← Portada · Árbol · ← El abuelo Carlos
La rama de la abuela: Galicia, Cádiz y — sorpresa — Bilbao. «Ya te he dicho que mi familia es muy original. No tengo pedigree», resumía Mari Carmen. A lo que Elia respondía que precisamente por eso molaba.
El bisabuelo: natural de Chiclana (Cádiz), ojos azul cielo, maquinista de la Armada destinado en Ferrol. Republicano de los de verdad: la prensa gallega recogió sus «gritos subversivos» — la familia contaba que fue «el primero en gritar ¡viva la República!». También apareció en la prensa un expediente por «abusos» cuyo alcance exacto quedó sin aclarar (¿de autoridad? el periódico no lo especifica).
Se casó con una ferrolana 16 años más joven, Amparo Fernández Sande. Su apellido «Fugueras» resultó rarísimo — casi exclusivo de Girona según el INE — una pieza más del puzle.
«Te presento a los que
seguramente son mis bisabuelos.»
Carte de visite del álbum — el
sello del fotógrafo, al dorso, es de Cádiz: todo apunta a Diego, el de
Chiclana.
La bisabuela gallega dio otra sorpresa: su partida de bautismo (Ferrol, 5 de diciembre de 1856: «Amparo Valentina Amalia») la registra como hija natural de Blas Fernández y Juana Ramona Sande — los padres no estaban casados, algo «de lo más natural» pero que en los censos deja huella: en 1857 Amparo aparece, con un año, en casa de su madre… sin padre a la vista.
El abuelo materno, Ventura Sande, era de Bilbao («¡eso justificaría mi porcentaje vasco!»), casado con Josefa Calvo, de Caranza (Ferrol).
Los Sande eran una familia muy pobre y muy fértil, con hijas naturales que heredaban los dos apellidos de la madre — lo que produjo dos «Juana Sande Calvo» a la vez (tía y sobrina) y varios días de confusión genealógica.
Un hermano de Juana, Domingo, emigró a Uruguay; sus descendientes (los «Sandes») le pusieron Ventura a un hijo, el nombre del abuelo español.
Cantalicio Sandes, de la rama uruguaya.
Otro de los Sandes de Uruguay, junto a su caballo.
Por la línea paterna de Blas aparecieron José Fernández, de Vegadeo, y Benita Lasuén — otro apellido vasco.
Diego y Amparo tuvieron varias hijas, entre ellas:
La paradoja familiar es de manual de historia de España: el abuelo Carlos, republicano, fusilado en 1936; su concuñado, héroe de la Legión y amigo de Franco. «Por eso te digo que no sé yo en las reuniones familiares…» En la posguerra, María Luisa — la hija del fusilado — hizo el Servicio Social en el despacho de Millán-Astray.
El hijo de Filomena y Fontanes, Rafael Rodríguez de Castro, estuvo a punto de meterse fraile: tras varias visitas al dentista confesó al superior «padre, yo creo que no tengo vocación — porque por la calle se me van los ojos detrás de las mujeres». Guapísimo y de uniforme de marino, todas las amigas pedían: «¡preséntame a tu primo!». Se casó con su prima Elvira Morris de Castro — y de ahí viene José Rafael, el primo de Francia.
Siguiente capítulo: los Morris de Castro