El 27 de abril de 2026, se celebrará la I Jornada sobre el derecho a la vivienda de las personas mayores: vivienda, cuidados y nuevas alternativas habitacionales en la Facultad de Derecho de la Universitat de València.

I Jornada El derecho a la vivienda de las personas mayores: vivienda, cuidados en el hogar y alternativas habitacionales
El pasado 27 de abril tuvo lugar la celebración de la I Jornada El derecho a la vivienda de las personas mayores: vivienda, cuidados en el hogar y alternativas habitacionales. Esta primera jornada del proyecto estuvo centrada en la relación entre la vivienda y los cuidados, siendo la necesidad de requerir cuidados uno de los condicionantes que pueden impedir a las personas mayores la toma de decisiones libres sobre dónde quieren envejecer.
La relación entre cuidados y vivienda Los cuidados son parte de la vida, ocupan su centralidad. Todas las personas cuidamos en alguna etapa de nuestras vidas y seremos cuidados en el futuro. Somos seres interdependientes y relacionales que requieren de cuidados. Pero existen muchas trayectorias de vida, tantas como manifestaciones de acompañamiento y de apoyo en la prestación del cuidado. La prioridad es crear las condiciones para el autocuidado y el cuidado desde el Derecho y los derechos. Las personas no pueden perder derechos cuando envejecen.
El cuidado representa en sí una constelación de derechos: la autonomía, la libertad, la privacidad, la participación, la intimidad, etc. La voluntad, deseos y necesidades de las personas cuidadas deben ser el eje sobre el que se vertebren las instituciones y los servicios, siguiendo el enfoque de derechos, el enfoque centrado en la persona y el enfoque de la desinstitucionalización.
Las personas mayores tienen el derecho a elegir dónde y cómo ser cuidados con independencia de cuál sea su circunstancia (personal, económica, social, cultural, territorial, etc.). Han de participar en el plan de cuidados activamente. El fortalecimiento de las entidades locales es clave para garantizar la autonomía de las personas mayores en zonas rurales. Además, saber cómo somos cuidados en la vejez requiere de datos cualitativos y cuantitativos, precisa de controles de calidad del cuidado identificando los indicadores a evaluar, y exige evaluación de las políticas, los servicios y los recursos económicos y personales.
Los cuidados en el hogar El deseo mayoritario y generalizado de las personas mayores es envejecer en casa. Aunque la mayor parte de la población mayor cuenta con una vivienda en propiedad, las barreras de accesibilidad amenazan seriamente en un alto porcentaje la tenencia y la usabilidad de la vivienda cuando la persona envejece. La vivienda en propiedad representa un recurso económico con el que obtener liquidez en el mercado para atender los cuidados de larga duración. Las fórmulas son múltiples, pero hay que evaluar bien la medida que más se adapta a cada persona y situación.
La vulnerabilidad residencial existe cuando las personas mayores no pueden acceder a viviendas accesibles y seguras, cuando son desahuciadas, cuando son presionadas para abandonar sus hogares en especial aquellos bajo contratos de renta antigua y, muy especialmente, cuando están excluidas por vivir en la calle (personas mayores sin hogar).
La familiarización del cuidado ha permitido los cuidados en el hogar. Pero la diversidad familiar, la reducción de los hogares, la incorporación de mujeres al mundo laboral y la dispersión de los familiares complican las tareas de cuidados en exclusiva, especialmente cuando el cuidado se extiende en el tiempo. La sostenibilidad de los cuidados en el hogar precisa de una reforma del sistema de protección social y de una transformación profunda de los servicios sociales que superen la visión asistencialista. Los apoyos institucionales actuales son insuficientes, poco flexibles y no están suficientemente personalizados.
Alternativas habitacionales Además del hogar, los lugares donde más comúnmente envejecen las personas mayores son las residencias y las nuevas alternativas residenciales. En otros países existen numerosos modelos de cuidados centrados en la persona, algunos de los cuales son intergeneracionales. En España están emergiendo alternativas como las cooperativas de viviendas colaborativas en cesión de uso de la Comunitat Valenciana.
Las personas mayores no son un colectivo homogéneo. Es necesario disponer de distintos modelos que puedan coexistir. Generar alianzas que sostengan el cuidado es imprescindible (familia, instituciones, comunidad). El futuro requiere de nuestro compromiso para construir sociedades para todas las edades en entornos seguros, amables y confiables.




