Una de las funciones más importantes de la piel es su acción barrera frente a la invasión y crecimiento de los agentes infecciosos patógenos.
Resistencia natural de la piel: la piel intacta es muy resistente a la invasión de una gran variedad de bacterias, a las cuales esta constantemente expuesta. Es difícil producir infecciones localizadas tales como el impétigo, forunculosis y/o celulitis en los animales de laboratorio o en voluntarios sanos. Los diferentes factores que influyen en la resistencia cutánea a las infecciones están resumidos en la tabla 1.|
Factores que influyen en la resistencia natural de la piel a las infecciones |
secreción
sebácea
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Patogénesis de las infecciones bacterianas cutáneas: El establecimiento de una infección cutánea depende de la relación entre el organismo y el huésped (piel), esta relación bacteria-huésped, depende en gran medida de tres factores:
Propiedades patogénicas del organismo: La capacidad de producir infección depende: a) de la capacidad invasiva del organismo y de la respuesta inflamatoria que produce y b) de las propiedades toxigénicas del mismo.
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Tabla 2. Clasificación de las infecciones bacterianas cutáneas según su localización |
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Epidérmicas |
Impétigo ectima |
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Dérmicas |
Erisipela Celulitis Fasceitis necrotizante |
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Folicular |
Foliculitis Forunculosis |
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Otras |
Paroniquia Dactilitis ampollosa |
Los estreptococos son un grupo heterogéneo de bacterias que causan diferentes cuadros clínicos. Son cocos Gram+, que se disponen en parejas o cadenas de longitud variable. El Streptococcus pyogenes, (grupo A de la clasificación de Lancefield) es un microorganismo que puede encontrarse formando parte de la flora de las vías respiratorias superiores y en determinadas zonas húmedas y calientes de la superficie cutánea. En determinadas ocasiones es capaz de producir infecciones cutáneas y de otras localizaciones (faringoamigdalitis, neumonía, sepsis puerperal e infecciones del recién nacido). Además de los diferentes procesos supurativos puede provocar cuadros post-infecciosos de base inmune especialmente la fiebre reumática y la glomerulonefritis postestreptocócica. La diferente invasividad y agresividad entre las cepas saprófitas y cepas patógenas se basa en el estado inmunitario del huésped y en las características del microorganismo. La virulencia del S. pyogenes depende en gran medida de la proteína fibrilar presente en su pared y denominada proteína M, de la cual se conocen al menos 80 tipos y también de la capacidad de producción de toxinas, entre las que destacan la estreptolisina S y O, y las toxinas pirogénicas (A, B y C) que son responsables de cuadros sistémicos como la escarlatina, fasceitis necrotizante y síndrome de shock tóxico estreptococico. Los cuadros clínicos cutáneos producidos por el S. pyogenes están resumidos en la tabla 3.
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Tabla 3 Infecciones cutáneas producidas por S. pyogenes |
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Tipo de lesión |
Localización |
Presentación clínica |
Hallazgos asociados |
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Áreas expuestas |
Lesiones vesiculosas que evolucionan a costras |
Puede desarrollarse tras pequeños traumatismos o picaduras, puede ser pruriginoso o doloroso Linfadenopatia regional. |
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Ectima |
Extremidades inferiores |
Ulceras en sacabocados cubiertas de costra amarillenta que se extiende hacia la dermis adyacente |
Tras traumatismos |
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70-80% en extremidades
inferiores
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Placas rojas e induradas de márgenes llamativos |
Fiebre y leucocitosis, |
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Celulitis |
Extremidades inferiores y superiores, tronco, glúteos, cara |
Lesiones eritemato-edematosas con o sin borde elevado |
tumefacción local, dolor, eritema, mal estado general, escalofríos, linfadenopatia regional |
| Celulitis perianal | región perianal en pacientes pediátricos | Placas eritematosas bien delimitadas | Dolor local |
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Extremidades inferiores. Región genital. Áreas de traumatismo o intervenciones previas |
Placas eritemato-edematosas que evolucionan hacia ampollas y gangrena |
Fiebre, mal estado general, leucocitosis |
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Pulpejo de dedos |
Lesiones vesículo-ampollosas |
Dolor local |
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Factores de riesgo para el desarrollo de celulitis e infecciones de tejidos blandos |
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La erisipela se observa con frecuencia en los niños y adultos. Los factores predisponentes en los adultos son el enolismo, diabetes, inmunosupresión, cicatrices quirúrgicas recientes o antiguas con obstrucción linfática o venosa. Las lesiones se inician con una pequeña herida en la piel que posteriormente no es detectable. Las lesiones cutáneas tiene un aspecto eritematoso indurado, que adopta la morfología de la piel de naranja, extendiéndose por la periferia con un margen ligeramente sobreelevado en el cual pueden observarse ocasionalmente vesículas. La localización característica es la afectación del dorso de nariz y mejillas donde adopta el aspecto en alas de mariposa sin embargo, en la actualidad el porcentaje más alto de casos se localiza en las extremidades inferiores produciéndose a partir de lesiones banales como una tiña pedis interdigital. Los pacientes afectos pueden presentar fiebre, mal estado general y alteraciones analíticas como elevación de la VSG, leucocitosis de más de 15000 cel /mm3, los hemocultivos son positivos en un escaso número de pacientes. Las lesiones suelen responder rápidamente a la administración de antibióticos sistémicos (penicilina o eritromicina). Los pacientes con lesiones originadas a partir de una tiña pedis interdigital deben recibir tratamiento de la misma.
| Hallazgos clínicos que sugieren una fasceitis necrotizante |
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Se caracteriza por una rápida y extensa necrosis, que se extiende por los planos de las fascias, para afectar posteriormente a la piel y los tejidos subyacentes y se acompaña de signos de toxicidad sistémica. La necrosis se localiza en un principio en la grasa subcutánea, fascia y la piel, respetando el músculo. En etapas avanzadas se puede afectar el plano profundo muscular produciendo marcada rabdomiolisis. La fasceitis necrotizante se divide fundamentalmente en dos tipos, el tipo 1 (80% de casos) causado por flora anaerobia mixta, con bacilos aerobios gramnegativos y cocos grampositivos y el tipo 2 (20%) causado por el estreptococo del grupo A. El tipo 1 tiene varias formas especiales dependiendo de la localización, que están resumidas en la tabla 4. El diagnóstico de la fasceitis necrotizante debe establecerse de forma rápida, clínicamente el cuadro se inicia con dolor intenso, acompañado de signos inflamatorios escasos. El aspecto clínico de las lesiones cutáneas en las primeras 24-48 horas es de eritema e hinchazón y sólo es patognomónico entre el segundo y el cuarto día, con la aparición de áreas azuladas y vesículas violáceas. El tratamiento debe iniciarse de forma temprana y ser agresivo fundamentándose en la cirugía, antibióticos y vigilancia de las constantes vitales. Es necesaria la escisión y la limpieza agresiva de todos los tejidos necrosados, tanto piel, tejido subcutáneo o fascia con desbridamiento, fasciotomía, escisión y amputación tempranas si procede
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Tabla 4
Clasificación de las fasceitis necrotizantes |
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| tipo | Agentes etiológicos | Factores predisponentes | Manifestaciones clínicas |
| Fasceitis necrotizante tipo I | Flora anaerobia mixta, bacilos gram negativos, estreptococos, | cirugía, diabetes mellitus, enfermedad vascular | Afectación de grasa y fascia. |
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| Gangrena sinérgica de Meleney | Aparece tras cirugía abdominal como una ulceración superficial limitada a la fascia superficial, con necrosis y dehiscencia de la herida | ||
| Gangrena de Fournier | celulitis que afecta a fascia del escroto, periné y órganos sexuales | ||
| Gangrena sinergistica progresiva bacteriana | suele aparecer tras una intervención quirúrgica, colostomias, ileostomias o úlceras tórpidas. Suele acompañarse de escasa afectación sistémica | ||
| Fasceitis necrotizante tipo II | Streptococcus pyogenes (grupo A) solo o en ocasiones acompañado de staphilococcus aureus o epidermidis | traumatismo previo, cirugía, diabetes, venopunción, enfermedad vascular periférica | Inicio brusco con dolor intenso, fiebre y mal estado general y afectación multiorgánico |
| fasceitis necrotizante tipo III | vibrio vulnificus | hepatitis B crónica | shock fulminante en las fases precoces de la infección. |
La Fasceitis necrotizante tipo 2, producida por el estreptococo grupo A solo o en ocasiones acompañado de Staphylococus aureus o epidermidis es una infección infrecuente de los tejidos subcutáneos y de la fascia, que progresa rápidamente con necrosis y produce síntomas sistémicos graves. Se desarrolla generalmente en las extremidades tras un traumatismo o lesión previa, desde heridas profundas, heridas quirúrgicas y hematomas, hasta lesiones triviales o erupciones por varicela o pequeñas lesiones cutáneas banales como un arañazo o un corte. En la fasceitis necrotizante existe una rápida destrucción de la grasa y fascia, con necrosis y licuefacción , infiltrado de polimorfonucleares y trombosis de los pequeños vasos. La clínica se caracteriza por un inicio rápido de dolor intenso, hinchazón y eritema con una extrema sensibilidad al tacto. La parte afectada suele presentar un color rojo característico y extenderse rápidamente las primeras 24-48 horas. La infección evoluciona velozmente con signos tóxicos importantes, escalofríos, taquicardia y fiebre alta. Hay una disociación entre el aspecto sano de la piel y uno dolor muy intenso. La virulencia de la infección por estreptococo en la fasceitis necrotizante se debe a factores locales de la infección como la presencia de proteínas de superficie que facilitan la adherencia e invasión y también por la producción de exotoxinas que tienen efecto local y sistémico al actuar como superantígenos. El diagnóstico de la fasceitis necrotizante es facil de establecer en los estadios finales, sin embargo en su inicio debe plantearse el diagnóstico diferencial entre celulitis y fasceitis necrotizante, siendo esta diferencia de extrema importancia ya que la celulitis responderá al tratamiento antibiótico mientras que la fasceitis necrotizante requere un tratamiento quirúrgico agresivo y amplio además de la utilización de antibioticoterapia adecuada.La fasceitis necrotizante tipo III no está aceptada de forma generalizada, está causada por Vibrio vulnificus. Se adquiere a través de heridas y tras el contacto con agua de már templada, siendo más frecuente en las zonas costeras y en pacientes con infección por hepatitis B crónica. Si bien es la forma menos frecuente de fasceitis necrotizante, presenta un curso fulminante y debe ser reconocida precozmente para realizar una intervención quirúrgica.
Síndrome del Shock tóxico estreptococico: Consiste un un cuadro grave con toxicidad sistémica, shock séptico, eritema macular y fallo multiorgánico, con elevada mortalidad, y que se denominó así por su similitud al síndrome del shock tóxico estafilocócico. El síndrome se relaciona habitualmente con una infección de tejidos blandos, el 70% de los pacientes tienen una fasceitis necrotizante. En el 60% de los pacientes se observa una puerta de entrada al nivel de piel o mucosas y en el resto es posible que se deba a una infección profunda o tras una bacteriemia originada en la faringe. La primera fase inicial consisten en mal estado general, mialgia, escalofríos, fiebre, vomito y diarrea. Tras esta fase se pasa a una segunda fase de taquicardia, fiebre, taquípnea y dolor en la zona de infección. En la fase 3 persiste la fiebre y se desarrollan signos de shock y afectación de órganos. Estudios epidemiológicos han relacionado el síndrome de shock tóxico estreptococico con cepas del serotipo M1 y 3, estas cepas producirían exotoxinas, entre las que destacan la speA, speB, y speC y hemolisinas, estreptolisinas O y S, hialorunidasa, ADNasa y estreptocinasa. La toxina speA es producida por un 85% de los estreptococos del grupo A aislados en el síndrome del shock tóxico. Existen evidencias de que las manifestaciones del síndrome del shock tóxico estreptococico son debidas a superantígenos (Tabla 5). La speA produce una estimulación masiva y no específica de la proliferación de células T. La activación de un gran número de clonas de linfocitos T hace liberar de foma masiva citocinas: TNF, IL-1, IL2, e INF-gamma. Las citocinas de forma directa o indirectamente a través de la inducción de una segunda oleada de mediadores y sustancias proinflamatorias conducen al síndrome de respuesta inflamatoria sistémica y al fallo multiorgánico. En los últimos años se está reconociendo la participación de los superantígenos no solo en este cuadro y relacionados -fasceitis necrotizante, síndrome del shock tóxico estreptocócico, shock tóxico estafilocócico- sino que además se está expandiendo su participación en diferentes patologías tales como la enfermedad de Kawasakil (síndrome ganglionar mucocutáneo), síndrome descamativo recurrente y el eritema perineal recidivante mediado por toxinas. Recientemente se ha demostrado en animales que la proteína M presente en la pared de los estreptococos tendría también un papel clave en la patogenia del síndrome del shock tóxico estreptocócico.
Tabla 5. Mecanismo de activación del superantígeno Mecanismo de acción de un superantígeno: A la izquierda (fig A) la célula presentadora (monocito macrófago) expone a través de las proteínas del complejo mayor de histocompatiblidad (MHC) el antígeno al receptor del linfocito T (TCR). Este TCR reconoce específicamente la configuración de un antígeno específico y se activa un número escaso de células T: las que poseen el receptor de dicho antígeno. A la derecha (Fig B), las toxinas estreptococicas se unen al MHC y al TCR no en las zonas de reconocimiento específico, sino en las adyacentes, y se activan numerosísimas clonas de distinta especificidad antigénica, esta actividad se conoce como superantígeno. La activación por el mecanismo de los superantígenos puede activar entre el 5% y el 30% de toda la población de células T, mientras que el mecanismo de activación por medio de antígenos convencionales activa entre el 0,01% y el 0,1% de las células T.
La activación de gran número de células T por parte de los superantígenos produce una liberación masiva de citocinas (factor de necrosis tumoral alfa, interleucina 1, e interleucina 6, que producen una serie de síntomas clínicos como la fiebre, rash, vomitos, hiptensión, shock, etc.
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Infecciones cutáneas producidas por S. aureus |
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| Impetigo ampolloso | Extremidades, tronco, pliegues | Máculas eritematosas con vesículas, signo de Nikolsky positivo | Signos inflamatorios locales
adenopatía |
| Síndrome de la piel escaldada estafilococica | extensa | grandes ampollas y exfoliación de toda la superficie cutánea | fiebre, postración general |
| Foliculitis | Folículos pilosos, regiones apocrinas | Pápulas eritematosas cubiertas de una pústula central | Prurito |
| Forúnculo | Cara, cuello, axila, glúteo | Nódulos profundos, inflamatorios | Dolor |
| antrax | Base de cuello, espalda, muslos | Lesiones induradas más profundas que el forúnculo e intercomunicadas | Fiebre malestar general |
| Botriomicosis | Etiologia: Stpah aureus, también P aeruginosa, E coli, Proteus | Nódulos o placas supurativas en cualquier localización | Pacientes inmunodeprimidos (HIV), dbtes, traumatismos, alcoholicos |
| Hidrosadenitis supurativa | axilas, ingle, cuello, glúteo | nódulos inflamatorios fistulizados | dolor y supuración local |
| Paroniquia aguda | pliegue ungueal | Inicio brusco de placa eritematosa, fluctuante y purulenta | dolor al tacto |
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Infecciones cutáneas por Pseudomona aeruginosa |
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| Tipo de lesión | Localización | Presentación clínica | Hallazgos asociados |
| Foliculitis | Tronco | maculas papulas y pustulas de distribución folicular | |
| Infecciones ungueales | uñas de manos | discoloración verdosa de las uñas | puede asociarse a onicomicosis |
| Infecciones del pliegue interdigital | Pliegue interdigital de los pies | maceración y fisuras en el pliegue interdigital | Se observa en pacientes con hiperhidrosis marcada. Puede asociar infección por dermatofitos (Tinea pedis) |
| Otitis externa | Conducto auditivo externo | Dolor eritema y edema del CAE | En pacientes diabeticos o inmunodeprimidos puede evolucionar hacia otitis externa maligna con desarrollo de osteomielitis severa |
| Ectima gangrenoso | Región perineal, o cualquier zona del cuerpo | Lesiones ulceradas, verdosas con escara | Fiebre, mal estar general, sepsis por gram negativos |
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