La Universitat de València (UV) y la Mancomunitat de l’Horta Sud organizaron el miércoles 11 de febrero, una jornada de visita a los laboratorios del proyecto Salvem les Fotos, que coordina la UV en la comarca de l’Horta Sud y en el campus de Burjassot. La iniciativa reunió a representantes de las tres principales asociaciones de víctimas de la dana con los equipos que trabajan en la recuperación de fotografías dañadas en la tragedia. El recorrido puso el foco en la reconstrucción de la memoria personal y colectiva tras la catástrofe.
La visita, realizada en autobús junto con el equipo coordinador del proyecto, comenzó en el Museu de l’Horta Sud, en Torrent, donde las asociaciones recibieron la bienvenida del director de la Fundació Horta Sud, Julio Huerta, y de la directora del museo, Clara Pérez. Después, el grupo se desplazó al Castell d’Alaquàs, sede de otro de los laboratorios, donde tuvo lugar el acto institucional con intervenciones de la rectora de la UV, Maria Vicenta Mestre; el presidente de la Mancomunitat de l’Horta Sud, José Francisco Cabanes; la concejala de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Alaquàs, Marta Murciano; Rosa Álvarez, presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la dana 29-O; Mariló Gradolí, presidenta de la Asociación de Víctimas de la dana 29 de octubre de 2024, y Álex Carabel, presidente de la Asociación de Damnificados por la dana.
En un encuentro marcado por la emoción y los agradecimientos mutuos, la rectora de la UV, Maria Vicenta Mestre, recordó las decisiones adoptadas por la institución el mismo día de la catástrofe: "Doy gracias por la decisión que adoptábamos. A menudo la gente me lo recuerda por la calle, aunque también recibimos algunas críticas, mi prioridad desde el primer momento han sido las personas".
A continuación, subrayó el alcance alcanzado por Salvem les Fotos, una iniciativa impulsada 48 horas después de la dana por el Vicerrectorado de Cultura y su Área de Patrimonio, con un liderazgo mayoritariamente femenino -Ester Alba, Marisa Vázquez de Ágredos, Anna Garcia…-, también presente en el voluntariado: "Las mujeres tenemos una mayor empatía".
En la actualidad, el proyecto trabaja con más de 2,5 millones de fotografías pertenecientes a más de 1.500 familias de 50 municipios; aproximadamente la mitad ya han sido devueltas a las personas propietarias, mientras los equipos continúan el tratamiento del resto. La UV ha destinado hasta el momento alrededor de 300.000 euros de fondos propios, además de los 60.000 que ya ha concedido la Diputació de València. Durante el acto la rectora hizo hincapié en la necesidad de nuevas ayudas para culminar una intervención que definió como “la mayor operación de rescate patrimonial de la Comunitat Valenciana”.
En el proyecto han participado más de 250 personas voluntarias de la UV, de universidades europeas y de asociaciones de los territorios afectados. Y desde sus inicios, han colaborado más de 18 entidades de educación superior -entre universidades y escuelas de conservación y restauración de todo el país-, además de otras instituciones y empresas.
Apoyo institucional y empleo vinculado al proyecto
La rectora destacó la especial colaboración con la Mancomunitat de l’Horta Sud y también de la Fundació Horta Sud, en los laboratorios de campaña ubicados en el Museu de l’Horta Sud, en Torrent, y en el Castell d’Alaquàs.
Por su parte, el presidente de la Mancomunitat, José F. Cabanes, quiso dejar patente la implicación de la UV desde el primer momento en la comarca y con la institución, y puntualizó que en la actualidad hay 40 personas contratadas para las tareas de rescate y tratamiento de las fotografías, gracias a las subvenciones concedidas por el Ministerio de Trabajo, que ha destinado 350.000 euros al Museu de l’Horta Sud, y por el Ministerio de Cultura, con una aportación de 200.000 euros a la Fundació Horta Sud (entidad que también ha aportado fondos propios).
“Este proyecto es una herramienta de recuperación emocional para las familias afectadas, en un momento en el que tenemos que seguir cuidando la salud mental, y también una iniciativa que nos va a permitir preservar la memoria gráfica comarcal, que teníamos riesgo de perder, después de haber perdido vidas, sueños, negocios, casas e infraestructuras”, manifestó José F. Cabanes.
Memoria emocional y acompañamiento a las víctimas
Las asociaciones de víctimas expresaron su agradecimiento por el trabajo desarrollado. Mariló Gradolí destacó que la Universitat “dio una lección” al cerrar sus instalaciones ante la emergencia y también ahora contribuyendo a recuperar “el patrimonio emocional”, ya que muchas imágenes familiares se conservaban en papel. Rosa Álvarez, muy afectada, centró su intervención en recuerdos familiares asociados a fotografías, con referencias a escenas cotidianas que remitían a tiempos felices. Por su parte, Álex Carabel ha redundado en la necesidad de atender la salud mental de las personas durante el proceso de recuperación.
Reconocimientos
Durante el acto, José F. Cabanes entregó a la rectora una reproducción de una obra sobre la dana de la artista de Xirivella Mayka Sosa, con el nombre ‘Gratitud’, editada con fines solidarios, y el llamado “abanico de la dana”, elaborado por el taller Ferran Abanicos de Aldaia, un comercio que ha conseguido reabrir tras la catástrofe, cuyo diseño rinde homenaje al voluntariado y que ya tienen la Casa Real y la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol.
Por su parte, la concejala de Cultura de Alaquàs, Marta Murciano, que condujo el acto, aludió a la importancia de recuperar no solo la memoria personal, sino también la memoria comarcal, e hizo entrega al equipo de Cultura de la UV de una lámina que reproduce una escultura situada entre los términos de Alaquàs y Aldaia, en la zona donde se desbordó el barranco de la Saleta.
La jornada concluyó en las instalaciones del campus de Burjassot, en el Museu de la Universitat de València d’Història Natural (MUVHN). En este espacio, la UV abrió el primer laboratorio del proyecto, que después amplió hasta un total de cinco laboratorios distribuidos por el territorio. En la actualidad, cuatro continúan en funcionamiento, ya que Utiel ha cerrado tras completar el trabajo.
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