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Entran Octavio, Camilo y Donato


OCTAVIO


Mal podré, a lo que imagino,
esta noche, hija amada,
negalle nuestra posada
a un devoto peregrino,
que el término a su camino
ha puesto, y a mi cuidado,
de veneras coronado,
no del Apóstol gallego,
sino las que verá luego
vuestro templo venerado.
2026
Lelio ha puesto fin al viaje que (supuestamente) había emprendido por España, y también a la preocupación de Octavio por que tardara tanto en presentarse a conocer a su prometida.

Lelio es un peregrino que se dirige hacia el templo del amor. Su camino está coronado de veneras, no de las que se ponían en el sombrero los peregrinos que se dirigían a Santiago de Compostela, sino de conchas de Venus, la diosa del amor, que muy pronto se verán en vuestro templo (literalmente: las verá vuestro templo), venerado en el doble sentido de estar lleno de veneras y en el usual.
Quiero decillo, y no oso
decillo con más extremos,
que en breves horas tendremos
yo huésped y vos esposo.
Lelio, mi yerno dichoso,
desde Illescas me apercibe,
y cual mariposa escribe
que alas solicita bellas,
hasta llegar a perdellas
a los ojos donde vive.
2036
Con más extremos: con más énfasis o encarecimiento.

Las mariposas son atraídas por el fuego, en el que mueren. Como una larva de mariposa, desea tener alas para morir abrasado por los ojos de Isabela, en cuyo interior vive (porque, teóricamente, Isabela, su prometida, no piensa sino en él).
CAMILO


Su venida sea gloriosa,
tanto como yo me alegro,
al palacio de tal suegro,
y al cielo de tal esposa.
Logradlo, Isabela hermosa,
con cuanta felicidad
merece vuestra beldad,
que vencerá vuestra gloria
los lejos de la memoria,
los términos de la edad.
2046
Los lejos de un cuadro es la zona del fondo de un paisaje que ya no se distingue bien. Los lejos de la memoria son los recuerdos tan lejanos que se vuelven borrosos. Vuestro matrimonio será tan glorioso que nunca se olvidará.
LAURETA


Venga muy en hora buena
el venturoso galán,
para quien guardado se han
dos rosas y una azucena.
Digo, una salvilla llena
de claveles y jazmines;
digo uno y cien jardines
donde, hecho abeja Amor,
no sólo no toca flor,
mas ni aun vuela sus confines.
2056
Los versos finales de la décima pueden entenderse como elogio de la pureza de Isabela, pero también aluden irónicamente al desinterés que parece mostrar Lelio por acercarse a ella y también a los desplantes que le hace Camilo.
OCTAVIO


¿Qué me dices, hija mía?
Que esta mesura, en verdad
que pasa de honestidad
y llega a melancolía.
Yo la vergüenza querría,
mas no, Isabela, el empacho,
que es un melindre gabacho.

Empacho es, más que vergüenza o recato, timidez excesiva.
DONATO


Yo soy Donato Guillén,
un mensajero de bien,
que ha traído ese despacho.
2066
Al parecer, Donato es francés y se siente ofendido por las palabras de Octavio. Su intervención continúa en redondillas (en la página siguiente).

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