| Recordó
al Sol no, de su espuma cana, |
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la dulce de
las aves armonía,
sino los dos topacios que batía,
orientales aldabas, Himeneo.
Del carro, pues, febeo
el luminoso tiro |
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mordiendo
oro, el eclíptico
zafiro
pisar quería, cuando el
populoso
lugarillo el serrano
con su huésped, que admira cortesano,
a pesar del estambre y de la seda |
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el que
tapiz frondoso
tejió de verdes hojas la
arboleda,
y los que por las calles espaciosas
fabrican arcos rosas:
oblicuos, nuevos, pénsiles
jardines, |
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| de tantos
como víolas jazmines. |
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- Prosificación: No
despertó
al Sol de su [lecho de] espuma cana la dulce armonía de las
aves,
sino los dos topacios, aldabas orientales, que batía Himeneo. El
luminoso tiro del carro febeo quería, pues, pisar mordiendo oro
el zafiro eclíptico cuando [a la vez que] el serrano
[quería
pisar] el populoso lugarillo con su huesped, que admira cortesano, a
pesar
del estambre y de la seda, el tapiz frondoso que la arboleda
tejió
de verdes hojas y los arcos que [las] rosas fabrican por las calles
espaciosas:
oblicuos, nuevos, jardines pénsiles, de tantos jazmines como
víolas.
- Notas: Himeneo es el dios de
las bodas y Febo es un sobrenombre de Helios, el dios del Sol. El
estambre
es un hilo fino de lana que se usaba, entre otras cosas, para la
confección
de tapices.
- Observaciones: Himeneo estaba
tan impaciente por celebrar la boda de los aldeanos que él mismo
despertó al Sol batiendo las aldabas de su oriental palacio de
espuma.
Los luminosos caballos del carro del Sol, mordiendo sus frenos de oro,
querían iniciar su viaje por el cielo (querían pisar el
zafiro
azul que forma la eclíptica, la trayectoria del Sol) al mismo
tiempo
que el serrano quería salir con su huésped. En otras
palabras,
el anciano sacó al peregrino a la calle antes de que amaneciera.
El peregrino, a pesar de que ha visto finos tapices hechos de estambre
y seda, admira el tapiz de hojas que forma la arboleda. Las rosas, los
jazmines y las violetas forman unos nuevos jardines colgantes, (como
los
antiguos de Babilonia). Aquí oblicuos tiene el sentido de
retorcidos,
en alusión al complejo entramado en el que están
entretejidas
las flores.
Comentarios:
Observemos la alusión a los versos 176-181,
en los que son las aves las que despiertan al Sol. Este día no
son
las aves, sino Himeneo quien se encarga de ello. De este modo,
Góngora
describe eficazmente algo tan abstracto como la impaciencia y la
expectación
que genera la boda entre los aldeanos. Igualmente, la imagen de los
caballos
del Sol ansiosos de iniciar su viaje contribuye a dibujar la ansiedad
que
lleva a todos a levantarse antes del amanecer.
Como se había anunciado en los versos 520-524,
los hombres han dormido al raso en la alameda, mientras que es de
suponer
que las mujeres se han alojado en la aldea.
Cabe destacar la forma en que Góngora refuerza
la descripción de los complejos adornos florales con una
sintaxis
compleja y enrevesada, llena de hipérbatos complicados.