Una investigación liderada por la UV evidencia que los destinos pintados en el asfalto se reconocen antes si se leen de arriba abajo

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  • M. Angelica Morales Lopez
  • 24 julio de 2026
 
Gráfico sobre el orden de lectura de destinos en carretera.
Gráfico sobre el orden de lectura de destinos en carretera.

Un estudio liderado por la Universitat de València, en colaboración con la Universidad de Málaga y la Universidad Nebrija, muestra que los destinos pintados en el asfalto se reconocen antes cuando mantienen el orden habitual de lectura, es decir, de arriba abajo. La diferencia puede superar los 200 milisegundos: a 100 kilómetros por hora, este intervalo equivale a casi seis metros de recorrido.

“Seguro que alguna vez te ha pasado: vas conduciendo por una vía rápida, se acerca una salida y empiezas a buscar el destino correcto; hay varios carriles, tráfico alrededor y solo unos segundos para mirar la señal, leer lo que aparece pintado en el asfalto y decidir dónde colocarte. Cuando quieres reaccionar, quizás ya estás demasiado cerca de la bifurcación o en el carril que no tocaba”, reflexiona el investigador del Departamento de Metodología de las Ciencias del Comportamiento UV y de la ERI-Lectura de la Universitat de València, José Luis Tapia, primer autor y autor de correspondencia del estudio.

Con esta premisa y teniendo en cuenta que “conducir no consiste solo en mirar la carretera”, sino que “leemos señales, flechas, nombres de ciudades y mensajes pintados sobre el pavimento mientras continuamos controlando la velocidad, la distancia con otros vehículos y la maniobra que haremos”, los expertos iniciaron el estudio para analizar qué ocurre cuando un destino pintado en el pavimento no cabe completo en un carril y tiene que dividirse en dos líneas.

“El ejemplo es fácil de imaginar –dice–. BARCELONA puede aparecer como BARCE sobre LONA, manteniendo el orden natural de lectura, o como LONA sobre BARCE, colocando el primer fragmento de la palabra más cerca del vehículo. Esta segunda opción podría parecer lógica, porque el coche se aproxima primero a la parte inferior de la marca viaria. Pero los resultados apuntan en la dirección contraria. La palabra se reconoce mejor cuando conserva la estructura a la que estamos acostumbrados a leer, de arriba abajo”.

Para comprobarlo, los investigadores llevaron a cabo dos experimentos con 96 participantes, que tenían que identificar nombres reales de municipios españoles presentados como si estuvieran pintados sobre el pavimento. En unas ocasiones, las palabras aparecían en el orden natural de lectura. En otros, aparecían en orden invertido. El primer experimento utilizó un fondo neutro de asfalto y el segundo situó las palabras dentro de una escena de carretera más realista, con perspectiva y una mayor complejidad visual.

En ambos casos apareció el mismo patrón. Los nombres se reconocían más rápidamente y con más precisión cuando el primer fragmento estaba arriba y más lejos, respetando el orden habitual de lectura. La diferencia fue de 164 milisegundos en el fondo de asfalto y de 211 milisegundos en la escena de carretera. Puede parecer poco, pero al volante el tiempo se mide de otro modo. En 211 milisegundos, un coche que circula a 100 kilómetros por hora recorre casi seis metros.

“En conducción, la información no se procesa en condiciones ideales. Se procesa mientras miramos el carril, controlamos la velocidad, prestamos atención al tráfico y tomamos decisiones”, explica José Luis Tapia. “Nuestro trabajo no mide la conducción real, pero sí que muestra que una decisión aparentemente de formato visual puede hacer que una indicación viaria se reconozca antes o después”, afirma.

La investigación, publicada en Transportation Research Part F: Traffic Psychology and Behaviour, sugiere que las reglas aprendidas durante años de lectura continúan funcionando incluso en un contexto tan diferente como la carretera. Aunque el vehículo se aproxime físicamente primero al fragmento inferior, el sistema lector parece integrar mejor la palabra cuando el primer fragmento aparece arriba. Estos resultados tienen una aplicación directa en el diseño de las marcas viarias. “No basta con que la información esté pintada en el suelo. También importa cómo se presenta”, sostiene el investigador valenciano.

Colocar el primer fragmento de un destino arriba y más lejos parece una solución sencilla, de bajo coste y coherente con la forma en que se realiza la lectura. Los autores insisten, sin embargo, en que el estudio no evaluó directamente la conducción real, la elección de carril, el frenado o los movimientos del vehículo. El siguiente paso, resaltan tanto Francisco Rocabado, investigador del Centro de Investigación Nebrija en Cognición, como Ismael Gutiérrez Cordero, investigador de la Universidad de Málaga, “será llevar esta pregunta a entornos de realidad virtual o simuladores de conducción, donde se pueda analizar cómo miran y reaccionan los conductores ante estas marcas viarias”.

Mientras llega esta evidencia, a juicio del equipo investigador, el mensaje está claro: “Diseñar marcas viarias más fáciles de leer también es una manera de pensar en seguridad viaria”.


Referencia del artículo: Tapia, J. L.; Gutiérrez-Cordero, I.; García-Orza, J.; Perea, M. y Rocabado, F. (2026). “When words split on the road: Recognition costs of across-line destination-name order in pavement markings”. Transportation Research Part F: Traffic Psychology and Behaviour, 121, 103702. https://doi.org/10.1016/j.trf.2026.103702