Una investigación confirma el yacimiento de ámbar de El Soplao como uno de los archivos más completos sobre los bosques del Cretácico

Un trabajo liderado por Alba Sánchez-García, investigadora del Departamento de Botánica y Geología de la Universitat de València concluye que el yacimiento de ámbar de El Soplao (Cantabria) constituye uno de los depósitos más importantes de Europa para conocer cómo eran los ecosistemas terrestres durante el Cretácico inferior, hace unos 105 millones de años de antigüedad.
El artículo, publicado en la revista Journal of the Geological Society, revista científica de la Sociedad Geológica de Londres, sintetiza casi dos décadas de investigaciones que reúne el conjunto de descubrimientos realizados en este enclave y para mostrar por qué se ha convertido en una referencia internacional para el estudio de la vida del pasado.
En el estudio en que también han participado Enrique Peñalver (Instituto Geológico y Minero de España, IGME-CSIC), Xavier Delclòs (Universitat de Barcelona) y Ricardo Pérez-de la Fuente (Oxford University Museum of Natural History), confirma que este depósito ha proporcionado fósiles excepcionales de artrópodos, plumas de dinosaurio y algunas de las evidencias más antiguas de interacciones ecológicas conservadas en ámbar.
El ámbar es resina producida por árboles que, al fosilizarse, puede conservar con un detalle extraordinario organismos que quedaron atrapados en ella hace millones de años. En El Soplao se han recuperado más de 1.500 inclusiones de artrópodos y se han identificado 40 especies, la mayoría descritas por primera vez para la ciencia. Muchas de ellas conservan estructuras microscópicas que permiten reconstruir tanto su anatomía como aspectos de su biología y ecología.
Entre los fósiles destacan insectos, arañas, ácaros, crustáceos, miriápodos, restos de hongos, plantas e incluso plumas de dinosaurios terópodos. El yacimiento, que afloró por las obras de una carretera en Cantabria y fue descubierto en 2007 por dos científicas del IGME, también conserva algunos de los representantes más antiguos conocidos de distintos grupos de artrópodos.
Además de preservar los organismos, el ámbar de El Soplao registra escenas de la vida cotidiana de un bosque cretácico. Gracias a esta conservación, los investigadores han documentado evidencias de relaciones de depredación, parasitismo, mutualismo y comensalismo, así como de comportamientos poco comunes en el registro fósil, como el transporte de diversos restos por larvas de neurópteros para camuflarse tanto de sus depredadores como de sus presas.
También se han identificado interacciones entre artrópodos y plantas, entre artrópodos y vertebrados y otras evidencias directas del funcionamiento de estos ecosistemas hace más de cien millones de años.
El artículo incorpora dos reconstrucciones realizadas por el paleoartista J. A. Peñas, bajo la supervisión de los investigadores. Una de ellas recrea el aspecto en vida de la larva del neuróptero Hallucinochrysa diogenesi, mostrando el característico recubrimiento de restos vegetales que utilizaba para camuflarse y que constituye una de las evidencias más antiguas conocidas de este comportamiento. La segunda reconstrucción ofrece una visión del ecosistema en el que se originó el yacimiento, y muestra tanto el bosque resinífero bajo la influencia recurrente de incendios forestales que promovieron la producción y acumulación de resina, como el ambiente pantanoso donde la resina quedó enterrada.
El Soplao también ha permitido estudiar cómo se producía la resina en los árboles del Cretácico. Entre los descubrimientos más singulares figura la identificación de emulsiones microscópicas fosilizadas de savia y resina, un hallazgo realizado con el material cántabro pese a ser universal en el ámbar cretácico y que aporta información directa sobre la fisiología de los árboles productores de resina y sobre los primeros procesos que dieron lugar a la formación del ámbar.
El característico color azul violáceo que presenta este ámbar bajo luz natural, debido a su composición química, constituye además una de las señas de identidad del yacimiento.
Un referente internacional para la paleontología
El artículo destaca que El Soplao es actualmente uno de los depósitos de ámbar cretácico con bioinclusiones más importantes de Europa y un referente para comprender la biodiversidad terrestre durante un periodo clave de la historia de la vida, cuando tuvo lugar la expansión de las plantas con flor y la consiguiente aparición de los ecosistemas terrestres modernos en el Cretácico.
Esta investigación se ha desarrollado en el marco de varios proyectos financiados por la Generalitat Valenciana, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y el Gobierno de Cantabria, a través de la empresa semipública El Soplao S.L.
Artículo de referencia:
Sánchez-García, Alba et al. 2026. The El Soplao Konservat-Lagerstätte: a key Cretaceous amber deposit from Spain. Journal of the Geological Society, 183 (5). https://doi.org/10.1144/jgs2026-022
Imagen secundaria 1. Reconstrucción en vida de la larva fósil Hallucinochrysa diogenesi, conservada en ámbar de El Soplao. Este insecto utilizaba restos vegetales para camuflarse, un comportamiento que se observa actualmente y que ya existía hace unos 105 millones de años. Ilustración de J. A. Peñas con supervisión de los autores.
Imagen secundaria 2. Reconstrucción paleoecológica del bosque que produjo el ámbar de El Soplao y del ambiente donde la resina quedó finalmente enterrada y comenzó su transformación en ámbar. Ilustración de J. A. Peñas con supervisión de los autores.
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