
"Mediterrani: l'última crida" podrá visitarse del 16 de septiembre al 7 de octubre en la Sala Tossal del Centre Internacional de Gandia después de haber pasado por el Centre Cultural Mario Monreal de Sagunt
La Universitat de València lleva a Gandia ‘Mediterráneo: la última llamada. Crisis climática, emergencia y acción/adaptación’, una exposición que aborda los efectos del cambio climático sobre el territorio mediterráneo y plantea las principales medidas necesarias para avanzar hacia sociedades más resilientes. La muestra podrá visitarse del 16 de septiembre al 7 de octubre en la Sala Tossal del Centro Internacional de Gandia.
La propuesta, que ya ha pasado por el Centro Cultural Mario Monreal de Sagunt continúa así su recorrido por el territorio valenciano. Concebida como una exposición “viva y en movimiento”, la iniciativa pretende acercar el conocimiento científico y la reflexión sobre la emergencia climática tanto en la comunidad universitaria como al conjunto de la ciudadanía.
‘Mediterráneo: la última llamada’ está directamente vinculada al libro Cambio Climático: Evidencias Científicas, editado por Publicacions de la Universitat de València, que recoge las aportaciones de la I Conferencia de Expertos sobre Cambio Climático y Territorio en el Mediterráneo Ibérico, organizada por la Cátedra de Cambio Climático, Territorio y Riesgos Ambientales en el Mediterráneo de la Universitat de València. La muestra está comisariada por el profesor Javier Serrano y organizada por el Vicerrectorat de Cultura, Esports i Víncle Social, a través del programa Universidad y Sociedad, en colaboración con el Rectorado y la Cátedra de Cambio Climático, Territorio y Riesgos Ambientales en el Mediterráneo.
Un Mediterráneo especialmente vulnerable
La exposición parte de una realidad: la cuenca mediterránea es una de las regiones más vulnerables a los efectos del cambio climático. En el caso del Mediterráneo ibérico, la temperatura de las aguas ha aumentado 1,5 °C en los últimos 40 años, un incremento que contribuye a intensificar determinados episodios extremos.
La DANA de octubre de 2024 y los incendios forestales del verano de 2025 constituyen, en este sentido, dos ejemplos de fenómenos que ponen de manifiesto la vulnerabilidad del territorio ante un clima cambiante. Las precipitaciones torrenciales asociadas a la DANA, con acumulaciones superiores a los 600 litros por metro cuadrado en menos de 48 horas en algunos puntos, evidenciaron la necesidad de revisar la gestión del agua, los sistemas de alerta y la ordenación del territorio. Los incendios, por su parte, muestran la combinación entre sequía, calor extremo, aridificación y vulnerabilidad de los ecosistemas.
Agua: entre las inundaciones y las sequías
El primer módulo se centra en la intensificación del ciclo hidrológico y en la doble realidad mediterránea del agua: el exceso y el déficit, remarcando la necesidad de reforzar la información y la educación de la ciudadanía sobre los riesgos de inundación y sequía, mejorar las redes de datos en tiempo real e integrar las alertas meteorológicas e hidrológicas.
Entre las propuestas destaca también la implantación de soluciones basadas en la naturaleza, que permiten recuperar espacio para los ríos y las cuencas, favorecer la recarga natural y reducir la energía de las crecidas.
Fuego: gestionar el territorio para reducir el riesgo
El bloque dedicado a los incendios forestales plantea que la prevención tiene que empezar antes de que se produzca el incendio. Por eso propone mejorar la cartografía de vulnerabilidad, crear paisajes multifuncionales que combinan bosques, cultivos y espacios abiertos, gestionar la biomasa y fomentar sistemas agroforestales y silvopastorales.
La muestra defiende también la integración del riesgo de incendio en la planificación territorial y urbanística, especialmente en las zonas de interfaz entre espacios urbanos y forestales, así como el desarrollo de infraestructuras resilientes y soluciones basadas en la natura. La implicación de las comunidades locales y la educación en prevención son otras de los elementos señalados.
Aire y tierra: adaptar ciudades, turismo y territorios rurales
La exposición aborda igualmente los efectos del aumento de las temperaturas, las olas de calor y los procesos de desertificación y degradación del territorio. Entre las medidas propuestas figuran la creación de redes de refugios climáticos, la renaturalización de las ciudades y la consolidación de corredores verdes con vegetación autóctona.
El turismo es otro de los sectores analizados. La propuesta pasa para adaptar las políticas turísticas a la nueva realidad climática, diversificar la oferta, evitar la concentración de actividades durante los episodios de calor extremo, potenciar los productos de proximidad y favorecer la desestacionalización.
Institucions y ciudadanía: una respuesta compartida
La crisis climática también plantea un reto de gobernanza. La exposición defiende una mayor coordinación entre las diferentes administraciones y entre las diversas áreas de las políticas públicas —territorio, medio ambiente, agua, movilidad o usos del suelo—, así como un refuerzo de las capacidades locales para anticiparse a los riesgos y actuar ante las emergencias.
Entre otras medidas propone crear espacios de cooperación interadministrativa, impulsar laboratorios de gestión de crisis y reforzar la planificación a escala metropolitana.
La ciudadanía ocupa también un papel central. La muestra reivindica una comunicación climática basada en la evidencia científica, accesible y adaptada a los diferentes públicos, así como una mayor participación ciudadana en la toma de decisiones. Entre las propuestas figura la creación de una plataforma colaborativa que conecto instituciones científicas, administraciones, medios de comunicación, organizaciones sociales y ciudadanía, y que facilito tanto el acceso a información fiable como la participación en las estrategias de adaptación.
Medidas urgentes
La muestra se cierra con un apartado específico de medidas urgentes ante los acontecimientos extremos. Entre las propuestas hay la revisión de la cartografía oficial de peligrosidad, la paralización de proyectos urbanísticos en zonas con riesgo de inundación hasta una nueva evaluación adaptada al actual contexto climático y la mejora de los sistemas de alerta temprana.
También se plantea revisar el planeamiento urbanístico de los municipios del litoral mediterráneo para adaptarlo a la nueva realidad climática y evitar que las medidas de protección ante las inundaciones acaban generando nuevos espacios urbanizables en zonas de riesgo.
En este sentido, el mensaje final de la exposición está claro: la crisis climática no es solo una cuestión ambiental, sino también un problema de seguridad humana, social y económica, y exige combinar conocimiento científico, planificación territorial, coordinación institucional y participación ciudadana.
Ciencia y divulgación a través de la ilustración
Uno de los elementos diferenciales de la muestra es la combinación entre conocimiento científico y lenguaje visual. La exposición cuenta con la participación de los ilustradores e ilustradoras valencianos Tres Voltes Rebel, Rosa Deltoro, Ana Esmu, Marta Contel, David González i Pablo Caracol, que han contribuido a transformar los contenidos científicos en una propuesta accesible para públicos diversos.
La iniciativa también cuenta con la participación del Centro Ocupacional de Xirivella, responsable de la elaboración de las piezas cerámicas que acompañan la muestra.
‘Mediterráneo: la última llamada. Crisis climática, emergencia y acción/adaptación’ está organizada por el Vicerectorat de Cultura, Esports i Víncle Social, con la colaboración de la Diputación de València, Caixa Popular y el Centro Ocupacional de Xirivella.



