
A mi hijo de 3 años le fueron extirpadas las amígdalas y adenoides hace un mes. Desde entonces, su voz suena nasalizada y no consigue producir algunos sonidos que antes decía sin dificultad. Según nos explicaron, se trata de una secuela temporal de la cirugía que debería mejorar con el tiempo. Sin embargo, ahora nos han recomendado un tratamiento de estimulación logopédica para ayudarle a recuperar su voz. Quisiera saber si dicho tratamiento es realmente efectivo y, en caso de no serlo, qué alternativas existen para que pueda hablar normalmente.
De su consulta se deduce que la inflamación inicial asociada a la cirugía ya ha remitido, pero persisten síntomas de hipernasalidad y dificultades articulatorias. Por ello se ha indicado iniciar la rehabilitación logopédica. Como quizá ya les hayan explicado, la función de la válvula velofaríngea es sellar la cavidad oral y nasal durante el habla. En este caso, parece que el cierre velofaríngeo no es completo tras la cirugía, lo que provoca la voz nasalizada. Es importante señalar que, según comenta, no se han observado problemas de deglución, por lo que la intervención logopédica debe centrarse en recuperar la función del velo del paladar durante el habla (Coll-Florit et al., 2014).
Antes de la cirugía probablemente les informaron sobre las posibles complicaciones, entre ellas el trauma quirúrgico (Alvo & Sedano, 2015; Arabolaza et al., 2014; Martins Carvalho et al., 2013). Esto se debe a que las amígdalas se ubican entre los pilares anterior y posterior del paladar blando, y la dificultad quirúrgica reside en preservar el músculo elevador del velo. No obstante, no todos los paladares son iguales y, cuando se produce una lesión en esta zona, puede aparecer el cuadro clínico que describe, incluso si la causa es una parálisis temporal (Jofré & Heider, 2015).
La recuperación espontánea suele producirse entre los 6 y 12 meses posteriores a la amigdalectomía (Alvo & Sedano, 2015). Sin embargo, conviene iniciar el tratamiento cuanto antes para acelerar el proceso y, sobre todo, por si la mejoría no se produjera de forma natural.
En cuanto a la eficacia del tratamiento, conviene tener en cuenta lo siguiente:
- Si la alteración es principalmente motora, en un niño de esta edad el abordaje recomendado consiste en la estimulación sensoriomotriz del velo (por ejemplo, estimulación térmica con frío y materiales miofuncionales) (Bartuilli et al., 2007), combinada con técnicas de voz. El tratamiento aislado de la movilidad no resulta suficiente para mejorar la resonancia ni el habla (Prater & Swift, 1986).
- Existen además técnicas instrumentales que potencian el efecto de la terapia, como el biofeedback (BF), que proporciona retroalimentación inmediata (por ejemplo, aparece un estímulo visual si no hay escape nasal), o la electroestimulación (NMES), basada en corrientes eléctricas que activan la fibra muscular o nerviosa (Guimarães & Guimarães, 2013).
El éxito de la intervención dependerá en gran medida de la experiencia del logopeda que lleve a cabo la terapia. Es fundamental que tenga formación específica en disfunción velofaríngea y que sepa valorar la conveniencia de aplicar protocolos de electroestimulación sensorial y motora del velo (Guimarães & Guimarães, 2013). Una aplicación incorrecta podría ser perjudicial, por lo que la selección del profesional es clave.
Por otra parte, la evaluación instrumental mediante nasometría puede ser de gran ayuda (Kummer, 2020; Watterson, 2020). Esta técnica permite cuantificar la energía nasal en distintos niveles del habla (sonidos aislados, sílabas, palabras y habla conectada) y compararla con valores normativos, lo que facilita el seguimiento objetivo de la evolución.
Finalmente, si las secuelas persistieran, debería realizarse una exploración dinámica del habla para observar directamente el funcionamiento velofaríngeo y descartar la necesidad de una cirugía reparadora.
En conclusión, el pronóstico de recuperación de la voz y la resonancia de su hijo es favorable. Con un tratamiento logopédico temprano, técnicas adecuadas y seguimiento especializado, las posibilidades de mejoría son muy altas.
Cristina Peris Hernández
Col. 46515
Referencias:
- Alvo, A., & Sedano, C. (2015). Complicaciones velofaríngeas de adenoamigdalectomía. Revista de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, 75(3), 286–294. https://doi.org/10.4067/S0718-4816201500030001
- Arabolaza, M. E., Basile, M., & Paoli, B. P. (2014). Indicaciones y complicaciones de adenoamigdalectomía. Revista FASO, 21(2), 70–78.
- Bartuilli, M., Cabrera, P. J., & Periñán, M. C. (2007). Guía técnica de intervención logopédica: Terapia miofuncional. Síntesis.
- Coll-Florit, M., Aguado, G., Fernández-Zúñiga, A., Gambra, S., Perelló, E., & Vila-Rovira, J. M. (2014). Trastornos del habla y de la voz. Editorial UOC.
- Guimarães, B. T. L., & Guimarães, M. S. M. A. (2013). Eletroestimulação funcional (EEF) em disfagia orofaríngea. Pulso Editorial.
- Jofré, D., & Heider, C. (2015). Complicaciones posamigdalectomía: Revisión desde la evidencia. Revista de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, 75(3), 275–285. https://doi.org/10.4067/S0718-48162015000300014
- Kummer, A. W. (2020). Cleft palate and craniofacial conditions: A comprehensive guide to clinical management (4th ed.). Jones & Bartlett Learning.
- Martins Carvalho, C., Clodic, C., Rogez, F., Delahaye, L., & Marianowski, R. (2013). Adenoidectomía y amigdalectomía. EMC - Cirugía Otorrinolaringológica y Cervicofacial, 14(1), 1–14. https://doi.org/10.1016/S1635-2505(13)64184-5
- Prater, R. J., & Swift, R. W. (1986). Manual de terapéutica de la voz. Salvat.
- Watterson, T. (2020). The use of the Nasometer and interpretation of nasalance scores. Perspectives of the ASHA Special Interest Groups, 5(1), 155–163. https://doi.org/10.1044/2019_PERSP-19-00029








