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El abuelo de Mari Carmen: la figura central de la memoria familiar.
Nació en Villanueva del Grao en 1879 — lo dice su partida de nacimiento, la n.º 1173 del Grao, que Mari Carmen encontró en el registro (el funcionario salió sacudiéndose el polvo de las manos después de rebuscar en los libros del sótano); en ella constan su padre «Enrique Morris Martin» y los abuelos de Londres. Con pocos años el cólera lo dejó huérfano (la historia de sus padres) y lo crió una familia muy pobre — hasta que un día «vinieron a buscarle porque ese niño tenía que estudiar».
La partida de nacimiento
de Carlos, Villanueva del Grao, 1879.
El detalle con los abuelos:
«Enrique Morris» y «Emma Martin», de
Londres.
Él mismo contó su infancia, en tercera persona y como si hablara de un amigo, en un artículo publicado en un periódico gallego que la familia conserva recortado.
Hizo carrera militar: comandante de Infantería de Marina, condecorado con la Cruz de María Cristina (pensionada — su hija María Luisa siempre lo contaba con orgullo), pasó por la guerra de África y ejerció también de juez. Destinado a la zona pesquera de Viveiro (Lugo), hizo tanto por los pescadores que, cuando la norma que exigía un oficial de la Armada en la zona expiró, «los pescadores movieron Roma con Santiago para que siguiera».
Mandó además el Almirante Lobo, buque de transporte de la Armada — botado en 1909 por los astilleros Scott de Kinghorn (Escocia), artillado con dos cañones de tiro rápido y capaz de llevar 400 soldados en hamacas, según la reseña británica de su botadura que rescató el grupo de Facebook; estuvo en servicio hasta 1942.
El buque de transporte «Almirante Lobo»,
que mandó Carlos Morris Soriano.
En casa era un socialista convencido de gestos muy suyos: «el día que hubiera cocido, se comía él mismo en el plato de la sopa — porque a la criada, porque se le paga, no hay que explotarla».

Se casó en Ferrol, en 1903, con Amparo de Castro Fernández (su familia), con quien tuvo seis hijos. Al enviudar se casó con la hermana de ella, Consuelo, con quien tuvo dos hijas más (todos los hijos).
El acta parroquial de la boda
de Carlos y Amparo, Ferrol, 1903.
Concejal por el Frente Popular en Viveiro, influyente y muy visible. En 1936 «lo pasearon»: cuatro falangistas jóvenes vinieron a buscarlo y lo fusilaron. La inscripción del Registro Civil de O Vicedo (Lugo) — hecha en Riobarba el 26 de agosto — dice que el «Comandante retirado de la Armada» falleció el día 24 de agosto de 1936, «se ignora la hora, a consecuencia de disparos de arma de fuego», y que recibió sepultura en el cementerio de San Esteban do Vale. El certificado que la familia conservaba está casi sin rellenar: «esa la harían rápida y de mala manera».
El certificado de
defunción: O Vicedo, 1936.
La posguerra dejó su rastro en papel oficial. En el BOE n.º 313, de 9 de noviembre de 1941, entre las pensiones de viudedad y orfandad de militares, figuran «Doña Consuelo de Castro Fernández, viuda» y las cuatro huérfanas de Infantería de Marina: Emilia, María Luisa, Consuelo y María del Pilar Morris Castro. La familia recordaba además un BOE que lo sancionaba por sus ideas políticas… cinco años después de muerto — un expediente de responsabilidades políticas que probablemente se publicó en el Boletín Oficial de la provincia de Lugo, aún por localizar. Décadas más tarde, su nombre apareció en la lista de víctimas del franquismo de la causa instruida en 2008 por el juez Baltasar Garzón. «Con mi abuelo se ve que metieron la pata y lo reconocieron a clavo pasado.»
«Y como decía mi madre: que a un hombre así vinieran a buscarlo cuatro críos falangistas…»
Siguientes capítulos: los Castro, Fernández y Sande · los Morris de Castro