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El patriarca. Nacido en Richmond upon Thames (Londres) el 5 de septiembre de 1823, murió en Valencia el 25 de enero de 1892 — así lo reza su lápida: «Henry Morris, Mechanical Engineer» — y está enterrado en el cementerio británico (protestante) de Valencia, junto a buena parte de su familia. En la losa de su misma tumba está también su segunda esposa, Mary Ann Morris (†1913).

En los documentos españoles de Henry apareció un segundo apellido casi ilegible que Elia acabó descifrando como UNWIN (escrito «UNVVIN»). Con esa pista encontró a un George Morris casado con Sarah Unwin en 1821 en Westminster — y un detalle precioso: entre los testigos de esa boda firma Eliza Martin, la madre de Emma, la futura esposa de Henry. Es decir, que los Morris y los Martin eran amigos una generación antes de que Henry y Emma se casaran. Que a Henry le pusieran George a su primer hijo encaja con la costumbre inglesa de honrar al abuelo.
La prueba de peso salió del Registro Civil de Valencia: el acta de defunción de 1892 de «Enrique Morris Unvin», ingeniero, natural de Londres — con sus dos esposas, «Mariana Bignell» y «Emma Martin», y sus padres, «Jorge Morris y Sarah Unvin». El acta cuenta además cómo murió: de asma, por una afección pulmonar, en su casa de la calle d’En Blanch, a los 68 años; dio parte un vecino londinense, J. C. Tapp.
El acta de
defunción de 1892: «Enrique Morris Unvin», ingeniero, natural de
Londres.
La segunda página: las dos esposas
y los padres, «Jorge Morris y Sarah Unvin».
Un año de censos después llegó el remate: los padres de Sarah Unwin. Fue bautizada en St Marylebone (Westminster) el 11 de julio de 1802, hija de James y Harriet Unwin — y de pronto cobró sentido que una de las hermanas de Henry se llamara Harriet, como su abuela.
El registro
que cerró el círculo: Sarah Unwin, bautizada en 1802, hija de James y
Harriet.
La familia contaba que los Morris eran «una familia bien, adinerada y con algún título»: el primogénito heredaba el título y a los demás les daban estudios — eso explicaría tanto ingeniero. La realidad, rastreada censo a censo en el grupo de Facebook, resultó más humilde y bastante más sabrosa. En el censo de 1841 aparece George Morris — ya sin esposa — con Henry, Eliza y Harriet; en el de 1851, George con su hija Harriet y ama de llaves propia. Y las profesiones: la de George, «Gentleman Porter» — empleado de alto rango de una gran casa —, y la de Harriet… «Buckingham Palace». «TA-CHÁN». Sirvientes, sí, «pero irían subiendo de nivel dentro de las casas, porque ellos mismos tienen ama de llaves y no viven en casa de los señores», concluyó Elia — que con el bautizo de una Eliza Morris coincidente en edad dio el caso por razonablemente cerrado y añadió al árbol a George Byrne Morris, el probable primogénito, nacido en Richmond como Henry. Los otros candidatos (el riquísimo John Carnac Morris de la India, o un John Broom Morris, fabricante de reglas que pasó por la cárcel por bancarrota) quedaron descartados.
Una nota de la gaceta oficial de 1846 — un «Henry Morris, ingeniero» en bancarrota, en Battersea — se dio un tiempo por suya: habría explicado la marcha de Londres. Pero era del Henry equivocado: la pista pertenecía a la hipótesis descartada de John Broom Morris («suponiendo que fuera el mismo Henry», advertía ya Elia en 2019), y con George, el gentleman porter de Richmond, documentado como padre del nuestro, la bancarrota se queda con el otro. Nuestro Henry salió de Londres sin quiebras conocidas.
Henry se casó con Emma Martin — bautizada en la iglesia de St Giles in the Fields de Londres, hija de un librero-litógrafo de Great Wild Street (su familia tiene página propia). El índice de matrimonios registra la boda de una Emma Martin en Portsea en 1851; Emma tenía 19 años. El primer hijo, Walter, nació allí en 1852.
Grabado de
1869: la inauguración de las obras de reforma del puerto — el puerto de
Henry.
«Fundición de hierro — Talleres
de Enrique Morris», Camino Viejo del Grao.
La
prensa industrial de 1880: «Enrique Morris» y la exposición de
motores.
El pabellón de
maquinaria de la Exposición: el mundo en el que se movía Henry.
Emma murió en Valencia en 1865, con poco más de treinta años, y tiene tumba propia en el cementerio británico.
La ceja levantada es marca de la casa: la tenía el abuelo Carlos, la tiene Víctor Morris, y la madre de Mari Carmen reconocía a los Morris por la nariz.
Viudo con hijos, Henry volvió a casarse con Mary Ann Bignell («Mariana» en los papeles españoles, natural de Winchester). En la única foto de grupo que se conserva, un Henry ya mayor aparece rodeado de niños junto a una señora de gesto avinagrado — «tiene una cara de mala leche… explicaría que Walter huyera de ella», comentó Elia. Y efectivamente: Walter se llevaba fatal con su madrastra y se marchó a Sudáfrica.
Mary Ann descansa en la misma tumba que Henry, bajo una lápida en forma de libro abierto: 15 de septiembre de 1837 – 5 de junio de 1913.
El libro de mármol de Mary Ann
Morris (1837–1913).
De esta rama quedaron los Morris Bignell:
«Capitán D. Alberto
Morris», ayudante del general Marina, caído en la guerra del
Rif.
La tumba de William Morris
Bignell (1869–1941).
Bertha Morris, de soltera Tapp, su mujer.
En abril de 2019 Mari Carmen encontró en un portal de coleccionismo una albúmina del siglo XIX de un militar inglés… con los nombres apuntados detrás: William Morris. La compró temblando a un vendedor de Xàbia: «Yo dije que era como traerlos un poco, ¡pero no esperaba que vinieran dando la cara!»

Abre al público una vez al año, por Todos los Santos. Allí están Henry, Emma, sus hijos Walter y William, el niño Charles Morris, los Morris Bignell… unas 300 personas en total, muy pocas con lápida. El primer Morris enterrado en Valencia data de 1863. En la losa de Emma figuran también dos hijos muertos niños: Charles y Victoria.
La
losa de Emma, «wife of Henry Morris», con los niños Charles y
Victoria.

Todas las lápidas, en el álbum de cementerios.
Siguientes capítulos: los Martin, la familia de Emma · Henry George y el cólera · Walter y los Morris Cooley