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Los logopedas responden: retraso del lenguaje

  • 28 julio de 2026
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Mi hijo ha cumplido tres años y, aunque dice algunas palabras sueltas como “mamá”, “agua” o “pelota”, no forma frases ni combina palabras. Entiende el que le decimos, pero no consigue expresarse más allá de esto. Nos preocupa que su lenguaje esté retrasado. ¿Es conveniente esperar que hable más por sí solo o tendríamos que consultar ya con un logopeda?

Es habitual que las familias se pregunten si el desarrollo del lenguaje de sus hijos sigue el ritmo adecuado, especialmente cuando observan que otros niños de la misma edad ya se expresan con frases más complejas. Aunque “cada niño lleva su ritmo”, la evidencia científica indica que esta situación merece una valoración logopédica.

Según los estadios del desarrollo infantil, entre los 2 y 3 años, los niños tienen que empezar a combinar palabras de manera espontánea. Al cabo de 36 meses, se espera que empleen un vocabulario activo que oscile entre 200 y 1000 palabras y que ya formulen frases simples de dos a tres elementos, como “quiero agua”. Además, su habla tiene que ser comprensible para los otros en al menos un 50% de las ocasiones (Owens, 2016; ASHA, 2022). Cuando un niño de tres años no consigue estos niveles de expresión verbal, y especialmente si no combina palabras, hablamos de un retraso del lenguaje expresivo que necesita una evaluación especializada.

Aunque algunos hablantes tardíos consiguen igualar a sus compañeros con el tiempo, varios estudios muestran que entre un 30% y un 50% de ellos presentan posteriormente dificultades persistentes en lenguaje oral, lectura o escritura si no reciben atención temprana (Rescorla, 2011; Zambrana et al., 2014).

La recomendación "de esperar que hable más adelante” ha quedado desfasada desde la introducción de modelos de intervención temprana. Hoy se sabe que actuar a tiempo mejora significativamente el pronóstico del desarrollo lingüístico (Hirsh-Pasek et al., 2015).

Una intervención logopédica en estos casos suele centrarse en estimular el vocabulario y fomentar la combinación de palabras mediante estrategias basadas en el juego simbólico, el modelado del adulto y la participación activa de la familia en las rutinas comunicativas diarias (Ygual-Fernández & Cervera-Mérida, 1999).

En conclusión, si un niño de tres años no ha empezado a formar frases y su lenguaje continúa limitado a palabras sueltas, no es recomendable esperar. Una detección temprana no solo permite intervenir de forma más eficaz, sino también prevenir dificultades posteriores en el aprendizaje.

Valeria Castillo Rey, logopeda, Col. Nº 461799

Referencias:

  • American Speech-Language-Hearing Association (ASHA). (2022). Developmental norms for speech and language. https://www.asha.org
  • Ellis Weismer, S. (2007). Typical talkers, late talkers, and children with specific language impairment: A language endowment spectrum? In R. E. Paul (Ed.), Language disorders from a developmental perspective (pp. 83–101). Lawrence Erlbaum Associates.
  • Hirsh-Pasek, K., Adamson, L. B., Bakeman, R., Owen, M. T., Golinkoff, R. M., Pace, A., ... & Suma, K. (2015). The contribution of early communication quality to low-income children’s language success. Psychological Science, 26 (7), 1071–1083.
  • Owens, R. E. (2016). Language Development: An Introduction (9th ed.). Pearson.
  • Rescorla, L. (2011). Late talkers: do good predictors of outcome exist? Developmental Disabilities Research Reviews, 17 (2), 141–150.
  • Ygual-Fernández, A., & Cervera-Mérida, J. F. (1999). La intervención logopédica en los trastornos de la adquisición del lenguaje. Revista de Neurología, 28 (Suplemento 2), 109–118. https://doi.org/10.33588/rn.28S2.99055
  • Zambrana, I. M., Pons, F., Eadie, P., & Ystrom, E. (2014). Trajectories of language delay from age 3 to 5: Persistence, recovery and late onset. International Journal of Language & Communication Disorders, 49(3), 304–316.