Detrás de estas páginas hay más de cien horas de trabajo detectivesco de Elia Costa Costa — de Pedreguer, con su propio árbol documentado hasta 1540 («mis amigas bromean con que debería crear www.loquebusques.com») — en tándem con Mari Carmen, que se contagió al instante: «¡Yo también me he hecho obsesiva!».
«Cuando haces un puzzle sabes que alguien lo ha concebido para que se resuelva. La genealogía es como ser detective de la historia.»
Descubrimiento colateral con moraleja: el buscador de difuntos del Cementerio General obligaba a saber el primer apellido y no permitía buscar por el segundo — con lo que investigar la vía materna (las mujeres, que no salen en prensa, ni en censos de votantes, y cuyo apellido desaparece en dos generaciones) era imposible. Elia presentó una instancia explicándolo… y a los tres días la llamó «un señor muy serio» del cementerio: le dieron los datos y le anunciaron que revisarían el buscador «porque no habían caído en la cuenta de la discriminación que implica».
«¿Crees que estas dos son la misma persona?» — la prima inglesa
encontrada por ADN, bisnieta de los Martin del manicomio.
En julio de 2019 Elia creó «Descendientes de Henry Morris», y ocurrió el milagro: aparecieron los Morris Laínez de Honduras, las Morris Aparicio, los Lacaci, Víctor el de la ceja, Adela la de los Bignell — gente que ni se conocía. También hubo drama de manual: una pariente enfermera empezó con pullas de «protección de datos» («los muertos no tienen protección de datos», replicaba Elia con razón) y ni un triste like al trabajo regalado; Elia se salió del grupo, la familia entera le suplicó que volviera — «¡Elia, vuelve! ¡Te doblamos el sueldo!», terció Raúl — y Matilde Morris la hizo volver con una carta preciosa que acababa en «porfavorporfavor».
Epílogo menos amable, 2021: un desaprensivo publicó el teléfono de Raúl en otro grupo; entre denuncias a Facebook y un post quirúrgico de Elia sobre protección de datos, el asunto se desinfló en una tarde. «Mano de santo.»
En 2026 el contenido del grupo se rescató entero — publicaciones, fotos a tamaño completo y conversaciones; sus hallazgos están ya tejidos en estas páginas.
El grupo sigue abierto a quien pertenezca a la familia: Descendientes de Henry Morris en Facebook. Es privado — hay que pedir entrada —, y ahí es donde conviene aportar lo que uno tenga: una foto, un papel, un recuerdo.
La abuela de Elia, guapísima, hacia 1915 — murió con 40 años recién
cumplidos. La investigadora también tiene su álbum.
Los resúmenes que Elia fue generando están guardados junto a este sitio:
Las fuentes citadas — enlaces y capturas de documentos — están reunidas en la bibliografía.