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Derogació de les reformes laborals

11 november 2021

09/11/2021

DEROGACIÓ DE LES REFORMES LABORALS: "donde dije digo, digo..."

El passat 2 de novembre es va anunciar finalment per part del govern l'inici de la negociació per a la reforma laboral, la denominada «reforma laboral per al segle XXI».

Secretariat Permanent de la CGT

Des de la Confederació General del Treball hem analitzat totes les notícies i declaracions públiques amb creixent preocupació. Es confirma que el govern no derogarà les dues reformes laborals (2010, del govern Zapatero, i 2012, del govern Rajoy) que han sumit al nostre país en la major precarietat laboral que es recorda. Ací estan les dades de l'última EPA, on les xifres relatives a la destrucció d'ocupació, temporalitat o la immensa bretxa salarial, així com el creixement galopant dels denominats “treballadors pobres”, demostren que l'hemorràgia no pot frenar-se únicament amb un grapat de tiretes. 

Hi ha qüestions que, de partida, el govern de Pedro Sánchez i Yolanda Díaz han afirmat que estaran fora de la negociació. Cal recordar que venim d'un escenari en el qual es va eliminar la necessària autorització administrativa per a la presentació dels ERE, la qual cosa ha provocat acomiadaments massius, i que es van veure minvades la quantia de les indemnitzacions que va dur a terme el PP també per a aquelles empreses que s'empararen en previsions econòmiques. A més, es va prescindir dels salaris de tramitació, que són aquells jornals que l'empresa estava obligada a abonar al treballador que haguera denunciat el seu acomiadament si un jutge decretava la seua readmissió. La indemnització per acomiadament improcedent, a més, va ser rebaixada de 45 dies per any a 33 dies per any. Doncs bé, aquest serà un altre dels assumptes “inamovibles” de la futura reforma de l'autodenominat Govern més progressista de la història.

És a dir, si tenim en compte totes les qüestions anteriorment citades, amb la nova reforma laboral la destrucció d'ocupació continuarà trobant en el nostre ordenament jurídic la mateixa falta de resistència que fins ara. El govern de Rajoy, en 2012 declarava que el seu objectiu era “créixer i crear ocupació”. Es va encunyar fins i tot un terme que es va repetir fins al cansament. La denominada flexiseguretat: suposadament, reduint les traves a l'acomiadament s'incentivava, al mateix temps, la contractació, quan en realitat, totes aquelles mesures estaven encaminades, no a la creació de llocs de treball, sinó a l'eliminació abaratida d'aquells amb millors condicions laborals per a substituir-los, al seu torn, per llocs més precaris que han donat lloc a milions de treballadors pobres.

L'avanç del que ja sabem de la negociació de la reforma laboral d'aquest Govern, ens indica que, en un sentit profund, es continuarà combregant amb les tesis del govern del PP, ja que no es preveu ni una sola mesura per a encarir l'acomiadament o per a penalitzar a aquelles empreses que facen un ús abusiu de la norma, traslladant la temporalitat de les empreses a les ETT en un nou gir que perpetua la precarietat laboral i obri vies de negoci per als explotadors de sempre. A més d'això, en l'horitzó queda la implantació dels ERTE ́s estructurals, prevista en el punt 23 del Pla de Recuperació, Transformació i Resiliència, sumada a les altres contrapartides que estan en l'horitzó entorn dels fons de recuperació de la Unió Europea.

O ens defensem ara o haurem de lamentar-nos en el futur.

El 18 de desembre totes al carrer


DEROGACIÓN DE LAS REFORMAS LABORALES: "donde dije digo, digo..."

El pasado 2 de noviembre se anunció finalmente por parte del gobierno el inicio de la negociación para la reforma laboral, la denominada «reforma laboral para el siglo XXI». 

Secretariado Permanente de la CGT

Desde la Confederación General del Trabajo hemos analizado todas las noticias y declaraciones públicas con creciente preocupación. Se confirma que el gobierno no derogará las dos reformas laborales (2010, del gobierno Zapatero, y 2012, del gobierno Rajoy) que han sumido a nuestro país en la mayor precariedad laboral que se recuerda. Ahí están los datos de la última EPA, donde las cifras relativas a la destrucción de empleo, temporalidad o la inmensa brecha salarial, así como el crecimiento galopante de los denominados “trabajadores pobres”, demuestran que la hemorragia no puede frenarse únicamente con un puñado de tiritas.

Hay cuestiones que, de partida, el gobierno de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz han afirmado que estarán fuera de la negociación. Cabe recordar que venimos de un escenario en el que se eliminó la necesaria autorización administrativa para la presentación de los ERE, lo que ha provocado despidos masivos, y que se vieron menguadas la cuantía de las indemnizaciones que llevó a cabo el PP también para aquellas empresas que se amparasen en previsiones económicas. Además, se prescindió de los salarios de tramitación, que son aquellos jornales que la empresa estaba obligada a abonar al trabajador que hubiera denunciado su despido si un juez decretaba su readmisión. La indemnización por despido improcedente, además, fue rebajada de 45 días por año a 33 días por año. Pues bien, este será otro de los asuntos “inamovibles” de la futura reforma del autodenominado Gobierno más progresista de la historia.

Es decir, si tenemos en cuenta todas las cuestiones anteriormente citadas, con la nueva reforma laboral la destrucción de empleo seguirá encontrando en nuestro ordenamiento jurídico la misma falta de resistencia que hasta ahora.
El gobierno de Rajoy, en 2012 declaraba que su objetivo era “crecer y crear empleo”. Se acuñó incluso un término que se repitió hasta el hartazgo. La denominada flexiseguridad: supuestamente, reduciendo las trabas al despido se incentivaba, al mismo tiempo, la contratación, cuando en realidad, todas aquellas medidas estaban encaminadas, no a la creación de puestos de trabajo, sino a la eliminación abaratada de aquellos con mejores condiciones laborales para sustituirlos, a su vez, por puestos más precarios que han dado lugar a millones de trabajadores pobres.

El avance de lo que ya sabemos de la negociación de la reforma laboral de este Gobierno, nos indica que, en un sentido profundo, se va a seguir comulgando con las tesis del gobierno del PP, ya que no se prevé ni una sola medida para encarecer el despido o para penalizar a aquellas empresas que hagan un uso abusivo de la norma, trasladando la temporalidad de las empresas a las ETT en un nuevo giro que perpetúa la precariedad laboral y abre vías de negocio para los explotadores de siempre. Además de ello, en el horizonte queda la implantación de los ERTE ́s estructurales, prevista en el punto 23 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, sumada a las demás contrapartidas que están en el horizonte en torno a los fondos de recuperación de la Unión Europea.

O nos defendemos ahora o tendremos que lamentarnos en el futuro.

El 18 de diciembre todas a la calle



08/11/2021

DEROGACIÓN, DE ENTRADA NO.

La euforia desatada entre los seguidores acríticos de Yolanda Díaz ha durado apenas 48 horas. Ha sido la propia ministra de Trabajo (a la que ya hay quien sueña con ver en la Moncloa como presidenta del próximo gobierno) la que ha matizado que lo de derogar la reforma laboral del PP no hay que tomárselo al pie de la letra; que sí, que se van ha mejorar aspectos de la legislación laboral para reducir la precariedad de los contratos, pero que técnicamente no es posible una derogación integral de la reforma de Rajoy. Los que ya somos algo más que maduritos no hemos podido evitar el recuerdo de aquel ingenioso “OTAN, de entrada no” con el que el PSOE, entonces comandado por Felipe González y Alfonso Guerra, nos metió de lleno en la alianza militar guardiana del capitalismo después de haber prometido y jurado que jamás lo permitirían.

Décadas después Pedro Sánchez, otro joven y atractivo secretario general de los socialistas, ha recorrido eventos y platós asegurando que en cuanto ganara las elecciones lo primero que tenía pensado hacer era derogar la reforma laboral de 2012 (la del PP, para entendernos). Pero una vez investido Presidente ha seguido hablando de esa reforma (no de la que su compañero Rodríguez Zapataro firmara en 2010) y paulatinamente ha ido pasando de la derogación total a los retoques de los aspectos más lesivos, a la modernización de las relaciones laborales, etc.

Esa previsible renuncia dejó a Podemos la oportunidad de aparecer como la parte del gobierno progresista que se encargaba de mantener firme la decisión de derogar la reforma laboral del PP (curioso que al igual que el PSOE y los sindicatos UGT y CC.OO. el podemismo también se olvide de las reformas socialistas y de ciertos pactos sociales que han hecho tanto o más daño a la clase trabajadora que los recortes de los populares).

A partir de esa nueva discrepancia entre los socios de gobierno se desató una guerra de comunicados y declaraciones en los que la derogación o la modificación de la reforma eran las enseñas que enarbolaba cada una de las facciones en liza. La oposición y su prensa afín también hicieron todo lo posible para enrarecer el ambiente y continuar con su campaña de acoso al gobierno de coalición; campaña pre electoral que va a durar cuatro años, y en los que su única aportación al debate son los insultos y las acusaciones de ineficaces, aunque sus berridos no sean verdad o no vengan a cuento en ese momento.

Obligados a pactar para mantenerse en el poder, PSOE y UP no tuvieron más remedio que llegar a un acuerdo de consenso, donde parecía que Yolanda Díaz ganaba e imponía su voluntad de derogar la reforma de marras. Visto el fiasco que ha representado tal acuerdo podría pensarse que los socialistas le han dado un día de gloria a la ministra, sabiendo que la derogación pura y dura era inviable… a no ser que se anulase toda la legislación que desde 1984 nos ha venido quitando a los trabajadores un derecho tras otro, y decidieran acabar con las ETT, las subcontratas, el despido barato, los contratos basura y el resto de recortes. Pero claro, eso parece que no lo quieren ni pensar los progresistas ni los carcas; ni la patronal ni los sindicatos que firman cualquier cosa con tal de mantener sus privilegios.

Y puestos a dudar de todo, parece puro teatro que teniendo tantos asesores y abogados en plantilla una parte y otra nos hayan estado asegurando que la derogación era cosa hecha, sin haberse cerciorado antes del recorrido legal que tendría que hacer el proyecto. Así que sin pretender desencantar a quienes siguen esperando que desde las instituciones se arreglen nuestros graves problemas, uno apostaría por mantener e intensificar la lucha en la calle y en los centros de trabajo. Puede que la militancia y la organización desde la base no estén de moda, pero a lo largo de la historia ha sido la lucha la herramienta que nos ha permitido conseguir todo lo que ahora estamos perdiendo.

Antonio Pérez Collado.

Artículos perecederos

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