
Desde la Clínica Universitaria de Nutrición, Fisioterapia y Actividad Física de ClíniquesUV queremos aportar una mirada profesional sobre los dulces navideños “sin azúcar”. A menudo se presentan como una alternativa más saludable, pero conviene analizar qué hay realmente detrás de este tipo de productos y si su consumo supone una diferencia significativa para nuestra salud.
Los turrones o polvorones sin azúcar pueden parecer una opción acertada para aquellos que buscan cuidar su salud en estos días. Pero la realidad es que no son más interesantes nutricionalmente o menos densos energéticamente que sus versiones clásicas.
Aunque estos productos pueden carecer de azúcares añadidos, a menudo se compensa con un aumento en otros componentes, como edulcorantes y/o grasas que pueden no ser interesantes a nivel nutricional. Los edulcorantes pueden producir sintomatología digestiva como gases e hinchazón y/o efecto laxante. A su vez, para lograr la textura y sabor de los turrones sin azúcares a menudo se añaden grasas saturadas o aceites vegetales hidrogenados, los cuales se ha observado que son perjudiciales para la salud cardiovascular.
Si nuestro objetivo es controlar el peso tampoco sería una buena opción, ya que es semejante a nivel calórico. Por ejemplo, si comparamos un turrón de yema tostada (526Kcal/100g producto) con su versión sin azúcares (480Kcal/100g producto) vemos que la diferencia es tan solo de 46 Kcal menos. Es decir, las kcal se han reducido simplemente un 9%.
En definitiva, tanto los turrones y polvorones tradicionales como sus versiones “sin azúcar” deben tomarse con moderación, ya que ninguno de ellos constituye una opción verdaderamente saludable. Nuestro consejo desde la Clínica Universitaria de Nutrición, Fisioterapia y Actividad Física de ClíniquesUV es priorizar el disfrute, optar por la versión que más nos guste y mantener un consumo responsable, integrándolos como parte ocasional dentro de una alimentación equilibrada.








