Francisco J.M. Mojica: “Sin inversión en ciencia básica, no hay futuro para la innovación”
El microbiólogo alicantino Francisco J.M. Mojica, considerado uno de los padres del sistema CRISPR, ha visitado la Universitat de València con motivo de la XXVII Matinal de la Evolución, organizada por la Facultat de Cièncias Biològiques UV, con la participación de la Delegació per a la Incorporació a la Universitat y de la Unitat de Cultura Científica i de la Innovació UV.
Mojica es catedrático de Microbiología de la Universidad de Alicante y doctor honoris causa de la Universitat de València. Es miembro de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de España, la Academia Europaea, la European Academy of Microbiology y la European Molecular Biology Organization.
En esta entrevista, concedida en exclusiva a la Universitat, el científico recuerda los orígenes de su descubrimiento revolucionario: el funcionamiento de los sistemas CRISPR –secuencias de repetición con memoria que acuñó y definió como un arsenal de defensa y contradefensa molecular forjado por la coevolución entre bacterias y virus; explica sus aplicaciones, especialmente, en medicina; y destaca la importancia de la investigación básica.
Con un lenguaje próximo y divulgativo, Mojica defiende el valor del conocimiento científico ante la desinformación y reivindica la necesidad de apostar por la investigación para transformar el futuro de la salud pública y la sociedad.
¿Cómo nació su vocación por la ciencia?
Mi vocación por la ciencia realmente nació de la biología en general. Lo que más me ha llamado la atención desde que era niño son los bichitos, las plantas, todos los seres vivos... Tengo tres hermanas y yo soy el más pequeño de los cuatro, así que jugaba solo y tenía que entretenerme con algo. Solíamos estar en la fábrica de mi padre –era zapatero– y lo único que podía hacer era mirar los insectos que había por allí, en el corral, y jugar con ellos. Básicamente, este fue el primer enganche que tuve con la ciencia, y a partir de ahí me resultó bastante claro que se me daba bien y que no solo era interesante, sino que tenía la pinta de ser tremendamente útil, y esto es lo que más me atrajo.
¿Qué es el mecanismo CRISPR y por qué supone un descubrimiento revolucionario?
El mecanismo CRISPR es un sistema de memoria que tienen los procariotas –es decir, las bacterias y las arqueas– para recordar que se infectó un ascendiente de ellos, un virus por ejemplo, y después, gracias a esta memoria, lo reconocen y lo destruyen. Esto desde un punto de vista evolucionario fue la bomba: el hecho de ver que los microorganismos tenían capacidad de recordar y de aprender.
El grupo japonés de Nakata observó estas secuencias y no las supo interpretar. ¿Cómo fue el momento eureka de su descubrimiento, de interpretar la función de los CRISPR?
Nosotros tropezamos con los CRISPR a principios de los años 90... (en el 93) y vimos que aquello era una cosa muy extraordinaria. Después descubrimos que en Nakata había contratantes y, de hecho, hubo otro grupo en Holanda que también encontró estas secuencias repetidas, que es lo que suponen los CRISPR, en otros microorganismos. Y, durante 10 años estuvimos intentando averiguar qué era la función de aquello. Entonces, si uno se plantea qué sensación puedes tener cuando haces esto, pues es una cosa equivalente a decir, me he encontrado un cofre precioso y no puedo abrirlo. Y tras diez años encuentras la manera de hacerlo. Y cuando lo abres, ahí dentro hay una piedra preciosa, que, además, hace cosas que tiene unas propiedades físicas que no tenía ninguna otra piedra conocida del planeta.
“El único sistema de inmunidad adquirida con memoria en procariotas es CRISPR: bacterias y arqueas son capaces de recordar infecciones y defenderse”
¿El CRISPR es el único sistema de inmunidad adquirida con memoria en procariotas? ¿Y cómo funciona?
En procariotas se conocen, a día de hoy, 130-140 sistemas de defensa, y el único que tiene capacidad de memoria, es decir, el único que es un sistema de inmunidad adquirida, es CRISPR. Funciona cogiendo trozos del ADN, del material genómico de los virus que le infectan, guardándolo en su propio genoma, y a partir de ahí lo que hace es generar, digamos, unas fotografías que permiten a la célula reconocer el virus y destruirlo, cortar su ADN.
¿Un ejemplo de cómo se utiliza CRISPR en los laboratorios?
¿Un ejemplo? ¡Hay muchos! Una vez que le generas falsas memorias a este sistema de cortar el ADN, tú puedes llevar estas tijeras a cualquier parte del genoma de un ser vivo cualquiera. Las tijeras cortan y, a partir de ese momento, tienes la oportunidad de volver a escribir la información que hay alrededor del punto donde has cortado. Esto se llama “genómica”.
El premio Nobel del año 2020 se otorgó precisamente a una tecnología desplegada en medicina de su hallazgo. ¿En qué campos ha evolucionado desde entonces?
El campo donde más se aplica CRISPR es medicina, por supuesto, pero también se aplica en cualquier campo “bio” –“bio” y lo que sea–, es decir, todo lo que tiene que ver con la biología y eso incluye agricultura, ganadería, veterinaria, medio ambiente, biotecnología farmacéutica, biotecnología industrial... En resumen, todo lo “bio”.
“Con CRISPR se podrían curar más de mil enfermedades. Es una tecnología con potencial para tratar enfermedades genéticas, algunos tipos de cánceres, infecciones o patologías neurodegenerativas como el Alzheimer”
En el campo de la medicina, ¿qué enfermedades puede curar esta técnica?
Como enfermedades que se pueden curar con CRISPR, se podrían curar más de mil: desde enfermedades genéticas, es decir, un problema genético, un error en tu ADN que hace que no seas capaz de utilizar un determinado sustrato y producir una determinada cosa que es absolutamente necesaria para la vida; hasta la diabetes, la hipercolesterolemia; pasando por enfermedades que afectan a la vista, por ejemplo; muchos tipos de cáncer, infecciones por microorganismos... Esto son posibilidades que ahora están en estudio; pero ahora mismo hay un agente terapéutico basado en CRISPR, que ya está autorizado, para curar enfermedades de la sangre.
¿En el caso de las enfermedades raras, sería posible una cura?
Por supuesto, sí. La inmensa mayoría de las enfermedades raras son defectos genéticos. En algunos casos es simplemente el cambio de una letra del ADN por otra, y con CRISPR se puede revertir este problema, igualmente ocurriría con el Alzheimer y otras muchas enfermedades neurodegenerativas.
“Si no inviertes en conocimiento, no puedes llegar a desarrollar nada, porque es el origen de grandes avances científicos y médicos”
Por lo tanto, ¿podríamos afirmar que su descubrimiento es un claro ejemplo de cómo es de necesaria la inversión en ciencia básica?
Todo lo que ha surgido de la tecnología CRISPR necesariamente ha tenido que ser por una inversión en investigación y es muy evidente que hace falta inversión en investigación en general y en básica, por supuesto: si tú no inviertes en conocimiento, no puedes llegar a desarrollar nada.
A pesar de la importancia del hallazgo, ¿cómo fue el proceso de publicación de la investigación?
Hay muchas revistas científicas, les llegan muchos artículos, no pueden publicarlos todos..., y cuando de repente te llega un artículo en que te dicen que han descubierto algo que era impensable y que, de hecho, es mucho más común de lo que cualquiera podría imaginar después de haber dicho que las bacterias tienen memoria, te dicen, ¿pero cuáles? Y te das cuenta de que no es una, sino que es el 90 % de las arqueas y el 50 % de las bacterias. Es un resultado que resulta muy complicado para convencer a los editores o a los revisores. No hace mucho, me encontré con un revisor de una de las revistas en que intentamos publicar estos resultados y me dijo ¿tú eres rencoroso? Y yo contesté, hombre, pues depende. Y dijo, yo fui uno de los revisores y no podía creérmelo.
Entonces, la comunidad científica ha aceptado finalmente la investigación.
Sí, la comunidad científica la ha aceptado porque no tiene más remedio, porque las evidencias ahora son mucho más claras que en aquel momento. Nosotros, realmente, lo que propusimos fue una hipótesis basada en observaciones. Y después de nosotros vinieron unos cuantos más en ese mismo año en la misma línea. Y, a continuación, vino otro grupo y demostró experimentalmente que esto era verdad.
¿Qué piensa de la divulgación de la ciencia?
La ignorancia es lo peor que hay; porque cuando hay conocimiento, hay criterio. Hoy en día hay un problema relacionado con la ciencia que me preocupa mucho: son las falsas noticias, la desinformación. Y lo que más me sorprende es que la gente le da crédito a lo que dice cualquiera en una red social. Esto a mí me alucina. Y es consecuencia de que no tiene una información de fuentes fiables. Por lo tanto, hay que intentar luchar contra esto, hay que intentar solucionarlo cómo sea.
Muchas gracias por su tiempo.
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