Del aula al podio mundial: el doctorando de la UV Adrià Esquembre conquista el taichí internacional
- Servicio de Marketing y Comunicación
- M. Angelica Morales Lopez
- 30 junio de 2026

Compaginar una carrera investigadora con la alta competición deportiva no es una tarea sencilla. Sin embargo, Adrià Esquembre Sellés, estudiante de doctorado de la Universitat de València, ha conseguido convertir esta combinación en una historia de éxito. El deportista valenciano celebra su retorno del Campeonato Mundial de Taichí de Taiwán de 2025 con dos medallas de oro y una de plata.
Mientras desarrolla su tesis doctoral en el programa de Geografía e Historia del Mediterráneo desde la Prehistoria a la Edad Moderna, Adrià Esquembre mantiene una intensa trayectoria deportiva vinculada al kung-fu tradicional y al taichí. Graduado en Historia y con un máster en Arqueología, el estudiante de la Universitat de València representa un ejemplo de conciliación entre excelencia académica y rendimiento deportivo.
Su relación con las artes marciales empezó siendo niño, aunque fue a partir de los 15 años cuando comenzó a entrenar kung-fu aplicado al combate Sanda de forma más intensa. En 2014, inició las competiciones en los ámbitos autonómico y nacional, y desde entonces ha acumulado una destacada experiencia tanto en España como en el extranjero.
El punto culminante de su carrera llegó en octubre de 2025, cuando formó parte de la selección española en el Campeonato Mundial de Taichí celebrado en Taiwán. Allí consiguió el título mundial y absoluto en categoría de Forma (Taolu) masculino de Chen Shi Taiji tradicional, además de una medalla de plata en modalidad Tuishou fijo, resultados que se suman a un extenso palmarés internacional que incluye campeonatos de Europa y numerosos triunfos en competiciones de referencia.
Junto con Esquembre, sobresalieron en Taiwán otros dos españoles –por primera vez tuvo lugar un triplete–: Iván Caamaño, doctor en Matemáticas por la Universidad Autónoma de Madrid, y Alejandro Aboy, profesor de Kung-Fu de Granada y miembro honorífico del Instituto Confucio, a los que el estudiante valenciano ha querido reconocer: “Iván (bronce) tiene una discapacidad visual grave con solo un 3 % de visión en el ojo derecho. Además de ser un amigo próximo, es un ejemplo de esfuerzo y superación. Mientras, sostuve el móvil donde aparece Alejandro, que obtuvo la plata y que por cuestiones de horario con el vuelo no pudo quedarse a recibirla, sino que presenció la ceremonia por videollamada. Para mí es importante dar crédito a mis compañeros y señalar que uno de los podios mundiales estaba formado íntegramente por españoles”.
Más allá de los éxitos deportivos, Esquembre también destaca los valores que le ha aportado la práctica del taichí: paciencia, disciplina y capacidad de concentración. “En una sociedad marcada por la inmediatez, este arte marcial ofrece herramientas para el desarrollo personal, el equilibrio emocional y el cuidado físico”, asegura.
Con la mirada puesta en el futuro, el doctorando de la UV aspira a orientar su carrera profesional hacia la investigación académica y la docencia, sin abandonar su faceta como instructor de taichí. Una trayectoria que demuestra que el deporte puede convertirse en una plataforma de crecimiento personal y éxito internacional.
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