Mediocres en la academia
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Cultura tóxica en la academia

Un problema específico que requiere de un análisis profundo.

Ilustración: un profesor con orejas de burro sobre el birrete, rodeado de estudiantes

Un problema específico que requiere de un análisis profundo

El ámbito académico conformado por las universidades y centros de investigación se enfrenta a un desafío creciente: la proliferación de culturas tóxicas. Este fenómeno, aunque comparte características con otros entornos laborales, presenta particularidades que requieren un análisis profundo y específico.

Una cultura tóxica en el ámbito académico puede socavar el bienestar individual de los docentes, investigadores y personal administrativo; comprometer la calidad de la enseñanza; la integridad de la investigación; y la capacidad de las instituciones para atraer y retener talento. Ignorar las dinámicas asociadas a una cultura tóxica puede tener consecuencias devastadoras para la reputación y la sostenibilidad a largo plazo de las universidades y centros de investigación.

Un aspecto crucial que contribuye a la vulnerabilidad de los individuos en este entorno es la visión idealizada de la vida académica. Las universidades y centros de investigación han sido considerados tradicionalmente como bastiones para la búsqueda del conocimiento, la colaboración intelectual y el desarrollo personal, lo que puede llevar a los individuos a ser más susceptibles a la explotación y al impacto emocional negativo de las dinámicas tóxicas, tolerando condiciones laborales deficientes, sobrecarga de trabajo o comportamientos abusivos como parte de un “sacrificio” necesario en el desarrollo vocacional de la carrera académica. Esa visión idealizada puede, asimismo, dificultar el reconocimiento temprano de las señales de toxicidad y la búsqueda de ayuda.

Conceptualización de la cultura tóxica en el ámbito académico

Una cultura laboral tóxica se caracteriza por la presencia de factores perjudiciales para la salud física y mental de los trabajadores, que van desde condiciones inseguras hasta comportamientos abusivos como el acoso. Algunas características generales incluyen la microgestión, el liderazgo autoritario, las expectativas poco realistas, la falta de comunicación y transparencia, el favoritismo, el comportamiento poco ético y el miedo a la denuncia.

Las características de las relaciones de mentoría, las estructuras jerárquicas y las presiones de rendimiento específicas de la academia constituyen rasgos específicos de la toxicidad en este ámbito. Una cultura tóxica no es el resultado de la suma de comportamientos individuales negativos, sino un aspecto arraigado y perpetuado a través de normas sociales tóxicas arraigadas a nivel institucional y asumidas por un amplio colectivo.

Si una institución no aborda los comportamientos tóxicos, estos pueden normalizarse y convertirse en la “forma en la que se hacen las cosas” dentro de un departamento, laboratorio o grupo de trabajo, derivando en un problema organizacional profundo.

Características que definen la cultura tóxica en el ámbito académico

  • Liderazgo disfuncionalLos responsables de los departamentos y grupos de investigación pueden ejercer un control excesivo y autocrático, un liderazgo ineficiente o una dirección poco clara, con decisiones arbitrarias
  • Bullying académico y acoso laboral (mobbing)El bullying académico es un comportamiento hostil sostenido y progresivo por parte de un superior académico que aprovecha su posición de autoridad para dificultar el avance profesional y el crecimiento del subordinado; mientras que el mobbing, por su parte, es una forma sofisticada de acoso grupal donde varios académicos se unen para denigrar a la víctima mediante intimidación, acusaciones injustificadas, humillación y acoso.
  • Expectativas poco realistas y excesiva carga de trabajoEn el ámbito académico y en mayor medida en ambientes tóxicos, se espera e incluso que exige que los empleados y subordinados trabajen un número excesivo de horas, cumplan plazos imposibles o asuman más responsabilidades de las que pueden gestionar, una situación agravada a menudo por la percepción de una falta de apoyo y recursos adecuados.
  • Falta de comunicación, transparencia y confianzaLos problemas de comunicación son habituales en los entornos académicos tóxicos, provocando malentendidos o conflictos entre el personal. Asimismo, existe una falta de transparencia en los procesos de toma de decisiones, desconfianza y hostilidad.
  • Falta de reconocimiento y oportunidades de desarrolloHabitualmente el esfuerzo y los logros del personal no son reconocidos ni recompensados en ambientes académicos tóxicos, los que genera desánimo, sensación de estancamiento profesional y de escasas oportunidades de desarrollo y crecimiento. En cambio, se fomenta una mentalidad de competencia desmesurada, en la que la única forma de “destacar” o “tener éxito” es a expensas de los demás, lo que perpetúa comportamientos como la desconfianza, el sabotaje o la omisión del reconocimiento del trabajo realizado por otros compañeros y grupos, que son vistos como potenciales rivales, competidores y enemigos.
  • Comportamientos poco éticos y miedo a denunciarlosLa falta de ética es frecuente en las culturas académicas tóxicas, que además se tolera e ignora, lo que dificulta que los individuos expresen su desacuerdo, incomodidad o preocupación para no ir contra corriente o cuestionar el estatus quo por miedo a ser reprendidos o a sufrir consecuencias peores, creando un ambiente de impunidad para los perpetradores.

Qué viene después

Como continuación a los aspectos denunciados en Mediocres en la academia, estamos analizando en profundidad la investigación generada en torno a las culturas tóxicas en el ámbito académico.

Para saber más…