Blog de Raúl Salinas

La paradoja del relevo generacional en las asociaciones

Queremos jóvenes, pero que no manden

Muchas asociaciones, clubes, peñas, corales, agrupaciones y entidades de todo tipo se quejan, de manera recurrente, de la falta de relevo generacional. "No viene gente joven", "los jóvenes no se implican", "cuando nosotros faltemos, ¿quién continuará esto?". La preocupación puede ser completamente sincera.

Pero hay una paradoja: a veces, cuando finalmente aparece gente joven con iniciativa, energía y capacidad, la recepción no es tan entusiasta como cabría esperar.

El problema no es necesariamente la edad. Un miembro joven que asiste de vez en cuando, escucha y no cuestiona demasiadas cosas difícilmente altera el equilibrio interno de un grupo. En cambio, una persona nueva que propone proyectos, aprende rápidamente, domina herramientas que los demás no conocen, busca información, detecta problemas y quiere participar en las decisiones puede transformarlo mucho más.

Y eso significa también redistribuir poder.

El relevo implica una pérdida

Desde el punto de vista de quien llega, la situación es sencilla: ve cosas que podría hacer e intenta hacerlas. Pero, desde el punto de vista de quien lleva veinte, treinta o cuarenta años ocupando una posición central, la misma situación puede percibirse de otra manera.

De repente, alguien puede organizar actividades sin necesitarlo, acceder a información que antes solo él conocía o proponer métodos distintos de los que se han utilizado durante décadas. Aquello que para la entidad es renovación puede ser, para una persona concreta, una pérdida de estatus.

No hace falta que haya mala fe. Probablemente, la mayor parte de las veces no la hay. La resistencia puede expresarse mediante argumentos perfectamente razonables: "todavía no tiene experiencia", "primero tiene que conocer cómo funciona el grupo", "siempre se ha hecho de otra manera" o "no conviene precipitarse".

Y muchas veces estos argumentos son ciertos.

La cuestión es otra: ¿durante cuánto tiempo?

Si una persona nueva tiene que demostrar indefinidamente que está preparada, mientras que las personas veteranas no tienen que demostrar que siguen estándolo, no estamos ante un simple reconocimiento de la experiencia. Estamos ante una jerarquía.

Experiencia y capacidad no son lo mismo

La experiencia tiene valor. Una persona que ha participado durante décadas en una asociación conoce su historia, los errores que ya se han cometido, las relaciones personales y muchas de las razones por las que las cosas son como son.

Pero la experiencia no garantiza automáticamente una mejor capacidad para cualquier función.

Las técnicas cambian, las herramientas cambian y las formas de comunicarse también. Una persona más joven puede tener menos memoria institucional pero más conocimiento de otros ámbitos, más facilidad para incorporar nuevas tecnologías o, simplemente, más energía disponible.

Por eso, la cuestión no debería ser si tienen que mandar los mayores o los jóvenes. El criterio razonable es mucho más sencillo: ¿quién está en mejores condiciones de hacer cada cosa?

Una entidad saludable combina experiencia y renovación. Una entidad bloqueada convierte la antigüedad en un derecho adquirido.

"Necesitamos jóvenes"

Hay una situación especialmente curiosa: asociaciones que llevan años lamentándose porque no entra gente nueva pero que, cuando entra alguien con iniciativa, intentan limitar su influencia.

La contradicción es solo aparente.

Es posible querer jóvenes como continuadores sin quererlos todavía como protagonistas. Es posible desear que la asociación sobreviva, pero imaginar inconscientemente una continuidad en la que todo siga funcionando aproximadamente igual.

El problema es que el relevo real no funciona así.

Cada generación incorpora intereses, herramientas, sensibilidades y maneras de trabajar distintas. Si una entidad solo acepta nuevos miembros a condición de que reproduzcan fielmente la cultura anterior, no está buscando relevo: está buscando sustitutos.

El respeto a los mayores

También interviene una norma social muy antigua: el respeto a las personas mayores.

Tiene buenas razones para existir. Durante gran parte de la historia humana, la edad significaba acumulación de información, experiencia y memoria que difícilmente se podía obtener de otra manera. Y una sociedad que solo valorara la fuerza, la velocidad o la productividad dejaría a las personas mayores en una situación muy vulnerable.

Pero respetar a una persona no significa concederle indefinidamente autoridad.

Se puede respetar profundamente la trayectoria de alguien y considerar al mismo tiempo que otra persona está mejor preparada para una responsabilidad determinada. Se puede valorar lo que una generación ha construido sin convertirlo en un derecho permanente a decidir sobre el futuro.

De hecho, una de las formas más valiosas de experiencia podría ser precisamente saber cuándo hay que dejar espacio.

Institucionalizar el relevo

El mejor antídoto contra estos conflictos es que la sucesión no dependa exclusivamente de las relaciones personales.

Los cargos temporales, la rotación de responsabilidades, la documentación de los procedimientos, la formación de personas nuevas y la distribución del conocimiento hacen que el cambio deje de percibirse como una derrota individual.

Una asociación madura no espera a que una persona desaparezca para sustituirla.

Prepara el relevo mientras esa persona todavía puede transmitir lo que sabe.

Esto permite que las personas veteranas sigan aportando experiencia sin tener que conservar necesariamente todas las funciones que habían asumido, y que las nuevas generaciones adquieran responsabilidad antes de que sea demasiado tarde.

La pregunta incómoda

Por eso, cuando una asociación dice que necesita gente joven, quizás convenga hacerle una pregunta más concreta:

Si llegaran mañana cinco personas jóvenes, competentes y con muchas ganas de hacer cosas, ¿hasta dónde estaríamos dispuestos a dejarlas llegar?

Porque querer que vengan es fácil.

Aceptar que algún día decidirán ellas es el verdadero relevo generacional.