La Universitat de València lleva por primera vez a Sant Pau de Barcelona la historia de Fontilles

  • Servicio de Cultura Universitaria
  • Maria Magdalena Ruiz Brox
  • 18 junio de 2026
 
Exposición 'Fontilles. La ciudad escondida' en el Recinte Modernista de Sant Pau de Barcelona.
Exposición 'Fontilles. La ciudad escondida' en el Recinte Modernista de Sant Pau de Barcelona.

La Universitat de València refuerza este verano la proyección territorial de su programa expositivo con tres propuestas, ‘Fontilles. La ciudad escondida’ se inaugura este jueves en el Recinte Modernista de Sant Pau de Barcelona, en la primera colaboración expositiva de la UV con este emblemático complejo hospitalario. Junto a ella, ‘Belleza ignorada’ viaja al Hospital Illa del Rei de Menorca para reivindicar la biodiversidad de las plantas espontáneas, mientras que ‘Las escrituras del agua. Una mirada social de la dana 29-10-2024’ se presenta en el Palau de Cerveró con nuevos contenidos que amplían la reflexión sobre las consecuencias sociales y territoriales de la dana.

La exposición Fontilles. La ciudad escondida se inaugura este jueves, 18 de junio en el Recinte Modernista de Sant Pau de Barcelona, donde podrá visitarse hasta el 1 de noviembre. La muestra llega a la capital catalana de la mano de la Fundació de la Santa Creu i Sant Pau, coincidiendo con la conmemoración de los 625 años de historia de esta institución hospitalaria.

La llegada de la exposición a Sant Pau tiene una especial carga simbólica. No solo supone la primera vez que la Universitat de València expone en este destacado complejo modernista, sino que pone en diálogo dos espacios vinculados a la atención sanitaria que también compartieron una parte de su historia, ya que durante la década de 1960 personas de esta institución catalana fueron tratadas en Fontilles.

Fontilles nació marcada por una paradoja que da sentido a toda la exposición: fue una ciudad concebida para permanecer oculta, pero que al mismo tiempo necesitó ser mostrada.

Creada a comienzos del siglo XX para acoger a personas afectadas por la lepra, Fontilles se levantó en un valle aislado de la Marina Alta y quedó protegida por barreras naturales y arquitectónicas que la separaban del exterior. Durante más de cien años, miles de personas vivieron allí, compartiendo una realidad marcada por el estigma de una enfermedad que la sociedad prefería mantener lejos de la vista. Pero, al mismo tiempo, Fontilles necesitó hacerse visible para garantizar su supervivencia, obtener apoyos institucionales y recaudar los recursos económicos que permitieron sostener durante décadas su actividad asistencial.

Comisariada por Antonio García Belmar e Inés Antón Dayas, de la Universidad de Alicante, e Imma Mengual, de la Universidad Miguel Hernández, la exposición invita a recorrer esa contradicción histórica a través de una experiencia inmersiva construida con fotografías, documentos, objetos, planos, sonidos y testimonios de quienes habitaron y trabajaron en la colonia-sanatorio. El resultado es el retrato de una ciudad singular, prácticamente desconocida para gran parte de la sociedad, que sobrevivió a cambios políticos, sociales y sanitarios a lo largo de más de un siglo.

La muestra es también el resultado de más de ocho años de trabajo de recuperación, conservación y estudio del patrimonio material e inmaterial de Fontilles desarrollado por universidades públicas valencianas junto con la Fundación Fontilles. Un proyecto que ahora permite devolver al espacio público la memoria de una comunidad que permaneció durante décadas entre la invisibilidad y la necesidad de ser vista.

Belleza ignorada, en Menorca

Además de la exposición de Fontilles, también ha itinerado recientemente. Belleza ignorada, que puede visitarse desde este mes en el Hospital Illa del Rei de Menorca, donde permanecerá abierta al público durante todo el verano.

La muestra fue inaugurada originalmente en la Facultat de Farmàcia i Ciències de l’Alimentació de la Universitat de València, dentro de los actos conmemorativos de su 50 aniversario, y ahora amplía su recorrido en un enclave patrimonial de gran valor histórico y cultural.

Comisariada por el profesor de Botánica de la UV y artista visual Gerardo Stübing, la exposición invita a replantear nuestra relación con las llamadas “malas hierbas”, especies vegetales habitualmente ignoradas pese a su relevancia ecológica. El proyecto parte del fenómeno conocido como “ceguera para las plantas”, que describe la tendencia a invisibilizar la flora en comparación con otras formas de vida.

La muestra reúne 36 fotografías y un audiovisual dedicados a plantas espontáneas presentes en el entorno del campus de Burjassot. Cada imagen se acompaña de un BioHaiku y de materiales divulgativos que permiten descubrir los valores ecológicos, culturales y científicos de estas especies.

A través de la fotografía, la divulgación científica y la reflexión artística, Belleza ignorada reivindica la biodiversidad cotidiana y propone una mirada más atenta hacia aquellas formas de vida que sostienen silenciosamente los ecosistemas que habitamos.

Las escrituras del agua se expone en el Palau de Cerveró con novedades

El Palau de Cerveró de la Universitat de València acoge hasta el próximo otoño la exposición Las escrituras del agua. Una mirada social de la dana 29-10-2024, una propuesta producida por el Vicerectorat de Cultura, Esports i Vincle Social de la UV, y comisariada por el catedrático Antonio Ariño que reúne alrededor de ochenta fotografías de José Luis Cueto Lominchar, Mario Rabasco y Ana María Martínez Gorostiza.

 Barranco del Poyo, a su paso por Chiva. Mayo de 2025. Cueto Lominchar. 

La muestra fue presentada inicialmente en la Biblioteca de Ciències Socials Gregori Maians y llega ahora al Palau de Cerveró de la Universitat, en el centro de la ciudad,con una importante actualización de contenidos. A las imágenes originales se suman nuevas fotografías tomadas en otras cuencas, especialmente en el Baix Túria, que documentan cómo continúan reproduciéndose dinámicas de ocupación del territorio en espacios vulnerables a futuras inundaciones.

La exposición incorpora además un audiovisual y diversos objetos recuperados durante el trabajo de documentación sobre el terreno -entre ellos llaves cubiertas de barro, fragmentos procedentes de una sepultura y otros elementos arrastrados por el agua-, que refuerzan la dimensión humana y social de la catástrofe.

Bajo la metáfora popular de “las escrituras del agua”, la propuesta plantea una reflexión sobre los modelos de desarrollo territorial, el cambio climático y la necesidad de repensar la gestión del riesgo para evitar que se repitan los errores del pasado.

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