此动 摇了,宁愿忍受着目前的苦难,而不愿投奔向另一种苦难?

Back Translation:
To be, or not to be is a question. Which is more noble, to endure the merciless torment of that fate, or to stand up to against the boundless troubles and sweep them clean. To die, to sleep, is the end. If sleep can bring an end to the trauma of our hearts and the thousands of sufferings that our bodies endure, it is truly a great blessing that we cannot hope for... Such concerns make us suffer for a lifetime. Who is willing to endure the whipping and ridicule, to be oppressed by others, to be insulted and despised, to endure the pain of heartbreak, the delay of the court, and the insolence of the yamen. Unknown toil only brings many insults··· No one is willing. We sweat and drag on this remaining life, but we still have fear for death, and no one has ever returned from the land of death. Therefore, we waver and would rather endure the current suffering than surrender to another kind of suffering?


On Bian's translation of Hamlet

From Yanna Sun: "Bian Zhilin (1910-2000) is a representative in adopted literal translation in rendering Shakespeare. He translated the original into the Chinese language according to his principle of yibu yiqu – the translator should render the original by imitating the author at every step from the number of lines, rhyme, to feet.
Bian’s translation of Hamlet was published under the title The Tragedy of Hamlet, Prince of Denmark in 1956 by the Beijing Writer Press. When rendering the play into Chinese, Bian preserved the original mode by “following the distribution of verse and prose in the old version and keeping every variation in the verse” (Zhou, 1981, p.217), as he wrote in his “Illustration to the Translation”: “The original prose was translated in vernacular Chinese prose and blank verse was in unrhymed poetic form with five-dun [dun literally means a group of words] within a line. When there is rhyme in the original, correspondingly the translation is in verse as well.” (Zhou, 1981, p.26).
To illustrate how Bian exercised literal translation in rendering the English playwright and poet, let’s take Hamlet’s soliloquy in Act III Scene I for example "

To be, &nbp; &nbp; | or not | to be ∣ --- that is | the quesiton:
huo xia qu ∣ hai shi ∣ bu huo: ∣ zhe shi ∣ wen ti. [ti]
Whether | ‘tis no ∣ bler in | the mind | to suffer
yao zuo dao ∣ gao gui, ∣ jiu jing gai ∣ ren qi ∣ ten sheng [sheng]
The slings| or arrows | of out | rageous | fortune
lai rong shou ∣ kuang bao de ∣ ming yun ∣ shi shi ∣ jiao gong ne, [ne]
Or to | take arms | against a sea ∣ of troubles
hai shi gai ∣ ting shen ∣ fan kang ∣ wu bian de ∣ ku nao, [nao]
And by opposing | end them.
sao ta ge ∣gan jing? [jing]
...... (Hamlet, 3.1.56-60) (Shakespeare, 1992, pp.56-60)
This soliloquy is in blank verse – unrhymed iambic pentameter; that is to say, Shakespeare adopted ten syllables in a line and then these ten syllables were divided into five pairs called iambic feet. Generally speaking, the foot consists of two syllables with the stress on the second one. At the same time, the lines are unrhymed. Compared to the so-called syllable and foot in the English language system, there is no such equivalent in the Chinese language. Accordingly, Bian Zhilin tried to create his own dun, although the idea of adopting five-dun in accordance with Shakespeare’s five pairs of foot was put forward by Sun Dayu (Sun, 1996, p.82). Like Shakespeare’s five pairs of iambic feet within a line, Bian adopted five dun – five groups in each two or three Chinese characters are put together – in his translation and meanwhile gave no rhyme between lines (see the Chinese pinyin in the square bracket). In the meantime he closely followed Shakespeare in the number of lines and even the order of them. Notwithstanding, to avoid inaccuracy resulting from blind faithfulness to the original Europeanized structures and expressions, Bian rearranged these two sentences from “For in that sleep of death what dreams may come / When we have shuffled off this mortal coil ” into “Once we get rid of the mortal life / What we will dream of in the sleep of death”. Bian Zhilin’s attempt has been accepted by the circle of Shakespearean studies and his version is regarded as one of the best Chinese translations of Shakespeare’s Hamlet (Meng, 1994, p.113). In theory, all that Bian Zhilin had done was to authenticate his principle of “seeking for similarity in spirit through preserving the original form” (cunxing qiushen).
Meng, Xianqiang. (1994). Shakespeare in China: A Brief History. Changchun: Northeast Normal University Press Zhou, Zhaoxiang. (1981). Studies on Chinese Translations of Hamlet. Hong Kong: Chinese University Press.

From Li, Ruru, "Hamlet in China: translation, interpretation and performance", Shakespeare Performance in Asia., MIT:
... Bian Zhilin, however, was more concerned with the ideological aspect of Shakespeare interpretation. Bian Zhilin started translating Hamlet in 1954 as part of his overarching research project “to apply the standpoint, concepts and methods of Marxism to the exploration of the thought and art in Shakespeare’s works” (1980, 1:38). In 1957 Bian wrote a long essay about this play analyzing the historical background to Shakespeare’s writing and the characterization of Hamlet as an individual and in relation to the other characters in the tragedy. This essay will be discussed in the following section on the understanding and criticism of Hamlet because it influenced the Chinese interpretation of the play for decades thereafter. Bian’s translation was used as the dubbing script for the most influential film version screened in mainland China: Laurence Olivier’s Hamlet.


ENG


Shakespeare, William. The Tragedy of Hamlet, Prince of Denmark. Edited by Jesús Tronch for the Early Modern European Theatre collection (EMOTHE). Text edited by Jesús Tronch, and checked by Donald L. Bailey.



To be, or not to be, that is the question:

Whether ’tis nobler in the mind to suffer

The slings and arrows of outrageous fortune,

Or to take arms against a sea of troubles               1340

And by opposing, end them. To die — to sleep,

No more; and by a sleep to say we end

The heartache and the thousand natural shocks

That flesh is heir to. ’Tis a consumation

Devoutly to be wished: to die to sleep;                     1345

To sleep, perchance to dream — ay, there’s the rub,

For in that sleep of death what dreams may come

When we have shuffled off this mortal coil

Must give us pause. There’s the respect

That makes calamity of so long life:                        1350

For who would bear the whips and scorns of time,

Th’oppressor’s wrong, the proud man’s contumely,

The pangs of despised love, the law’s delay,

The insolence of office and the spurns

That patient merit of th’unworthy takes,                     1355

When he himself might his quietus make

With a bare bodkin? Who would FtheseF fardels bear

To grunt and sweat under a weary life

But that the dread of something after death

(The undiscovered country from whose bourn              1360

No traveller returns) puzzles the will

And makes us rather bear those ills we have

Than fly to others that we know not of?

Thus conscience does make cowards Fof us allF,

And thus the native hue of resolution                             1365

Is sicklied o’er with the pale cast of thought,

And enterprises of great pitch and moment

With this regard their currents turn awry

And lose the name of action.


NO FEAR SHAKESPEARE


The question is: is it better to be alive or dead? Is
it nobler to put up with all the nasty things that
luck throws your way, or to fight against all those
troubles by simply putting an end to them once
and for all? Dying, sleeping—that’s all dying is—a
sleep that ends all the heartache and shocks that
life on earth gives us—that’s an achievement to
wish for. To die, to sleep—to sleep, maybe to
dream. Ah, but there’s the catch: in death’s sleep
who knows what kind of dreams might come,
after we’ve put the noise and commotion of life
behind us. That’s certainly something to worry
about. That’s the consideration that makes us
stretch out our sufferings so long.
After all, who would put up with all life’s
humiliations—the abuse from superiors, the
insults of arrogant men, the pangs of unrequited
love, the inefficiency of the legal system, the
rudeness of people in office, and the
mistreatment good people have to take from
bad—when you could simply take out your knife
and call it quits? Who would choose to grunt and
sweat through an exhausting life, unless they
were afraid of something dreadful after death,
the undiscovered country from which no visitor
returns, which we wonder about without getting
any answers from and which makes us stick to
the evils we know rather than rush off to seek the
ones we don’t? Fear of death makes us all
cowards, and our natural boldness becomes
weak with too much thinking. Actions that should
be carried out at once get misdirected, and stop
being actions at all.