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LA CRISIS DE LOS SUDETES
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Los republicanos no pudieron superar la defensa nacional en Gandesa, eficientemente organizada por Yagüe, y el 2 de agosto de 1938 empezaron a cavar trincheras para asegurar el territorio que habían ganado al sur del Ebro. La infantería republicana estaba indignada porque la aviación no había acudido a bombardear las posiciones nacionales. Las autoridades republicanas ordenaron el fusilamiento de los oficiales que permitieran retiradas sin órdenes expresas de sus superiores, y en varias ocasiones fueron fusilados oficiales y soldados por este motivo.

Mientras tanto, el gobierno de Negrín envió una carta al Vaticano en la que expresaba "el deseo sincero y ardiente" del gobierno de la República de "normalizar el restablecimiento del culto público, el regreso de los sacerdotes a sus parroquias y aun el regreso del eminentísimo Metropolitano [el cardenal Vidal y Barraquer], a quien se le darían todas las garantías convenientes y se le tendrían todas las consideraciones y honores correspondientes a su altísima dignidad". También manifestaba el deseo del gobierno de restablecer las relaciones diplomáticas con la Santa Sede. La respuesta del Vaticano a tanto cinismo fue evasiva.

El poeta soviético Osip Mandelstam fue condenado a cinco años de trabajos forzados en un gulag, acusado de las típicas actividades contrarrevolucionarias. El poeta Boris Pasternak estuvo a punto de seguir un destino similar, pero el propio Stalin lo tachó de la lista diciendo: Ése vive en las nubes, no lo toquéis.

Gran Bretaña había sugerido a Edvard Beneš, el presidente checoslovaco, que pidiera un mediador, y el 3 de agosto llegó a Praga Lord Walter Runciman, con instrucciones de persuadir a Beneš para que admitiera un plan que fuera aceptable para los alemanes de los Sudetes. Mientras tanto Hitler había situado 750.000 soldados a lo largo de la frontera con Checoslovaquia, teóricamente como parte de unas maniobras.

Los japoneses ocuparon las regiones de Taihu, Susong y Huangmei.

Temiendo ser encasillado en sus papeles de espadachín, tras el éxito de Robin Hood, Errol Flynn había convencido a los directivos de la Warner Bros. para que le asignaran un papel cómico, y así el 4 de agosto se estrenó El hombre propone, coprotagonizada también por Olivia de Havilland. Sin embargo, no tuvo mucho éxito y la productora se convenció de que a Flynn había que asignarle papeles de acción. Unos meses más tarde Olivia de Haviland protagonizaría otra comedia romántica, Difícil de obtener, que tampoco le dio posibilidades de lucirse como actriz.

El 5 de agosto se estrenó Alexander's Ragtime Band, que resultó ser la película más taquillera del año. Estaba dirigida por Henry King y protagonizada por Tyrone Power. La película recorre la historia del jazz desde principios de siglo.

El 6 de agosto los nacionales lanzaron una contraofensiva sobre el sector occidental del terreno que los republicanos habían ganado al sur del Ebro. Éstos no tardaron en replegarse sobre la cabeza de puente, pero los puentes no pudieron resistir la avalancha de hombres y se desarmaron. Los soldados que no pudieron cruzar a la otra orilla fueron hechos prisioneros. El sector central, en cambio, se mantuvo en sus posiciones.

El campo de concentración de Dachau estaba ya completamente terminado y el 7 de agosto un grupo de prisioneros fue llevado desde allí al pueblo austriaco de Mauthausen para levantar un nuevo campo de trabajo, que a finales de año contaba ya con un millar de prisioneros. Aunque estuvo en todo momento controlado por el Estado alemán, fue fundado por una empresa privada para la explotación de las minas de granito de la zona.

El presidente colombiano, Alfonso López Plumarejo había emprendido una serie de reformas en constante oposición con los sectores más conservadores del país, respaldados por la Iglesia Católica. En particular, había decretado la primera reforma agraria del país y había emprendido una reforma universitaria que después extendió a todos los niveles de la enseñanza. Las elecciones presidenciales dieron la victoria a Eduardo Santos, también del Partido Liberal, pero del sector moderado

El 10 de agosto, tras un nuevo desembarco, los japoneses pusieron bajo asedio la ciudad de Ruichang.

El general Alberto Enríquez, después de haber reorganizado la política ecuatoriano, renunció a su cargo de Jefe Supremo y la Asamblea Nacional Constituyente nombró presidente provisional a Manuel María Borrero.

El 11 de agosto el ejército nacional inició una nueva ofensiva en el frente del Ebro que fue haciendo retroceder muy lentamente las posiciones republicanas.

Ese día dimitieron dos ministros del gabinete de Juan Negrín: Manuel de Irujo, del Partido Nacionalista Vasco y Jaime Ayguadé, de Esquerra Republicana de Catalunya, que se oponían a la creación de la Dirección General de Industrias, a través de la cual las industrias catalanas escapaban del control de la Generalidad de Cataluña para depender del Ministerio de Defensa. Negrín sustituyó al vasco por otro vasco y al catalán por otro catalán, pero eligió dos firmes partidarios de su política de resistir a toda costa. De este modo la posición de Negrín quedó reforzada. De hecho, el presidente Azaña había tratado de aprovechar la crisis de gobierno para destituir a Negrín y sustituirlo por el también socialista Julián Besteiro, pero éste logró que diversas unidades del frente del Ebro le enviaran telegramas de apoyo, y con ello frustró el intento.

Al respecto de los esfuerzos británicos por llegar a una solución negociada a la crisis de los Sudetes (que suponía en la práctica ceder a todas las pretensiones alemanas), Winston Churchill escribió una carta al ex primer ministro David Lloyd George en la que le decía: A Inglaterra se le ha permitido elegir entre guerra y vergüenza. Ha elegido vergüenza, y tendrá la guerra.

El 14 de agosto los republicanos tuvieron que replegarse sobre Corbera, pero después de haber ofrecido una tenaz resistencia que dejó un gran número de bajas en ambos bandos. La batalla del Ebro se estaba convirtiendo en una guerra de desgaste en la que los nacionales pagaban un precio muy alto por cada pequeño avance.

A principios de año la Paramount había estrenado la última entrega de una serie de películas titulada "The big broadcast" (la gran emisión) en las que muchos actores interpretaban diversos números musicales. Uno de los números, la canción Thanks for the memory, interpretada por Bob Hope y Shirley Ross se hizo especialmente popular. Hasta entonces, Bob Hope (cuyo nombre real era Leslie Towns Hope) había interpretado sólo papeles secundarios, pero este éxito llevó a la Paramount a ofrecerle el papel protagonista junto a Martha Raye en la comedia Dame un marinero, que fue estrenada ese día. Poco después se estrenaría otra película que fue titulada precisamente Thanks for the memory, junto a Shirley Ross, para explotar más abiertamente el éxito de la canción. La melodía se convertiría desde entonces en una especie de "firma" de Bob Hope, que aparecería con variaciones en muchas de sus películas posteriores.

Mientras en Bolivia el tratado sobre el Chaco había sido aprobado por el congreso, en Paraguay fue sometido a referéndum el 15 de agosto, y fue ratificado por el 91% de los votos.

El dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo convocó unas elecciones para elegir como nuevo presidente títere al que hasta entonces había sido su vicepresidente, Jacinto Peynado, que recibió el 100% de los votos. Trujillo estaba amasando una gran fortuna por el método de comprar fincas y empresas a precios muy bajos gracias a que nadie podía negarse a vendérselas, y así logró incluso el monopolio en algunos sectores, como la producción de carne y leche. Por entonces sus ingresos superaban los 1.5 millones de dólares anuales.

El 16 de agosto fueron encontrados en un vertedero de Cleveland dos cuerpos decapitados, uno masculino y otro femenino. El femenino debía de llevar muerto entre cuatro y seis meses, mientras que el masculino tenía un par de meses más. Fueron las últimas víctimas reconocidas del asesino de los torsos de Cleveland. En total se le atribuyen doce víctimas, aunque hay algunas otras posibles. Elliot Ness nunca consiguió encontrar al asesino. Hubo unos 60 detenidos, pero todos tuvieron que ser puestos en libertad por falta de pruebas.

El 19 de agosto Yagüe lanzó una nueva ofensiva en el frente del Ebro. Una vez más, los nacionales lograron avanzar unos pocos kilómetros al precio de un gran número de bajas.

Laurel y Hardy estrenaron dos largometrajes ese año: Besos y quesos y Cabezas de chorlito.

El 20 de agosto una división japonesa trató de socorrer a otra que había sido rodeada por los chinos en Lushan, y al no lograr rebasar el cerco lanzaron gases venenosos, pese a lo cual los chinos lograron repeler el ataque.

Sheng Shikai, el gobernador de la provincia teóricamente china de Xinjiang, viajó en secreto a Moscú y se afilió al Partido Comunista de Toda la Unión.

El 21 de agosto representantes de la "Pequeña Entente", formada por Checoslovaquia, Rumanía y Yugoslavia, se reunieron en Bled (en Yugoslavia) junto con representantes de Hungría, y acordaron rescindir las restricciones sobre rearme impuestas a Hungría por el Tratado de Trianon, al término de la Primera Guerra Mundial, así como el compromiso de las cuatro naciones de renunciar a la violencia en sus relaciones mutuas. Aunque la prensa francesa alabó el acuerdo, en realidad éste era más débil de lo que parecía. Algunas diferencias entre los países firmantes se habían recogido en acuerdos bilaterales a los que algunas partes habían dado su visto bueno, pero no los habían firmado, y en esos acuerdos se veía que Checoslovaquia quedaba aislada. En particular, Hungría y Checoslovaquia mantenían una disputa sobre la minoría húngara que vivía en territorio checoslovaco.

En los últimos meses dos destacados oficiales soviéticos habían desertado, Nikolái Yezhov, temiendo que se le responsabilizara de no haber estado al corriente, tardó en informar a Stalin, lo que debilitó aún más su posición. El 22 de agosto Stalin le impuso como lugarteniente a Lavrenti Beria, su nuevo hombre de confianza.

El 23 de agosto el primer ministro húngaro, Béla Imrédy, se entrevistó con Hitler, que estaba furioso por el Acuerdo de Bled, y concertaron una reunión en Berlín.

El 24 de agosto los japoneses tomaron Ruichang.

El 25 de agosto, el ministro de asuntos exteriores alemán preguntó a su homólogo húngaro, Kálman Kánya, por las intenciones de su país en caso de una guerra entre Alemania y Checoslovaquia. Kánya dejó claro que Hungría no se consideraba obligada a defender a Checoslovaquia en virtud del acuerdo de Bled, que simplemente le había servido para facilitar un proceso de rearme que ya había emprendido clandestinamente. Por el contrario, aseguró a Alemania que el ejército húngaro estaría en condiciones de entrar en combate en poco más de un mes (cosa que no era cierta y no se la creía ninguna de las dos partes), pero lo que importaba a Alemania era la actitud favorable de Hungría, que estaba interesada en beneficiarse de un eventual desmembramiento de Checoslovaquia para recuperar parte de los territorios que había perdido al terminar la Primera Guerra Mundial. Pero, como el propio Hitler dijo a Kánya, "quien quiere sentarse a la mesa debe al menos ayudar en la cocina". Poco después el primer ministro Imrédy dio un giro radical a su política probritánica para declararse germanófilo convencido.

El destructor republicano José Luis Díez había zarpado de Francia para regresar a la base naval de Cartagena. Su comandante, Juan Antonio Castro, había rechazado un soborno del gobierno franquista para que llevara el barco a algún puerto de la zona nacional fingiendo una avería o que lo hundiese. El momento más delicado de la travesía era el paso del estrecho de Gibraltar. Se llevó a cabo a toda máquina la noche del 26 de agosto, tras haber disfrazado el barco para que se confundiera con otro británico. Sin embargo, la flota nacional lo estaba esperando y abrió fuego sobre él, hasta que tuvo que refugiarse en Gibraltar. Al otro lado del estrecho le estaba esperando una flotilla de barcos republicanos para escoltarlo hasta Cartagena, pero no intervino en el combate.

El Irgún hizo estallar una tonelada de dinamita en un mercado de Jaffa, lo que dejó un total de 24 muertos. Los atentados contra judíos habían aumentado con las actividades del Irgún. En los dos últimos meses estaba habiendo una media de 50 judíos muertos al mes, tasa que se mantendría en los dos meses siguientes. Por el contrario, en los nueve meses anteriores la media había sido de 7 judíos muertos al mes. Las autoridades británicas apenas molestaban a los judíos, mientras que no dejaban de tomar represalias contra los árabes. En Nablus casi 5.000 hombres fueron arrestados e interrogados uno tras otro. Mientras estaban detenidos se registró la ciudad. Cada vez que un detenido era liberado se lo marcaba con un sello en la piel. Para evitar atentados, los soldados británicos solían colocar rehenes árabes a los capós de sus camiones o en pequeñas plataformas en la parte delantera de sus trenes, advirtiéndoles que les dispararían si trataban de escapar. Los soldados no tenían muchos miramientos con estos rehenes. No era raro que al terminar un viaje un camión frenara bruscamente para provocar la caída del rehén que viajaba sobre él, y si tenía mala suerte, podía acabar atropellado por el camión que venía detrás. Pero la represión británica no estaba dando frutos y la situación parecía cada vez más fuera de control. El mes anterior habían llegado refuerzos desde Egipto y se esperaban más procedentes de Gran Bretaña. Por otra parte los británicos contaban con el apoyo de "bandas de paz", que eran grupos de árabes que colaboraban con británicos y judíos contra los rebeldes. Las más numerosas estaban dirigidas por Raghib al-Nashashibi, miembro de una de las familias árabes más influyentes en Palestina, y que había sido alcalde de Jerusalén hasta hacía cuatro años.

El 28 de agosto los chinos recuperaron Taihu, pero al mismo tiempo los japoneses capturaban Liuan.

James Stewart estrenó cuatro películas ese año: Ingratitud, Ardid femenino (junto a Ginger Rogers), El ángel fracasado y Vive como quieras. La última, dirigida por Frank Capra, fue la quinta más taquillera del año. Ginger Rogers protagonizó otras dos películas: Lo mejor de la vida, junto a Douglas Fairbanks Jr., y Amanda, junto a Fred Astaire, estrenada el 2 de septiembre, y que fue la primera película Astair-Rogers que ocasionó pérdidas a la productora.

El 2 de septiembre el presidente checoslovaco, Edvard Beneš, presentó una propuesta que aceptaba casi todas las exigencias del programa de Carlsbad.

El 3 de septiembre Yagüe, tras haber reorganizado sus fuerzas, lanzó una nueva ofensiva en el frente del Ebro, y nuevamente dio lugar a un avance reducido al precio de muchas vidas. No obstante, la posición de Gandesa era ahora más sólida y los republicanos perdieron Corbera. Franco usaba la aviación alemana e italiana para bombardear continuamente los pontones sobre el Ebro, pero la estrategia era muy mala: las bombas sólo producían daños locales que los ingenieros republicanos se apresuraban a reparar, a menudo antes incluso de que terminara el bombardeo. A Mussolini le enfurecían los informes que le llegaban sobre las decisiones de Franco. Tras haber recuperado en un mes unos 200 km2 perdidos en un día, el frente del Ebro se estabilizó.

Ese día, en la casa del sindicalista Alfred Rosmer, en las afueras de París, se fundó la Cuarta Internacional, que Trotski había estado promoviendo durante los últimos años, en presencia de delegados de la mayoría de los países de Europa y de Norteamérica. Representantes asiáticos y sudamericanos hubo menos, por los costes del viaje. La principal resolución que se aprobó fue el Programa Transicional. Según Trotski, los partidos socialdemócratas se habían limitado a exigir el "programa mínimo" del comunismo que el capitalismo podía conceder sin que le supusiera ningún serio inconveniente, reservándose las reivindicaciones más profundas "para los discursos dominicales". Por el contrario, el programa transicional debía contener reivindicaciones en teoría viables para el capitalismo, pero que éste no estará dispuesto a conceder, como el aumento gradual y automático de los salarios en proporción a la inflación, la creación de sistemas públicos de sanidad, educación, etc., la reducción de las jornadas laborales como medio de combatir el desempleo, etc. La estrategia era lograr que los trabajadores vieran que el capitalismo no iba a estar dispuesto a procurar el bienestar del proletariado, con lo que posibilitaría el ascenso al poder del proletariado (en principio por vías democráticas) y la puesta en práctica del programa completo de la Cuarta Internacional.

Georg von Trapp había destacado en la Primera Guerra Mundial como capitán del submarino austriaco U-14, con el que había hundido once barcos aliados en un año. Al terminar la guerra, Austria se quedó sin costa y sin flota, así que von Trapp se había quedado sin empleo, aunque no lo necesitaba, pues estaba casado con una rica heredera, Agatha Whitehead. Ésta había fallecido hacía ya 16 años, dejándolo viudo y con siete hijos (dos niños y cinco niñas). Unos años más tarde, la segunda de sus hijas cayó enferma y no podía ir al colegio, así que von Trapp contrató a una novicia de un monasterio cercano para que fuera su tutora. Se llamaba Maria Augusta Kutschera, y pronto empezó a encargarse del cuidado de todos sus hijos. Un año más tarde se casaron (cuando él tenía 47 años y ella 22) y tuvieron dos hijas más. La menor, Eleonore, tenía ahora siete años, pero Maria estaba de nuevo embarazada. Hacía tres años, von Trapp cometió el error de retirar gran parte de su fortuna del banco británico donde la tenía depositada para ingresarla en un banco austiaco, con la intención de ayudar a una amiga banquera. El banco quebró y la familia quedó en la ruina, así que Maria von Trapp formó un coro con sus hijos y empezó a ganar algo de dinero participando en diversos festivales y en programas de radio. Pronto adquirieron cierta notoriedad en Austria, e incluso ese verano se habían entrevistado con Hitler en un restaurante de Munich. Quizá eso influyó en que von Trapp recibiera una oferta para incorporarse a la marina alemana, una oferta de las que no podían rechazarse, pero von Trapp la rechazó, eso sí, con la prudencia de marcharse inmediatamente a Italia con su familia, para desde allí exiliarse en los Estados Unidos. Ese mismo año hicieron su primera gira por el país y por Canadá, con el nombre de El coro de la familia Trapp.

En Chile existía desde hacía seis años un partido nacionalsocialista, que se había aliado con otros partidos afines en la Alianza Popular Libertadora, bajo el liderazgo del general Carlos Ibáñez del Campo. Para que no faltara de nada, el Partido Comunista de Chile también había formado un Frente Popular con opciones de victoria en las elecciones que iban a celebrarse dentro de apenas dos meses, bajo el liderazgo de Pedro Aguirre Cerda. Frente a ambos candidatos estaba el respaldado por el presidente Alessandri, Gustavo Ross Santa María. El 4 de septiembre unos 10.000 nazis se congregaron en las calles de Santiago de Chile en una Marcha de la Victoria. Al partido no le podía faltar su organización paramilitar, conocida como las Tropas Nacistas de Asalto.

El 5 de septiembre treinta y dos "nacistas", bajo el mando del teniente de las TNA Gerardo Gallmeyer Klotze, tomaron la Caja del Seguro Obrero. El portero trató de impedirlo y llamó la atención de un cabo de carabineros que pasaba por la calle, el cual, pensando que se trataba de un atraco, sacó su pistola, pero los nacistas dispararon sobre él y murió a los pocos minutos. Los asaltantes montaron barricadas en las escaleras del séptimo piso y apresaron a los funcionarios del duodécimo. Otro grupo de nacistas invadió una emisora de radio y se apoderó de un micrófono para lanzar el mensaje: ¡Ha comenzado la revolución!, mientras que otros ocupaban el edificio central de la Universidad de Chile y tomaban varios rehenes, entre ellos el rector, Juvenal Hernández Jaque.

El presidente Alessandri ordenó sofocar la revuelta y así, en una ocasión en la que Gallmeyer se asomó por una ventana del edificio de la Caja del Seguro Obrero, recibió un tiro en la cabeza. Hacia la una de la tarde se produjo un tiroteo en la universidad. El ejército llevó artillería con la que se disparó a las puertas del edifici. Murieron cuatro de los asaltantes y otros tres quedaron heridos, hasta que los soldados los remataron después de que se hubieran rendido. Poco después se rindieron y se les hizo pasar ante el edificio de la Caja del Seguro Obrero. Cuando llegó el ejército, los atrincherados creyeron que iban a apoyarlos, hasta que vieron que los soldados se unían a la policía e iniciaban el asalto al edificio. Los nacistas sacados de la universidad fueron introducidos en los pisos inferiores, y cuando se rindieron los que aún resistían en los pisos superiores, todos ellos fueron reunidos y fusilados, junto con un funcionario que trabajaba en el edificio, y que fue confundido con uno de los asaltantes. De los 63 nacistas que habían protagonizado el incidente, sólo sobrevivieron cuatro. Carlos Ibáñez del Campo se entregó a las autoridades, donde fue detenido. Renunció a su candidatura a las elecciones presidenciales y apoyó a Aguirre Cerda, para luego partir al exilio.

Ese día se inauguró el décimo congreso del Partido Nacional Socialista Alemán, con el título de "Congreso de la Gran Alemania", pues la propaganda se centró en la anexión de Austria y en la posibilidad de anexión de los Sudetes.

Mussolini publicó un decreto con "medidas para a defensa de la raza en la escuela fascista", que prohibía a los judíos ejercer la enseñanza. Esto llevó a numerosos intelectuales a emigrar, como fue el caso del físico Enrico Fermi (que no era judío, pero su esposa sí), o del economista Franco Modigliani, que marcharon a los Estados Unidos. Otros dedicieron quedarse en Italia, pero perdieron sus cátedras. Fue el caso del matemático Tullio Levi-Civita, que, junto con su ya fallecido maestro, Gregorio Ricci-Curbastro, había desarrollado el cálculo tensorial en que a su vez se había basado Einstein para desarrollar su teoría de la relatividad general. Ahora tenía 65 años y quedó aislado del mundo científico. Einstein presentó su dimisión como miembro de la Accademia dei Lincei, de Roma. En las semanas siguientes el gobierno italiano publicaría otra serie de disposiciones racistas adicionales.

Es probable que Nicolái Bujarin aceptara los cargos que lo llevaron ante el pelotón de fusilamiento en gran parte bajo amenazas de represalias contra su familia, pero la NKVD no consideró que su confesión fuera motivo para dejar de cumplir una amenaza. Ese día fue detenida Anna Larina, la viuda de Bujarin, que se vio obligada a abandonar a su hijo de un año. Permanecería unos 20 años en distintos campos de trabajo, donde no se la obligó a trabajar, sino que se la mantuvo en continuo aislamiento, sin nada que hacer, sin acceso a libros ni a ninguna clase de actividad. Se enteró del asesinato de su esposo comunicándose con otros prisioneros mediante golpes en las paredes.

El 6 de septiembre murió Alfonso de Borbón, el hijo del derrocado rey Alfonso XIII de España, que había renunciado a sus derechos sucesorios para casarse con una cubana. (El matrimonio había durado cuatro años y, dos meses después de divorciarse, Alfonso se había vuelto a casar con otra cubana.) La muerte fue consecuencia de un accidente de automóvil, que en principio no fue grave, pero le provocó una hemorragia interna que no pudo cortarse a causa de su hemofilia.

Cuatro soldados británicos murieron en Palestina cuando su coche blindado pasó sobre un campo de minas. En represalia, la cercana ciudad de Al-Bassa fue reducida a cenizas. Los soldados metieron a unos 50 árabes en un autobús y los forzaron a lanzarse sobre el campo de minas, con lo que muchos de ellos acabaron muertos. Los habitantes de Al-Bassa fueron obligados a cavar una zanja y a arrojar en ella los cadáveres.

Los japoneses tomaron Gushi.

Las concesiones a los alemanes de los Sudetes que había hecho el presidente Beneš, eran muy generosas, pero los alemanes de los Sudetes tenían instrucciones de Hitler de evitar un acuerdo, así que el 7 de septiembre convocaron una manifestación de protesta en Ostrava que provocó una intervención policial en la que dos parlamentarios del Partido Alemán de los Sudetes fueron arrestados.

Al norte de Siria, la franja costera del Estado de Alepo, conocida como el Sanjak de Alejandreta, tenía una gran cantidad de población turca, y Atatürk nunca había dejado de reclamar la soberanía turca sobre el territorio. En principio se había previsto realizar un referéndum en la región, en vista de lo cual Turquía había hecho cruzar la frontera a decenas de miles de turcos para inscribirse en el censo. Sin embargo, al final el asunto se resolvió diplomáticamente y la región se convirtió en el Estado independiente de Hatay (nombre acuñado por Atatürk en referencia a los antiguos hititas). Así, su absorción por Turquía era sólo una cuestión de tiempo, mientras que Francia podía desentenderse del asunto sin dar la imagen de que Turquía le había ganado el pulso.

Mickey Rooney había estrenado ese año dos nuevas entregas de la serie de Andy Hardy (la tercera y la cuarta, ésta en compañía de Judy Garland), otras dos comedias en las que interpretaba papeles secundarios y un drama junto a Freddie Bartholomew, pero el papel que lo encumbró como actor dramático fue el que interpretó en La ciudad de los muchachos, junto a Spencer Tracy, que se estrenó el 9 de septiembre y fue la tercera película más taquillera del año. Spencer Tracy interpretaba a Edward Joseph Flanagan, un sacerdote católico que existía realmente y había fundado en Nebraska un orfanato llamado La ciudad de los muchachos, en el que estaba llevando a cabo una excelente labor de reinserción social de jóvenes marginados. Unas semanas más tarde Mickey Rooney estrenaría otras dos películas, entre ellas la quinta entrega de Andy Hardy.

El 10 de septiembre todas las unidades del Freiwilliger Schutzdienst recibieron órdenes de iniciar grandes manifestaciones que a su vez dieron lugar a incidentes con heridos, tanto entre la policía checoslovaca como entre sus propios miembros.

El 11 de septiembre 38 comercios checoslovacos y judíos de la ciudad de Cheb fueron saqueados por los alemanes. En distintas ciudades fueron atacadas escuelas y varias autoridades checoslovacas, así como alemanes contrarios al fascismo.

Los alemanes de los Sudetes usaron los incidentes ocurridos en Ostrava junto con otros ocurridos en su imaginación para sabotear las negociaciones con el gobierno checoslovaco. El 12 de septiembre, en su discurso de clausura del décimo congreso del partido nazi dijo al respecto:

No estoy pidiendo que se permita a Alemania oprimir a tres millones y medio de franceses, ni estoy pidiendo que tres millones y medio de ingleses queden a nuestra merced. Simplemente estoy pidiendo que termine la opresión de tres millones y medio de alemanes en Checoslovaquia y que se ejerza el inalienable derecho de autodeterminación.

El 13 de septiembre los alemanes de los Sudetes rompieron las negociaciones con el gobierno checoslovaco y en los días siguientes se produjeron graves disturbios en las calles. Ese mismo día el primer ministro británico, Neville Chamberlain, solicitó una entrevista a Hitler para tratar de resolver el problema pacíficamente.

El gobierno checoslovaco había dado órdenes a la policía de no intervenir frente a los disturbios que estaban provocando los alemanes para no darles nuevas excusas, pero los rebeldes estaban expulsando autoridades checoslovacas de las ciudades fronterizas con Alemania y sustituyéndolas por alemanes. Ya se habían contado 13 muertos y varios heridos, entre ellos cuatro policías en Habartov, lo que llevó finalmente a la declaración de la ley marcial en varios distritos. El 14 de septiembre murieron 13 policías o militares checoslovacos y 10 alemanes y en total hubo unos 75 heridos entre ambas partes. No obstante, el ejército checoslovaco logró sofocar la revuelta. Los principales dirigentres del Partido Alemán de los Sudetes huyeron a Alemania.

El 15 de septiembre la radio alemana retransmitió un mensaje de Konrad Henlein (que estaba en Alemania, pero se dijo que hablaba desde Checoslovaquia) en el que pedía públicamente a Alemania que ocupara los Sudetes. Mientras tanto Chamberlain llegaba en avión a Alemania y se entrevistaba con Hitler en su residencia de Berchtesgaden. Hitler insistió en que los alemanes de los Sudetes estaban siendo masacrados por los checoslovacos y que se les debía permitir ejercer su derecho de autodeterminación nacional que llevaría a la anexión de la región a Alemania si ése resultaba ser su deseo. Después de tres horas de discusión, Chamberlain regresó a Gran Bretaña para discutir la situación con su gabinete.

Alemania se estaba preparando para la guerra, y ese día anunció a Franco que suspendía temporalmente sus envíos de ayuda militar. Mientras tanto, el frente del Ebro seguía estancado.

El 16 de septiembre el primer ministro francés, Édouard Daladier voló a Londres para tratar con Neville Chamberlain la crisis de los Sudetes. Mientras tanto el gobierno checoslovaco ilegalizaba el Partido Alemán de los Sudetes y el Freiwilliger Schutzdienst. Ese día organizaron su propio servicio de inteligencia.

Los japoneses tomaron Shang.

Ese día se estrenó con gran éxito El irresistible, protagonizada por Clark Gable y Myrna Loy, que era por aquel entonces una de las actrices mejor pagadas de Hollywood.

Muchos de los miembros del Freiwilliger Schutzdienst que habían pasado a Alemania estaban siendo incorporados al ejército alemán, pero el 17 de septiembre Hitler ordenó la formación de los Sudetendeutsches Freikorps, (cuerpos independientes de los Sudetes), una organización paramilitar que pudiera considerarse técnicamente independiente de Alemania, organizada "espontáneamente" por checoslovacos de etnia alemana. Fue puesta nominalmente bajo la dirección de Konrad Henlein, pero fue un oficial de la Wehrmacht, Friedrich Köchling, quien estuvo al mando de facto. La nueva organización (que en la práctica difería poco del ilegalizado Freiwilliger Schutzdienst). En pocos días llegó a contar con 26.000 miembros, divididos en compañías de entre 150 y 200 hombres emplazados en las ciudades alemanas fronterizas con Checoslovaquia y que estaban recibiendo entrenamiento del ejército alemán.

El 18 de septiembre Mussolini declaró públicamente su apoyo a Alemania en la crisis de los Sudetes. Esa noche un grupo de miembros de los Sudetendeutsches Freikorps cruzó la frontera checoslovaca y atacó una aduana en con armas de fuego y granadas de mano. La policía checoslovaca se atrincheró y no disparó para evitar que algunas balas pudieran cruzar la frontera y provocar un incidente diplomático. Dos policías acabaron heridos. Un incidente similar sucedió en Bilá Voda.

El 19 de septiembre se produjeron seis asaltos a puestos de aduana checoslovacos por parte de los Sudetendeutsches Freikorps.

Tras diez días de lucha, los japoneses dominaban el río Amarillo.

El 20 de septiembre el gobierno franquista aprobó una Ley de Enseñanza Media que garantizaba a la Iglesia Católica una completa autonomía en materia educativa.

Konrad Heinlein emitió una orden por la que instaba a las unidades de los Sudetendeutsches Freikorps a realizar al menos 10 incursiones en Checoslovaquia antes del amanecer del 21 de septiembre. En dicho plazo se produjeron varios incidentes. En Nové Vilémovice fue asaltada una comisaría de policía y un agente resultó muerto en un tiroteo. En Bartulovice fue asaltada una aduana y el único oficial que no huyó fue secuestrado y llevado a un campo de concentración alemán. En Habartice fue rechazado un ataque que dejó cuatro heridos entre las autoridades checoslovacas y tres entre los asaltantes.

El Comité de No Intervención había aprobado un plan para sacar de España a los combatientes internacionales y, en un intento de conseguir una mediación internacional que diera una salida honorable a la ya derrotada república española, Juan Negrin anunció ante la Sociedad de Naciones la retirada unilateral de los combatientes de las Brigadas Internacionales.

Ese día se estrenó El hotel de los líos, la única película protagonizada por los hermanos Marx que no había sido escrita específicamente para ellos. Zeppo Marx, que había dejado el grupo hacía años, ahora era el representante de sus hermanos, y les había conseguido un contrato para la RKO, pero la película tuvo pérdidas y tras la experiencia los cómicos regresaron a la Metro-Goldwyn-Mayer.

Por la noche, la radio alemana retransmitió la noticia falsa de que el gobierno checoslovaco había aceptado ceder a Alemania la región de los Sudetes. El 22 de septiembre las ciudades con mayoría étnica alemana amanecieron llenas de banderas nazis y retratos de Hitler y los Sudetendeutsches Freikorps multiplicaron sus ataques.

Aunque la noticia había sido inventada, lo cierto es que ese mismo día el gobierno checoslovaco claudicó ante el consejo de Francia y Gran Bretaña de que aceptara las demandas alemanas para evitar una guerra. Así se lo comunió personalmente a un atónito Adolf Hitler el primer ministro británico Neville Chamberlain. El Führer, creyendo no haber entendido bien, preguntó: ¿Eso significa que los aliados han acordado con la aprobación de Praga la anexión de los Sudetes a Alemania? Chamberlain respondió: Exactamente, pero Hitler negó con la cabeza y dijo abiertamente que quería desmantelar Checoslovaquia y que sus territorios fueran repartidos entre Alemania, Polonia y Hungría. Y le dejó claro que lo tomaba o lo dejaba, pues durante los últimos días los asesinatos de alemanes por parte de las fuerzas checoslovacas habían creado una situación insoportable para alemania. Para presionar a Chamberlain, Hitler había preparado que durante la entrevista entrara uno de sus ayudantes para informarle de nuevos asesinatos de alemanes en Checoslovaquia. Entonces Hitler exclamó: Vengaré a cada uno de ellos. Los checos tienen que ser destruidos. Sin embargo, después de que Chamberlain se marchara Hitler quedó preocupado por si se había excedido en sus exigencias, así que telefoneó al primer ministro británico a su hotel y le comunicó que aceptaría la anexión de los Sudetes siempre y cuando Checoslovaquia garantizara que los territorios con mayoría alemana fueran evacuados por la población no alemana antes de las ocho de la mañana del 26 de septiembre. Chamberlain logró que ampliara el ultimátum hasta el 1 de octubre y que se comprometiera a respetar la futura frontera checoslovaca sin exigir más gananciar territoriales.

En Javorník más de un centenar de miembros de los Freikorps secuetraron a 15 oficiales checoslovacos, que acabaron en un campo de concentración alemán. Algunos soldados que habían huido de Javorník formaron un frente entre las localidades de Vápenná, Supíkovice y Rejvíz, donde resistieron varios ataques de los Freikorps, que dejaron un muerto y seis heridos. En Černá Voda dos policías checoslovacos fueron linchados, y cuando otros acudieron en su auxilio se produjo un tiroteo en el que dos alemanes resultaron heridos. En Mikulovice una patrulla fronteriza checoslovaca fue víctima de una emboscada y estuvieron a punto de ser llevados en tren a Alemania, pero pudieron escapar saltando a un tren que pasaba en dirección opuesta. En Bernartice otros 20 policías y guardas fronterizos fueron secuestrados y llevados a un campo de concentración alemán. La misma suerte corrieron otros 15 oficiales checoslovacos en Bilá Voda y 10 más en Zlaté Hory. En Liptaň una multitud armada con ametralladoras alemanas asaltó un cuartel de policía. Tres asaltantes resultaron muertos, pero finalmente los seis policías que había en el cuartel fueron capturados, linchados y enterrados en una fosa común. En Vidnava los Freikorps lincharon dos oficiales checoslovacos, y luego también a un alemán, que era comunista. Más tarde bloquearon una vía de ferrocarril y, cuando un tren se detuvo, lo atacaron con ametralladoras y granadas. Los ocupantes huyeron y un civil resultó muerto, dos soldados checoslovacos y varios civiles heridos fueron capturados y enviados a Alemania. En Frýdlant los Freikorps ocuparon varios edificios en los que desplegaron banderas nazis, pero cuando llegó el ejército y anunció que consideraría hostil a todo el que llevara una esvástica, los alemanes recogieron sus banderas y abandonaron la ciudad. En Dolní Podluží dos policías resultaron muertos.

Las concesiones del gobierno causaron indignación entre la población checoslovaca. Ese mismo día se convocó una multitudinaria manifestación de protesta en Praga en la que se exigía al gobierno que adoptara una postura militar fuerte en defensa de la integridad territorial. El primer ministro, Milan Hodža, presentó su dimisión, y el presidente Beneš logró convencer al general Jan Syrový para que aceptara encabezar un gobierno de concentración nacional. Syrový insistió en que él era un soldado, no un político, y que carecía de la experiencia y cualificación necesarias para el cargo, pero Beneš le dijo que lo tomara como una orden, y finalmente el 23 de septiembre aceptó el cargo de primer ministro, a la vez que el de ministro de Defensa. Inmediatamente emitió un decreto de movilización. La Unión Soviética anunció que apoyaría a Checoslovaquia en caso de guerra contra Alemania, pero el presidente Beneš no estaba dispuesto a entrar en guerra sin el apoyo de las potencias occidentales, pues —sabiamente— temía que, aunque Alemania fuera derrotada en una futura guerra, si su único aliado era la Unión Soviética nada podría librar al país de una dictadura comunista. El decreto de movilización forzaba a alistarse en el ejército a todos los checoslovacos en edad de hacerlo, lo cual incluía a los de etnia alemana, pero éstos optaron mayoritariamente por desertar y engrosar las filas de los Freikorps.

Dos alemanes entraron en un puesto de aduanas en Srbská para realizar unos trámites y, mientras el policía que lo atendía le daba la espalda, disparó sobre él. Inmediatamente ambos dispararon sobre los otros dos policías presentes en la sala. Luego cruzaron la frontera alemana protegidos por el fuego de otros miembros de los Freikorps.

El 24 de septiembre Chamberlain se entrevistó una vez más con Hitler, esta vez en Bad Godesberg, para presentarle un plan de paz que culminaría con la anexión de los Sudetes a Alemania. Sin embargo, Hitler rechazó las condiciones que él mismo había propuesto en la última entrevista y, en cambio, exigió la ocupación inmediata del territorio por parte del ejército alemán. En lugar de negociar, entregó a la delegación británica el conocido como Memorándum de Godesberg, en el que proponía la entrada del ejército alemán el 1 de octubre y la celebración de un plebiscito bajo supervisión alemana y checoslovaca, aunque no especificaba la extensión exacta de territorio en el cual tendría lugar. Checoslovaquia tendría que reconocer la cesión no más tarde del 28 de septiembre sin negociaciones entre Praga y Berlín, sin ninguna comisión internacional que supervisara el proceso y sin plebiscitos previos a la cesión. También anunciaba que Alemania no descartaría la guerra mientras las reclamaciones contra Checoslovaquia de Polonia y Hungría no fueran satisfechas. Chamberlain protestó de lo que en la práctica era un ultimátum al gobierno checoslovaco, pues Hitler indicaba que si éste no aceptaba sus condiciones en la fecha estipulada del 28 de septiembre, ocuparía los Sudetes por la fuerza, pero Hitler le señaló que el documento se titulaba "memorándum", no "ultimátum".

La división japonesa que los chinos mantenían rodeada en Lushan logró romper el cerco, pero terminó rodeada de nuevo. El ejército japonés no lograba llegar en su auxilio y la aviación empezó a lanzar bombas incendiarias sobre las posiciones chinas, que causaron muchas bajas.

El 26 de septiembre Chamberlain escribió una carta a Hitler en la que declaraba que los aliados deseaban una resolución pacífica a la crisis de los Sudetes, pero esa misma noche, Hitler, en un discurso, insistió en la fecha del 28 de septiembre a las dos de la tarde como límite para que Checoslovaquia aceptara sus exigencias si no quería enfrentarse a una guerra.

La prepotencia de Hitler había reforzado las voces de los británicos y franceses que considereaban necesario pararle los pies aunque fuera al precio de una guerra. No obstante, Chamberlain seguía defendiendo su política de apaciguamiento. En un discurso por radio el 27 de septiembre dijo: Qué horrible, qué fantástico, que increíble es pensar que tendríamos que estar cavando trincheras y entrenándonos con máscaras antigás aquí a causa de una disputa en un país lejano entre gentes de las que no sabemos nada.

El 28 de septiembre a las 10 de la mañana, cuatro horas antes de que expirara el ultimátum de Hitler y sin que Checoslovaquia lo hubiera aceptado, el embajador británico en Italia solicitó una entrevista urgente con el ministro de asuntos exteriores y le pidió que solicitara en su nombre a Mussolini que entrara en las negociaciones y que convenciera a Hitler para que aplazara el ultimátum. A las once Mussolini aceptó la petición y telefoneó a su embajador en Alemania, al que le dio las instrucciones siguientes: Ve a ver al Führer ahora mismo y dile que, pase lo que pase, estaré de su lado, pero que le pido una prórroga de 24 horas antes de iniciar hostilidade. Mientras tanto estudiaré qué puede hacerse para resolver el problema. Hitler recibió el mensaje mientras trataba con el embajador francés, al cual le dijo: Mi buen amigo, Benito Mussolini, me ha pedido retrasar 24 horas las órdenes de movilización del ejército alemán, y he aceptado. Por supuesto, no se trata de ninguna concesión, pues la fecha para la invasión estaba fijada para el 1 de octubre. Chamberlain transmitió su agradecimiento a Mussolini y lo invitó a una reunión a celebrar el día siguiente entre Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia para tratar la cuestión antes de la nueva fecha límite admitida por Hitler. Mussolini aceptó, al igual que Hitler, que no puso más condición que la garantía de que Mussolini asistiría también.

Mientras tanto Checoslovaquia anunciaba que no aceptaba el memorándum de Godesberg, lo que llevó a la movilización de 600.000 soldados por parte de Francia. La Royal Navy también se movilizó.

El 29 de septiembre se celebró en Munich la reunión entre Adolf Hitler, Benito Mussolini, Neville Chamberlain y Édouard Daladier. A la una y media de la madrugada del día siguiente, el 30 de septiembre, se llegó finalmente a un acuerdo (aunque fue firmado con fecha del día anterior) que oficialmente fue presentado por Mussolini, pero que en realidad había sido redactado por el ministerio de Asuntos Exteriores alemán, y que era casi idéntico al memorándum de Godesberg. El ejército alemán entraría en los Sudetes el 10 de octubre y una comisión internacional decidiría sobre otras regiones de Checoslovaquia con población alemana. Por otra parte, se daba a Checoslovaquia un plazo de tres meses para resolver mediante conversaciones bilaterales las reivindicaciones de las minorías húngara y polaca en su territorio. En otro caso serían las cuatro potencias firmantes del acuerdo de Munich las que resolverían las disputas.

Gran Bretaña y Francia informaron al gobierno checoslovaco de que sus únicas opciones eran ceder los Sudetes o enfrentarse a una guerra contra Alemania sin la ayuda occidental. Syrový y Beneš no tuvieron más opción que aceptar. En un discurso a la nación, Syrový explicó que Checoslovaquia no había tenido opción, pues sin el apoyo británico o francés el país estaba en inferioridad numérica y cualquier conflicto habría dado lugar a muchísimas bajas. Hemos sido abandonados. Estamos solos, dijo.

Después de un breve descanso, Neville se entrevistó nuevamente con Hitler y le propuso firmar un tratado de paz entre Gran Bretaña y Alemania. Hitler no puso objeciones. Sin embargo, en cuanto Chamberlain se marcho, exclamó furioso: "Caballeros, ésta ha sido mi primera conferencia internacional y puedo asegurarles que será la última". En efecto, para Hitler la negociación había sido un fracaso. No había tenido más remedio que aceptar el acuerdo, porque contemplaba todo lo que había pedido, pero lo que él había deseado era que no hubiera habido acuerdo y así invadir Checoslovaquia y partirla a su conveniencia. De Chamberlain dijo que era "un impertinente entrometido que hablaba la ridícula jerga de una democracia pasada de moda". Stalin tampoco estaba satisfecho. Tanto la Unión Soviética como Francia tenían tratados de ayuda mutua con Checoslovaquia, y Stalin se sintió traicionado. Además temió que en un futuro las potencias occidentales pudieran intentar una jugada similar contra la Unión Soviética, y repartírsela con Alemania. Por otra parte, Chamberlain fue recibido como un héroe en Gran Bretaña y la revista Time nombró a Hitler hombre del año por el acuerdo. No obstante, también hubo muchos críticos que denunciaron lo vergonzoso que era el acuerdo y las consecuencias que tendría.

El acuerdo de Munich fue muy relevante para la guerra civil española. La política de resistencia a toda costa que defendía Juan Negrín se fundamentaba en dar tiempo a que se iniciara una guerra en Europa, de modo que Franco se vería obligado a apoyar a Hitler y Gran Bretaña y Francia se verían, por consiguiente, obligadas a apoyar a la República. Sin embargo, los acuerdos de Munich alejaban la posibilidad de una declaración de guerra inminente, por ello la política de Negrín cambió sustancialmente y, a partir de ese momento defendió la resistencia a toda costa (la diferencia sustancial era que su política pasó de ser miserable a ser a la vez miserable y estúpida).

El 1 de octubre Checoslovaquia y Alemania firmaron el tratado por el que los Sudetes pasaban a formar parte de Alemania. Ese mismo día las tropas alemanas entraron en la región. Unos 115.000 checoslovacos y unos 30.000 alemanes (judíos, comunistas, socialdemócratas) huyeron de los Sudetes a lo que quedó de Checoslovaquia. Al entregar los Sudetes, Checoslovaquia perdía la red de fortificaciones que la protegían de Alemania, con lo que en el futuro quedaba prácticamente indefensa ante una invasión. Alemania ganaba también importantes recursos naturales. Mientras tanto el gobierno polaco lanzaba un ultimátum a Checoslovaquia exigiendo la entrega de la región de Zaolzie (con un 36% de población de etnia polaca) en 24 horas. Sabiendo que Polonia contaría con el apoyo de Alemania, no hubo negativa posible y ese mismo día la región fue ocupada también por el ejército polaco.

Franco sabía que había ganado tiempo, pero que tenía que ganar la guerra cuanto antes. Las ofensivas en el frente del Ebro se habían intensificado los últimos días, pero sólo conseguían pequeños avances a un alto precio. El 2 de octubre el frente se volvió a estabilizar.

Un grupo de unos 70 árabes armados irrumpió en un barrio judío de la ciudad de Tiberíades y prendieron fuego a numerosos edificios, incluyendo la sinagoga. Dejaron 19 judíos muertos, muchos de ellos niños. Los que no habían sido víctimas del fuego habían sido apuñalados hasta la muerte.

El 4 de octubre fue ejecutado Nikolái Nekarsov. Era traductor y escritor en esperanto, y esto fue lo que lo delató como organizador cabecilla de una "organización fascista, terrorista y de espionaje de esperantistas" (suena ridículo, pero así fue).

El 5 de octubre dimitió el presidente polaco Edvard Beneš, y el primer ministro Syrový lo sustituyó provisionalmente mientras se organizaba una elección presidencial. Unas semanas más tarde Beneš marchó al exilio en Gran Bretaña.

Winston Churchill pronunció un discurso en la Cámara de los Comunes en el que denunciaba el tratado de Munich: Francia y Gran Bretaña tenían que elegir entre guerra y deshonra. Han elegido deshonra y tendrán guerra.

Un contingente del ejército húngaro cruzó la frontera checoslovaca y atacó posiciones defendidas por el ejército checoslovaco cerca de Jesenské, pero se retiraron cuando llegaron refuerzos checoslovacos, que mataron a nueve húngaros y capturaron algunos prisioneros.

Los japoneses tomaron Ruoxi.

Mientras Bela Lugosi seguía rodando seriales, a Boris Karloff no le faltaban papeles en su género. Ese año estrenó La amenaza invisible y Mr. Wong, detective. Sin embargo, su popularidad creció cuando un empresario de California decidió exhibir conjuntamente Drácula y Frankenstein, y tuvo tal éxito que organizó sesiones extraordinarias a las que invitó al actor, que impresionó a los espectadores, muchos de los cuales no conocían sus películas. La Universal comprendió que ahí había negocio y volvió a contratar a Lugosi. Más adelante diría: Se lo debo todo al hombrecillo del Teatro Regina. Estaba muerto y me de devolvió a la vida. Ciertamente, Lugosi tenía muy arraigado su papel de vampiro.

No sólo los húngaros y los polacos planeaban aprovecharse de la débil situación en la que había quedado Checoslovaquia, sino que los propios eslovacos la aprovecharon para exigir un gobierno autónomo para Eslovaquia, que fue aprobado el 6 de octubre y estuvo presidido por Jozef Tiso.

Ese día Francia y Alemania firmaron en París un pacto de no agresión.

El 7 de octubre el cardenal Theodor Innitzer convocó una jornada de oración en la Catedral de San Estaban, en Viena, a la que acudieron casi 9.000 fieles, y en su sermón afirmó que debemos confesar nuestra fe en Jesucristo, nuestro guía (en alemán dijo Führer), lo cual provocó la indignación de los nazis.

Los chinos lanzaron un fiero ataque sobre las tropas japonesas que estaban aisladas en Lushan.

Alfred Hitchcock estrenó Alarma en el expreso, que se convirtió en la película británica más taquillera hasta el momento.

El ejército húngaro trató de cruzar el Danubio cerca de Štúrovo, pero la operación fracasó. En Hungría se acababa de reorganizar una antigua formación paramilitar conocida como los Rongyos Gárda, cuyos miembros cruzaron la frontera checoslovaca para entrar en la Rutenia Carpática y el 8 de octubre volaron un puente. La región estaba dividida entre partidarios de los rusos y de los ucranianos, pero ambos se pusieron de acuerdo para establecer un gobierno autónomo, que fue proclamado ese mismo día con Andriy Borody como primer ministro.

Un centenar de miembros de las Juventudes Hitlerianas atacó la sede arzobispal de Innitzer.

Ese día se estrenó Pigmalión, una película británica basada en la obra de Bernard Shaw, dirigida y protagonizada por Leslie Howard.

El 9 de octubre se iniciaron en Komárno las negociaciones bilaterales entre Checoslovaquia y Hungría sobre las minorías húngaras en territorio checoslovaco. Los representantes húngaros presentaron una propuesta de cambios territoriales que afectaban a las regiones con mayoría étnica húngara, pero también a otras donde la población húngara no llegaba al 50%, en las que pedían que se celebraran plebiscitos.

El 10 de octubre los chinos habían aniquilado cuatro regimientos japoneses en Lushan, provocando unas 30.000 bajas, entre muertos y prisioneros, en el ejercito enemigo, de un total de 47.000 soldados.

El 12 de octubre José Antonio Aguirre y Lluís Companys presentaron al gobierno británico sendos memorándums firmados respectivamente por "el presidente de Euskadi" y "el presidente de Cataluña", en los que pretendían que Gran Bretaña los apoyara para crear dos Estados más o menos independientes. Un mes más tarde la propuesta hablaba ya abiertamente de dos Estados independientes, un Estado vasco protegido por Gran Bretaña y un Estado catalán protegido por Francia. Ninguna de las dos fue aceptada.

El 13 de octubre se estancaron las negociaciones entre Hungría y Checoslovaquia y el ejército húngaro recibió órdenes de movilización parcial. El gobierno checoslovaco declaró la ley marcial en la zona fronteriza. Según el tratado de Munich, eran las cuatro potencias firmantes las que tendrían que resolver el conflicto. El ex primer ministro húngaro, Kálmán Darányi, comunicó personalmente a Hitler que Hungría estaba lista para enfrentarse a Checoslovaquia, pero, para su sorpresa, Hitler le respondió que si Hungría declarara la guerra al país vecino no recibiría ayuda de nadie. En su lugar, Hitler ofreció la mediación alemana en las negociaciones, de lo que se encargaría Joachim von Ribbentrop, el ministro alemán de Asuntos Exteriores. Ribbentrop y Darányi confeccionaron un mapa con una nueva frontera entre Hungría y Checoslovaquia (la línea Ribbentrop), que ese mismo día le fue presentada al primer ministro checoslovaco.

Mientras tanto Italia estaba presionando a Francia para que le hiciera ciertas concesiones: un puerto libre en Djibuti, el control de la línea ferroviaria entre Adis Abeba y Djibuti, la participación italiana en la gestión de la Compañía del Canal de Suez, una forma de condominio francoitaliano sobre Túnez y la conservación de la cultura italiana en Córcega. Francia rechazó toda concesión al considerar que lo que realmente pretendía Mussolini era apropiarse de Niza, Córcega, Túnez y Djibuti, aunque en principio planteara peticiones más débiles.

Después del gran éxito que había tenido Jezabel, Bette Davis se había negado a aceptar varios papeles que le habían ofrecido y que consideraba mediocres, se quedó sin sueldo hasta que aceptó protagonizar Las hermanas junto a Errol Flynn. El drama se estrenó el 14 de octubre y la crítica elogió la actuación de Davis, mientras que el papel de Flynn pasó más bien desapercibido, una señal más de que lo suyo eran las películas de acción.

El FBI había estado investigando una red de espías nazis organizada en los Estados Unidos, pero los sospechosos principales habían huido del país debido a que habían sido advertidos por el encargado de la investigación, Leon George Turrou, que el año anterior había sido despedido del FBI y posteriormente había filtrado información a la prensa neoyorkina. Ahora se celebraba el juicio contra los pocos arrestados, y el testimonio de Turrou fue puesto en duda con acusaciones de que había tratado de hacerse rico vendiendo información y aceptando sobornos. Turrou había sido tal vez el primer agente del FBI en usar un polígrafo en sus interrogatorios.

El 15 de octubre rebeldes árabes se apoderaron del casco antiguo de Jerusalén, donde levantaron barricadas en las puertas de la muralla y se parapetaron. Los británicos forzaron la entrada unos días más tarde, matando a 19 rebeldes.

Richard Strauss estrenó en Dresde su ópera en un acto Dafne., bajo la dirección de Karl Böhm, amigo personal del compositor y nazi entusiasta. La obra no tuvo mucho éxito.

El 17 de octubre causó sensación en Barcelona que cuatro ministros del gobierno republicano participaran en un entierro católico de un oficial vasco.

Polonia propuso una partición de la Rutenia Carpática entre Hungría, Polonia y Rumanía. Sin embargo, Rumanía rechazó la propuesta e incluso ofreció ayuda militar a Checoslovaquia. Por su parte los húngaros trataron de convencer a los representantes del gobierno autónomo de la región para que promovieran su anexión a Hungría. Al mismo tiempo, líderes nacionalistas eslovacos se reunían con Hitler, que estaba dispuesto a apoyar a una Eslovaquia independiente si Alemania se quedaba con el resto de Checoslovaquia.

El 18 de octubre se estrenó Escucha, querida, una comedia musical protagonizada por Judy Garland y Freddie Bartholomew.

El 19 de octubre fue fusilada la pianista Khadija Gayibova, acusada de espionaje. Había sido arrestada dos días antes y su juicio duró unos 15 minutos.

El 22 de octubre Checoslovaquia aceptó la línea Ribbentrop, con la esperanza de que Alemania e Italia respetarían y harían respetar las nuevas fronteras. Sin embargo, Hungría dejó de respaldar la propuesta, y Darányi acusó a Ribbentrop de no haberlo consultado cuando estableció la propuesta, cosa que el ministro alemán negó. El resultado fue que Alemania renunció a su papel de mediador. Entonces Hungría propuso que los territorios que Checoslovaquia había aceptado ceder fueran traspasados inmediatamente, y que luego negociarían sobre el resto, pero Checoslovaquia no podía aceptar semejante propuesta, pues suponía ceder a Hungría sus fortalezas defensivas, con lo que quedaría expuesta a posteriores ataques. Por consiguiente, no tuvo más remedio que apelar al arbitraje internacional, pero Gran Bretaña y Francia ya habían pasado a considerar que Checoslovaquia formaba parte de la esfera de influencia alemana y no estaban interesadas en el asunto, por lo que el arbitraje quedaba en manos de Alemania y, a lo sumo, se podría tratar de conseguir la influencia de Italia.

Los japoneses capturaron Huangpo.

El tratado de Versalles había entregado a Polonia el "corredor polaco", que proporcionaba a Polonia una salida al mar al precio de dejar incomunicada a Prusia Oriental del resto de Alemania. En él se encontraba además la Ciudad Libre de Danzig, que tenía el status de Ciudad-Estado independiente, aunque vinculada aduaneramente a Polonia. Hitler venía reivindicando el corredor polaco desde el año anterior, pero fue el 24 de octubre cuando el gobierno alemán solicitó oficialmente a Polonia la devolución de Danzig y el permiso para tender una línea férrea y una carretera a través del corredor polaco con un estatuto de extraterritorialidad (es decir, que fueran considerados territorio alemán dentro de Polonia). El gobierno polaco se negó a aceptar tales pretensiones.

Representantes del gobierno de la Rutenia Carpática propusieron un plebiscito sobre la anexión de la región a Hungría y el 25 de octubre el primer ministro Borody fue arrestado en Praga, mientras que el ministro de Asuntos Exteriores del gobierno autónomo, el obispo Avgustyn Ivanovych Voloshyn, fue nombrado primer ministro en su lugar. Voloshyn estaba dispuesto a considerar la cesión a lo sumo de los territorios étnicamente húngaros, y en cualquier caso descartaba un plebiscito.

En los últimos meses, los nazis habían estado arrestando judíos de origen polaco y ahora empezaban a expulsarlos obligándolos a cruzar ilegalmente la frontera polaca. Polonia aceptó a unos 4.000 refugiados, pero otros 8.000 quedaron en tierra de nadie. Habían sido obligados a abandonar sus casas de repente sin llevar nada más que lo que les cupiera en una maleta. Sus posesiones fueron saqueadas por las autoridades nazis locales y por sus vecinos. Habían sido transportados en camiones hasta la frontera y ahora estaban en un campo de refugiados en condiciones tan penosas que algunos trataron de regresar a Alemania y fueron acribillados por los guardias fronterizos.

La entrada de los japoneses en Wuhan era inminente, así que los chinos la abandonaron. Un gran número de heridos y refugiados concurrió entonces en la ciudad de Changsha, que pasó de 300.000 a 500.000 habitantes en pocos días. El 26 de octubre los japoneses entraban en Wuhan, poniendo fin a una campaña en la que habían perdido unos 140.000 hombres (aunque los chinos habían perdido 400.000). Pero los japoneses no habían logrado su objetivo de aniquilar el grueso del ejército chino y, por el contrario, el desgaste sufrido los obligó a paralizar su ofensiva. Trataron de forzar la rendición de Chang Kai-shek, pero éste se negó a negociar si las tropas japonesas no abandonaban los territorios que habían invadido.

El 28 de octubre las Brigadas Internacionales desfilaron por última vez en Barcelona, en un acto encabezado por el presidente de la República, Manuel Azaña y por el presidente del gobierno, Juan Negrín, al que asistieron unas 250.000 personas. En Valencia y Madrid hubo actos de homenaje similares. Algunos brigadistas se encontraron en una situación comprometida. Era el caso de los italianos, alemanes, austriacos, suizos, búlgaros y canadienses. En los tres primeros casos por razones obvias, y en los otros porque serían juzgados por haber salido del país sin autorización para combatir en un ejército extranjero. La Unión Soviética acogió a algunos de ellos, pero sólo a los que eran líderes comunistas destacados. A los comunistas "proletarios" les ofreció en todo caso ayuda para permanecer en el exilio en terceros países. Por esas fechas Mussolini retiró unos 10.000 soldados del Corpo di Truppe Volontarie como gesto de buena voluntad hacia el Comité de No Intervención, pero otros 30.000 siguieron combatiendo en la zona nacional.

Ese día se estrenó Suez, una película protagonizada por Tyrone Power, que interpreta el papel de Ferdinand de Lesseps.

El 29 de octubre Checoslovaquia y Hungría solicitaron oficialmente el arbitraje de Alemania e Italia sobre sus disputas fronterizas y se comprometieron a acatar la decisión que resultara. Para entonces Hungría ya había convencido a Mussolini para que defendiera sus intereses ante Hitler.

El 30 de octubre el ejército nacional inició una gran contraofensiva en el frente de Ebro. Durante tres horas tuvo lugar un intenso bombardeo por tierra y aire, y luego llegó un centenar de cazas republicanos, con lo que se produjo el mayor enfrentamiento aéreo de toda la batalla del Ebro. Luego intervino la infantería y, tras todo un día de combate, los nacionales se habían apoderado de toda la red de defensa republicana.

Aunque todo apuntaba a que Gustavo Ross iba a ganar las elecciones presidenciales chilenas, la situación había cambiado a raíz de la matanza que llevó a cabo la policía por órdenes del gobierno en la Caja del Seguro Obrero. El Frente Popular obtuvo la victoria por un estrecho margen.

Esa noche un objeto cilíndrico cayó del cielo en Nueva Jersey. Ante una multitud que se había acercado creyendo que se trataba de un meteorito, el cilindro se abrió y de él salió una criatura que incineró a la mayoría de los presentes con unos rayos caloríficos. Ya hacía un rato que la radio estaba advirtiendo de unas extrañas explosiones detectadas en la superficie de Marte. Aunque varios científicos rechazaron la posibilidad de que hubiera vida en Marte, la información que iba llegando apuntaba cada vez más inequívocamente a que la Tierra estaba siendo invadida por los marcianos. La milicia del Estado de Nueva Jersey declaró la ley marcial y atacó el cilindro, pero de él empezaron a salir unos artefactos de tres patas que destruían todo a su paso. Pronto llegaron noticias de que cilindros similares estaban aterrizando en todo el país. Tras un angustioso silencio, en la emisora que estaba retransmitiendo estos sucesos se oyeron estas sorprendentes palabras:

Están escuchando una presentación de la CBS de Orson Welles y el Mercury Theatre on the Air, en una dramatización original de La guerra de los mundos, de H.G. Wells. La retransmisión continuará tras un breve intermedio.

Para entonces, la emisora estaba llena de policías y periodistas. La obra de Wells había sido adaptada en forma de noticiario, y algunos estadounidenses habían creído que se trataba de un noticiario real. Al parecer pocos se habían creído lo de los marcianos, pero pensaban que se trataba de un ataque alemán o de una catástrofe natural. Durante los días siguientes, los periódicos hablaron de histeria colectiva, estampidas de gente, accidentes de tráfico, suicidios, pero parece que el impacto que tuvo la retransmisión fue considerablemente exagerado. De todos modos, por si acaso, antes de dejar entrar a la policía, el personal de la emisora se dedicó a destruir todos los guiones de la retransmisión y todas las grabaciones.

El responsable del programa, Orson Welles, era un joven actor y director teatral de 23 años que el año anterior había fundado su propia compañía, el Mercury Theatre, de la que hacía unos meses había creado una versión radiofónica, el Mercury Theatre on the Air, que en julio había emitido su primer programa, una adaptación de Drácula. La guerra de los mundos efue su decimoséptima producción, precedida entre otras de La isla del tesoro, Historia de dos ciudades, Los 39 escalones, El conde de Monte Cristo, El hombre que era Jueves, Julio, César, Sherlock Holmes, Oliver Twist, o La vuelta al mundo en 80 días, que había sido emitida la semana anterior.  El incidente dio la vuelta al mundo y Welles adquirió una fama que no había tenido hasta entonces. Unos días más tarde, hasta Hitler aludió a lo sucedido en un discurso en Munich (como ejemplo de la decadencia a la que conduce la democracia).

El 2 de noviembre se resolvió en Viena el arbitraje entre Hungría y Checoslovaquia. Ésta tenía que ceder caso 12.000 km2 de terreno con más de un millón de habitantes. Sólo una parte meridional de Rutenia estaba en la región cedida. El resto siguió formando parte de Checoslovaquia. La decisión no satisfico a los paramilitares húngaros, y los Rongyos Gárda protagonizarían numerosos incidentes en la frontera durante los meses siguientes.

Tras un rápido avance, el 3 de noviembre las tropas de Yagüe llegaron al Ebro.

Alegando que los judíos se habían mostrado favorables a la anexión de Eslovaquia a Hungría, el 4 de noviembre, antes de que se hiciera efectiva la ocupación de los territorios cedidos a Hungría, Jozef Tiso deportó a unos 7.500 judíos eslovacos al territorio que pronto sería húngaro. Sin embargo, las autoridades húngaras se negaron a aceptarlos y terminaron pasando el invierno en un campamento en condiciones deplorables.

El 7 de noviembre el grueso del ejército republicano se veía obligado a replegarse hacia el norte y cruzar el Ebro. Todavía quedaban algunos focos de resistencia republicana en el margen meridional, que se convirtieron en el centro de los ataques nacionales.

El frente de Córdoba había permanecido bastante inactivo durante el último año, pero recientemente habían tenido lugar algunos bombardeos tanto por parte nacional como republicana. El más destacado se produjo cuando tres aviones republicanos bombardearon la población de Cabra, que estaba alejada del frente y no tenía ningún interés militar. El ataque fue dirigido contra la población civil y causó 109 muertos y más de 200 heridos. La propaganda franquista sacó todo el partido posible a la "cobarde e inhumana agresión", sin mencionar, naturalmente, que la aviación nacional había realizado bombardeos con la misma finalidad terrorista en numerosas ocasiones.

Herschel Grynszpan era un joven de 17 años que vivía con su tío en París. Hacía cuatro días había recibido una postal de su padre, Sendel Grynszpan, que le explicaba cómo había sido llevado a la frontera polaca con el resto de su familia y abandonado a su suerte, sin dinero, y le preguntaba si podía enviarles algo. Ese día, Herschel se dirigió a la embajada alemana y pidió ver a algún oficial. Fue recibido por el diplomático Ernst vom Rath, sobre el que disparó cinco veces. El joven judío no intentó escapar y fue arrestado inmediatamente. Confesó haber disparado en respuesta a lo que los alemanes estaban haciendo a los judíos. Llevaba encima una postal dirigida a sus padres, que decía:

Con la ayuda de Dios. Queridos padres, no podía haber hecho otra cosa. Que Dios me perdone. Se me parte el corazón cuando oigo hablar de vuestra tragedia y de la de los 12.000 judíos. Debo protestar de manera que el mundo entero oiga mi protesta, y eso es lo que haré. Perdonadme.

El 8 de noviembre unas elecciones en Esolvaquia dieron casi la totalidad de los votos al Partido Eslovaco de Unidad Nacional, de Jozef Tiso, con lo que Eslovaquia se convirtió en un Estado de partido único con una gran autonomía dentro de Checoslovaquia.

Probablemente, el joven Grynszpan no habría hecho lo que hizo si hubiera sabido que Ernst vom Rath estaba siendo investigado por la Gestapo al no ser considerado políticamente fiable. De hecho, en varias ocasiones había manifestado opiniones contrarias al nazismo, en gran parte por el trato que los nazis daban a los judíos. Pero una vez convertido en víctima de un judío, su situación cambió. Hitler envió a París a sus dos mejores médicos, uno de ellos su médico personal y fue casi póstumamente ascendido de un modesto puesto de funcionario en la embajada francesa a Cónsul Legal de Primera Clase. Sin embargo, nada pudo hacerse por su vida y murió el 9 de noviembre. La noticia le llegó a Hitler sobre las 8:30 de la norche, cuando estaba celebrando el decimoquinto aniversario de su intento fallido de golpe de Estado, y abandonó la sala sin dar su discurso habitual. En su lugar habló Goebbels, que, al respecto de la noticia, dijo: El Führer ha decidido que el partido no debe organizar manifestaciones, pero que en la medida en que surjan espontáneamente, no deben ser dificultadas. Todo el mundo entendió que había que organizar extraoficialmente una persecución de judíos. Sobre las 10:30 empezaron los primeros disturbios en las principales ciudades del Reich. Aunque los protagonistas eran miembros de una u otra organización nazi, actuaron vestidos de paisano, armados con martillos y hachas.

El primer estreno de Cole Porter tras haberse repuesto de su accidente había sido You Never Know, que no tuvo mucho éxito, pero posteriormente había estenado en New Haven Leave it to me!, ambientada en la Unión Soviética, con una intervención al final del propio Stalin. Comunistas y nazis eran parodiados por igual. Esta obra sí tuvo una gran aceptación y ese día se estrenó en Broadway, en lo que fue el debut de un joven actor de 26 años llamado Eugene Curran Kelly, más conocido como Gene Kelly. Entre las principales piezas de la obra figuran Get Out of Town y My Heart Belongs to Daddy.

En las primeras horas de la madrugada del 10 de noviembre Reinhard Heydrich, el director de la Gestapo, envió un telegrama urgente a la policía y a las SA con instrucciones de actuación ante los disturbios. Había que proteger los comercios y las propiedades de los extranjeros (incluso si eran judíos) y de los no judíos, pero no había que interferir mientras no se violaran estas directrices. La policía recibió también instruccions de apoderarse de los archivos de las sinagogas y de arrestar preferentemente judíos varones y sanos, que no sean demasiado viejos (pensando en su posible traslado a campos de trabajo). Al día siguiente, el signo más visible por todas partes de la violencia eran los escaparates rotos de los comercios judíos (unos 7.500 en total), por lo que la persecución fue conocida como la noche de los cristales rotos. Unas 200 sinagogas fueron dañadas y, en la mayor parte de los casos, destruidas. Las pocas que se salvaron debieron su suerte a su vecindad con residencias de no judíos, lo que impidió incendiarlas. Muchos judíos fueron apaleados hasta morir y unos 30.000 fueron arrestados y llevados a campos de concentración. Muchos de ellos fueron liberados al cabo de tres meses con la condición de que abandonaran Alemania. Contando los que murieron en los campos de concentración, se calcula que el número de víctimas de la noche de los cristales rotos fue de unos 2.000 o 2.500 judíos. En estos datos no se incluye a Austria, donde la mayoría de las 904 sinagogas de Viena fueron total o parcialmente destruidas. En toda Austria el total fue de unas 1900. Un millón de judíos fueron arrestados y más de 8.000 comercios judíos fueron destruidos. Un periodista estadounidense destinado en Berlín escribió:

La ley de las masas ha imperado en Berlín durante la tarde y la noche, y hordas de gamberros se han entregado a una orgía de destrucción He visto varios brotes antijudíos en Alemania durante los últimos cinco años, pero nunca nada tan nauseabundo como esto. El odio racial y la histeria parecían haberse apoderado de la gente, por lo demás, decente. Vi mujeres vestidas a la moda aplaudiendo y gritando de júbilo, mientras que respetables madres de clase media sostenían a sus niños para que vieran la "diversión".

Otto Hahn viajó a Estocolmo, donde tuvo ocasión de entrevistarse con su exayudante Lise Meitner y con Niels Bohr. Les explicó que sus últimas investigaciones le estaban dejando perplejo, pues después de bombardear uranio con neutrones se encontraba entre los productos de su experimento un elemento químico que podía ser bario o radio, y ninguno de los dos encajaba con lo que se sabía hasta entonces. El radio era una explicación poisible, aunque sorprendente e improbable, pues requería que cada átomo de uranio hubiera emitido dos partículas alfa, mientras que la presencia de bario se consideraba absurda.

Los republicanos abandonaron las últimas posiciones que mantenían al sur del Ebro y empezaron a organizar su retirada.

Ese día murió el presidente turco Mustafa Kemal Atatürk. Fue sucedido por Mustafa İsmet, a quien Atatürk había otorgado el apellido İnönü, por la localidad que defendió durante la guerra greco-turca que siguió a la Primera Guerra Mundial. İnönü fomentó un culto póstumo a Atatürk que prevalecería durante todo el siglo, a la par que las reformas que introdujo en su país.

El 11 de noviembre Goebbels acabó con los disturbios, pero la violencia contra los judíos continuó en los campos de concentración. El gobierno alemán tomó las medidas oportunas para compensar los daños causados: los seis millones de marcos que los judíos podían reclamar a las compañías de seguros por los daños sufridos se abonarían al Estado en concepto de "daños a la nación alemana", además, se impuso una multa colectiva de un billón de marcos por la muerte de vom Rath. Esta suma fue pagada mayoritariamente mediante la confiscación de propiedades de judíos. Nuevas leyes prohibieron a los judíos poseer negocios, conducir, ir al cine, visitar bibliotecas, llevar armas, etc. En los meses siguientes, unos 115.000 judíos emigraron de Alemania.

Hitler dio ese día un largo discurso ante un grupo de periodistas en el que no hizo la menor alusión a los cristales rotos. La prensa recibió instrucciones de referirse a los sucesos como de carácter local, sin entrar en detalles sobre casos concretos. No obstante, dentro de las dificultades que los alemanes tenían para poder expresarlo, hay muchos testimonios de que una gran parte de la sociedad condenó los hechos. La noche de los cristales rotos contribuyó en gran parte a cambiar la imagen que la opinión pública mundial tenía del nazismo. Hasta entonces había por igual partidarios, detractores e indiferentes al mismo, pero fue a partir de ese momento cuando el nazismo empezó a causar rechazo en cualquier individuo con dos dedos de frente. (Por supuesto, en el futuro iban a ocurrir sucesos aún más graves que reforzarían este giro en la opinión pública.)

Hacía unos meses Leni Riefenstahl había estrenado su película documental Olympia, sobre los juegos olímpicos celebrados en Berlín, que había recibido numerosos premios. A la sazón la directora se encontraba en una gira de promoción por los Estados Unidos, pero, cuando llegaron las noticias sobre la noche de los cristales rotos, fue invitada a abandonar el país.

Sorprendentemente, no sucedió lo mismo con el comunismo. A pesar de que la noche de los cristales rotos fue una travesura inocente en comparación con los procesos de exterminio que estaban teniendo lugar en la Unión Soviética, el comunismo gozaría de buena prensa durante décadas, sin que nunca le faltara un ejército de defensores que en apariencia eran personas decentes y con un cerebro en buenas condiciones.

El padre Charles Coughlin era un sacerdote católico canadiense que vivía en Detroit, donde se había convertido en uno de los primeros radiopredicadores, y había llegado a alcanzar unos cuarenta millones de oyentes. Además ese año había empezado a editar el periódico Justicia Social. Al principio había sido partidario de Roosevelt y su New Deal, pero en un momento dado decidió que había traicionado los intereses de las clases necesitadas y se convirtió en uno de sus mayores detractores. Sus prédicas condenaban el comunismo y el capitalismo, que eran ambos productos del sionismo. La idea era disparatada, pero no nueva: es lo que Hitler venía diciendo desde siempre. Y, en efecto, Counghlin copiaba casi liteeralmente muchos textos de la propaganda nazi para sus discursos. Sobre la noche de los cristales rotos afirmó que "cuando pongamos las manos sobre los judíos de los Estados Unidos, pensarán que el trato recibido en Alemania no fue nada". El gobierno de Roosevelt puso limitaciones a los medios de difusión de Coughlin, prohibiéndole emitir contenidos que incitasen a la violencia o al odio racial, por lo que el sacerdote tuvo que comprar espacios publicitarios para seguir emitiendo, lo que le salía bastante caro, por lo que su influencia se redujo. Igualmente, el gobierno le prohibió distribuir su periódico mediante el servicio postal público, con el mismo resultado. Por esas fechas Coughlin ya había perdido muchos seguidores. Y en Roma ya no sabían qué hacer para silenciar a un sacerdote que contravenía abiertamente la doctrina anti nazi que Pío XI había establecido en su encíclica Mit brennender Sorge.

Por esas fechas se fundó en Nueva York el Frente Cristiano, una organización dispuesta a llevar a la práctica las ideas de Coughlin. Vendían su periódico, organizaban boicots a negocios judíos, organzaban manifestaciones, condenabas a los judíos, se burlaban de Roosevelt, ensalzaban a Hitler y a Franco y hacían, en general, todas esas cosas que hacían los fascistas.

La República Española no sólo había perdido la batalla del Ebro, sino que las perdidas de material habían sido tan grandes que a duras penas estaba en condiciones de superar un previsible futuro ataque a Cataluña. Ese día, Juan Negrín escribió una carta a Stalin solicitando más material bélico. Stalin dijo que enviaría siete barcos con armamento, pero finalmente sólo enviaría dos que no llegarían a España, a causa de impedimentos del gobierno francés.

Lo cierto era que Stalin ya no estaba interesado en la guerra española, en parte porque tenía claro que iba a perderse, y en parte porque ya se había apoderado de todo el "oro de Moscú". Negrín había firmado un total de 19 órdenes de venta por las que la República había obtenido 469.8 millones de dólares, de los cuales la Unión Soviética se había quedado con 131.6, en parte en concepto de comisiones por transporte, depósito, fundición, refinado, etc., y el resto cobrando cantidades abusivas por todo el material bélico proporcionado. En realidad hay una completa ausencia documental sobre el modo en que se gestionó el oro, y siguen existiendo polémicas sobre qué fue de él, pero lo cierto es que por esta época ya no quedaba nada, y con él la República perdió todas sus opciones de conseguir crédito internacional. Si bien toda España sufría inflación por la escasez de bienes, mientras los precios en la España nacional se habían incrementado un 40%, en la España republicana lo habían hecho un 1500%. En realidad casi nadie en la España republicana aceptaba el dinero como forma de pago, y menos aún cuando se dijo que si ganaban los nacionales el dinero republicano carecería de valor. Los intercambios económicos se producian mediante trueques. El Estado tenía que repartir gratuitamente alimentos racionados a la población.

El ejército húngaro había ocupado ya la región cedida por Checoslovaquia y ese día el regente Miklós Horthy entró solemnemente montado en un caballo blanco en Košice, la principal ciudad recuperada de las pérdidas territoriales que Hungría había sufrido tras la Primera Guerra Mundial.

Ese día se estrenó Al doblar la esquina, la tercera película de Shirley Temple del año, que había sido precedida por Rebecca de Sunnybrook Farm y La pequeña Miss Broadway. Fue la primera película de la actriz que acusó un descenso en los ingresos de taquilla. Las críticas de sus dos últimas interpretaciones fueron también menos efusivas de lo habitual.

Ante el temor de que los japoneses pudieran tomar Changhsa, Chiang Kai-shek se planteo la posibilidad de incendiar la ciudad. Se había organizado un equipo de incendiarios que fue distribuido por la ciudad con orden de actuar si veían llamas en cierto edificio. El día 13 de noviembre se produjo un incendio en un hospital militar cercano al lugar convenido. Se ignora si fue un accidente o una modificación de la señal convenida, pero los incendiarios cumplieron sus órdenes. La ciudad ardió durante cinco días y unos 30.000 habitantes perdieron la vida tratando de escapar. Sin embargo, los japoneses no lanzaron ningún ataque ese año.

El 15 de noviembre una delegación de judíos y cuáqueros británicos se presentó ante el primer ministro británico, Neville Chamberlain, para solicitar diversas medidas de protección hacia los judíos alemanes, entre las que se encontraba la acogida temporal de niños judíos. Chamberlain llevó la propuesta al parlamento al día siguiente.

Ese día se reunió la Comisión Ejecutiva del Partido Socialista Obrero Español, en la que Julián Besteiro afirmó abiertamente que "la guerra ha estado inspirada, dirigida y fomentada por los comunistas", que Negrín era  un "agente de los comunistas" y que "si la guerra se ganara, España sería comunista". Ante este "descubrimiento", Besteiro propuso romper el Frente Popular, y desvincular la República del Partido Comunista de España y de la Unión Soviética para ganar el apoyo de Gran Bretaña. Besteiro pensaba, en efecto, que la falta de apoyo de Gran Bretaña y Francia se debía a que veían a la República Española como un títere soviético. Esto era bastante inexacto: por una parte, aunque los políticos más perspicaces, como Winston Churchill, sí que habían diagnosticado correctamente que apoyar a la República era apoyar al comunismo, no era una visión generalizada, ya que la propaganda antifascista cuajaba mejor que la propaganda anticomunista, y por otra parte, la causa real de la no injerencia de Gran Bretaña y Francia era la política de apaciguamiento con la que intentaban desesperadamente evitar que Hitler hiciera estallar una nueva guerra en Europa.

Julio Álvarez del Vayo, ministro de Estado de Negrín, le contestó que la alianza con la Unión Soviética había sido inevitable ante la falta de apoyos exteriores.

El 16 de noviembre las últimas unidades republicanas cruzaban el Ebro, con lo que terminaba definitivamente la Batalla del Ebro. Se calcula que había provocado unos 6.500 muertos en el bando nacional y más de 10.000 en el republicano.

Ese día Israel Pliner fue sustituido al frente de la GULAG por Gleb Vasilievich Filaretov. Poco después, siguiendo la tradición, Pliner fue arrestado.

El 17 de noviembre se publicó la principal ley racial italiana, que restringía sus derechos civiles, les impedía trabajar para el Estado así como el acceso a la enseñanza superior. Los libros escritos por judíos quedaban también prohibidos. La sociedad italiana se manifestó más abiertamente que la alemana contra el antisemitismo. Incluso algunos fascistas mostraron su oposición.

Ese día el politburó aprobó una moción que, aunque aprobaba las operaciones de represión en masa de los dos últimos años —lo contrario hubiera supuesto reprobar a Stalin— por alguna extraña razón condenaba los excesos cometidos, como el uso de falsas pruebas, los juicios por motivos nimios o la acusación de inocentes —de lo cual podía responsabilizarse a Yezhov, aunque de momento no se lo nombraba—. De este modo Stalin enpezaba a poner fin a la Gran Purga a la vez que preparaba el terreno para que todas las culpas recayeran sobre Yezhov.

Gary Cooper estrenó El vaquero y la dama, una comedia romántica ambientada en el Oeste y que se convirtió en el cuarto fracaso consecutivo de taquilla para el actor.

El 19 de noviembre Julián Besteiro se entrevistó con Manuel Azaña en un intento de que destituyera a Negrín, pero Azaña no lo vio viable y el socialista quedó bastante decepcionado. Unos días más tarde Besteiro se entrevistaba con el coronel Segismundo Casado, el jefe del Ejército del Centro, la unidad menos afín al Partido Comunista del ejército republicano, para pedirle su colaboración en su propósito de buscar una salida negociada a la guerra. Unas semanas antes, Casado ya se había reunido con el general José Miaja en un intento de que expulsara a los comunistas del gobierno de Madrid para facilitar una negociación con los nacionales. Negrín se había opuesto rotundamente, y ello convenció a Casado de que cualquier intento de negociación de la paz pasaba por derribar a Negrín. Su obsesión por resistir no tenía ya ningún apoyo entre la población civil, que a medida que los nacionales ganaban territorio perdían posibilidades de abastecimiento, por lo que el racionamiento de los alimentos se hacía cada vez más duro y los precios en el mercado negro eran cada vez más desorbitados. En Madrid se produjeron manifestaciones de madres que pedían leche para sus hijos, y aparecieron pasquines que decían: "si no dais de comer, rendirse". Los comunistas estaban alcanzando en España los niveles de impopularidad que tenían en Rusia, entre otras cosas porque las organizaciones del Frente Popular tenían sus propias cadenas de abastecimiento, por lo que sus milicianos y afiliados fueron menos afectados por la escasez de alimentos. La "quinta columna" era cada vez más visible, y cada vez había más francotiradores que se entretenían disparando a milicianos republicanos desde los tejados.

El 20 de noviembre, en el aniversario de la muerte en una cárcel de Alicante de José Antonio Primo de Rivera, cuatro aviones italianos arrojaron sobre la cárcel ramos de flores envueltos en papeles que decían:

La Aviación Nacional, en nombre y representación del pueblo español, dedica este tributo de flores arrojadas desde las alturas a la memoria eterna del primero de los camaradas de la Falange, JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA, Capitán de nuestras Escuadras de caídos, creador y profeta de nuestro Movimiento, asesinado por las hordas marxistas en la prisión de Alicante el 20 de noviembre de 1936 cuando en España empezaba a amanecer. JOSÉ ANTONIO PRIMO DE RIVERA. ¡PRESENTE! ¡ARRIBA ESPAÑA!

El 23 de noviembre Yezhov tuvo una larga reunión con Stalin, tras la cual presentó su dimisión como máximo responsable del NKVD, en la cual le sucedió Beria, como estaba previsto. En cambio, conservó su puesto como comisario de Transporte Fluvial y Marítimo.

La cesión que Gran Bretaña y Francia habían hecho ante Alemania en la crisis de los Sudetes había inquietado al rey Carlos II de Rumanía, que hasta entonces había tratado de mantener estrechas relaciones con Francia, y ahora se temía que en breve toda Europa Oriental quedaría bajo la influencia alemana. Por ello, el 24 de noviembre Carlos II se entrevistó con Hitler en un intento de mejorar las relaciones bilaterales entre ambos países. Hitler pidió a Carlos II que liberara a Codreanu y lo nombrara primer ministro, algo que el rey no estaba dispuesto a hacer.

Desde hacía unos meses, la Guardia de Hierro había emprendido una campaña de atentados terroristas en Rumanía, a la que Carlos II había respondido dando permiso a la policía para arrestar sin orden previa a cualquier miembro de la organización y a ejecutar sumariamente a quienes hubieran sido encontrados en posesión de armas. El mismo día que el monarca se entrevistaba con Hitler, miembros de la Guardia de Hierro asesinaron a un pariente del ministro de Interior, Armand Calinescu, acérrimo enemigo de la organización.

El 28 de noviembre Shostakóvich estrenó en Moscú la Suite para Orquesta de Jazz número 2.

La noche del 29 de noviembre Corneliu Zelea Codreanu y otros líderes de la Guardia de Hierro fueron metidos en un vehículo, supuestamente para ser trasladados a otra cárcel, pero durante el trayecto fueron estrangulados y luego tiroteados "mientras intentaban escapar". La prensa alemana recibió muy mal la noticia, que la calificó como una victoria de los judíos, pero Alemania necesitaba el petróleo rumano y el gobierno hizo que se olvidara el incidente.

Celebradas elecciones, el 30 de noviembre Emil Hácha tomó posesión como presidente de Checoslovaquia. El 1 de diciembre formó un nuevo gobierno con Rudolf Beran como primer ministro.

Ese día Polonia decidió ocupar 226 km2 de territorio del norte de Eslovaquia., con más de 4.000 habitantes.

La ejecución de Shumyatsky y todas las culpas que habían recaído sobre él le había dado a Eisenstein una nueva oportunidad para congraciarse con las autoridades comunistas, y por la cuenta que le traía esta vez no se equivocó: bajo una estrecha supervisión gubernamental, rodó Alexánder Nevski, que se convirtió en la primera película que terminaba en diez años. Por precaución, durante el rodaje había publicado un artículo en el que explicaba su proyecto a la vez que trazaba un paralelismo entre Nevski y Stalin. El propio dictador había supervisado la película antes de su estreno y había dado su aprobación. Fue un éxito de taquilla y de crítica, tanto en la Unión Soviética como en el extranjero. La música fue compuesta por Serguéi Prokófiev, que también necesitaba con urgencia una reconciliación con las autoridades comunistas. La escena más famosa de la película (tanto por su realización como por la música) es la batalla sobre el lago Peipus (en la que el clímax se produce cuando se rompe la capa de hielo), que ha servido de inspiración a numerosas películas posteriores. Unos años más tarde Eisenstein sería galardonado con la Orden de Lenin y el premio Stalin por este trabajo. La calidad de la banda sonora de Alexánder Nevski no era muy buena, pero Prokófiev adaptó la mayor parte de su música en forma de cantata, que también tuvo un gran éxito en las salas de concierto.

En pocos días se había organizado en Gran Bretaña el Movimiento para el cuidado de niños alemanes, que se encargó de buscar hogares de acogida para niños judíos, así como de transportarlos desde Alemania. Mientras tanto, en Alemania diversas organizaciones de voluntarios trabajaron contra reloj para elaborar listas de prioridad, para evacuar primero a los más necesitados: niños en campos de concentración, huérfanos o hijos de padres sin capacidad para mantenerlos, etc. El 2 de diciembre llegaron a Gran Bretaña los primeros 200 niños. En los nueve meses siguientes llegarían unos 10.000.

El presidente provisional de Ecuador, Manuel María Borrero, se había visto envuelto en una pugna política por la presidencia definitiva en cuanto fuera proclamada la nueva constitución. Su principal adversario era Francisco Arízaga Luque, hasta que cansado de la situación Borrero dimitió y la Asamblea se enzarzó en una pugna entre los partidarios de Arízaga y los de Aurelio Mosquera Narváez, que finalmente fue elegido presidente constitucional gracias al apoyo en último extremo de los socialistas.

El 4 de diciembre se celebraron elecciones en los Sudetes, en las que el 97.32% de la población votó a favor del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán. Cerca de medio millón de alemanes de los Sudetes se había unido al partido nazi (un 17.34% de la población, frente a la media del 7.85% de todo el Tercer Reich).

El Pazo de Meirás es una casa señorial que había pertenecido a la escritora Emilia Pardo Bazán. En 1936 su hijo y su nieto fueron asesinados por milicianos anarquistas, y la propiedad quedó en manos de Blanca Quiroga de Pardo Bazán (hija de la escritora) y de Manuela Esteban-Collantes (viuda de su hijo asesinado). Ambas acordaron donar el pazo a la Compañía de Jesús, pero con unas condiciones que éstos no aceptaron. Entonces las autoridades franquistas de La Coruña decidieron regalárselo a Franco como residencia de verano. La propiedad fue comprada a las herederas en unas condiciones dudosas, pues en cuanto se cerró la operación se les impidió el acceso al edificio incluso para recoger sus pertenencias. Se formó una comisión para recaudar fondos para acondicionar la mansión, para lo cual se emplearon técnicas como requisar parte del salario de funcionarios e incluso de trabajadores de empresas privadas, y los ayuntamientos de la provincia fueron obligados a aportar como mínimo el 5% de la recaudación del impuesto de contribución urbana. Además se instó a los ayuntamientos a organizar comisiones para "visitar personalmente a sus convecinos para que nadie pueda mañana considerarse postergado si su deseo es contribuir con su grano de arena para el Pazo del Caudillo". También se expropiaron algunos terrenos colindantes. El 5 de diciembre le fue entregada a Franco la propiedad ya rehabilitada.

El 6 de diciembre se firmó en París un pacto franco-alemán de no agresión.

El 8 de diciembre el gobierno republicano continuó su tardía política de peloteo hacia la Iglesia Católica creando el Comisariado de Cultos de la República, encargado de proteger la libertad religiosa y de cultos. Para entonces, el culto público seguía estando prohibido.

El actor Edward G. Robinson se estaba distinguiendo por sus críticas en público al fascismo y al nazismo. El 9 de diciembre se reunión en su casa un comité que firmó una Declaración de independencia democrática en la que se instaba al boicot de los productos alemanes.

El 10 de diciembre se firmó un tratado de cooperación económica entre Alemania y Rumanía.

Ese día se celebró, como cada año, la ceremonia de entrega de los Premios Nobel.

Alan Turing obtuvo su doctorado en la Universidad de Princetown bajo la dirección de Alonzo Church. Poco después regresó a Gran Bretaña y se integró en una organización gubernamental sobre descifrado de códigos, donde empezó a trabajar sobre el código Enigma que habían empleado los alemanes durante la Primera Guerra Mundial y que seguían empleando entonces.

La BBC retransmitió ese año la primera serie de ciencia-ficción (R.U.R.) y la primera serie sobre asesinatos (Telecrime). También emitió una versión de 90 minutos de Cyrano de Bergerac.

El primer ministro siamés, Phraya Phahon, se había visto envuelto en un escándalo el año anterior, con respecto a la venta a altos oficiales de propiedades de la casa real por precios inferiores a su valor de mercado. En las últimas elecciones sus partidarios habían quedado en minoría y una crisis presupuestaria forzó finalmente su dimisión. El 13 de diciembre fue sucedido por el mariscal Plaek Phiburnsongkhram.

El 15 de diciembre se instituyó el Frente de Renacimiento Nacional, el único partido político legal en Rumanía, con el que el rey Carlos II trataba de conseguir respaldo popular.

El 16 de diciembre fue ejecutado el poeta georgiano Titsian Tabidze, por una acusación de traición que confesó bajo la tortura justa y necesaria. En la lista de los cómplices a los que delató se encontraba el poeta georgiano Besarion Zakarias dze Gabashvill, conocido por el pseudónimo de Besiki. A ojos del NKVD, que hubiera muerto en 1791 no hacía menos peligrosa su actividad antisoviética.

Ese día la aviación republicana bombardeó el aeródromo de Cenia, donde la Legión Cóndor estaba concentrando sus efectivos de cara a una invasión de Cataluña. Siete aviones alemanes fueron destruidos en tierra, pero la artillería antiaérea derribó dos aviones republicanos.

Otto Hahn y Fritz Strassmann realizaron un experimento que mostraba concluyentemente que tras el bombardeo de uranio con neutrones se obtenía bario como parte de los productos resultantes, fenómeno que no se parecía a nada visto hasta entonces.

El 22 de diciembre unos pescadores capturaron un pez muy raro a unos 60 metros de profundidad en la desembocadura del río Chalumna, en el sur de África. Medía metro y medio de longitud y pesaba unos 50 kg. Acabó en la Universidad Rhodes de Grahamstowm, en la República de Sudáfrica, y allí determinaron que se trataba de un celacanto, lo que era especialmente interesante, porque los últimos que se conocían habían muerto hacía unos 350 millones de años y se consideraba que la especie estaba extinguida.

El 23 de diciembre las tropas carlistas y las del Corpo di Truppe Volontarie atacaban las posiciones republicanas en varios puntos a lo largo del río Segre, a unos 20 km de su confluencia con el Ebro. Lograron cruzar el río y los soldados republicanos se encontraron con que sus oficiales los abandonaban y huían. El gobierno republicano envió al general Enrique Líster, que había estado al frente de las tropas republicanas en la batalla de Teruel y en el intento de contener el subsiguiente avance nacional por Aragón. Una vez más, Líster logró frenar el avance nacional, pero sus posibilidades de resistencia eran limitadas. Algunos miembros de las Brigadas Internacionales que todavía no habían sido evacuados de España se prestaron a reconstruir sus batallones. Negrín se opuso a ello, pero los líderes comunistas los alentaron a combatir.

Matvei Berman, el que estuviera hasta el año anterior al frente de la GULAG, fue expulsado del Partido Comunista Soviético, y al día siguiente, el 24 de diciembre, fue arrestado por pertenencia a una de las miles de organizaciones de terrorismo y sabotaje imaginarias que proliferaban en la Unión Soviética.

Pedro Aguirre Cerda tomó posesión como presidente de Chile.

Ese día se estrenó El escuadrón de la muerte, un remake de otra película del mismo título que se había estrenado hacía ocho años, ambientada en la Primera Guerra Mundial, y ahora protagonizada por Errol Flynn. Al contrario que sus dos películas precedentes, esta vez obtuvo buenas críticas y buena recaudación. David Niven interpretaba un papel destacado, al igual que en La octava esposa de Barbazul y en otras dos películas estrenadas ese año.

Un golpe de Estado en Iraq derrocó al primer ministro Jamil al-Midfai y el 25 de diciembre Nuri al-Said, que ya había sido primer ministro con el rey Faisal I, volvió de nuevo al poder. Por esas fechas Turquía ya había sofocado la rebelión kurda en Dersim.

El 27 de diciembre murió en un gulag de una enfermedad no especificada el poeta soviético Osip Mandelstam.

El 30 de diciembre salió de Gibraltar el destructor republicano José Luis Díez, pero agentes nacionales presentes en la colonia británica habían avisado con bengalas de su salida, y la flota nacional lo estaba esperando. El barco fue alcanzado y embarrancó en la playa. Un barco británico ahuyentó a los nacionales, rescató a la tripulación y remolcó el barco de nuevo al puerto de Gibraltar. La tripulación fue internada en una prisión militar en malas condiciones por la que Juan Negrín se quejó ante el gobierno britanico.

El ballet de Prokóviev Romeo y Julieta no había podido estrenarse en la Unión Soviética, aunque se habían interpretado algunas suites, de modo que su estreno mundial tuvo lugar ese día en Brno, en Checoslovaquia.

El 31 de diciembre fue bombardeada Barcelona, donde se produjeron 50 muertos y cerca de un centenar de heridos.

La anexión de Austria
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